Parálisis de Bell: causas, síntomas y tratamiento

La parálisis de Bell es un trastorno neurológico que cursa con una pérdida completa de la musculatura voluntaria de un lado del rostro por una lesión a nivel del nervio facial. Analicemos sus bases clínicas.

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La parálisis de Bell consiste en una reducción o desaparición del movimiento de uno de los lados de la cara causada por la inflamación de uno de los pares del nervio facial o par craneal número 7. La causa, aunque en un primer momento era desconocida, actualmente se apunta que puede ser una infección vírica, un alteración del flujo sanguíneo del nervio facial o una afectación del sistema inmunológico.

La sintomatología puede ser diversa, normalmente empieza como una molestia detrás de la oreja y rápidamente deriva en sensación de disminución de la capacidad de mover parte de la cara, la intensidad pueda ser mayor o menor. Dependiendo de la gravedad de la sintomatología, si la parálisis es total o parcial, el pronóstico de curación variará. Así, cuando la alteración es parcial y aún se produce movimiento, aunque este sea reducido, los síntomas suelen desaparecer transcurridos unos meses se realice o no tratamiento.

Cuando la afectación es más grave, deberemos realizar unas pruebas para evaluar la posibilidad de recuperación, siendo así más variable la reversión de la patología. En este artículo hablaremos de la parálisis de Bell, qué causas se vinculan con esta patología, qué síntomas se observa y qué tratamiento se ha probado eficaz.

¿Qué es la parálisis de Bell?

La parálisis de Bell es una alteración del movimiento de la cara que se produce por el daño en el nervio facial o séptimo par craneal. La alteración de este nervio puede comportar distinta sintomatología podemos observar una disminución del movimiento, denominado también paresia o un pérdida total de la capacidad para mover parte de la cara, lo que conocemos como parálisis.

En un primer momento se pensó que no había una causa clara o identificable que explicara la aparición de la parálisis de Bell. Posteriormente, sí que se ha observado que son tres las causas que con mayor frecuencia se vinculan con la aparición de este tipo de parálisis facial: alteraciones en el sistema inmunológico del cuerpo, que hace que las defensas ante posibles enfermedades sean menores, disminución del flujo sanguíneo del nervio facial, que como vimos es el responsable del movimiento de la cara, e infección por virus en el nervio facial que provoca que este se hinche.

Se ha visto que los siguientes virus pueden relacionarse y comportar paralisi de Bell: el virus de la varicela/zoster, característico por producir sarpullido o ampollas en la piel; infección por VIH, el virus de la inmunodeficiencia humana que causa afectación del sistema inmunitario; e infección del oído medio, donde se encuentra el tímpano; sarcoidosis, que comporta la inflación de los pulmones, nódulo linfáticos, hígado, oído, piel y otro tipo de tejidos.

Asimismo, también se ha observado otros virus que pueden estar vinculados con la aparición de este tipo de parálisis fácil: el herpes simple, que suele aparecer en el labio; el virus de la COVID 19, relacionado con problemas respiratorios; el citomegalovirus, que se produce también por herpes; la parotiditis o virus de las paperas, donde se observa inflamación de las glándulas salivales; la rubéola, que produce una erupción en la piel; virus Epstein-Barr, relacionado con la mononucleosis, puede comportar fiebre, dolor de garganta, entre otros; y la gripe, que comporta dolor de garganta, fatiga o fiebre.

Se ha comprobado también que ser diabético, que consiste en una enfermedad crónica que cursa con alteración de la cantidad de glucosa en sangre, estar embarazada, la presencia de un tumor que afecte al nervio o un traumatismo craneal, comportan un mayor riesgo de poder desarrollar parálisis de Bell. En relación a la epidemiología se observa por igual en mujeres y hombres, es decir, no hay distinción de sexo, y puede aparecer a cualquier edad, aunque es más probable que se desarrolle apartir de los 65 años o en niños menores a 13 años. La alteración o daño que se cree que produce el virus es la inflamación del nervio facial, justo en la zona donde atraviesa los huesos del cráneo.

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Síntomas de la parálisis de Bell

La sintomatología de la parálisis de Bell suele iniciarse con un leve dolor detrás de la oreja, derivando en poco tiempo en una sensación de debilitamiento, hipotonía, de la musculatura facial. Transcurridas 48 a 72 horas la patología alcanza su máxima intensidad, que puede ir desde una leve debilidad hasta la parálisis, inmovilidad, total de la cara.

Cabe destacar que lo que diferencia este tipo de parálisis facial de otras, es que solo afecta a un lado de la cara. Como mencionamos antes, existen dos pares del nervio craneal facial, uno que conecta la parte derecha de la cara y el otro la izquierda, así según el que se va afectado, donde se produce la infección e inflamación se paralizará uno u otro lado de la cara.

De esta manera, es peculiar ver como una de las partes de la cara puede moverse y la otra permanece inmóvil haciendo que los gestos, expresiones faciales, muecas o mover la frente sea tarea difícil. El sujeto nota una sensación tirante de la parte no afectada, sintiendo también pesadez y pérdida de sensibilidad facial.

Asimismo, también se muestra dificultad para cerrar el ojo del lado afectado, sin poderlo hacer totalmente, hecho que produce que se seque y se reduzca la producción de lágrimas, pudiendo derivar en lesiones oculares y dolor si no se humedece el ojo. Del mismo modo, se observan problemas para cerrar completamente la boca, disminuyendo así la cantidad de saliva y aumentando la sequedad bucal.

En referencia a la boca, vinculado con la caída de la comisura de la boca, se observa babeo, por la dificultad de mantenerla cerrada. También es característica la pérdida de gusto en la parte anterior de la lengua, es decir, la parte delantera, que se relaciona principalmente con el sabor salado y dulce. La afectación del oído medio, zona en la que antes vimos que se puede producir infección, comporta que el tímpano, que tiene la función de transmitir las ondas sonoras, permanezca tensado haciendo que el sonido se perciba más fuerte. Este fenómeno se conoce como hipoacusia.

Durante la recuperación, cuando poco a poco vamos mostrando movimiento, puede que se observen movimientos incontrolados similares a los tics. También se puede observar un aumento no intencionado de la producción de lágrimas. En ocasiones, tras estar un periodo de tiempo sin poder mover parte de la cara, después la recuperación de la movilidad, podemos notar sensación de tirantez en los músculos faciales.

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Diagnóstico y tratamiento

Para poder hacer el diagnóstico de parálisis de Bell se realiza un inspección médica utilizando distintas pruebas, para poder conocer la causa. Asimismo, la sintomatología característica de este tipo de parálisis facial también ayuda a distinguirla de otra tipo de afectaciones como un accidente cerebrovascular, ya que este último la parálisis suele observarse solo en la parte baja de la cara, observándose también afectada la movilidad de otras zonas del cuerpo como la pierna o el brazo.

Con el propósito de poder hacer el diagnóstico con mayor seguridad se pueden realizar pruebas complementarias como un análisis de sangre, una resonancia magnética o una radiografía. Por ejemplo, la enfermedad de Lyme, que cursa también con parálisis facial pero en esta caso típicamente se ven afectados ambos lados de la cara, muestra análisis de sangre alterados.

Como hemos apuntado en caso de parálisis parcial los síntomas pueden desaparecer sin intervención, pero sí que se ha visto algunos tratamientos útiles para disminuir el malestar y ayudar a la pronta recuperación. Si los síntomas duran menos de 48 horas podemos tomar un corticosteroide con el propósito de ayudar a disminuir la inflamación del nervio facial.

Aunque no está clara la eficacia de los antivíricos, ya sean solos o acompañados del corticoesteroide, en ocasiones se recetan con el propósito de actuar sobre las causas, que como vimos, las más frecuentes suelen vincularse con la parálisis de Bell, como el herpes simple o herpes zóster.

Vinculado con la afectación que se pueden observar en uno de los ojos con dificultad para cerrarlo y disminución de la producción de lágrimas y con ellos mayor sequedad, será conveniente taparlo con un parche sobre todo durante la noche, mientras dormimos, porque de lo contrario como mencionamos se pueden producir lesiones oculares, sintiendo sensación de quemazón, molestias, escozor y visión borrosa. Podemos utilizar también colirio o suero fisiológico para humedecer el ojo. En casos muy extremos, donde la afectación es muy grave, se puede proceder a suturar el ojo, juntando el párpado inferior con el superior.

En referencia al pronóstico de la parálisis de Bell este variará según si la parálisis es total o parcial, es decir, es más o menos intensa. Como es de esperar, si la disminución del movimiento es menor, parálisis parcial, la recuperación total suele observarse pasados unos meses sin la necesidad que el sujeto reciba tratamiento. En cambio, cuando la intensidad de la pérdida de movimiento ha sido mayor, parálisis total, no es segura la recuperación total, como ya mencionamos el no poder mover la cara durante un tiempo hace que los músculos se debiliten perdiendo fuerza. Será conveniente realizar pruebas para ver qué posibilidad de recuperación existe.

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