Miedo a la oscuridad en niños: 6 consejos para superarlo

El miedo a la oscuridad consiste en el temor a la noche o la oscuridad, que puede provocar nerviosismo y malestar en torno al momento de irse a dormir. Veamos cómo abordarlo en niños.

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El miedo es una emoción que siempre es calificada de manera negativa. Sin embargo, este constituye una respuesta adaptativa que nos ayuda a sobrevivir como especie. Gracias a ella, podemos detectar el peligro y reaccionar ante las situaciones que nos ponen en riesgo. En otras palabras, el miedo es un mecanismo de protección ante la adversidad.

A lo largo de la infancia, es habitual que aparezcan diversos tipos de miedos. Estos suelen ser motivo de preocupación para los padres, aunque la realidad es que dichos miedos son evolutivos y forman parte del desarrollo normal infantil. La aparición de estos temores permite a los más pequeños mantener la proximidad con sus figuras de apego y protegerse de potenciales peligros.

Aunque con el tiempo este tipo de respuestas terminan desapareciendo en la mayoría de casos, es cierto que en algunos niños es posible que dichos miedos no sean correctamente superados, de manera que terminan convirtiéndose en fobias que interfieren en su bienestar. Por tanto, los miedos evolutivos sólo constituyen un problema sobre el que preocuparse cuando persisten en el tiempo.

Uno de los miedos evolutivos más comunes es aquel que aparece ante la oscuridad. Este es uno de los más frecuentes durante la infancia, apareciendo generalmente alrededor de los dos años y desapareciendo en torno a los nueve. En muchos casos, los padres dudan acerca de cómo deben manejar esta situación, pues a pesar de ser un temor transitorio, este puede provocar problemas en el día a día, especialmente cuando llega el momento de irse a dormir. En este artículo vamos a hablar acerca del miedo a la oscuridad y comentaremos algunos consejos útiles para manejarlo y evitar que se convierta en una fobia.

¿Qué es el miedo a la oscuridad?

El miedo a la oscuridad consiste en el temor a la noche o la oscuridad, que puede provocar nerviosismo y malestar en torno al momento de irse a dormir. En la mayoría de casos, este temor es evolutivo, lo que significa que es una reacción normal y transitoria en el desarrollo infantil. Para los más pequeños, el hecho de verse en una estancia sin luz es sinónimo de no ver lo que les rodea y dejar volar su imaginación y pensamiento mágico.

Añadido a esto, encontrarse a oscuras también se asocia con la soledad y el desamparo. En el momento de dormir los niños no se encuentran junto a sus padres, lo que puede hacerles sentir un intenso temor que no experimentan durante el día mientras están acompañados y hacen actividades. Generalmente, los niños que sufren miedo a la oscuridad pueden manifestar síntomas como:

  • Nerviosismo en ambientes oscuros y necesidad de tener siempre alguna luz encendida.
  • Llantos, gritos y temblores, especialmente cuando se acerca el momento de irse a dormir.
  • Reducción del apetito.
  • Síntomas somáticos, como por ejemplo dolor de tripa.
  • Cansancio como consecuencia de no dormir bien por las noches.
  • Pensamientos relacionados con la posibilidad de ser atacado por monstruos, fantasmas…
  • Comprobaciones continuas tales como revisar los armarios o mirar debajo de la cama.
  • Incapacidad para dormir solo.
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6 consejos para superar el miedo a la oscuridad

A continuación, vamos a comentar algunas pautas que pueden ser de gran ayuda para superar progresivamente la etapa del miedo transitorio a la oscuridad.

1. Valida la emoción de miedo

Cuando un niño siente miedo, no debemos decirle que su este es absurdo o que no tiene sentido. Quizá desde nuestra perspectiva adulta la oscuridad no suponga ninguna amenaza, pero para los más pequeños esta puede ser realmente atemorizante. Por ello, un primer paso para que el miedo se diluya es el de empatizar y validar que puedan sentir esta emoción.

Es importante indicarles que su miedo es normal, pero que sus papás van a ayudarle para que la oscuridad le de cada vez menos angustia. Así, es esencial transmitirle al niño que no está solo y que sus adultos de referencia estarán siempre ahí si él los necesita.

2. Haz que los momentos previos a irse a dormir sean tranquilos

El momento en el que un niño con miedo a la oscuridad se va a la cama supone un enorme foco de tensión para él. Por ello, una forma de ayudarle a exponerse consiste en crear un clima tranquilo y relajado antes de que llegue la hora de irse a dormir. Trata de mantener conversaciones animadas durante la cena, juega un rato con él o lee un cuento.

Si la activación sigue siendo muy elevada, puedes utilizar ejercicios de relajación de Jacobson adaptados para niños (puedes encontrarlos en internet), que puedes realizar con tu hijo en su habitación unos minutos antes de irse a la cama.

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3. Modifica los pensamientos relacionados con la oscuridad

Otra forma de ayudar a tu hijo a vencer el miedo a la oscuridad consiste en ayudarle a ver la oscuridad desde otra perspectiva. Para ello, puedes utilizar cuentos e historias en las que el protagonista es un superhéroe o explorador que afronta la oscuridad y vive aventuras en ella. Contarle estos relatos a tu hijo antes de dormir le ayudará a ver esa situación que tanto miedo le genera desde una visión más positiva.

4. Utiliza el juego

El juego es una herramienta excelente para trabajar el miedo a la oscuridad. Puedes tratar de jugar con tu hijo de tal manera que la ausencia de luz sea un elemento clave. De esta manera, la oscuridad deja de estar asociada únicamente al momento de dormir en soledad. Algunas ideas interesantes pueden ser:

  • Sombras chinescas: Para este juego solo necesitas una pared despejada y una linterna. Consiste en formar figuras con las propias manos, de tal manera que la sombra se proyecte en la pared formando siluetas de objetos, animales… Esta estrategia es muy sencilla y te permitirá hacer de la oscuridad un espacio divertido y relajado.

  • Saco sorpresa: Este juego consiste en introducir varios objetos en un saco, vendar los ojos al niño y pedirle que introduzca su mano dentro de él. Este debe palpar los elementos que encuentra y adivinar de qué se tratan.

  • Gallinita ciega: Este juego es muy divertido y permitirá incluir a toda la familia. En este caso, una de las personas debe tener los ojos vendados y tratar de encontrar a los demás sin ver absolutamente nada.

  • El escondite versión nocturna: El clásico juego del escondite también se puede adaptar para que este sea terapéutico. Podéis jugar con las luces apagadas y utilizar linternas para buscar a los demás.

  • Pintar en la oscuridad: Si buscas un juego más creativo, puedes probar a hacerte con pinturas fluorescentes que brillen en la oscuridad. Así, podéis jugar a pintar de una manera diferente y, sin que el niño se de cuenta, estará acostumbrándose a la oscuridad sin miedo de por medio.

5. Evita encender la luz cuando acudas por la noche

Si tu hijo te llama en medio de la noche, acude a su cuarto para calmarle. No obstante, procura no encender la luz y trata de rebajar su ansiedad con las luces apagadas. De lo contrario, es posible que asocie la oscuridad con las pesadillas y el miedo, mientras que la luz se vincula con la seguridad y la presencia de los padres.

Romper con estas asociaciones también será útil para que la oscuridad deje de ser vista como un elemento hostil. Al relajarse con las luces apagadas, le será mucho más fácil dormirse tranquilo sin necesidad de iluminar la estancia.

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6. No dudes en acudir a un profesional

Aunque como venimos diciendo el miedo a la oscuridad es evolutivo, en algunos casos este puede enquistarse y persistir a pesar del paso del tiempo. Si consideras que tu hijo puede estar experimentando una fobia a la oscuridad que interfiere en su bienestar, no dudes en acudir a un profesional de salud mental.

Este podrá ayudarte con un tratamiento psicológico que permitirá manejar la respuesta de ansiedad y lograr una exposición progresiva a la situación ansiógena. Los psicólogos infantiles emplean para ello herramientas como el juego, de manera que podrán ayudar a tu hijo de una manera adaptada a su edad y nivel de madurez.

Conclusiones

En este artículo hemos hablado acerca del miedo a la oscuridad en niños, un miedo que generalmente es evolutivo y se resuelve de forma espontánea con el paso del tiempo. El temor a la oscuridad es una reacción que puede generar ansiedad en momentos tales como irse a dormir, lo que puede desajustar el descanso y el bienestar del niño.

Es por ello que algunas pautas pueden ser de ayuda para aliviar este temor y facilitar al pequeño el sentirse cómodo en la oscuridad. Ante todo, es esencial que se validen sus emociones y se naturalice el hecho de sentir miedo a la oscuridad, sin restarle importancia. El uso de técnicas como el juego o los cuentos puede ser muy interesante para cambiar la visión que se tiene de la oscuridad y exponerse poco a poco a ella sin ansiedad de por medio.

En algunos casos, es posible que el temor vaya más allá de un miedo evolutivo y constituya una fobia en toda regla. En ese caso, es recomendable acudir a un profesional de salud mental, ya que este podrá aplicar un tratamiento psicológico para reducir los niveles de ansiedad y facilitar una exposición progresiva a la oscuridad.

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