Los 4 tipos de pensamientos intrusivos (y sus características)

Los pensamientos intrusivos son ideas repentinas e involuntarias que aparecen en el sujeto sin que este los pueda controlar, presentándose de manera repetitiva y pudiendo generar un gran malestar. Veamos cómo se clasifican.

Tipos pensamientos intrusivos

Los pensamientos intrusivos se han relacionado con múltiples patologías como el trastorno de estrés postraumático, trastornos de ansiedad, trastornos depresivos y en especial con el trastorno obsesivo compulsivo. Pero estas ideas intrusivas no solo son propias de trastornos, sino que pueden surgir en personas sin ningún tipo de diagnóstico.

La diferencia entre sujetos con patología y sin ella dependerá de la repercusión de los pensamientos en el individuo, es decir, cómo le afecten en su dia a dia y si le permiten llevar una vida funcional.

Dada la incontrolabilidad de los pensamientos intrusivos, se recomienda como tratamiento eficaz o técnica para que disminuyan la contemplación de estas ideas intrusivas sin intentar que estas desaparezcan, procedimiento que en psicología se conoce con el nombre de exposición con prevención de respuestas, ya que si el individuo se centra en eliminarlas con el propósito de que no aparezcan, hay tendencia a que se produzca el efecto contrario intensificandose.

¿Qué clases de pensamientos intrusivos existen?

Como hemos apuntado, la presencia de pensamientos intrusivos no es causa directa de patología, pues sujetos sin trastornos pueden presentarlos. Estas ideas intrusivas pueden presentar tres temáticas diferentes: los pensamientos agresivos, en relación tanto a los otros como a uno mismo; los pensamientos sexuales, aparecen ideas de contenido sexual inadecuado para el sujeto, ya sea por con quien las tienen o lo que impliquen, por ejemplo cuestionarse su sexualidad; y por último los pensamientos religiosos, el sujeto presenta ideas blasfemas contrarias a sus creencias.

Veremos que los diferentes tipos de pensamientos intrusivos aumentarán su frecuencia cuando el sujeto intenta eliminarlos, ya que al concentrarse en hacerlos desaparecer, se incrementa la conciencia de ellos haciendo que la frecuencia de estos sea superior.

La sensación de no poder controlar y el malestar que provoca el tener pensamientos contrarios a lo que realmente se cree, hace que aparezcan en el individuo sensaciones de autocrítica, auto-repugnancia, ansiedad e incluso depresión. Como ya hemos citado, el trastorno que más se relaciona con las ideas intrusivas desagradables y creadoras de gran malestar es el TOC, denominadas, en este caso concreto, ideas obsesivas.

1. Pensamiento intrusivos agresivos o violentos

En los pensamientos intrusivos agresivos aparecen en la mente ideas automáticas de contenido agresivo, de querer hacer daño, aunque realmente no se quiera. Esta agresión puede tener como objetivo a otra persona, incluso seres queridos a los que no deseamos mal o al propio sujeto (autoagresión). Por la gravedad del acto que aparece como idea en la mente del individuo, este tiende a generar gran malestar.

Se han relatado pensamientos intrusivos como la idea de querer hacer daño a tu propio hijo, presentada en padres primerizos o el pensamiento de querer saltar a la vía del tren o al vacío, también denominada “llamada del vacío” o ” L'appel du vide”.

Es importante recordar a la gente que los sufre que el pensamiento no es lo mismo que la acción, que no significa que al tener el pensamiento de querer hacer daño a su hijo, indique que la madre realmente quiera hacerle daño al niño, ni esta idea intrusiva provoca un aumento de la probabilidad de que lo haga. El dejar de dar relevancia a estas ideas y no intentar que estos pensamientos de hacer daño desaparezcan, hará, aunque parezca paradójico, que la presentación de estos disminuya.

Pensamientos agresivos

2. Pensamientos intrusivos sexuales

Los pensamientos intrusivos sexuales, tal como su nombre indica, se presentarán ideas de contenido sexual, relacionadas con distintas acciones dirigidas a los órganos sexuales, ya sea tocar, rozar o besar y realizadas a otras personas ya sean conocidas como, por ejemplo, familiares y amigos o desconocidas como un famoso o figura religiosa. Incluso se ha visto que estos pensamientos sexuales pueden suceder con animales.

En ocasiones, el pensamiento sexual puede poner en duda la propia orientación sexual, generando en el individuo un malestar por la incertidumbre de sus gustos sexuales, si realmente es homosexual o heterosexual. Esto puede llevar al sujeto a aislarse y a no expresar estas dudas, incrementando la preocupación y no ayudando a la desaparición o control del pensamiento.

Del mismo modo que hemos visto que los pensamientos intrusivos agresivos causan malestar, ya que el sujeto se siente mal por tener ese pensamiento, valorando casi del mismo modo el tener la idea y el realizar la conducta, sucederá lo mismo en las personas con ideas sexuales, ya que dado el contenido y a quién van dirigidos producen una sensación de vergüenza y contradicción, generando miedo y ansiedad por tener estas ideas y por la posibilidad de actuar satisfaciendo los.

Es común que ante estas ideas los individuos fijen la atención en distintas partes del cuerpo, para comprobar si realmente aparece excitación. Esta conducta, en vez de ayudar, repercute más, incrementando las sensaciones notadas en el cuerpo, ya que el simple hecho de centrar nuestra atención en una parte del cuerpo, pasarás a ser más consciente de ella, haciendo que esta automáticamente se active.

Es decir, si empiezo a contar los latidos de mi corazón, presentando más atención en el ritmo de mis latidos, siendo más consciente de la actividad de este órgano, es probable que este aumente el ritmo cardiaco. Este aumento en la actividad será interpretado erróneamente, por lo que los individuos que presentan malestar por las ideas intrusivas sexuales, como una excitación sexual debida al pensamiento.

De igual manera, es necesario diferenciar la activación de los genitales, de los pensamientos sexuales que realmente nos resultan atractivos, ya que se ha comprobado que por el simple hecho de aparecer una idea con contenido sexual, se producirá de forma automática una excitación en los genitales, sin mediación, control, del cerebro. Por tanto, en el caso de las ideas intrusivas sexuales, se podría presentar excitación en los órganos sexuales, sin que el cerebro de la persona que las presenta valore como agradable o atractiva esta idea.

Es recomendable, del mismo modo que hemos apuntado con las ideas intrusivas del punto anterior, que el sujeto no se centre en querer eliminarlas, puesto que así solo aumenta la conciencia que tiene de ellas, manteniéndose en la mente o incluso incrementando su frecuencia. De igual forma, en los sujetos que presentan malestar por estos pensamientos, se indicará que evite realizar la comprobación, que antes ya hemos mencionado, de si se ha producido excitación, ya que este hecho solo hará que esta excitación se haga mayor.

Pensamientos sexuales

3. Pensamientos intrusivos religiosos o blasfemos

En los pensamientos intrusivos religiosos se presentarán ideas de contenido blasfemo referentes a la religión. Es decir, el sujeto tendrá ideas negativas, inadecuadas, respecto a hechos o figuras vinculadas a la religión, que le pueden producir gran malestar.

De igual modo que hemos mencionado, en relación con las ideas intrusivas agresivas, que en la madre, contrariamente, a lo que ella realmente quería, aparecían ideas de hacer daño a su bebé, veremos que en caso de las ideas intrusivas religiosas, un elevado número de las personas que las presentan son creyentes, generando de este modo mayor disonancia y malestar en el individuo. Por tanto, vemos que hay relación entre las temáticas de los pensamientos intrusivos que presenta cada individuo y los temas o cuestiones que le importan.

Fred Penzel apuntó que algunas de las ideas intrusivas religiosas podrían ser: pensamientos sexuales a cerca de Dios o figuras religiosas, aquí también observamos temática de pensamiento intrusivo sexual; malos pensamientos o imágenes durante la oración; sensación de estar poseído, por una figura malvada, mayoritariamente por satanás; miedo a no seguir correctamente un mandato religioso; temor a olvidar oraciones o a decirlas incorrectamente; presentar pensamientos blasfemos de forma repetitiva y sentir el impulso de pronunciar una palabra o realizar un acto blasfemo durante la celebración de misa.

Al existir más de una religión, los pensamientos o actos blasfemos que son inadmisibles variarán según la religión a la que pertenezca el sujeto afectado. De igual manera, también influirá, junto a la religión, la cultura en la concepción de si una idea o acto es adecuado o no.

Pensamientos blasfemos

4. Pensamientos intrusivos en el TOC y en el TEPT

Son diferentes los trastornos que presentan ideas intrusivas. A continuación, citaremos dos de ellos y la temática de los pensamientos intrusivos que suelen mostrar. En el trastorno por estrés postraumático (TEPT) se presenta como uno de los criterios diagnósticos la reexperimentación del hecho traumático. Es decir, que en estos pacientes, la temática de las ideas intrusivas que aparecen de manera automática se relaciona con la vivencia del trauma.

En referencia al trastorno obsesivo compulsivo presenta como criterio diagnóstico clave la presencia de ideas intrusivas, denominadas ideas obsesivas. La temática de estas puede ser variada, desde contenido referentes a los pensamientos intrusivos ya presentados, hasta relacionado con otro tipo de temas como el de la contaminación o el del orden.

Pensamientos TOC
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