Adiro: qué es, indicaciones y efectos secundarios

El Adiro es un medicamento que previene la formación de trombos y reduce el riesgo de obstrucciones arteriales. Eso sí, solo se receta en población de riesgo con problemas cardiovasculares.
Adiro

El Adiro es uno de los medicamentos más vendidos en todo el mundo. Y no es de extrañar, pues es el fármaco más recetado para prevenir los infartos de corazón y muchas otras enfermedades cardiovasculares, las cuales, siendo responsables de 15 millones de las 56 millones de defunciones registradas anualmente en el mundo, son la principal causa de muerte.

En este sentido, el Adiro se receta en todas aquellas personas que han sobrevivido a un infarto, ictus u otras patologías cardiovasculares graves debidas a la formación de trombos. Para evitar que esta obstrucción de los vasos sanguíneos vuelva a suceder, se toma este medicamento.

El Adiro, cuyo principio activo es el mismo que el de la aspirina (pero en dosis menores), consigue, en resumen, que la sangre sea más líquida, reduciendo así el riesgo de que se formen trombos y previniendo que se vuelva a sufrir una situación grave como la de un infarto.

Por ello, y con el objetivo de esclarecer todas las dudas que se puedan tener al respecto, analizaremos el modo de acción del Adiro, veremos en qué casos está indicado su uso (y en cuáles no), presentaremos sus efectos secundarios y ofreceremos una sección de preguntas y respuestas.

¿Qué es el Adiro?

Adiro es el nombre de un medicamento cuyo principio activo es el ácido acetilsalicílico. Sí, el mismo que la famosa aspirina. Pero, ¿en qué se diferencian? Pues básicamente en la dosis de este principio activo. Mientras que la aspirina se vende en composiciones de unos 500 mg de ácido acetilsalicílico, el Adiro no supera nunca los 300 mg. Es más, se suele vender en comprimidos de 100 mg.

Y esto lo cambia todo. Pues a dosis bajas, el ácido acetilsalicílico no tiene (realmente las tiene, pero no son notorias) las funciones analgésicas (reducción del dolor), antiinflamatorias y antipiréticas (reducción de la fiebre) propias de la aspirina, sino que se queda simplemente con la acción antiagregante. Veamos en qué consiste.

A estas dosis, el ácido acetilsalicílico inhibe la síntesis de una enzima (ciclooxigenasa 1) muy relacionada con la agregación plaquetaria. Las plaquetas son unas células sanguíneas más pequeñas que los glóbulos blancos y rojos que, por “orden” de esta enzima, se agregan para formar coágulos de sangre.

Esto es muy importante ya que permite que, ante cortes o heridas, el sangrado se detenga rápidamente. Pero en población de riesgo, esto supone, valga la redundancia, un riesgo. Y es que la capacidad agregante de las plaquetas hace que sea más probable que se formen trombos y coágulos sanguíneos en las arterias, incrementando así el riesgo de infarto y de ictus, entre otros.

A dosis bajas, el ácido acetilsalicílico, al inhibir a la enzima que lleva a la agregación, reduce esta capacidad de las plaquetas para unirse, por lo que la sangre se vuelve más líquida y con menos poder para formar coágulos. En realidad, perder la capacidad agregante de la sangre no es bueno, pero en pacientes con riesgo de infarto, lo cierto es que vale la pena prescindir de ella.

Por ello, el Adiro solo está recomendado en casos muy concretos. En ningún caso puede tomarse creyendo que actuará como una aspirina, pues ya hemos visto que el hecho de que el principio activo esté en dosis más bajas, lo cambia absolutamente todo.

Ácido acetilsalicílico
Estructura del ácido acetilsalicílico, el principio activo tanto de la Aspirina como del Adiro.

¿Cuándo está indicado su uso?

El Adiro solo puede obtenerse con receta médica. Como ya hemos comentado, se trata de un medicamento del grupo conocido como antiagregantes plaquetarios, por lo que está indicado para todos aquellos casos en los que, al existir el riesgo de que se formen trombos o coágulos sanguíneos, se deba conseguir una sangre más líquida, con menos capacidad espesante.

Entonces, ¿cualquier persona puede tomarlo? No. Ya hemos dicho que no es bueno prescindir de la capacidad agregante de la sangre, pues es imprescindible para evitar hemorragias internas y externas. Por lo tanto, la población general no debe tomarlo.

Su uso está indicado exclusivamente en personas que han sufrido un infarto de miocardio, un ictus o una angina de pecho y/o se han sometido recientemente a una cirugía del corazón, como podría ser un by-pass coronario. Más allá de esto, el Adiro no se receta en ningún caso.

Solo cuando ya se ha producido una emergencia vinculada a un trombo sanguíneo o hay mucho riesgo de que haya uno (como en el caso de las cirugías cardíacas) se receta este medicamento, el cual previene que vuelva a repetirse un episodio así, pues reduce el riesgo de que se formen coágulos sanguíneos.

De todos modos, como no puede comprarse libremente en farmacias, no hay problema. Solo un médico determinará cuándo puede tomarse este medicamento, el cual, pese a estar indicado en pocos casos, está entre los 5 medicamentos más vendidos en todo el mundo. Esto nos da una idea del impacto en la salud mundial que tienen los trastornos cardiovasculares, los cuales, muchas veces (claro que también hay factores genéticos), están vinculados a hábitos de vida poco saludables.

Coágulo sanguíneo
Recreación de un coágulo sanguíneo, que puede taponar los vasos sanguíneos y provocar un infarto.

¿Qué efectos secundarios puede generar?

El principal problema del Adiro es que su propio modo de acción en el cuerpo ya es un efecto secundario peligroso. Perder la capacidad agregante de la sangre claro que reduce el riesgo de trombosis, pero hace que sea muy difícil detener los sangrados en caso de que estos ocurran.

En este sentido, el principal efecto secundario, que se da en todos los pacientes, es un mayor riesgo de hemorragias y déficits de hierro, las cuales pueden llegar a conducir a anemias agudas o crónicas, palidez, debilidad, cansancio... De igual modo, esto provoca hipoperfusión, una condición clínica en la que, a causa de esta pérdida de agregación sanguínea, se reduce el flujo de sangre que pasa a través de los órganos y tejidos del cuerpo.

Más allá de esto, existen otros efectos secundarios. Veámoslos todos en función de su frecuencia:

  • Extremadamente frecuentes: Afecta a todos los pacientes y consiste en esta pérdida de capacidad agregante (es lo que se busca, cierto, pero trae consigo efectos adversos), la cual lleva a hipoperfusión, anemia, déficits de hierro, hemorragias…

  • Frecuentes: Afectan a 1 de cada 10 pacientes y suelen consistir en congestión nasal, dolor abdominal, náuseas, vómitos, úlceras gástricas y duodenales, flatulencias, saciedad precoz (nos sentimos llenos al poco rato de comer), diarrea, ardor estomacal, dificultad para respirar, espasmos bronquiales, urticaria, hinchazón de cara, labios, boca, etc, erupciones cutáneas, rinitis...

  • Poco frecuentes: Afectan a 1 de cada 100 pacientes y suelen consistir aparecer solo en la población juvenil. Los menores de 16 años que toman este medicamento cuando tienen la gripe o la varicela, pueden desarrollar el Síndrome de Reye, una enfermedad rara y grave que consiste en una inflamación súbita del cerebro. De igual modo, los jóvenes con artritis que lo toman pueden presentar hepatitis, es decir, inflamación del hígado.

De todos modos, teniendo en cuenta que los niños y jóvenes, excepto en casos totalmente aislados, no tienen por qué tomar este medicamento, el verdadero problema del Adiro son los efectos secundarios frecuentes, pues aparecen en la mayoría de las personas en tratamiento y sí que afectan a la salud física y emocional. Por ello, el Adiro debe reservarse para casos concretos en los que haya riesgo de volver a sufrir un infarto. De lo contrario, el remedio es peor que la enfermedad.

Adiro comprimidos

Preguntas y respuestas del Adiro

Habiendo entendido su método de acción en el organismo, indicado en qué casos se puede tomar (y en cuáles no) y presentado sus efectos secundarios, ya casi sabemos todo lo que hay que saber acerca del Adiro. De todos modos, como es comprensible que queden dudas, hemos preparado una selección de las preguntas más frecuentes con sus respectivas respuestas.

1. ¿Cuál es la dosis que hay que tomar?

La indicará el médico. Dependiendo de la gravedad, la dosis será de 100 mg hasta los 300 mg. Lo importante es que sea en una única dosis diaria. Los comprimidos deben ingerirse con agua.

2. ¿Cuánto dura el tratamiento?

Lo indicará el médico. Lo importante es no suspender el tratamiento antes de la fecha marcada.

3. ¿Genera dependencia?

No hay ninguna evidencia de que el Adiro, consumido tanto a corto como a largo plazo, genere dependencia ni física ni psicológica. No tiene poder adictivo.

4. ¿Puedo volverme tolerante a su efecto?

No. Por mucho tiempo que dure el tratamiento, el medicamento mantiene intacta su efectividad. El cuerpo no se acostumbra al Adiro en el sentido que su acción no se ve reducida.

5. ¿Puedo ser alérgico?

Como pasa con todos los medicamentos, sí, es posible que exista una alergia tanto al principio activo como a los otros componentes. En cualquier caso, ante la mínima señal de reacción alérgica, hay que consultar rápidamente con un médico.

6. ¿Las personas mayores pueden tomarlo?

A no ser que haya contraindicaciones de por medio, los mayores de 65 años pueden tomar el medicamento en las mismas condiciones que la población adulta.

7. ¿Los niños pueden tomarlo?

En caso de que sea absolutamente necesario (situación muy rara), sí. Pero si el menor de 16 años está con fiebre y/o gripe o varicela, bajo ninguna circunstancia.

8. ¿En qué casos está contraindicado?

No debe tomarse Adiro si se cumple con alguna de las siguientes situaciones: alergia al ácido acetilsalicílico, asma, recurrentes úlceras gástricas, insuficiencia renal, insuficiencia hepática, insuficiencia cardíaca, embarazada de tres meses, hemofilia, antecedentes de perforación gástrica… Sea como sea, el médico, después de analizar el historial clínico, verá si se puede recetar o no el medicamento.

9. ¿Cómo y cuándo debe tomarse?

Adiro debe tomarse en una única dosis, a poder ser en ayunas (al despertar y con el estómago vacío) o al menos 1 hora antes de la comida. Los comprimidos deben tomarse con un vaso de agua.

10. ¿Interacciona con otros medicamentos?

Sí, incluidos medicamentos antiinflamatorios como el ibuprofeno o el paracetamol. Por ello, es importante no combinar con otros y, antes de hacerlo, consultar con un médico.

11. ¿Puede consumirse durante el embarazo? ¿Y durante la lactancia?

A no ser que sea absolutamente necesario, no se debería tomar. Especialmente a partir del segundo trimestre de embarazo y durante la lactancia, el Adiro puede provocar graves problemas en el feto o en el bebé.

12. ¿Puedo conducir si estoy en tratamiento?

Sí. El Adiro no provoca, en ningún caso, pérdida de las habilidades necesarias para conducir o manejar maquinaria pesada.

13. ¿Las sobredosis son peligrosas?

Normalmente no. En caso de una sobredosis fuerte es posible que haya una intoxicación con síntomas de dolor de cabeza, somnolencia, sudoración, confusión, respiración agitada, mareos y en algunos casos diarrea. Eso sí, habría que consultar inmediatamente con el médico en caso de que suceda.

14. ¿Qué pasa si me olvido de una dosis?

Mientras sea algo puntual, no pasa nada. Eso sí, en ningún caso hay que tomar una doble dosis para compensar. Simplemente hay que saltarse la dosis olvidada.

15. ¿Puedo tomar alcohol si estoy en tratamiento?

Es mejor que no. Se ha observado que tomar más de tres bebidas alcohólicas si se está en tratamiento aumenta el riesgo de sufrir una hemorragia estomacal.

Referencias bibliográficas

  • Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. (2020) “Ficha Técnica del ADIRO”. Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad.
  • Cañas, M., Urtasun, M.A. (2019) “Beneficios y riesgos de los medicamentos en la vida real”. FEMEBA: Federación Médica de la Provincia de Buenos Aires.
  • Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria. (2016) “Recomendaciones sobre el uso de los medicamentos”. semFYC.
Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador

Pol Bertran (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionado por la divulgación de la salud y la medicina y aficionado del deporte y el cine.