Las 4 diferencias entre célula somática y célula germinal

Las células germinales y somáticas son esenciales para la vida, pero cumplen una serie de labores totalmente diferentes. Analicemos sus diferencias biológicas.
Diferencias célula somática célula germinal

Según estudios científicos, un ser humano de 170 centímetros de altura y 70 kilogramos de peso contiene, en su interior, 30 billones de células, todas ellas entes diferenciados con su núcleo, cromosomas, maquinaria para la formación de proteínas, citoplasma, orgánulos y membrana plasmática propios. Cada célula es un sistema homeostático, pues mantiene su estabilidad interna y maneja los nutrientes, oxígeno y energía que le llegan del torrente sanguíneo para realizar sus funciones de la forma más efectiva posible.

De todas estas células que dan lugar a nuestro organismo, las más comunes son los glóbulos rojos, representando el 84% del total. Sin ir más lejos, presentamos de media unos 5 millones de glóbulos rojos por cada microlitro de sangre, un valor 1000 veces más alto que el del resto de leucocitos circulantes en el plasma.

Más allá de la especialización de cada célula en nuestro cuerpo (queratinocitos, neuronas, miocitos, osteocitos y otros muchísimos más), cabe destacar que casi todas ellas tienen algo en común: son células somáticas. De todas formas, como siempre hay una excepción a la regla, existe otra agrupación celular que funciona de forma totalmente diferente: las células germinales. Aquí te contamos las diferencias entre ambos términos.

¿En qué se diferencian las células somáticas y las células germinales?

Antes de explorar las diferencias entre ambos términos, es esencial que definamos qué significa ser una célula. Para ello, nos basamos en los postulados de la teoría celular:

  • La célula se define como la unidad morfológica mínima de un ser vivo. Todos los entes vivientes estamos compuestos por células, sean estas una, dos o millones.
  • Toda célula deriva de una célula diferente (biogénesis). Por ello, los cuerpos celulares deben ser capaces de reproducirse.
  • Las funciones vitales de los organismos ocurren dentro de las células o en su entorno inmediato. Los cuerpos celulares son sistemas abiertos que intercambian con el resto de cuerpos elementos esenciales.
  • Cada célula contiene toda la información hereditaria necesaria necesaria para controlar su ciclo y dividirse a sí misma, dando lugar a otra/s.
  • Toda célula tiene membrana plasmática, citoplasma, material genético y orgánulos en mayor o menor medida, según su funcionalidad.

Con base en estas premisas, se puede describir desde la neurona más compleja y permanente desde que nacemos hasta la célula epidérmica muerta que se despega del ser humano, de las cuales perdemos de 30.000 a 40.000 cada minuto del día. Ahora que conocemos todos los puntos en común que presentan las células de nuestro cuerpo, estamos preparados para abordar las diferencias entre célula somática y germinal. Vamos a ello.

Células

1. Las células somáticas forman nuestro cuerpo; las germinales, los gametos

Las células somática son aquellas que forman nuestro cuerpo, es decir, las neuronas, miocitos, queratinocitos, hepatocitos, osteocitos, y absolutamente todos los cuerpos celulares que se te ocurran que sean parte de una estructura, desde la piel hasta los ojos, pasando por los revestimientos de los sistemas y todos los órganos.

Las células somáticas se definen, por lo tanto, como las unidades biológicas que dan lugar al cuerpo de un organismo vivo. Las únicas células que se quedan fuera de esta definición son las germinales, las células madre, los gametos y gametocitos. De los 30 billones de cuerpos celulares que nos otorgan la existencia, prácticamente todos son somáticos.

Por otro lado, las células germinales son las precursoras de los gametos, en nuestro caso los óvulos y espermatozoides. Aunque su número sea muchísimo más reducido en comparación con las somáticas, ambas son igual de importantes para la permanencia de nuestra especie en el tiempo, pues sin los gametos la fecundación sería imposible.

2. Las células somáticas se dividen por mitosis; las germinales, por meiosis

Las células de los seres humanos son diploides (2n), es decir, que contienen en su núcleo dos juegos de cromosomas completos. Por lo tanto, dentro de cada célula somática podemos encontrar 23 pares de cromosomas (46 totales), de los cuales la mitad provienen de la madre y la otra mitad del padre. La diploidía es la fuente principal de variabilidad genética en los animales que se reproducen sexualmente, y, además, es la mejor estrategia que se puede seguir a nivel evolutivo.

Como nuestros cromosomas van en parejas, tenemos dos copias de cada gen, o si lo prefieres, dos alelos diferentes (formas alternativas de un mismo gen). Si un gen dado de un padre posee una mutación, se puede esperar que el de la madre pueda ocupar su lugar, evitando así el perjuicio de la descendencia. No queremos entrar en términos como la dominancia y recesividad, pero basta con decir que, a veces, esta premisa no se cumple.

Las células somáticas se dividen por mitosis, es decir, la repartición equitativa de material genético de una célula madre en dos hijas. El ADN de la célula primigenia se duplica, y mediante un proceso de división simple, surgen dos células descendientes iguales a su madre y diploides (2n).

Por otro lado, una célula germinal debe dar lugar a un gameto haploide (n), que contenga la mitad de información genética que las células somáticas. Si esto no fuese así, con cada formación de un cigoto se irían acumulando más cromosomas (2n+2n: 4n; 4n+4n:8n, etc), así que es necesario “partir por la mitad” la información genética duplicada que caracteriza a la diploidía.

Para eso está la meiosis. En ella, una célula diploide (en este caso una célula germinal) experimenta dos divisiones sucesivas, generando así 4 células haploides (n), que en nuestra especie se corresponden con los óvulos y espermatozoides. Así, cuando se produzca la fecundación, las células del feto volverán a la condición de diploides que nos caracterizan (n+n=2n).

Célula germinal

3. Las células producto de la mitosis son iguales; las de la meiosis, no

Salvando mutaciones genéticas puntuales durante la duplicación de ADN, a nivel teórico, todas las células mitóticas deberían ser iguales a su parental. Así, se puede decir, a grandes rasgos, que las células somáticas solamente generan copias de ellas mismas. En general, este es el escenario ideal, ya que algunas mutaciones en líneas celulares normales pueden acabar muy mal, como es el caso del cáncer y la formación de tumores malignos.

Por otro lado, las células germinales dan lugar a gametos que no son iguales a ellas, no solo por el hecho de tener la mitad de la información genética. Durante la meiosis, los cromosomas apareados se recombinan (intercambian genes) y, además, estos se reparten aleatoriamente entre las células haploides hijas, proceso conocido como permutación cromosómica. En los seres humanos, estas permutaciones ofrecen 8 millones 300 mil combinaciones diferentes.

4. Las células germinales permiten que exista la evolución

A nivel evolutivo, una división mitótica y una fisión binaria bacteriana son prácticamente lo mismo, salvando las distancias. Una bacteria duplica su único cromosoma, cada uno de ellos migra a un extremo de la célula y el microorganismo se parte en dos, dando lugar a otro exáctamente igual a él. La mitosis es prácticamente lo mismo, solo que la cosa se complica un poco por la presencia de 23 pares de cromosomas y una envoltura nuclear. Excepto mutaciones durante los procesos, el ADN permanece invariable.

Por otro lado, las recombinaciones genéticas y los cambios en el cariotipo producto de la meiosis de las células germinales permiten la aparición de nuevos caracteres en las poblaciones animales. Así, pueden surgir rasgos positivos y negativos, fomentando que la selección natural actúe sobre ellos y las especies evolucionen.

Célula somática

Resumen

A modo de cierre, queremos destacar que las células germinales también son diploides (2n), en contra de lo que argumentan ciertas fuentes divulgativas. Un gametocito es una célula germinal diploide que, al dividirse por meiosis, da lugar a los óvulos y espermatozoides, que sí son haploides (n). Aunque el elemento final contenga la mitad de la información genética, la célula germinal no.

De todas formas, las diferencias entre célula somática y célula germinal han quedado más que claras. Las células somáticas representan la inmensa mayoría de nuestro cuerpo, mientras que las germinales son aquellas que darán lugar a los gametos masculinos y femeninos. A pesar de sus diferencias en cantidad y variedad, ambas son igual de esenciales para la vida.

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