5 claves para cerrar un ciclo vital (y para avanzar en la vida)

Cerrar ciclos en la vida puede ser una tarea difícil. El miedo, las dudas o la idealización del pasado pueden complicar la transición a nuevas fases vitales.

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La vida se compone por ciclos, es decir, etapas que constan de un inicio, desarrollo y final. A lo largo de la vida comenzamos y cerramos muchos procesos, aunque a veces poner punto y final a diferentes fases se nos puede hacer complicado. Generalmente, hay personas con más dificultad que otras a la hora de soltar y seguir avanzando sin estancarse en el pasado. Lo que todos compartimos es el hecho de que nuestras vivencias son las que moldean quienes somos hoy.

No obstante, sólo cuando aprendemos a finalizar ciclos de manera saludable es que somos capaces de evolucionar y crecer como personas. En definitiva, entrenar la habilidad para empezar una nueva página en el libro de la vida nos permite disfrutar de un mayor bienestar emocional. Si eres de los que sufre cuando llega el momento de cerrar un ciclo en la vida, entonces continúa leyendo, porque a continuación hablaremos de algunas claves interesantes para favorecer el cierre de las diversas etapas vitales.

¿Qué significa el cierre de un ciclo de vida?

Un ciclo vital se define como un espacio de tiempo con un límite y final más o menos determinados, en el cual experimentamos diversas vivencias y emociones. Cuando un ciclo llega a su fin, a continuación otro se inicia. Normalmente, esta transición se produce con eventos de cambio como una mudanza, un cambio de trabajo, una ruptura sentimental o la muerte de un ser querido.

El problema de los ciclos es que, en ocasiones, se nos hace difícil cerrarlos incluso cuando a nivel cronológico ya han finalizado. Muchas veces, hacer el cambio hacia una etapa nueva nos cuesta porque duele dejar atrás todas esas vivencias pasadas. Algo nos sigue atando a ellas y no somos capaces de soltar, lo que nos obliga a cargar con un pesado lastre que nos impide seguir avanzando en la vida.

Aunque la experiencia de cerrar un ciclo nos pueda recordar a la vivencia de un duelo, lo cierto es que ambos procesos son diferentes. Lo cierto es que terminar una etapa de nuestra vida puede implicar sufrir pérdidas y, por consiguiente, atravesar duelos por aquello que se deja atrás. Sin embargo, este proceso es diferente del duelo que se vive cuando un ser querido fallece.

En este último caso, el dolor y la pérdida son mucho más intensos y bruscos, mientras que al cerrar un ciclo solemos vivir un proceso más progresivo. Añadido a esto, tenemos que tener presente que cerrar un ciclo siempre implica vivir duelo por las vivencias que se dejan en el pasado. Sin embargo, un proceso de duelo no siempre implica que estemos cambiando a un nuevo ciclo vital.

En ambos casos es importante saber elaborar el dolor y continuar hacia adelante, pues de lo contrario podemos permanecer estancados e incapaces de seguir viviendo nuestra vida. Cuando dejamos ciclos inconclusos o abiertos no podemos concentrarnos en lo que está por venir, somos incapaces de crecer y adquirir nuevos aprendizajes vitales. En definitiva, nuestra vida entra en un estado de paréntesis.

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5 claves para cerrar un ciclo vital

Cerrar ciclos puede ser especialmente difícil. Sin embargo, algunas orientaciones pueden ser de ayuda para conseguirlo.

1. Aprende a soltar

Cerrar ciclos en la vida requiere, necesariamente, aprender a soltar y dejar ir. Cuando nos aferramos al pasado nos anclamos en fases que ya han terminado, lo que nos impide avanzar hacia las siguientes. En este sentido, aprender a solar requiere saber equilibrar el apego hacia las experiencias pasadas con la capacidad para seguir avanzando.

Cuando vivimos con la mirada centrada en lo que ya acabó es imposible sentirnos bien y disfrutar de la vida. Muchas veces, dejar ir requiere abordar problemas de dependencia emocional, miedos e inseguridades. Cuando nos sentimos seguros dejamos de sentir temor ante lo desconocido y no necesitamos aferrarnos a lo que ya forma parte de un ciclo vital anterior.

2. Cuidado con la idealización

Otro de los problemas que muchas personas encuentran a la hora de cerrar ciclos tiene que ver con la idea de que todo tiempo pasado fue mejor. Cuando echamos la vista atrás y analizamos lo que hemos vivido, podemos tener cierta distorsión e idealizar experiencias que, realmente, también tuvieron sus puntos negativos.

En este sentido, es importante reconocer tanto las cosas buenas como las malas que ese ciclo finalizado nos ha dado. Cuando no hacemos una reflexión realista de lo que hemos vivido, es difícil poder avanzar hacia el futuro. Para poder continuar es importante aceptar la experiencia vivida con sus luces y sombras y seguir andando.

3. Utiliza el pasado como aprendizaje para el futuro

Aceptar un cambio de ciclo no implica hacer borrón y cuenta nueva. Avanzar es compatible con aprender de lo pasado, pues gracias a ello podemos crecer y evolucionar como personas. Así, mirar al pasado es constructivo siempre y cuando esto nos sirva como aliciente para seguir y no como un lastre que nos impide progresar.

Si, por ejemplo, el comienzo de un nuevo ciclo se produce a raíz de una ruptura de pareja, es posible que eches la vista atrás y reflexiones sobre posibles errores que no debes repetir en posibles futuras relaciones. Vivir experiencias dolorosas es muy desagradable, pero a veces nos permite llevarnos aprendizajes valiosos aplicables a futuros eventos en nuestra vida.

Además de recordar los errores que hemos llevado a cabo, tampoco está de más reconocer aquello que hemos hecho bien y darnos el mérito que merecemos. Probablemente hayas hecho muchas cosas adecuadamente que te han permitido superar situaciones difíciles y ser resiliente. No normalices esta respuesta y da valor a tu capacidad para hacer las cosas correctamente. De la misma forma que aprendes de los errores cometidos, revisar todos los puntos positivos es clave para seguir ese camino en las futuras experiencias.

4. Cultiva tu esperanza hacia el futuro

La resistencia a aceptar la llegada de un nuevo ciclo procede de una gran desesperanza hacia el futuro. Cuando creemos que no puede llegar nada positivo para nosotros, es fácil caer en el error de engancharse a lo ya conocido. Por ello, aprender a hacer esta transición requiere cultivar la esperanza. Para ello es de enorme ayuda marcarse objetivos y metas que se desean cumplir.

Tener sueños e ilusiones es la gasolina que necesitamos para seguir con ganas de vivir y mirar hacia adelante con esperanza. Es frecuente que, cuando no se hace este trabajo de enfoque al futuro, la persona desperdicie oportunidades y experiencias gratificantes que la vida le ofrece porque se siente bloqueada por el miedo, las dudas o la inseguridad.

5. Aprende a recordar

Avanzar hacia un ciclo vital nuevo puede ser complicado cuando vivimos enganchados a los recuerdos pasados. Recordar no es, en sí mismo, algo negativo. El problema reside cuando nuestro foco central está en el recuerdo y no en el presente. Por ello, avanzar en la vida implica aprender a recordar con cierta perspectiva, manteniendo los pies firmes en el ahora.

Al principio es normal pensar constantemente en lo que dejamos atrás, pero con el tiempo aprendemos a recordar con desde la serenidad y no desde el dolor. Cuando la herida está abierta es lógico que nos duela indagar en ella. Sin embargo, a medida que cicatrice cada vez será menos doloroso tocarla. Aunque quedará una huella en la piel de lo que pasó, dejaremos de enfocarnos constantemente en la herida porque ya está curada.

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Conclusiones

En este artículo hemos hablado acerca de algunas claves útiles que pueden ser de ayuda para cerrar un ciclo vital. A veces, puede ser complicado dejar el pasado atrás y seguir caminando en la vida, pues hay algo que nos ancla a lo que hemos vivido y nos impide pasar página. En este sentido, es habitual que existan inseguridades, miedo a la incertidumbre, idealización de lo vivido, etc. Cerrar ciclos en la vida implica aprender a soltar, utilizar las experiencias pasadas como fuente de aprendizaje, cultivar la esperanza hacia el futuro y aprender a recordar desde la serenidad y no desde el dolor por lo perdido.

Cerrar ciclos es un proceso muy doloroso, pues dejar atrás lo que vivimos y fuimos implica pasar un duelo en toda regla. Dependiendo de cada persona, este duelo puede llevar más o menos tiempo y esfuerzo. Todas las pautas que hemos comentado aquí requieren un elevado nivel de compromiso y disposición por parte de la persona. Si te encuentras tratando de cerrar una etapa de tu vida y sientes que no puedes lograrlo solo, no dudes en pedir ayuda a un profesional de salud mental.

Con la terapia psicológica podrás aprender a cerrar ese capítulo inconcluso y abrazar las nuevas experiencias que lleguen a tu vida. Podrás comprender tus emociones, aprender a gestionarlas y empezar a tolerar la incertidumbre que caracteriza al futuro. Dependiendo de cada caso, se pueden llevar a cabo intervenciones específicas. No es lo mismo abordar un ciclo sin cerrar cuando se trata de una relación de pareja que resultó tóxica que cuando esto ocurre a raíz de la pérdida de un ser querido.

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