Las 5 diferencias entre embrión y feto

El embarazo humano dura 40 semanas. Y mientras que el embrión es la etapa de desarrollo inicial del ser vivo que alberga la madre en el útero, a partir del tercer mes, este pasa a denominarse feto.
Diferencias embrión feto

El embarazo humano dura, en condiciones normales, entre 38 y 40 semanas a partir de la fecundación. Nueve meses durante los cuales la madre alberga, en su útero, una vida humana que está en desarrollo y que pasa de ser un simple cigoto a un bebé que llega al mundo listo para sobrevivir. Durante todo el embarazo, la felicidad debe imperar por encima de todo.

Y generalmente, conocemos bien las complicaciones que pueden surgir a lo largo de la gestación y sabemos qué esperar de cada uno de los tres trimestres del embarazo: náuseas, cambios hormonales, desajustes metabólicos, sensibilidad en los senos, cambios en el estado de ánimo, cansancio… Pero muchas veces, cuando entramos en términos clínicos, solemos perdernos.

Y en este contexto, uno de los errores más comunes es creer que “embrión” y “feto” son sinónimos. No lo son. Son etapas de desarrollo diferentes. Hablamos de embrión cuando el ser vivo tiene entre dos días y tres meses, pero desde este tercer mes hasta el momento del nacimiento, se conoce como feto.

Pero, ¿por qué cambiamos de nombre? ¿Qué diferencias existen entre el embrión y el feto? ¿Por qué se pone el límite en el tercer mes? En el artículo de hoy y de la mano de nuestro equipo de ginecólogos colaboradores, daremos respuesta a estas y otras muchas preguntas para comprender las diferencias entre un embrión y un feto.

¿Qué es un embrión? ¿Y un feto?

Antes de entrar en profundidad en las diferencias y de exponerlas en forma de puntos clave, es interesante y a la vez importante ponernos en contexto y comprender qué son, individualmente, un embrión y un feto. Definamos, pues, ambos conceptos.

Embrión: ¿qué es?

Un embrión es el término que designa, en los organismos de reproducción sexual, el óvulo fecundado en sus primeras etapas de desarrollo, generalmente desde el segundo día después de la fecundación hasta la octava semana (o duodécima, dependiendo de la fuente que consultemos) de embarazo, alrededor, pues, del inicio del tercer mes.

Cuando se produce la fecundación, los gametos sexuales (haploides) masculino y femenino se fusionan para dar lugar a un cigoto (diploide), que es la célula resultante de dicho proceso de fecundación. Este cigoto es el primer estadío de vida del futuro bebé, pero consiste en una sola célula con 46 cromosomas: 23 del padre y 23 de la madre.

Después de las primeras 24 horas, esta única célula que se encuentra en las trompas de Falopio (donde se produce la fecundación) viaja hasta el útero mientras empieza a dividirse. Tras unos dos días, la división ha sido suficiente como para que este cigoto pase a denominarse embrión.

Tras entre 7 y 12 días después de la fecundación, se produce la conocida como implantación embrionaria, momento en el que este embrión se adhiere al endometrio, que es el tejido mucoso que recubre internamente el útero, el cual, como bien sabemos, es el órgano femenino que albergará a la vida en desarrollo.

Paralelamente, el embrión, que tenía una forma redondeada (lo que se conoce como blastocisto, que dura entre 5-6 días) va creando una cavidad interna que hará posible el desarrollo del cuerpo del futuro bebé. Y cuando la implantación termina, algo que sucede alrededor del día 14 tras la fecundación, el embrión empieza a crecer más rápido y a cambiar su forma redondeada por una más alargada y definida.

Durante el primer mes, puede empezar a percibirse una forma corporal, pero con una cabeza muy grande en proporción con el cuerpo y sin una silueta definitiva (evidentemente). El embrión sigue desarrollándose hasta que, al término del segundo mes, llega a medir entre 7-14 m de largo, han surgido los precursores de todos los órganos, ha desarrollado un tubo neural (que es el precursor del sistema nervioso), se forma el condón umbilical y comienzan a aparecer los dedos en las manos y en los pies, aunque unidos por una membrana.

Y llegados al tercer mes (la frontera generalmente se pone entre la octava y la duodécima semana), este embrión pasa a denominarse feto. Pongamos, pues, que alrededor de la semana número 10, el ser vivo se ha desarrollado lo suficiente como para entrar en la siguiente etapa que ahora analizaremos.

Embrión

Feto: ¿qué es?

Un feto es el término que designa, en los mamíferos, la evolución del embrión a partir del tercer mes de embarazo y hasta el momento del parto, momento en el que dicho feto pasa a ser ya un bebé. En otras palabras, es la etapa de desarrollo gestacional más larga y abarca desde el fin de la etapa embrionaria hasta el nacimiento.

Como hemos dicho, la entrada en la etapa fetal se produce en el tercer mes (de promedio, la décima semana, pero algunas fuentes la sitúan entre la octava y la duodécima) y cambiamos de nombre porque en el embrión ya se han desarrollado los órganos, tejidos y sistemas del futuro bebé, aunque sean precursores.

Por lo tanto, un feto es la etapa de desarrollo gestacional en la que ya no aparecen nuevos órganos, pero estos se especializan, se desarrollan y el ser vivo que alberga la madre crece y se define como un ser humano. En el feto hay un nivel de especialización celular más profundo y paulatinamente empiezan a funcionar el corazón, el cerebro, el hígado, los riñones…

Las células madre, que en la etapa de embrión se dividieron en tres capas, empiezan a fortalecer y a hacer progresar el desarrollo de los órganos y sistemas corporales. Al final de este primer mes de desarrollo fetal (el tercero del embarazo), el feto tiene una longitud de entre 6 y 7,5 cm. Y al término del último mes de desarrollo fetal (el noveno del embarazo), tiene una longitud de unos 32 cm y está listo para nacer. Y como hemos dicho, después del parto, el feto ya se conoce como bebé.

Feto

¿En qué se diferencian el embrión y el feto?

Después de analizar individualmente ambos conceptos del desarrollo del embarazo, seguro que las diferencias entre embrión y feto han quedado más que claras. De todas formas, por si necesitas (o simplemente quieres) tener la información con un carácter más visual, hemos preparado la siguiente selección de las principales diferencias en forma de puntos clave. Vamos allá.

1. El embrión es previo al feto

Seguramente, la diferencia más importante. Y es que el desarrollo fetal es posterior al desarrollo embrionario. Como hemos visto, “embrión” es el nombre con el que designamos al óvulo fecundado que ha superado la fase de cigoto y que se encuentra en las primeras etapas de desarrollo. Entre el segundo día y la décima semana, hablamos de embrión.

Pero tras la décima semana, cuando el embrión ya ha desarrollado los órganos y sistemas del cuerpo, hablamos de feto, que es el nombre con el que designamos la evolución del embrión a partir del tercer mes y hasta el momento del parto, momento en el que ya hablamos de bebé o de neonato.

2. La etapa de desarrollo fetal es más larga que la embrionaria

Por lógica, la etapa de desarrollo fetal es más larga que la embrionaria.Y es que mientras que la etapa de embrión abarca desde el segundo día hasta la décima semana (ya hemos dicho que es un promedio y que no hay una frontera clara), la etapa de feto abarca desde esta décima semana hasta el final del embarazo.

En otras palabras, mientras que la etapa embrionaria dura unos dos meses, la etapa fetal dura unos siete meses. Es decir, la etapa de embrión se desarrolla durante aproximadamente 10 semanas, pero la de feto, durante aproximadamente 30 semanas. La etapa fetal es tres veces más larga que la embrionaria.

3. En el embrión ya se han formado los órganos; en el feto, se desarrollan

Una diferencia muy importante y que marca la frontera entre una etapa de desarrollo y la otra. Y es que cuando ya han aparecido todos los precursores de los órganos, tejidos y sistemas del cuerpo, el embrión deja de ser un embrión y se conoce como feto. En el desarrollo embrionario aparecen los órganos; en el fetal, estos se fortalecen, se desarrollan, crecen y se definen a nivel fisiológico y anatómico para que el neonato pueda sobrevivir en el exterior.

Desarrollo fetal

4. En el feto hay un mayor nivel de especialización celular que en el embrión

En relación con el anterior punto, es evidente que el nivel de especialización celular es mayor en el feto que en el embrión. Y es que aunque quizás haya pasado desapercibido, la etapa de embrión es común en todos los organismos con reproducción sexual, mientras que el feto solo se utiliza en los animales vertebrados vivíparos (los mamíferos), pues el grado de especialización celular es mayor. Y es que mientras que el embrión tiene una morfología similar en muchos seres independientemente de la especie, el feto, en sus etapas más tardías, tiene unas características únicas de la especie.

5. Es el embrión el que realiza la implantación en el útero

Y para terminar, una puntualización que también es una diferencia importante. El proceso de implantación en el endometrio se realiza durante el desarrollo embrionario. Es decir, la unión al endometrio, el tejido mucoso que recubre internamente el útero, se produce cuando todavía estamos en etapa de embrión. Y es que esta implantación embrionaria se produce entre 7 y 12 días después de la fecundación, cuando todavía queda tiempo para que el embrión pase a ser un feto.

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