¿Qué es la Terapia Narrativa? Definición y principios

La terapia narrativa es un modelo de intervención psicológica en el que el paciente es quien se convierte en el narrador de su propia historia de vida.

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Todos conocemos la narrativa, ese género literario en el que un narrador explica los acontecimientos que suceden a los personajes de una historia. Sin embargo, mucho menos conocida es la terapia narrativa, un modelo de intervención psicológica en el que el paciente es quien se convierte en el narrador de su propia historia de vida.

Este tipo de psicoterapia da un giro a la concepción tradicional del papel del psicólogo. Lejos de ser el profesional el experto en el sufrimiento de sus pacientes, son las propias personas las que mejor conocen su situación. Así, el psicólogo se convierte en un acompañante o facilitador del proceso, pero no en el protagonista. En este artículo profundizaremos acerca de qué es la terapia narrativa y cuáles son sus principios.

¿Qué es la terapia narrativa?

La terapia narrativa gira en torno a la premisa de que son las propias personas las expertas en sus vidas y experiencias. Por ello, el paciente es quien debe aportar su voz y punto de vista para presentar nada menos que la historia de su vida, siempre desde una visión respetuosa y compasiva. Añadido a esto, la terapia narrativa considera que las personas no son los problemas que les suceden. Es decir, se separa el fenómeno que produce malestar de lo que el individuo es. Se percibe al paciente como un agente proactivo, que posee potencial para manejar lo que le sucede y recuperar su bienestar y satisfacción con la vida.

La terapia narrativa fue desarrollada por los terapeutas Michael White y David Epston, quienes sentaron las bases de un modelo que se expandiría y popularizaría años después. En el curso de la terapia la persona debe construir una historia, es decir, una secuencia de eventos que sigan un hilo conductor. Dado que sería imposible poder incluir todo lo vivido en la narrativa, el objetivo es que la persona pueda reflexionar sobre sus experiencias y darles un significado a nivel global acorde a un concepto central.

Cuando narramos una historia estamos brindando explicación a los sucesos que nos han ocurrido y les damos un sentido, lo que junto al acompañamiento de un profesional puede resultar terapéutico. A continuación, comentaremos los fundamentos principales de la terapia narrativa:

  • El paciente puede explayarse y centrarse en aspectos detallados de su historia de vida.
  • Se asume que el paciente ocupa un rol activo, ya que es él el mayor experto en la situación que está atravesando.
  • Se enfatiza el proceso de significación de las experiencias vividas a través del relato narrativo.
  • Se adopta una perspectiva compasiva, no enjuiciadora, ya que se procura que el paciente reflexione sobre su historia sin el pesar de la culpa.
  • Evita que la persona se fusione con su problema, ya que considera que esta es mucho más que lo que le pasa y tiene una identidad única.

En general, la terapia narrativa busca que la persona pueda crear nuevos significados a partir de su historia. Esto permite incorporar nuevos elementos al relato, construir un proyecto de vida mejor y favorecer las relaciones interpersonales.

El papel del psicólogo en la terapia narrativa

La terapia narrativa se diferencia de otro tipo de terapias más tradicionales en el tipo de rol que asume el terapeuta. En este caso, el psicólogo se comporta como un agente facilitador, que acompaña y ayuda a su paciente a elaborar su historia. En ningún caso se presenta como un experto que sabe más que su paciente ni ocupa un papel central. Además, el profesional debe mostrar una actitud abierta de curiosidad real hacia la historia de la persona y todo lo que tiene que contar. Hay diversas variables relacionadas con el paciente que influyen en la interpretación que este hace de las situaciones que le ocurren. Entre ellas cabe destacar:

  • Edad cronológica: es un factor que modula la manera en la que damos significado a los eventos que nos ocurren. Así, una misma experiencia se procesa de forma totalmente diferente en función de si nos ocurre en la infancia, la adolescencia o la edad adulta.

  • Nivel socioeconómico: Esta variable hace que la persona haya vivido y se haya desarrollado en entornos muy diferentes. Por ejemplo, con un menor nivel socioeconómico las personas tienden a entrar en la dinámica adulta de manera mucho más temprana, lo que puede modular la forma en la que se interpretan los acontecimientos vividos.

  • Cultura: Las personas ven el mundo de manera diferente dependiendo de la cultura y etnia a la que pertenezcan. La cultura influye notablemente en aquello que consideramos o no correcto, la manera en la que expresamos las emociones y, en definitiva, cómo interpretamos nuestras vivencias.

  • Género: Ser hombre o mujer también influye en cómo se procesan las experiencias vividas y la interpretación que se hace de ellas. En este sentido, la educación juega un importante papel, pues en función del género indica cómo una persona debe o no comportarse. Los hombres suelen recibir el mensaje de que deben ser fuertes y valientes, mientras que de las mujeres se espera que sean emocionales, afectuosas, reflexivas, etc. Esto por supuesto influye en cómo la persona vive su realidad.

Técnicas de la terapia narrativa

A continuación, vamos a comentar algunas de las técnicas que se emplean en el desarrollo de la terapia narrativa.

1. Construcción narrativa

Mediante esta técnica el terapeuta comienza escuchando el relato libre de su paciente acerca de su vida. Después, ambos comienzan a indagar en posibles nuevos significados, lo que permite hacer modificaciones en la historia y adoptar perspectivas distintas a las previas. Esto ayuda a que el paciente sea consciente de que tiene el control de sus interpretaciones y puede construir nuevos significados.

2. Externalización

Esta técnica permite que la persona cambie su perspectiva, de forma que deje de fusionarse con su problema y aprenda a separar lo que le pasa de su propia persona. La externalización permite que el terapeuta ayude a su cliente a separar los eventos que le han sucedido de su identidad, dejando a un lado etiquetas que llevan al paciente a describirse como alguien problemático o enfermo.

3. Deconstrucción

La técnica de la deconstrucción hace referencia a explorar y delimitar el problema central. El terapeuta ayuda a la persona a dividir su historia en partes más pequeñas, lo que ayuda a desnudar el conflicto sin sesgos de por medio. Al desmontar el problema en piezas más reducidas, es más fácil entender su raíz.

Principales postulados de la terapia narrativa

Para dejar claras las bases de la terapia narrativa, vamos a recopilar sus principales postulados.

  • Todas las personas poseen una historia de vida única e irrepetible. Al contarla, se puede brindar un nuevo significado a lo vivido e incluso enriquecer el relato construido.
  • La manera en la que configuramos nuestra historia de vida permite que demos un significado a nuestra vida y construyamos una identidad.
  • Los factores que más influyen a la hora de dar significado a nuestra existencia son la edad, el género, el nivel socioeconómico y la cultura.
  • Cuando enfocamos la historia de nuestra vida de formas alternativas, esto nos ayuda a conectar mejor con lo que somos y lo que nos gustaría ser.
  • El objetivo de la terapia narrativa es ayudar a las personas a contar o modificar sus historias de vida.
  • La terapia narrativa trata de abordar el sufrimiento de las personas desde una perspectiva libre de juicios y no patologizante, ensalzando al paciente como el mayor experto en su situación.
  • El terapeuta establece una relación con su cliente basada en el respeto y la confianza de que la persona puede llegar a sobreponerse a sus problemas.
  • Desde la terapia narrativa se pretende separar a las personas de sus problemas, pues son mucho más que una etiqueta.

Conclusiones

En este artículo hemos hablado acerca de la terapia narrativa, un modelo de intervención que busca que la persona elabore su propia historia de vida desde la postura del narrador. Se trata de una terapia todavía poco conocida, aunque con principios que se alejan de los enfoques más tradicionales. Desde este modelo se entiende que el paciente es el verdadero experto en lo que sucede en vez del profesional.

Así, el terapeuta ocupa un rol facilitador y de acompañamiento, pero es la propia persona la que debe desempeñar un papel activo en su proceso. Desde esta terapia se pretende ayudar a la persona a elaborar una narrativa de su vida para darle un significado. Se parte de la idea de que cada individuo tiene una historia única e irrepetible, por lo que el profesional debe mostrar un interés genuino en ella. El sufrimiento desde esta terapia se aborda partiendo de una visión no enjuiciadora ni culpabilizadora.

Se trata de que se forme un vínculo terapéutico basado en el respeto, donde la persona aprenda a dar nuevos significados a sus vivencias, un proceso en el que influyen variables como el género, la edad, la cultura o el nivel socioeconómico. Mediante diversas técnicas, el profesional busca que el paciente encuentre nuevos significados para su historia de vida, lo que repercute positivamente en su bienestar emocional.

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