Terapia Cognitivo-Conductual: 5 ventajas y 5 desventajas

La terapia cognitivo-conductual ha logrado posicionarse entre los tratamientos psicológicos más populares y eficaces de la actualidad. Sin embargo, está lejos de ser perfecta. Veamos sus pros y contras.

Terapia cognitivo conductual ventajas desventajas

Si algo caracteriza a la psicología es su enorme complejidad. El estudio de la mente y el comportamiento humano da cabida a múltiples teorías y, por ello, a múltiples opciones terapéuticas. De entre todas ellas, la terapia cognitivo-conductual ha logrado situarse entre las favoritas, debido a los múltiples beneficios que ha proporcionado a todo tipo de pacientes.

Esta terapia se ha presentado, frente a las derivadas de otras corrientes, como una opción rigurosamente científica y muy enfocada en el problema actual de la persona. Se podría decir que es una terapia muy pragmática que cuenta con un amplio abanico de técnicas de trabajo.

¿Qué es la terapia cognitivo-conductual?

El nacimiento de este tipo de terapia se deriva del modelo teórico del mismo nombre. Las técnicas que la componen buscan identificar y modificar las creencias disfuncionales que producen malestar en la persona para lograr que vuelva ser funcional en su día a día. El nombre de esta terapia se debe a que reúne aspectos derivados del conductismo con aquellos heredados del cognitivismo. De esta forma, logra tener una visión más completa del comportamiento humano.

Este tipo de terapia psicológica ganó mucha popularidad al ser la primera en someter a prueba su eficacia de una forma empírica, a través de ensayos aleatorizados controlados. Estos ensayos son investigaciones que consisten en comparar distintos grupos de pacientes, cuya única diferencia es el tipo de tratamiento que reciben. Cómo mínimo, en estos ensayos deben existir dos grupos de comparación. Por un lado, el grupo experimental, que recibe la terapia que se desea poner a prueba.

Por otro lado, el grupo control, que se conforma por miembros similares al del experimental pero no reciben ningún tratamiento. Si existen diferencias entre los dos grupos tras aplicar la terapia, se podría determinar que la causa solo puede ser el tratamiento aplicado. Para extraer esta conclusión, es fundamental asegurar previamente que las personas de ambos grupos tienen las mismas características. Así, no habrá otras diferencias que puedan justificar los cambios observados.

Esta tendencia a evaluar las psicoterapias de forma empírica tuvo sus raíces en el pasado siglo, debido a que surgió un movimiento conocido como “Medicina basada en la evidencia''. Este promovía que solo se debían aplicar aquellos tratamientos médicos con evidencia certera. La psiquiatría, como rama de la medicina, comenzó a elaborar guías que recogían aquellos tratamientos más eficaces para los distintos trastornos psicopatológicos.

Estas guías solo recomendaban como tratamientos de primera línea los fármacos. A raíz de esto, la psicología decidió hacer lo propio y elaboró su propia guía de trastornos psicológicos eficaces, encontrando que la psicoterapia cognitivo-conductual era, como mínimo, igual de eficaz que la medicación, con el añadido de que no provoca ningún efecto secundario.

Posteriormente, las terapias de otros enfoques, como la humanista o la sistémica, también comenzaron a evaluar su eficacia empleando diseños aleatorizados controlados, mostrando ser también eficaces. Sin embargo, la terapia cognitivo-conductual es la que mayor énfasis hace en el uso de las técnicas y la que más se ha extendido debido a su aplicabilidad a múltiples trastornos diferentes. Ahora que ya hemos situado en contexto la terapia cognitivo-conductual, vamos a profundizar en aquellos aspectos positivos y negativos de esta terapia.

Qué es terapia cognitivo conductual

Ventajas de la terapia cognitivo-conductual

Vamos a comenzar recogiendo aquellos aspectos más positivos que podemos resaltar de esta terapia.

1. Evidencia empírica

Como comentábamos al inicio del artículo, este es uno de los puntos fuertes más destacados de esta terapia. Se han realizado numerosos estudios en los que se ha comprobado que las técnicas cognitivo-conductuales funcionan a la hora de reducir la sintomatología de los pacientes.

2. Versatilidad

Esta terapia es aplicable a numerosos problemas psicológicos, de forma que puede establecer algunas variaciones y subtipos en función de la problemática a la que vaya dirigida. Además, es habitual que muchos profesionales de la psicología complementen esta terapia con algunos componentes de otras terapias menos extendidas, si el caso lo requiere.

3. Estructura sistematizada

Otro de los aspectos interesantes de esta terapia es que suele contar con técnicas bastante protocolizadas, de manera que los pasos y las fases a seguir están claramente delimitados. De esta manera, aunque cada terapeuta siga su propio estilo y oriente la terapia en función de cómo evolucione su paciente, se garantiza una uniformidad y unos estándares mínimos a la hora de aplicar los procedimientos.

4. Accesibilidad

Al tratarse de una de las terapias más extendidas, esto hace que resulte muy sencillo encontrar profesionales formados en esta clase de tratamiento psicológico. En todas las universidades donde se imparte el grado de Psicología esta terapia es una de las más reconocidas, por lo que es habitual que incluso profesionales de otras corrientes la conozcan y apliquen algunas de sus técnicas.

5. Paciente activo

La terapia cognitivo-conductual trata de fomentar el cambio en el paciente, entendiendo que este es el que debe dar los pasos hacia su mejoría. El psicólogo en terapia trata de darle herramientas y estrategias para que pueda comenzar a ser más funcional en su día a día, pero sin la motivación y la implicación necesarias, esta no generará resultado alguno.

Esto hace que en terapia sea especialmente importante cuidar la adherencia al tratamiento y saber encontrar aquellos aspectos que pueden favorecer la motivación hacia la terapia. Por ejemplo, en el tratamiento de una persona con depresión, aunque ésta se sienta incapaz de hacer nada, se puede utilizar alguna de sus aficiones para empezar a trabajar.

Paciente activo

Desventajas de la terapia cognitivo-conductual

Ahora que ya hemos revisado sus puntos fuertes, vamos a repasar los aspectos más negativos de la terapia cognitivo-conductual.

1. Énfasis en el síntoma

La terapia cognitivo-conductual tiende a poner su foco en los síntomas y el malestar que la persona está viviendo en el momento presente. De esta forma, aunque el terapeuta puede tratar de informarse al respecto de la historia previa del paciente, no aborda de manera directa cuestiones del pasado.

Esto resulta especialmente problemático en aquellos casos en los que la historia previa de la persona explica, en gran medida, el malestar emocional del presente. En este supuesto, el enfoque cognitivo-conductual puede no ser suficiente para elaborar las experiencias anteriores del paciente. En ocasiones, aunque los síntomas pueden corresponder a un trastorno concreto, realmente encuentran su causa en la historia de vida de la persona y es necesario indagar un poco más.

2. No es igual de eficaz en todos los casos

Aunque en términos generales la terapia cognitivo-conductual es una opción muy válida, en ciertos trastornos psicopatológicos hay otros enfoques que ofrecen mejores resultados. Algunos están comenzando a demostrar que pueden ofrecer una mejoría igual e incluso superior a la que puede brindar la terapia cognitivo-conductual más tradicional.

Un ejemplo de ello es el progresivo auge del EMDR como técnica para el abordaje del Trastorno por Estrés Postraumático, ya que esta técnica permite reestructurar y desensibilizar a la persona ante sus recuerdos traumáticos. De igual forma, las terapias de tercera generación parecen ser muy válidas para el tratamiento del dolor crónico o el Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC).

3. Escasa atención al contexto

Otra crítica habitual que recibe el enfoque cognitivo-conductual tiene que ver con su escasa atención a los factores contextuales que influyen en el problema que genera sufrimiento en la persona. Más allá del propio individuo, muchos de los problemas psicológicos de los pacientes deben ser entendidos y abordados atendiendo también a las variables contextuales que contribuyeron a su origen y favorecen su mantenimiento.

4. Impersonal

Anteriormente, comentábamos que una de las ventajas de las terapias cognitivo-conductuales era su gran sistematización. Sin embargo, hay quienes consideran que su alto nivel de estructuración puede generar un clima terapéutico algo frío e impersonal. Es decir, aunque el terapeuta se adapte a cada paciente, su trabajo ya está en cierta forma establecido según unas directrices. En otras corrientes como la humanista o la psicodinámica, se considera que no es preciso determinar objetivos y acciones concretas, sino que resulta más interesante el trabajo desde las técnicas experienciales y proyectivas.

Desventajas terapia cognitivo conductual

5. Estilo del terapeuta

En la línea de lo anterior, se ha considerado que el rol del terapeuta cognitivo-conductual puede resultar excesivamente directivo e inflexible. Al tener que seguir ciertas pautas a la hora de aplicar la terapia, los distintos reveses que se pueden producir en sesión pueden hacer que un estilo de estas características genere dificultades. Esto es especialmente relevante en relación con el vínculo terapeuta-paciente, ya que un estilo muy directivo puede enfriar el clima cálido de la terapia.

6. ¿Sobrevalorada?

Hemos comentado anteriormente que la terapia cognitivo-conductual es una de las más extendidas y accesibles a día de hoy. Aunque es cierto que son muchos los beneficios que este enfoque ha dado a la psicología y a los pacientes, se ha planteado la posibilidad de que este enfoque haya sido algo sobrevalorado.

Se ha planteado que este modelo de terapia haya gozado de mucho protagonismo debido a que es el que más se asemeja al modelo médico. Esto ha podido generar una aceptación basada en los prejuicios (por asemejarse a la medicina parecería más “científica”), más que en evidencias reales. Si bien la psicoterapia cognitivo-conductual fue la primera en someter a prueba su potencial, actualmente todos los enfoques han demostrado que son eficaces. Además, como hemos comentado, con el paso de los años y gracias a las investigaciones, se ha ido observando cómo en bastantes trastornos muy frecuentes en la población parecen responder mejor a otras terapias que a la cognitivo-conductual.

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