Las 3 diferencias entre Osteoporosis y Artrosis (explicadas)

La osteoporosis y la artrosis son dos enfermedades que, pese a que solamos confundirlas, tienen unas bases clínicas muy distintas. Un repaso de las principales diferencias entre ambas patologías que afectan al sistema esquelético.
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Cada uno de los 206 huesos que, en edad adulta, tenemos puede entenderse como un órgano individual que, en conjunto, constituyen el pilar del sistema esquelético humano. Y aunque no solamos considerarlos como tal, los huesos son estructuras vivas y dinámicas donde el tejido óseo, igual que cualquier otro tejido del cuerpo, va regenerándose y modificándose con el tiempo.

Al fin y al cabo, los huesos están formados no solo por fibras de colágeno y minerales de calcio y fósforo que les dan rigidez y fuerza, sino también por células. Los osteoclastos y los osteoblastos son las células óseas que se encargan de la remodelación y producción de hueso. Y estas células, que mueren y son sustituidas por otras nuevas, hacen que los huesos sean órganos vivos.

Con esto queremos introducir la idea de que los huesos, igual que cualquier otro órgano del cuerpo, son susceptibles de enfermar. Y es en este contexto que entran en juego las enfermedades óseas, todas aquellas patologías que afectan a la fisiología o morfología de los huesos. Y es común confundir algunas de ellas, especialmente en lo que se refiere a osteoporosis y artrosis.

La osteoporosis es una pérdida patológica de la densidad ósea, mientras que la artrosis es una enfermedad crónica que afecta a las articulaciones por pérdida del cartílago presente en ellas. Así pues, en el artículo de hoy y de la mano de las más prestigiosas publicaciones científicas, vamos a explorar las bases clínicas de ambas patologías y a indagar, en forma de puntos clave, en las principales diferencias entre la artrosis y la osteoporosis.

¿Qué es la osteoporosis? ¿Y la artrosis?

Antes de entrar en profundidad y detallar las principales diferencias entre ambas patologías que afectan al sistema esquelético, es interesante e importante que nos pongamos en contexto definiendo individualmente estas dos enfermedades. De este modo, tanto sus semejanzas como, sobre todo, sus diferencias empezarán a quedar más claras. Veamos, pues, qué es la osteoporosis y qué es la artrosis.

Osteoporosis: ¿qué es?

La osteoporosis es una enfermedad ósea que se basa en una pérdida patológica de la densidad de los huesos debido a que la masa ósea se pierde más rápido de lo que se regenera, haciendo que los huesos sean cada vez más quebradizos. Esto hace que la persona sea más propensa a sufrir fracturas óseas incluso ante golpes leves o traumatismos mínimos.

La progresiva y continuada disminución de la densidad de los huesos surge, pues, cuando la tasa de muerte de las células óseas es más alta que la de renovación, algo que puede surgir con motivo del envejecimiento natural del cuerpo (la causa más común, presentándose especialmente en mujeres mayores de 70 años), por los cambios hormonales asociados a la menopausia, por problemas en la síntesis de colágeno (apareciendo en niños, adolescentes y adultos jóvenes), por trastornos genéticos o como consecuencia de una enfermedad endocrina, cardiovascular, gastrointestinal, sanguínea o reumática, como la artrosis.

Sea como sea, se trata de una enfermedad que sufren 200 millones de personas en el mundo y cuyas causas son, en gran parte, desconocidas. Aun así, se conocen algunos factores de riesgo como el hecho de ser mujer, tener antecedentes familiares, tener una vida sedentaria, tener sobrepeso o sufrir obesidad, seguir una dieta pobre en vitamina D y/o calcio, realizar abusos con el alcohol, tener niveles bajos de hormonas sexuales o sufrir hipertiroidismo, entre otros.

El diagnóstico de la osteoporosis es complejo en el sentido de que es difícil marcar la frontera entre lo que se considera enfermedad y lo que no, pero cuando esta pérdida de densidad ósea cruza el umbral y se convierte en una situación patológica, aparecen síntomas tales como dolor de espalda, rigidez o dolor en las articulaciones, pérdida de estatura, dolor de espalda y, por supuesto, tendencia a sufrir fracturas de huesos después de caídas leves, golpes poco contundentes, traumatismos mínimos e incluso, en los casos más graves, sin motivo aparente.

Y es aquí, en relación con esta tendencia a sufrir fracturas óseas, que entran en juego las complicaciones, asociadas principalmente a fracturas de cadera y vertebrales, las cuales pueden ser muy severas tanto a nivel de discapacidad física como incluso de muerte. Y es que un estudio presentado en 2010 por la Unión Europea demostró que cada año mueren en Europa 43.000 personas como consecuencia directa de fracturas asociadas a la osteoporosis.

Es por este motivo que conocer las medidas de prevención sea tan importante. Para prevenir la osteoporosis, es importante ingerir unos 1.200 mg de calcio a diario a partir de los 50 años, comer la suficiente proteína, no fumar, no hacer excesos con el alcohol, evitar las caídas en la medida de lo posible, controlar el peso corporal, practicar deporte y consumir suficiente vitamina D y calcio. Porque aunque haya tratamiento (con medicamentos que fortalecen los huesos), para la inmensa mayoría de casos, que son leves, basta con aplicar estas mismas estrategias de prevención.

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Artrosis: ¿qué es?

La artrosis es una enfermedad reumática que se basa en una pérdida del cartílago presente en las articulaciones. Se trata de una patología crónica que afecta a las articulaciones y cuya aparición va ligada al envejecimiento natural del cuerpo. De hecho, todos la sufrimos llegados a los 80 años (y hay veces que da señales de su presencia a los 40) después de una vida de movimientos, esfuerzos y golpes sobre estas articulaciones.

El cartílago es un elemento de las articulaciones que está formado por tejido conectivo y que es rico en células condrógenas, colágeno y fibras elásticas, siendo así estructuras resistentes sin nervios ni irrigación sanguínea (algo que explica su carencia de color) que, además de dar forma a la nariz, la tráquea o las orejas, se sitúan entre los huesos para evitar el roce y la fricción entre ellos.

Con el tiempo, el cartílago se va perdiendo de forma irreversible. Y llega un momento en el que es posible que la pérdida sea suficiente como para que las piezas óseas de una articulación rocen entre ellas, momento en el que surge el dolor e incluso las dificultades para mover esta articulación dañada. Así, la artrosis es un proceso degenerativo crónico debido al desgaste del cartílago a lo largo de los años, estando ligada al envejecimiento.

De ahí que casi el 50% de la población desarrolla artrosis con mayor o menor gravedad. Una enfermedad que se manifiesta con síntomas tales como rigidez matutina de las articulaciones (que desaparece a los pocos minutos), dolor en las articulaciones durante el movimiento de las mismas (no en reposo) y, en ocasiones, entumecimiento e incluso hinchazón. La artrosis en las manos es la más común, especialmente en personas que cumplan con los factores de riesgo: obesidad, ser deportista de élite o tener un trabajo que requiera de mucho esfuerzo en articulaciones concretas.

Como hemos dicho, la degeneración del cartílago es irreversible, por lo que no existe cura para la artrosis, un trastorno de naturaleza crónica. Aun así, practicar actividad física (que no fuerce la articulación dañada), evitar el sobrepeso y tomar medicamentos que alivien el dolor e incluso algunos que mejoran la movilidad articular puede ayudar tanto a aliviar los síntomas como a evitar que la degeneración vaya a más.

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¿En qué se diferencian la osteoporosis y la artrosis?

Después de esta extensa pero necesaria introducción definiendo ambas enfermedades, seguro que las diferencias entre ellas han quedado más que claras. De todos modos, por si necesitas o simplemente quieres disponer de la información con un carácter más visual, hemos preparado la siguiente selección de las principales diferencias entre la artrosis y la osteoporosis en forma de puntos clave.

1. La osteoporosis es una enfermedad ósea; la artrosis, una enfermedad reumática

Una diferencia muy importante. La osteoporosis entra dentro del grupo de enfermedades óseas, pues se trata de una patología que afecta a la morfología y fisiología de los huesos. Y es que como hemos visto, es una consecuencia de un desequilibrio entre la tasa de muerte de las células óseas y la de regeneración de las mismas.

La artrosis, en cambio, no se considera una enfermedad ósea. A los huesos, en realidad, no les ocurre nada. Se trata, eso sí, de una enfermedad reumática, pues es una patología que se debe a alteraciones no a nivel óseo, sino de articulaciones.

2. La osteoporosis es una pérdida de la densidad ósea; la artrosis, una pérdida de cartílago

Seguramente, la diferencia más importante y de la que derivan todas las demás. La osteoporosis es una patología que se desarrolla como consecuencia de una pérdida de la densidad ósea, que hace que los huesos sean cada vez más quebradizos y que el paciente tenga un riesgo más elevado de sufrir fracturas óseas ante golpes leves, traumatismos mínimos o pequeñas caídas. Esto abre la puerta a que, debido especialmente a las fracturas de cadera y vertebrales, la osteoporosis sea responsable directa de más de 40.000 muertes anuales solo en la Unión Europea.

La artrosis, en cambio, no está asociada a una pérdida de la densidad ósea, sino a una pérdida irreversible del cartílago de una o varias articulaciones, los elementos que, en condiciones normales, evitan el roce entre piezas óseas. Esto hace que, si bien no sea tan grave como la osteoporosis ya que no hay tantos riesgos asociados, sí que curse con más molestias, pues al perderse este cartílago, los huesos rozan entre sí y se experimenta un dolor que puede ser leve pero también intenso.

3. La artrosis se debe al envejecimiento; la osteoporosis, no siempre

La artrosis es una consecuencia normal del envejecimiento del cuerpo. Y es que si bien hay factores de riesgo que pueden acelerar su aparición, todos terminamos, después de una vida de someter a las articulaciones a esfuerzos, con un desgaste cartilaginoso que hace que suframos, con mayor o menor gravedad, esta patología. De hecho, a partir de los 80 años todos tenemos artrosis en algunas articulaciones.

En cambio, en la osteoporosis, si bien puede ser debida simplemente al envejecimiento, hay muchos otros desencadenantes, como por ejemplo haber pasado por la menopausia, padecer algún trastorno genético, tener problemas en la síntesis de colágeno o padecer una de las muchas enfermedades endocrinas, sanguíneas, gastrointestinales o reumáticas que tienen, como síntoma asociado, esta pérdida de la densidad ósea.

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