Amoxicilina: qué es, indicaciones y efectos secundarios

La amoxicilina es un antibiótico que mata a las bacterias causantes de neumonía, bronquitis y otras infecciones de la piel, tracto urinario, garganta y oídos. Pero hay aspectos a tener en cuenta.
Amoxicilina

Desde que Alexander Fleming descubriera, en 1928, la penicilina, el avance en los antibióticos no solo ha permitido un extraordinario progreso en la medicina, sino en nuestra calidad de vida. Todos hemos necesitado alguna vez uno de estos medicamentos.

Actualmente, existen más de 100 antibióticos diferentes, los cuales, en su conjunto, salvan millones de vidas cada año. Y aunque el problema del desarrollo de resistencias a los antibióticos por parte de las bacterias será, de cara al año 2050, una de las mayores amenazas para la salud pública, siguen siendo imprescindibles.

Ahora bien, para que sigan funcionando estos antibióticos, es importantísimo hacer un buen uso de ellos. Por ahora, gracias a estos medicamentos somos capaces de curar prácticamente todas las enfermedades causadas por bacterias. Pero para que siga siendo así, hay que conocer las indicaciones de cada uno.

Así pues, en el artículo de hoy nos centraremos en uno de los más comunes: la amoxicilina, que es recetada para tratar muchas patologías distintas, desde neumonías y bronquitis hasta infecciones de la piel, la garganta, los oídos, el estómago, los dientes, la nariz e incluso el corazón.

¿Qué es la amoxicilina?

La amoxicilina es un medicamento cuyo principio activo (que tiene el mismo nombre que el fármaco en cuestión) tiene acción bactericida, por lo que es un antibiótico. De hecho, se trata de un antibiótico de la familia de la penicilina.

Usada por primera vez en 1972, la amoxicilina es un antibiótico semisintético, pues se obtiene a partir de la penicilina (que se consigue de una especie de hongo conocida como Penicillium notatum) a la cual se le añade un grupo amino para que desarrolle unas acciones farmacológicas determinadas.

El principal motivo por el que la amoxicilina es tan usada, además de ser muy efectiva para matar rápidamente a las bacterias, es que es de amplio espectro, es decir, es eficaz para tratar enfermedades causadas por muchas especies distintas. En otras palabras, no es un antibiótico muy específico. Y esto es bueno.

Mientras otros antibióticos inhibe procesos celulares de unas especies concretas, la amoxicilina ataca a componentes celulares compartidos por todas las bacterias, tanto gram negativas como positivas. Y hay pocos antibióticos con un espectro de acción tan elevado y que, además, sean rápidos y eficaces.

Pero, ¿cómo actúa la amoxicilina? Una vez administrada, las moléculas del principio activo fluyen por nuestro sistema sanguíneo. Y, en caso de que encuentre poblaciones bacterianas (luego veremos el problema que esto implica para nuestra flora), se une a la pared de estos microorganismos.

Una vez se ha unido, el principio activo inhibe la síntesis de nueva pared bacteriana. El mecanismo de reparación de la pared bacteriana es algo común a todas las especies, por lo que es una “diana” perfecta para los antibióticos. Y la amoxicilina es justo a lo que ataca. Al impedir que la bacteria renueve su pared, esta inevitablemente termina muriendo.

Ahora bien, debido a sus efectos secundarios y a la problemática mundial de las resistencias a los antibióticos es imprescindible saber cuándo hay que tomarla (nunca podemos ni debemos automedicarnos con ningún antibiótico) y, sobre todo, de qué manera hacerlo. Por ello, te invitamos a continuar leyendo.

Amoxicilina estructura
Estructura química de la amoxicilina, el principio activo que da nombre al medicamento.

¿Cuándo está indicado su uso?

La amoxicilina, como cualquier otro antibiótico, solo puede obtenerse con receta médica. Pero una vez se tenga en casa, es imprescindible saber cuándo se puede tomar y, sobre todo, cuándo no se puede. Y es que la amoxicilina solo sirve para tratar infecciones bacterianas. No tiene absolutamente ningún efecto en infecciones víricas como la gripe o los resfriados. Es más, puede incluso empeorarlas.

Y, como muchas veces es difícil saber si una enfermedad es debida a una bacteria o a un virus, es vital acudir al médico, el cual, mediante un análisis, sabrá si hay que tomar amoxicilina (u otro antibiótico) o no. La automedicación siempre es un error. Pero en el caso de los antibióticos, un error que afecta a los demás, pues se contribuye a generar resistencias en las bacterias.

Por lo tanto, su uso solo está indicado bajo directriz de un médico, el cual recetará la amoxicilina en caso de neumonía, bronquitis, amigdalitis, otitis, sinusitis, infecciones de orina, enfermedades dentales, infecciones en la piel y, en combinación con otros medicamentos, para tratar úlceras estomacales causadas por Helicobacter pylori, entre otras.

En resumen, la amoxicilina solo está indicada para tratar infecciones bacterianas en órganos o tejidos concretos (en las vías respiratorias, oído, piel, sistema urinario, estómago…). No debe tomarse nunca ante enfermedades de origen vírico. Solo por indicación de un médico.

¿Qué efectos secundarios puede generar?

Como todos los antibióticos, la amoxicilina daña a nuestra flora intestinal, pues ataca a las bacterias beneficiosas de nuestro cuerpo. Por eso se dice que su amplio espectro es un arma de doble filo. Sirve para tratar muchas infecciones por especies diferentes pero también afecta a nuestro microbioma, especialmente al intestinal.

Por ello, el principal efecto secundario, que aparece casi siempre, son problemas digestivos, pues el microbioma ayuda a digerir los alimentos y, si se daña, inevitablemente aparecen problemas. Sin embargo, el verdadero riesgo son los otros efectos adversos que, si bien la mayoría son muy raros, pueden ser verdaderamente peligrosos. Veámoslos.

  • Frecuentes: Aparecen en 1 de cada 10 personas y suelen consistir básicamente en náuseas y diarrea (ambos muy frecuentes) y erupciones cutáneas.

  • Poco frecuentes: Los vómitos suelen aparecer en 1 de cada 100 personas que toman este antibiótico.

  • Muy raros: Aparecen en 1 de cada 10.000 personas y son muy variados y potencialmente graves, como candidiasis (un hongo que habita de forma normal nuestra boca, al desestabilizarse la flora, se comporta como patógeno), mareos, hiperactividad, disminución de glóbulos blancos (se debilita el sistema inmune) y de plaquetas (a la sangre le puede costar coagular ante heridas e incluso puede haber sangrado de nariz), convulsiones, problemas de riñón, cambios de color en la lengua, anemia, cristales en la orina, inflamación del colon, diarrea con sangre, ictericia (amarillamiento de la piel), reacciones alérgicas graves, fiebre, escalofríos… Y otros. Importante consultar el prospecto.

Como vemos, los efectos secundarios verdaderamente peligrosos son los muy raros. Por ello, es importantísimo hacer un buen uso de este y otros antibióticos. Pues si la amoxicilina se toma cuándo y cómo se debe tomar, ya no solo disminuyen las probabilidades de sufrir estos efectos adversos, sino que contribuimos lo menos posible a la aparición de resistencias bacterianas.

Amoxicilina envase

Preguntas y respuestas de la amoxicilina

Habiendo visto cómo actúa frente a las bacterias, que solo debe usarse bajo prescripción médica contra infecciones bacterianas (jamás contra víricas) y sus efectos secundarios, ya casi sabemos todo lo que hay que saber acerca de este antibiótico. De todos modos, esta selección de preguntas y respuestas espera despejar todas las dudas que se puedan tener. Recordemos que, con los antibióticos, hacer un buen uso de ellos no solo es bueno para nuestra salud, sino para la de todas las personas.

1. ¿Cuál es la dosis que hay que tomar?

El médico lo decidirá dependiendo del tipo de infección y su gravedad. De todos modos, las dosis comunes son de 250 mg a 500 mg tres veces al día, separando las dosis por, como mínimo, 8 horas.

2. ¿Cuánto dura el tratamiento?

Lo decidirá el médico. Lo que es absolutamente imprescindible es que, aunque se vea una mejoría en los síntomas, se siga el tratamiento hasta el último día. De lo contrario, pueden quedar bacterias que, si se detiene el tratamiento, volverán a crecer. Terminar el tratamiento antes de hora es uno de los mayores motores para generar resistencias.

3. ¿Genera dependencia?

No. La amoxicilina no genera dependencia física ni psicológica.

4. ¿Puedo volverme tolerante a su efecto?

Siempre hay riesgo de que la infección sea causada por bacterias resistentes. Es decir, no te vuelves tolerante a su efecto, pero si se usa de forma inadecuada, es posible que impulses la selección de bacterias resistentes y, por lo tanto, que este antibiótico deje de servirte.

5. ¿Puedo ser alérgico?

Sí. Tanto al principio activo como al resto de componentes del antibiótico. Ante el primer indicio (generalmente reacciones cutáneas), hay que acudir al hospital.

6. ¿Las personas mayores pueden tomarlo?

Sí. Y a no ser que el médico indique lo contrario, bajo las mismas condiciones que hemos visto en el punto 1.

7. ¿Los niños pueden tomarlo?

Sí. Si el niño pesa más de 40 kg, puede tomarlo bajo las mismas condiciones de los adultos. Si pesa menos de 40 kg, habrá que ajustar la dosis. El médico la indicará y, en caso de que se olvide, en el prospecto hay una tabla para saber qué cantidad puede tomar.

8. ¿En qué casos está contraindicado?

Solo está contraindicado en caso de tener alergia a la penicilina, directamente a la amoxicilina u otros compuestos del medicamento o si ha habido antecedentes de alergias con otros antibióticos. Además de esta contraindicación, no debería tomarse ante infecciones virales (especialmente la mononucleosis), si hay problemas urinarios (se orina con poca frecuencia) o si se tienen problemas de riñón.

9. ¿Cómo y cuándo debe tomarse?

La amoxicilina se vende en forma de cápsulas, tabletas masticables y en suspensión (líquido). Sea como sea, lo importante es que debe tomarse cada 8 horas (si se toman tres dosis al día) o 12 horas (si se toman dos dosis al día).

10. ¿Interacciona con otros medicamentos?

Sí. Especialmente con otros antibióticos, pero hay otros, tanto reduciendo su actividad como incrementando el riesgo de efectos secundarios. Por ello, es importante no combinar con otros y, en caso de que se necesite, preguntar a un médico si interacciona o no. De todos modos, con los más comunes (como el ibuprofeno) no interacciona.

11. ¿Puede consumirse durante el embarazo? ¿Y durante la lactancia?

En principio sí, pero habría que consultarlo con un médico antes.

12. ¿Puedo conducir si estoy en tratamiento?

Es mejor evitarlo, pues los mareos son relativamente comunes. De todos modos, siempre que uno se encuentre bien, no tiene por qué afectar a las habilidades de conducción.

13. ¿Las sobredosis son peligrosas?

Normalmente (dependiendo de la cantidad, claro) se reducen a malestar de estómago, pero siempre que se tome más del que se debe, habría que consultar con un médico.

14. ¿Qué pasa si me olvido de una dosis?

Lo mejor es tomarla en cuanto se recuerde, pero si está muy cerca de la siguiente, habría que tomarla y luego esperar 4 horas más de lo que se iba a hacer. Lo importante es no tomar una doble dosis para compensar.

15. ¿Puedo tomar alcohol si estoy en tratamiento?

A pesar de lo que se suele decir, la amoxicilina no tiene interacciones significativas con el alcohol. A diferencia de otros antibióticos, puede beberse alcohol cuando se está en tratamiento. Siempre que sean dosis moderadas, claro.

Referencias bibliográficas

  • Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. (2017) “Ficha Técnica de la AMOXICILINA”. Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad.
  • Cañas, M., Urtasun, M.A. (2019) “Beneficios y riesgos de los medicamentos en la vida real”. FEMEBA: Federación Médica de la Provincia de Buenos Aires.
  • Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria. (2016) “Recomendaciones sobre el uso de los medicamentos”. semFYC.
Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador

Pol Bertran (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionado por la divulgación de la salud y la medicina y aficionado del deporte y el cine.