Los 15 tipos de cuerpos celestes (y sus características)

El Universo esconde infinidad de misterios y es el hogar de cuerpos astronómicos asombrosos y, en ocasiones, aterradores. Embárcate en un viaje por la inmensidad del Cosmos para conocerlos.
Tipos cuerpos celestes

El Universo tiene una edad de 13.800 millones de años y un diámetro de unos 93.000 millones de años luz. El Cosmos, en resumidas cuentas, es todo lo que ha sido, es y será. Y su inmensidad hace no solo que estemos lejos de conocer ni siquiera una pequeña porción de sus secretos, sino que sea el hogar de cuerpos astronómicos asombrosos y, a menudo, aterradores.

Y es que el Universo es la suma de más de 2 millones de millones de galaxias, las cuales, a su vez, se forman por la cohesión gravitatoria entre los distintos objetos astronómicos que las componen. Todo en el Cosmos se basa en la gravedad. Y son los cuerpos con masa los que permiten la existencia de dicha gravedad.

Pero, ¿cuántos tipos distintos de cuerpos celestes existen? Muchísimos. Solo tienes que pensar en la inmensidad del Universo para darte cuenta que la variedad de objetos que conforman el Universo es, simplemente, inimaginable. Pero en el artículo de hoy intentaremos dar una visión global de esto.

Prepárate para embarcarte en un viaje a través del Universo para dar con los principales tipos de cuerpos celestes que lo constituyen. Desde agujeros negros hasta asteroides, pasando por estrellas de neutrones, planetas, cometas o quásars, quedaremos maravillados por los objetos que habitan en el Universo.

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¿Cuáles son los principales cuerpos astronómicos?

Un cuerpo celeste o cuerpo astronómico es todo aquel objeto natural e individual que forma parte del Universo, siendo una entidad capaz de interactuar gravitatoriamente con otros objetos. En este sentido, un cuerpo celeste es una entidad física significativa que se encuentra en el espacio.

Cabe recalcar que, a pesar de que se suelan tomar como sinónimos, no son lo mismo que un objeto astronómico. Y es que mientras que un cuerpo astronómico es una estructura individual, un objeto astronómico puede ser la suma de distintos cuerpos celestes. Es decir, el Sistema Solar, por ejemplo, es un objeto astronómico que nace de la suma de diferentes cuerpos astronómicos: Sol, planetas, satélites, asteroides, etc.

Habiendo dejado claro esto, podemos empezar. Hemos intentado estructurar nuestro viaje empezando por los cuerpos más pequeños y terminando por los más colosales, aunque el tamaño de dichos cuerpos varía mucho, así que debe tomarse a modo orientativo. Vamos allá.

1. Estrella de preones

Empezamos por todo lo alto con uno de los cuerpos celestes más extraños (si no el que más) del Universo. Estamos ante un tipo de estrella hipotética (su existencia no se ha podido confirmar) increíblemente pequeña, con un tamaño aproximado de una pelota de golf. En teoría, estos cuerpos astronómicos se formarían tras la muerte y posterior colapso gravitatorio de una estrella casi tan grande como para dar lugar a un agujero negro pero que se ha quedado a las puertas.

En este sentido, el colapso gravitatorio no genera una singularidad (que es lo que provoca el nacimiento de un agujero negro), pero sí que las partículas subatómicas se rompan (incluidos los quarks de los protones y de los neutrones), que las distancias intraatómicas desaparezcan y se puedan obtener densidades increíblemente altas.

Un metro cúbico de estrella de preones pesaría cerca de un cuatrillón de kilos. Pero recordemos que su existencia no se ha comprobado. De existir, serían los cuerpos astronómicos más pequeños del Universo (una posible explicación de por qué es imposible verlas desde la Tierra), pues toda una estrella se comprimiría en algo del tamaño de una manzana.

Estrella preones

2. Meteoroide

Nos vamos a cosas mucho más del día a día. Un meteoroide es un tipo de cuerpo astronómico rocoso con un tamaño de entre 100 micrómetros hasta 50 metros y se trata de objetos rocosos que siguen órbitas en vecindad con la Tierra (pero lo podemos extrapolar a cualquier otro planeta). Suelen ser fragmentos de cometas o de asteroides que, atrapados por la atracción gravitatoria terrestre, terminan entrando en nuestra atmósfera, momento en el que se convierte en un meteorito.

Meteoroide

3. Cometa

Los cometas son cuerpos astronómicos con un tamaño promedio de unos 10 kilómetros de diámetro y que orbitan alrededor del Sol siguiendo unas órbitas muy excéntricas a velocidades de hasta 188.000 kilómetros por hora. Hay registrados un total de 3.153 cometas en el Sistema Solar (las otras estrellas del Universo también tienen, claro) y su famosa “cola” se debe a que cuando se acercan al Sol, la energía ionizante de dicha estrella hace que el gas del cometa se ionice, por lo que genera luz propia. La cola puede alcanzar tamaños de entre 10 y 100 millones de kilómetros.

Cometa

4. Estrella de neutrones

¿Te imaginas una estrella de la masa del Sol pero con el tamaño de la Isla de Manhattan? Esto es una estrella de neutrones, un tipo de cuerpo celeste que, a diferencia de la estrella de preones, sabemos perfectamente que existe. Se trata del cuerpo astronómico más denso cuya existencia está comprobada.

Una estrella de neutrones se forma cuando una estrella supermasiva (millones de veces más grande que el Sol pero no lo suficientemente masiva como para colapsar en un agujero negro) explta, dejando un núcleo en el que los protones y los electrones de sus átomos se fusionan en neutrones, por lo que desaparecen las distancias intraatómicas (pero no se romperían las partículas subatómicas como sí pasa, en teoría, en la de preones) y se alcanzan densidades de cerca de un trillón de kg por metro cúbico.

Estrella de neutrones

5. Asteroide

Un asteroide es un cuerpo celeste rocoso más grande que un meteoroide pero más pequeño que un planeta y, normalmente, que un satélite. Los más grandes tienen un diámetro de 1.000 km y se trata de cuerpos astronómicos de naturaleza rocosa que orbitan siguiendo una órbita alrededor del Sol que, en el caso de los del Sistema Solar, se encuentra entre la de Marte y la de Júpiter. Su desintegración provoca la formación de los meteoroides.

Asteroide

6. Satélite

Un satélite natural es un cuerpo astronómico de naturaleza rocosa más grande (generalmente) que un asteroide (Ganímedes tiene un diámetro de 5.268 km pero Fobos, de solo 22 km), aunque lo verdaderamente importante es que orbita alrededor de un planeta. La Tierra tiene un único satélite (la Luna), pero hay un total de 168 satélites girando alrededor de los planetas del Sistema Solar.

Satélites

7. Planetas enanos

Los planetas enanos son la frontera entre un satélite y un planeta propiamente dicho. A diferencia de los satélites, orbitan alrededor de una estrella, pero no cumplen con la condición de haber despejado su órbita. Su masa no es lo suficientemente grande como para limpiar su recorrido de otros cuerpos celestes. Plutón es el claro ejemplo de ello. Con sus 2.376 km (prácticamente la mitad de Ganímedes, el satélite más grande de Júpiter), es demasiado pequeño como para poder ser considerado como planeta en el sentido estricto de la palabra.

Planeta enano

8. Planetas rocosos

Un planeta rocoso es un cuerpo celeste que orbita alrededor de una estrella y que dispone de una superficie sólida, es decir, de naturaleza rocosa. También conocidos como planetas telúricos, se trata de mundos de alta densidad, lo que nos permite deducir que son relativamente pequeños (la Tierra tiene un diámetro de 12.742 km). Los planetas rocosos son, por regla general, los que están más cerca de su estrella.

Planeta rocoso

9. Gigantes de hielo

Los gigantes de hielo son cuerpos astronómicos cuya composición se basa principalmente en elementos pesados como el nitrógeno, el carbono, el azufre y el oxígeno (el hidrógeno y el helio representan solo el 10% de su composición). No tienen una superficie rocosa pero sí densidades mayores, por lo que son más grandes que los rocosos pero más pequeños que los gaseosos (Neptuno es el claro ejemplo y tiene un diámetro de 24.622 km). Con temperaturas del orden de -218 °C, todos sus componentes se encuentran por debajo de su punto de congelación, cosa que explica que estén formados principalmente por agua, metano y amonio congelados.

Gigante hielo

10. Gigantes gaseosos

Los gigantes gaseosos son los planetas más grandes de todos. Se trata de cuerpos astronómicos que, al igual que los rocosos y los gigantes de hielo, orbitan alrededor de una estrella madre. Son similares (en cierto sentido) a los de hielo, pero a diferencia de estos, su composición se base de forma casi exclusiva en elementos livianos: el 90% es hidrógeno y helio.

No tienen una superficie rocosa ni de hielo, sino que simplemente (y a excepción del núcleo planetario) son gas. Tienen una densidad muy baja, por lo que son realmente grandes en tamaño. De hecho, Júpiter, el planeta más grande del Sistema Solar, tiene un diámetro de 139.820 km.

Gigante gaseoso

11. Enanas marrones

Del mismo modo que los planetas enanos estaban a medio camino entre un satélite y un planeta como tal, las enanas marrones están a medio camino entre un planeta (concretamente un gigante gaseoso) y una estrella propiamente dicha. De hecho, las enanas marrones son estrellas fallidas.

A su alrededor orbitan planetas (algo propio de las estrellas) pero su tamaño y masa no son lo suficientemente grandes como para que en su núcleo se hayan encendido totalmente las reacciones de fusión nuclear, por lo que no brilla demasiado. Se consideran estrellas pero realmente están en la frontera entre un gigante de gas y una estrella.

Enana marrón

12. Estrellas

Las estrellas son el motor del Universo. Nuestra galaxia, la Vía Láctea, podría ser el hogar de más de 400.000 millones de ellas. Se trata de cuerpos celestes de gran tamaño constituidos por plasma (un estado de la materia entre el líquido y el gas donde las partículas están cargadas eléctricamente) incandescente a enormes temperaturas.

Las estrellas son cuerpos astronómicos que van desde tamaños la mitad que el del Sol (en las enanas rojas) hasta monstruos con un diámetro de 2.400 millones de km (el diámetro del Sol es de 1,39 millones de km), cosa que sucede en las hipergigantes rojas. Sea como sea, lo importante es que todas ellas realizan, en su núcleo, reacciones de fusión nuclear, que es lo que les da su energía y lo que hace que brillen con luz propia.

Estrella

13. Quasars

Los quasars o cuásares son uno de los cuerpos astronómicos más extraños del Universo. Son los cuerpos celestes más brillantes y lejanos (y, por lo tanto, antiguos) que conocemos y consisten en un agujero negro hipermasivo rodeado por un disco de plasma increíblemente grande y caliente que emite al espacio un chorro de energía en todas las longitudes de onda del espectro electromagnético y partículas que viajan a la velocidad de la luz. Todo esto hace que brillen con una intensidad millones de millones de veces más alta que la de una estrella promedio.

Quasars

14. Agujeros negros

Un agujero negro es algo muy extraño. Pero mucho. Se trata de un cuerpo celeste que genera un campo gravitatorio tan increíblemente intenso que ni siquiera la radiación electromagnética (la luz incluida) puede escapar de su atracción. Es un cuerpo astronómico en cuyo interior las leyes de la física se rompen.

Un agujero negro se forma tras la muerte de una estrella hipermasiva (como mínimo, con 20 veces más masa que el Sol) en la que el colapso gravitatorio provoca la formación de lo que se conoce como singularidad, es decir, una región en el espacio-tiempo sin volumen pero de de infinita masa.

En su interior, el espacio-tiempo se rompe. Y, a pesar de que se consideren como los cuerpos más grandes del Universo, en realidad, son los más pequeños. Y es que ya no solo es que no sean agujeros, sino que la estructura tridimensional que “vemos” es simplemente el horizonte de sucesos a partir del que la luz ya no puede escapar. Pero el “agujero” negro en sí es simplemente esta singularidad.

El agujero negro más grande conocido es TON 618, el cual, situado en el centro de una galaxia a 10 mil millones de años luz, es un monstruo con diámetro de 390 millones de km. Esto es 1.300 veces la distancia de la Tierra al Sol o 40 veces la distancia de Neptuno al Sol. Simplemente increíble.

Agujeros negros

15. Nebulosa

Llegamos al final de nuestro viaje. Las nebulosas son, sin duda, los cuerpos astronómicos más grandes del Universo. Las nebulosas son gigantescas nubes de gas y polvo cósmico que pueden entenderse como regiones dentro de una galaxia en la que el gas (principalmente hidrógeno y helio) y las partículas sólidas de polvo se mantienen unidos por la propia interacción gravitatoria que se da entre ellos.

Estas nubes tienen diámetros que oscilan entre los 50 y los 300 años luz, lo que significa que pueden llegar a medir 3.000 millones de millones de kilómetros de diámetro. Y estas nebulosas son imprescindibles para el Universo, pues son fábricas de estrellas. A lo largo de millones de años, la condensación de sus partículas permite el nacimiento de las estrellas y de todos los cuerpos astronómicos que hemos visto.

Nebulosa
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