Lóbulo temporal del cerebro: anatomía y funciones

Esta región del cerebro esconde algunos secretos muy interesantes, además de participar en el procesamiento de lo que percibimos por la vista y el oído y permitir el habla, la memoria, el aprendizaje y las emociones.
Lóbulo temporal

El cerebro es, sin duda, el órgano más increíble del cuerpo humano. Y tanto es así que, a medida que avanzamos en su conocimiento, más preguntas sin respuesta parecen surgir. Todavía quedan muchos misterios por resolver acerca de esta estructura compuesta por neuronas que nos hace ser quien somos.

Lo que sí sabemos, sin embargo, es que el cerebro puede dividirse en distintas regiones que, si bien no se observan como estructuras muy delimitadas anatómicamente, sí que se diferencian entre ellas en cuanto a funciones y roles que desempeñan dentro del sistema nervioso central.

Estas regiones en las que puede dividirse la corteza cerebral son los conocidos como lóbulos temporales, unas secciones interconectadas entre ellas y en cuyo interior suceden todas las conexiones neuronales que permiten no solo la comunicación con lo que nos rodea, sino con nosotros mismos.

Uno de estos lóbulos es el temporal, una región del cerebro imprescindible para procesar lo que percibimos de los sentidos de la vista y del oído y permitir el habla, la memoria, el aprendizaje y la experimentación de emociones. En el artículo de hoy repasaremos la anatomía y las funciones de esta estructura cerebral.

¿Qué es el lóbulo temporal?

Para entender qué es el lóbulo temporal, primero debemos repasar muy brevemente la estructura del cerebro humano. Desde hace años, la neurociencia ha demostrado que, si bien todas las estructuras de este órgano funcionan como una sola, hay determinadas funciones cerebrales que se pueden localizar específicamente en unas regiones.

Lóbulo temporal de perfil

Y por regiones hablamos de porciones de la corteza cerebral. Estas son conocidas como lóbulos temporales, es decir, secciones del cerebro en cuyo interior las neuronas que las conforman están especializadas en interconectarse de tal modo que esta zona cerebral puede desempeñar unas funciones muy concretas y distintas a las de las otras regiones.

Estos lóbulos son los siguientes: frontal, parietal, occipital y temporal. El conjunto de todos ellos da lugar al cerebro como tal, con todos sus surcos representativos. En otras palabras, todo lo que somos y todo lo que somos capaces de hacer nace de alguno de estos 4 lóbulos o secciones cerebrales.

Cabe recordar también que el cerebro es un órgano formado por dos hemisferios simétricos. Por ello, en el cerebro hay dos lóbulos de cada. Si nos centramos en el lóbulo temporal, hay, por lo tanto, un lóbulo temporal izquierdo y uno derecho.

Cada uno de estos lóbulos temporales se encuentra localizado en la zona lateral inferior del cerebro, más o menos a la altura de los oídos. Por la zona delantera superior limita con el lóbulo frontal, por la zona trasera inferior con el occipital y por la zona central superior con el parietal.

El hecho de que haya dos lóbulos temporales tiene una gran importancia. Y es que en los últimos años se ha descubierto que, si bien anatómicamente son simétricos, las funciones que desempeñan no son exactamente iguales. Hay una lateralización de las funciones.

De hecho, esta división del trabajo entre ambos hemisferios fue lo que permitió a los humanos el desarrollo de las habilidades mentales. De este modo, el lóbulo temporal izquierdo se encarga especialmente de controlar la comprensión del lenguaje, mientras que el derecho está más vinculado a la memoria, al sentido del oído e incluso a la música.

Otro aspecto increíble es que, si bien es cierto que se reparten las funciones, en caso de que haya una lesión en uno de los dos lóbulos temporales, el otro es capaz de empezar a desempeñar las funciones que en teoría le corresponden al otro. Sin duda, el cerebro es una máquina perfectamente diseñada.

¿Cuáles son las funciones de sus estructuras?

Como venimos diciendo, el lóbulo temporal se divide en izquierdo y derecho, estando cada uno de ellos en un hemisferio del cerebro. Además, está en interconexión constante con los otros lóbulos, pues es muy importante recordar que no trabajan como organismos independientes. La comunicación entre lóbulos es continua e imprescindible.

Este lóbulo temporal que, como hemos dicho, es una porción del encéfalo, está dividida a su vez por distintas estructuras o partes, cada una de ellas desempeñando unas funciones propias. A continuación vemos tanto estas estructuras como las funciones que realizan.

1. Corteza auditiva

La corteza auditiva es el conjunto de neuronas del lóbulo temporal especializadas en recibir la información procedente del sentido del oído en forma de impulsos nerviosos y “decodificarla”, es decir, transformar estas señales eléctricas en la percepción de los sonidos como tal. Sin esta zona del lóbulo temporal, no podríamos oír.

2. Área de Wernicke

El área de Wernicke es un conjunto de neuronas del lóbulo temporal que, en conexión con una zona del lóbulo frontal conocida como área de Broca, permite la comunicación verbal. El área de Wernicke está especializada en la comprensión del lenguaje, es decir, en darle un significado a las palabras que percibimos. No se encarga de la producción del lenguaje, pues esto es cosa del área de Broca.

3. Cisura de Silvio

La cisura de Silvio es una región que, si bien no cumple con unas funciones como las de las otras regiones del lóbulo temporal, es muy importante ya que marca la separación entre este lóbulo temporal y el parietal.

4. Corteza visual

La corteza visual es el conjunto de neuronas del lóbulo temporal especializadas en recibir la información procedente del sentido de la vista y de transformar estos impulsos nerviosos en las imágenes. Y es que donde realmente vemos es en el cerebro. Los ojos “solo” captan luz y transforman la información lumínica en señales eléctricas. Esta zona del lóbulo temporal hace posible no solo que veamos lo que nos rodea, sino que le demos un significado a todo aquello que perciben nuestros ojos.

5. Giro angular

El giro angular es el conjunto de neuronas del lóbulo temporal que asocian la información auditiva con la visual. Y es que los sentidos, especialmente los del oído y la vista, no pueden trabajar de forma independiente. En esta zona del lóbulo temporal nos permite leer, escribir y comprender símbolos, pues es la región del cerebro que nos permite vincular palabras escritas con su sonido cuando se pronuncia. ¿Sabes esa voz interior que parece hablar cuando leemos? Viene de esta parte del lóbulo temporal.

6. Giro supramarginal

El giro supramarginal es un conjunto de neuronas del lóbulo temporal que, además de participar también en el lenguaje, hace una cosa similar a la del giro angular. Esta región vincula el sentido del oído pero no con el de la vista, sino con el del tacto. Esta región del cerebro permite que, tocando el relieve de algunas letras y palabras, podamos asociarlas a sonidos. Esto es de vital importancia para los ciegos, pues permite que la escritura Braille sea posible.

De igual modo, esta zona del lóbulo temporal permite que seamos capaces de interpretar y de darle significado a todo lo que percibimos del sentido del tacto. Esta región es la que hace que unas caricias en el cuello nos pongan la piel de gallina o que un abrazo de alguien a quien queremos nos haga sentir emociones positivas.

7. Región de asociación con los otros lóbulos

Conocida más científicamente como área de asociación parieto-temporo-occipital, este conjunto de neuronas del lóbulo temporal, si bien todavía no conocemos con exactitud su naturaleza, sabemos que está relacionada con, gracias a la interconexión con los otros lóbulos, la percepción del espacio, la capacidad de orientar nuestro cuerpo hacia un sonido, la memoria y la capacidad de atención.

8. Región de asociación con el sistema límbico

Esta zona del lóbulo temporal es una de las más increíbles, pues es la que hace que este lóbulo se vincule con la experimentación de todo tipo de emociones. De algún modo, gran parte de lo que nos hace humanos y que permite las relaciones afectivas con otros seres humanos está dentro de esta zona, que no es más que un conjunto de neuronas interconectadas.

Como su propio nombre indica, esta región se asocia con el sistema límbico, el cual está formado por el tálamo, el hipotálamo, el hipocampo, la amígdala, etc, controlando así no solo la funcionalidad del sistema nervioso, sino también la del endocrino. Este sistema límbico regula la producción de hormonas dependiendo de los estímulos y procesos mentales por los que pasemos. Estas hormonas son las que nos hacen sentir alegres, motivados, tristes, decaídos…

Esta región del lóbulo temporal, al tener una gran implicación en el funcionamiento del sistema límbico y su control, permite que experimentemos emociones de forma involuntaria, que asociemos a determinadas personas con unas emociones concretas, que tomemos decisiones en base a las emociones, que vinculemos emociones a los recuerdos y que desarrollemos nuestra personalidad, además de regular el comportamiento sexual, de permitir el aprendizaje y de regular la estabilidad emocional.

Esta zona del lóbulo temporal básicamente vincula percepciones y emociones, que es lo que en definitiva nos hace ser quienes somos.

9. Temporal medial

Esta región del lóbulo temporal está en estrecha relación con otras estructuras del encéfalo y es de vital importancia en todo lo relacionado con la memoria, tanto a corto como a largo plazo. Es una de las zonas del cerebro más vinculadas con el almacenamiento de información procedente de los sentidos, permitiendo así que tengamos acceso a ella y recordemos las cosas que vemos y oímos.

Se ha observado que el lóbulo temporal izquierdo está especializado en almacenar sonidos, mientras que el derecho lo está en memorizar información visual. Cabe destacar que es una de las primeras regiones cerebrales dañadas cuando se sufre Alzheimer, cosa que explica que uno de los primeros (y más notorios) síntomas es olvidar rostros, perder recuerdos y no recordar cómo utilizar distintos aparatos. Y es que es en esta región del lóbulo temporal donde se almacena la información de todo lo que hemos visto y oído a lo largo de la vida.

Referencias bibliográficas

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  • Kiernan, J.A. (2012) “Anatomy of the Temporal Lobe”. Epilepsy Research and Treatment.
  • Lech, R.K., Suchan, B. (2013) “The Medial Temporal Lobe: Memory and Beyond”. Behavioural Brain Research.
Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador

Pol Bertran (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionado por la divulgación de la salud y la medicina y aficionado del deporte y el cine.