¿Qué es la Terapia de Duelo? Definición y beneficios

El duelo es una reacción emocional natural ante la pérdida de un ser querido. Sin embargo, en ocasiones esta puede ser demasiado intensa y persistente y requerir el apoyo de la terapia psicológica.

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La vida y la muerte representan dos realidades opuestas. Sin embargo, no podrían existir una sin la otra. Dicho de otra manera, si la muerte no existiera la vida no tendría ningún valor. Esa dicotomía entre vivir y morir es lo que nos lleva a apreciar la existencia y temer cualquier amenaza que la ponga en peligro.

En los últimos años, se ha producido un importante cambio en la manera de vivir la muerte. Hasta hace tan sólo algunas décadas, morir era visto como un fenómeno natural, intrínseco a la vida misma. Las personas sufrían cuando perdían a sus seres queridos, pero aceptaban este hito como uno más en el ciclo vital de los seres humanos.

Con los avances de la sociedad hemos aumentado nuestra esperanza de vida y combatido enfermedades mortales, de forma que la muerte ha empezado a ser vivida como una desagradable anécdota más que como una parte de la cotidianidad. Progresivamente, la muerte y todo lo que la rodea ha sido ocultada y tapada, hasta el punto de vivir obviando que esta existe.

Aunque la forma en la que encaramos la muerte ha cambiado, lo cierto es que el dolor que esta deja en nuestro alma sigue siendo el mismo. Siempre que vivimos una pérdida, se inicia un proceso de adaptación emocional conocido como duelo. Este puede ser más o menos difícil dependiendo de la personalidad de cada individuo, del tipo de pérdida que se haya vivido o del grado de vinculación con la persona fallecida, entre otros factores.

¿Qué es el duelo patológico?

En la mayoría de los casos, los procesos de duelo se terminan resolviendo con el tiempo, de manera que la persona es capaz de integrar la pérdida y avanzar con su vida. Sin embargo, en algunos casos el individuo se queda atrapado en un duelo que no logra cerrar, lo que conduce a un enorme sufrimiento emocional que se conoce como duelo patológico.

Aunque el duelo es una reacción natural y esperable ante la pérdida de un ser querido, a veces transitar por el dolor se hace muy complicado y el individuo no logra avanzar a pesar del transcurso del tiempo. Así, permanece en una especie de estado estático en el que priman emociones y pensamientos que generan gran sufrimiento e impiden volver a la vida. Salir de este estado de bloqueo patológico requiere el apoyo de un profesional especializado en la llamada terapia de duelo.

En este artículo hablaremos acerca de qué es la terapia de duelo y cómo esta puede ayudar a las personas que sufren un duelo patológico. Antes de detallar qué es la terapia de duelo, es importante definir qué entendemos por duelo patológico. El duelo normal no es, en absoluto, un problema mental. Tal y como ya adelantamos, constituye una reacción normal y necesaria ante la pérdida de alguien querido. El duelo aparece cuando sentimos la certeza de que no volveremos a ver a esa persona amada.

Por ello, se suele decir que el duelo es el precio que los seres humanos pagamos por haber querido a los demás. Cuanto más cercana y significativa haya sido la persona fallecida, más complejo será transitar por el duelo y volver a retomar la propia vida con normalidad. Aunque el duelo puede llegar a ser devastador, una gran mayoría de las personas logran salir hacia adelante y cerrar el duelo pasado un tiempo. Sin embargo, también hay quienes se ven desbordados ante la pérdida y por ello quedan estancados en un duelo intenso y persistente. Es entonces cuando se debe valorar la búsqueda de ayuda profesional para que la persona pueda avanzar y volver a vivir.

La forma en la que el duelo patológico se manifiesta varía en función de la persona, aunque es habitual que aparezca una tristeza persistente y una marcada desesperanza hacia el futuro, así como una desmotivación generalizada hacia las cosas. Igualmente común es la anhedonia, definida como la imposibilidad de disfrutar de aquellas actividades que antes resultaban gratificantes.

Cabe señalar que el proceso psicológico de duelo no sólo puede aparecer tras el fallecimiento de un ser querido. En general, este puede aparecer tras todo tipo de pérdidas: un fracaso laboral, una ruptura amorosa, un cambio de rol en la familia (por ejemplo, el que se vive al tener un hijo y dejar la vida anterior a la ma/paternidad atrás), etc.

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Terapia de duelo: ¿qué es y qué técnicas emplea?

La terapia de duelo tiene como objetivo favorecer el bienestar emocional de aquellas personas que se encuentran transitando por un duelo difícil y persistente. Esta debe ser llevada a cabo por un profesional de la psicología especializada en este tipo de temática. Así, se pueden trabajar los sentimientos, pensamientos y recuerdos que la persona experimenta acerca del ser querido fallecido.

Gracias a este tipo de terapia la persona puede lidiar con el dolor que está sintiendo, sentirse arropada y acompañada y empezar a poner en marcha medidas que le permitan volver a disfrutar de la vida y cerrar la herida. Aceptar la pérdida traumática, poner en palabras las emociones que se sienten y empezar a retomar las actividades cotidianas son algunos de los logros que se pueden alcanzar gracias a la terapia de duelo.

En general, todo proceso de duelo consta de cuatro fases que la persona debe atravesar y superar para llegar a cerrarla pérdida y seguir adelante: aceptar la realidad de la pérdida, elaborar las emociones que vienen con el duelo, afrontar el día a día sin el fallecido y recordar al difunto desde la serenidad. Así, el primer paso del psicólogo debe ser identificar en qué fase del duelo la persona se ha quedado estancada, de manera que le ayude a avanzar en el proceso hasta culminarlo.

A continuación, veremos algunas técnicas interesantes que pueden ser de ayuda para trabajar diferentes aspectos del proceso de duelo.

  • Regulación emocional: La persona que se encuentra transitando por el duelo patológico necesitará aprender a identificar, gestionar, expresar y entender sus estados emocionales. Para ayudar a la persona a comprender y dar salida a sus emociones se pueden emplear, por ejemplo, fotografías en las que aparezca junto a la persona fallecida. Así, el terapeuta le pedirá que, en cada foto, pueda explicar qué sucedía, cómo se sentía, qué recuerdos le transmiten, etc. Este ejercicio también se puede hacer con canciones, de manera que la persona pueda hacer una lista con canciones que le recuerdan a la persona fallecida y, tras escucharlas, hablar de lo que está sintiendo.

  • Ritual de despedida: Los rituales son de gran ayuda para que la persona pueda dar significado a la experiencia sin necesidad de verbalizar nada. El terapeuta puede ayudar al paciente a diseñar su propio ritual, ya que cada persona tiene unas preferencias y se identifica más con un estilo u otro. Elaborar un ritual es de gran ayuda para poder cerrar las heridas abiertas, especialmente si este se puede hacer en compañía de familiares o amigos cercanos.

  • Una carta para cerrar asuntos pendientes: En muchas ocasiones el duelo se complica debido a que la persona ha tenido que despedirse de un ser querido dejando pendientes cosas por decir. Esto hace que el dolor se enquiste, por lo que una forma de desatascar este malestar es redactar una carta dirigida a la persona fallecida. En ella, el paciente puede decir aquello que necesita expresar, agradecer a esa persona las experiencias que vivieron y los aprendizajes que le dio. Si la persona lo desea, puede ser de ayuda leer la carta en alto junto a los familiares cercanos.

  • Qué hacer con los objetos del fallecido: Cuando alguien fallece, los objetos personales que fueron de esa persona pueden ser un arma de doble filo para los amigos y familiares que pasan el duelo. Por un lado, los objetos son una manera de vincularse con ese ser querido que ha fallecido, por lo que ayudan a recuperar sentimientos, recuerdos y pensamientos. Sin embargo, acumular objetos de esa persona de forma perpetua puede ser una señal de que no se ha aceptado la muerte de esa persona y dificultar la culminación del duelo. Por ello, lo mejor es proponer a la persona pensar, con toda la calma y el tiempo que necesite, qué objetos decide quedarse y cuáles no. Los que queden pueden ser guardados en una caja que será el espacio dedicado a vincular y recordar a esa persona. Es fundamental que esta tarea la haga la propia persona afectada por el duelo por su propia iniciativa, sin que nadie le presione o decida por ella.

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Conclusiones

En este artículo hemos hablado acerca del duelo y la terapia psicológica que se puede emplear para abordarlo. El duelo es una respuesta natural y esperable ante la pérdida de un ser querido, aunque en ocasiones esta puede ser demasiado intensa o persistente y requerir la ayuda de un profesional de la psicología. En este caso se habla de duelo patológico, el cual tiene lugar cuando la persona se queda estancada en alguna de las fases del proceso de duelo. El psicólogo especializado en este ámbito debe identificar en qué punto se encuentra esa persona y ayudarle a cerrar el proceso de forma saludable mediante distintas técnicas y actividades.

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