Las 10 enfermedades osteomusculares más comunes

Las enfermedades que afectan a articulaciones, músculos y huesos son motivo frecuente de consulta médica. Veamos algunas de las más comunes.
Enfermedades osteomusculares

Lumbalgia, ciática, tendinitis, luxaciones, hernias, fracturas de dedos… Las enfermedades osteomusculares conforman uno de los grupos de trastornos más frecuentes, siendo motivo de gran parte de las consultas en atención primaria.

Las enfermedades osteomusculares tienen una gran incidencia en la población y son una de las principales causas de baja laboral, por lo que tienen un alto impacto en la economía tanto a nivel sanitario como de productividad.

De todos modos, la mayoría de estas enfermedades son prevenibles si se conoce bien su naturaleza y los factores de riesgo asociados a ellas. Por ello, en este artículo presentaremos los trastornos osteomusculares más frecuentes en la población, determinando sus causas, síntomas, prevención y tratamiento.

¿Qué entendemos por enfermedad osteomuscular?

Una enfermedad osteomuscular es toda aquella alteración en los músculos, huesos, articulaciones y tendones que se traducen en una lesión que afecta en mayor o menor medida al desempeño de actividades físicas. Es decir, son afecciones en el sistema locomotor, aquel encargado del movimiento corporal.

Debido a traumatismos, malas posturas, el propio envejecimiento e incluso por razones genéticas, estas partes de nuestro cuerpo pueden inflamarse o deteriorarse, cosa que se traduce generalmente en un dolor más o menos agudo, pérdida de fuerza o incapacidad funcional de la región afectada.

Se trata de un grupo de enfermedades muy variado, por lo que intervendrán distintas disciplinas médicas en función de las características del trastorno que sufrimos. De todos modos, las dolencias suelen localizarse en la espalda, cuello, manos, muñecas y codos.

Las enfermedades osteomusculares son uno de los principales motivos de consulta médica y de baja laboral, por lo que conocerlas es importante para intentar reducir su elevada incidencia.

¿Cuáles son las enfermedades osteomusculares más frecuentes?

Nuestro sistema locomotor está expuesto constantemente a esfuerzos que, en ocasiones, pueden ser excesivos. Por ello, es normal que a lo largo de nuestra vida vaya deteriorándose y que sus componentes (músculos, articulaciones, huesos, tendones…) vayan perdiendo sus propiedades.

Es en este momento en el que aparecen las enfermedades osteomusculares, que, si bien pueden aparecer por traumatismos repentinos o por herencia genética, suelen estar ligadas al propio proceso de envejecimiento.

A continuación presentamos los principales trastornos que puede sufrir nuestro sistema locomotor, analizando tanto sus causas como sus síntomas, así como las formas de prevención y los tratamientos asociados.

1. Tendinitis

Los tendones son tejidos que unen los músculos a los huesos. Su función es la de transmitir el movimiento desde los músculos a los huesos para permitir la locomoción, pero no deben ser ellos los que hacen fuerza. Esto es tarea de los músculos.

A causa de una sobrecarga de estos tendones por movimientos repetitivos realizados de forma incorrecta, es posible que se inflamen, momento en el que empezamos a hablar de tendinitis.

La tendinitis suele ocurrir en hombros, codos, muñecas, rodillas y talones y cursa con dolor. La mayoría de casos se tratan simplemente con reposo, aunque es posible que la administración de medicamentos para aliviar el dolor o acudir a sesiones de fisioterapia sea necesario.

2. Artrosis

La artrosis es una enfermedad osteomuscular muy común debida al propio envejecimiento del cuerpo. A medida que avanza la edad, los cartílagos de las articulaciones empiezan a desgastarse y a dar lugar a esta patología.

La artrosis suele aparecer a partir de los 40 años y, llegados a los 80, la práctica totalidad de la población la sufre en mayor o menor medida. La degeneración del cartílago hace que los huesos de las articulaciones rocen entre sí, algo que provoca dolor y pérdida de movilidad.

Se trata de una enfermedad crónica y el daño en el cartílago es irreversible, por lo que no existe cura. De todos modos, el tratamiento va enfocado a reducir el dolor y a intentar mejorar la movilidad. La mejor prevención es evitar el sobrepeso y realizar actividad física moderada.

3. Lumbalgia

La lumbalgia, conocida popularmente como “dolor de espalda”, es una de las enfermedades osteomusculares más comunes y, de hecho, es una de los motivos de baja laboral más frecuentes en todo el mundo.

El dolor de espalda puede aparecer debido a un traumatismo, caída o levantamiento de peso pesado, en cuyo caso se trata de una lumbalgia aguda que durará menos de dos meses. De todos modos, también puede surgir una lumbalgia crónica a causa de trastornos y degeneraciones de la columna vertebral.

En la mayoría de casos, el dolor de espalda mejora paulatinamente con reposo y cuidados en el hogar. Se recomienda la administración de analgésicos. Estar estirado en la cama no se debe hacer, pues retrasas la mejora.

4. Ciática

La ciática es un trastorno osteomuscular debido a una compresión del nervio ciático, el cual va desde la parte inferior de la espalda hasta abajo de cada pierna, pasando por las caderas y los glúteos. Esto provoca inflamación, dolor y entumecimiento de la pierna afectada.

La ciática aparece a causa de un estrechamiento del nervio ciático, cosa que suele ocurrir por distintos trastornos de la columna vertebral.

La mayoría de casos de ciática, pese a que el dolor puede ser grave, se resuelven con medicamentos a las pocas semanas. De todos modos, los casos más serios pueden requerir una intervención quirúrgica.

5. Escoliosis

La escoliosis es una enfermedad osteomuscular caracterizada por una curvatura de la columna vertebral. Este trastorno normalmente no cursa con dolor, pero sí puede provocar que la cintura y los hombros estén disparejos.

Se desconoce la causa de la mayoría de casos, aunque se sabe que suele ocurrir durante el periodo de crecimiento anterior a la pubertad. De hecho, 3 de cada 100 jóvenes sufren este problema, el cual es crónico.

La mayoría de casos son leves y no es necesario ningún tratamiento. De todos modos, existen casos graves en que la curvatura de la columna resulta incapacitante para el correcto desempeño de la persona. En este caso, es posible que sea necesaria una cirugía para reducir la curvatura de la columna.

6. Fracturas

Una fractura es una rotura de un hueso. Suelen ocurrir por caídas, traumatismos, accidentes de coche, lesiones deportivas, etc. Las fracturas provocan un dolor muy intenso, hematomas, problemas de movilidad y deformidades.

Ante una fractura, es muy importante recibir atención médica de forma inmediata. Lo más probable es que el tratamiento consista en usar un yeso o una férula, aunque si la fractura es muy grave, la cirugía puede ser necesaria y consiste en colocar placas o tornillos para mantener el hueso en su lugar.

7. Luxaciones

Una luxación es la separación de dos huesos. Es decir, no hay una rotura ósea. Los huesos se desplazan de la articulación. La más común es la que ocurre en los hombros, con el famoso “se le ha salido el hombro de sitio”.

No son tan graves como las fracturas pero también requieren intervención médica inmediata. Cuando se tratan debidamente, las luxaciones no ocasionan lesiones permanentes.

8. Hernia discal

Una hernia discal consiste en que un disco intervertebral de la columna vertebral se rompe, pinzando los nervios cercanos. Esto provoca dolor, entumecimiento y debilidad en alguna de las extremidades.

La mayoría de hernias discales son debidas al propio envejecimiento, pues los discos intervertebrales se van dañando con el tiempo. De todos modos, otra de las causas más comunes es levantar peso con una técnica inadecuada.

Tomar analgésicos alivia el dolor al cabo de unas pocas semanas. De todos modos, la mejor prevención es evitar las posiciones incorrectas a la hora de levantar objetos pesados.

9. Tortícolis

La tortícolis es básicamente dolor en la región del cuello debida a una contracción muscular prolongada de los músculos de esta zona. La tortícolis cursa con dolor y con una incapacidad mayor o menor para mover el cuello.

La causa principal es realizar un movimiento brusco o mantener una mala postura durante un tiempo prolongado, aunque también puede ser debida a la genética de la persona.

Los síntomas más comunes son dolor cervical, limitación del movimiento del cuello y rigidez. También puede observarse una postura anormal de la cabeza y, debido a la tensión muscular, dolor de cabeza.

10. Fascitis plantar

La planta de los pies tiene la función de absorber la energía que se produce cuando pisamos el suelo al andar. Sin embargo, cuando se pisa mal, es posible que obliguemos a la planta de los pies a hacer fuerza, algo para lo que no está diseñada.

Por lo tanto, es posible que esta estructura se sobrecargue y se inflame, momento en el cual hablamos de fascitis plantar. Provoca dolor en la planta de los pies, especialmente en la zona del talón.

El dolor suele ser agudo por la mañana debido al agarrotamiento muscular matutino, aunque va desapareciendo a medida que andamos. Es un trastorno muy común entre los corredores, aunque las personas con sobrepeso y/o las que llevan un calzado inadecuado también son población de riesgo.

El tratamiento consiste en hacer reposo, colocar hielo y estirar la zona. De todos modos, si el problema persiste, es posible que sea necesaria la administración de medicamentos, sesiones de fisioterapia e incluso cirugía.

Referencias bibliográficas

  • Giaccone, M. (2007) “Managing Musculoskeletal Disorders”. European Foundation for the Improvement of Living and Working Conditions.
  • Cardoso, R., Rombaldi, A., Cozzensa da Silva, M. (2014) “Osteomuscular disorders and associated factors among solid waste collectors of two middle-sized cities from the South of Brazil”. Research Gate.
  • Vargas Porras, P.A., Orjuela Ramírez, M.E., Vargas Porras, C. (2013) “Lesiones osteomusculares de miembros superiores y región lumbar: caracterización demográfica y nacional”. Enfermería Global.
Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador

Pol Bertran (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionado por la divulgación de la salud y la medicina y aficionado del deporte y el cine.