Los 9 tipos de Piercing: ¿cuál me va a favorecer más?

Existen muchas tipologías distintas de piercings dependiendo de dónde se coloquen, cada una de ellas con un significado particular. Veamos cuáles son para que así descubras cuál es el que va a encajar mejor con tu personalidad.

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Los piercings consisten en una perforación que nos hacemos con fin estético, pudiéndose realizar en diferentes partes del cuerpo y recibiendo así distintos nombres. En la actualidad es bastante común llevar piercings, no nos extraña ver a alguien con un pendiente en alguna zona de su cuerpo, aunque sí que es verdad que hay algunas partes que son de elección más habitual que otras. Cuando escogemos el lugar también es importante considerar el dolor y sobre todo los riesgo que tiene perforar esa zona en concreto.

La gran variedad de piercings permiten adaptarse a todo tipo de gustos y, por este motivo, los llevan personas de distintas edadades, sexo, clase social o cultura. Si estás pensando en hacerte un piercing pero no sabes con exactitud qué lugar escoger, en este artículo te citamos las distintas partes del cuerpo más frecuentes donde hacer un piercing, mencionado también los distintos nombres que reciben según la zona escogida.

¿Cuáles son los principales tipos de piercings?

El piercing es un elemento decorativo, un complemento, que actualmente lo llevan individuos de distintas culturas, de distintas clases sociales, de diferentes edades y de ambos sexos. Un piercing consiste en una perforación que hacemos en algún lugar del cuerpo con el propósito de ponernos un pendiente.

Así pues, hay muchos tipos de piercing, tantos como zonas del cuerpo tiene una persona, aunque hay algunos que son más frecuentes que otros. Esta amplia variedad de clases de piercing se debe a la posibilidad de hacerlo en distintas partes de una misma zona. Nos referimos a que, por ejemplo, en la oreja según donde realicemos la perforación el piercing recibe distinto nombre.

De este modo cuando pensamos en ponernos un pendiente, no solo debemos valorar la estética de este, si nos gusta como nos queda, sino también según que lugar escojamos la curación, cicatrización, posibilidad de infección variará y debemos tenerlo presente para proceder de manera correcta y evitar complicaciones que puedan repercutir en nuestra salud.

Veamos pues qué tipos de piercings existen, qué nombre reciben según la zona y cuáles son sus principales características. Realizaremos la clasificación según la parte del cuerpo donde lo hagamos.

1. Piercing en la oreja

El piercing en la oreja es uno de los más frecuentes, siendo normalmente el primer lugar donde los sujetos escogen para ponerse su primer pendiente. Esta zona permite perforar en muchos lugares dando la posibilidad también de seleccionar entre una amplia variedad de pendientes. En la oreja se distinguen una zona de tejido más blando conocida como lóbulo y otras de tejido más duro, denominado cartílago, estas últimas serán consideradas más sensibles, ya que duele más hacerse la perforación y también tienen peor curación.

De este modo, los piercings realizados en el lóbulo son los más frecuentes y menos dolorosos, pudiéndose colocar en la parte más baja que es donde tradicionalmente se ponía el primer pendiente, en la parte media o en la zona alta.

Ahora bien, en el cartílago, que constituye la mayor parte de la oreja, permite un piercing en casi todas las zonas, los más frecuentes son: el hélix que se coloca en la parte superior del cartílago; el antihélix que es el opuesto al anterior, se coloca en la parte interna de la oreja; el tragus se perfora en el cartílago pequeño, zona más próxima a la mejilla; el antitragus opuesta al anterior, situado en la parte media de la oreja o el rook donde se perfora por encima del trago en la rama inferior del antihélix.

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2. Piercing en la lengua

El piercing en la lengua es de los más comunes dentro de la categoría de piercings bucales. Cuando nos ponemos en pendiente en esta zona es importante que tengamos en cuenta que el material sea hipoalergénico y que sea fácil de limpiar para disminuir la posibilidad de infecciones.

Hay dos formas habituales de hacer las perforaciones: verticales o horizontales. En el caso de las verticales la más frecuente es la realizada en el medio de la lengua, aunque también la podemos realizar más cerca de la punta de la lengua o hacer dos perforaciones conocido como piercing venom. Referente a los horizontales estos son más peligrosos, podemos atravesar completamente la lengua o solo una parte, este último se conoce como piercing surface.

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3. Piercing en el frenillo

El piercing del frenillo es como se denomina el que colocamos entre el labio superior y la encía. El más conocido es el smiley y recibe este nombre ya que se ve al sonreír. Puntos a favor su rápida curación y que no duele demasiado hacerlo, punto en contra, puede dañar la dentadura y las encías como sucede con la mayoría de piercings bucales. Ahora bien, no todo el mundo lo se puede hacer, dependerá de cómo sea nuestro frenillo (tamaño y grosor).

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4. Piercing en el labio

El piercing en el labio también es una elección frecuente. Como sucede con los otros pendientes en la boca tiene mayor riesgo de infección porque está continuamente en contacto con una elevada cantidad de bacterias, por este motivo es importante su correcta curación.

Recibirán diferentes nombres según su posición, piercing: labret es el situado en el labio inferior, side labret se coloca entre el labret y la comisura de la boca, medusa perfora el labio superior en la parte central, Monroe en labio superior lado izquierdo y Madonna en el labio superior lado derecho. En el labio superior será más común colocar una barra dejándose ver externamente una bola, en cambio en el labio inferior sí es más frecuente el uso de aros.

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5. Piercing en el ceja

El piercing en la ceja muestra la ventaja de ser poco doloroso dado que la zona es todo tejido blando. Pese a no mostrar muchas complicaciones de cicatrización sí que debemos vigilar de no rozarlo o engancharlo cuando nos desvestimos, sobre todo cuando aún está curando. También durante el periodo de curación intentaremos cambiar frecuentemente la funda del cojín para mayor higiene.

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6. Piercing en la nariz

Otra de las partes del cuerpo que se escoge con más frecuencia para hacerse un piercing es la nariz. Según donde se coloque el pendiente el tipo de piercing recibe distintos nombres, pudiendo ser más o menos doloroso y tener mejor o peor curación. Debemos tener en cuenta que la mayoría de perforaciones que se hacen en la nariz es en el cartílago, motivo por el cual será más doloroso y deberemos curar bien si queremos evitar complicaciones.

Veamos qué tipos de piercing de la nariz existen: el nostril es el más frecuente, situado en uno de los lados, atravesando el cartílago; el puente colocado en la parte superior de la nariz, aproximadamente entre los dos ojos, este no duele tanto ya que el tejido que perforamos es blando; el septum o toro se coloca atravesando la membrana que separa las dos fosas nasales, este puede ser bastante doloroso ya que atraviesa una zona de alta sensibilidad.

Existen otras dos clases de piercing nasales, aunque son menos comunes: el nasallang, este piercing atraviesa los dos laterales de la nariz pasado por el tabique, externamente se ve como si fueran dos perforaciones, dos nostril y el rhino o punta vertical que atraviesa la punta de la nariz de manera vertical dejando visibles los dos pendientes en la parte superior e inferior.

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7. Piercing en el ombligo

Aunque este tipo de piercing es más común verlo en mujeres, el sexo no es una variable determinate y lo podrán llevar indestintivamente los dos. El factor que sí que influirá más es la anatomía del ombligo ya que según esta podremos o no hacernos este tipo de perforación.

Como ya hemos visto en otro tipo de piercing la perforación se puede realizar en distintos lugares del ombligo: el clásico, en este caso perforamos la parte superior del ombligo; el inverso, es el contrario, haciendo la perforación en la parte inferior del ombligo; el doble, donde se realizan dos perforaciones normalmente de manera vertical o el interior que perfora la parte interna del ombligo, esta zona muestra mayor riesgo de infección por este motivo deberemos cuidarlo y limpiarlo frecuentemente.

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8. Piercing en el pezón

El piercing en el pezón es bastante doloroso dado que es una zona muy sensible. Incluso se ha observado que el dolor puede alargarse más de un día siendo esencial que lo cuidemos y limpiamos bien para conseguir una correcta curación, debemos tener presente que es uno de los piercings que más tarda en cicatrizar. El lugar de perforación puede ser distinto tanto vertical, transversal como horizontal, siendo esta última la alternativa más escogida.

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9. Piercing en los genitales

Los genitales son otras de las partes del cuerpo escogidas tanto por hombres como mujeres para hacerse un piercing. La función principal de este tipo de piercings se vincula con el erotismo y el placer sexual. El lugar de colocación también puede variar, por ejemplo en las mujeres se pueden colocar en los labios de la vagina o en el clítoris y en referencia a los hombres se puede optar por el glande, el frenillo o escroto. Con este tipo de piercings se debe vigilar especialmente y curarlos bien puesto que es fácil que se infecten.

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