¿Sería posible una pandemia de infertilidad?

¿Los humanos podríamos perder la capacidad de reproducirnos? La ciencia nos da la respuesta.
Pandemia de infertilidad

Nutrirse, relacionarse y reproducirse. Estas son las funciones vitales de todo ser vivo. Si falla alguna de ellas, no puede haber vida. Es por ello que perder la capacidad de reproducirse implicaría la extinción de cualquier especie.

A lo largo de su historia, la humanidad ha hecho frente a desastres naturales de distintas magnitudes y naturalezas. Muchas de ellas han sido provocadas por pandemias que se han extendido por la población provocando millones de muertes.

Pero, ¿sería posible que se diera una pandemia que no provocara la muerte de la persona pero que le hiciera perder su capacidad de reproducirse? En este artículo daremos respuesta a esta incógnita.

La fertilidad en la especie humana: ¿podríamos perderla?

Los humanos, si lo comparamos con otras especies animales, no tenemos un alto poder reproductivo. De hecho, se habla de un 25% de posibilidades de embarazo en el momento de ovulación de la mujer, viéndose este porcentaje reducido conforme avanza la edad. Después de los 40 años, la probabilidad de quedarse embarazada está por debajo del 10%.

Una situación en la que todo el mundo pierda la capacidad de reproducirse es más propia de la ciencia ficción que del mundo real. Sin embargo, sí que existen factores que pueden comportar que los humanos veamos este poder reproductivo todavía más reducido.

A continuación veremos qué situaciones podrían implicar que apareciera una pandemia de infertilidad en el mundo y observaremos si en el mundo animal hay situaciones semejantes.

Las 4 situaciones que podrían provocar una crisis de infertilidad

En 2006 se estrenó “Hijos de los hombres”, una película dirigida por Alfonso Cuarón que nos presenta un mundo en el que de forma repentina los seres humanos perdimos la capacidad de reproducirnos. Hace casi dos décadas que no hay ni un solo nacimiento, lo que conduce a la humanidad a la inevitable extinción.

Pese a tratarse de una cinta de ciencia ficción, pues no hay explicación razonable a que absolutamente todos los humanos del mundo perdamos la capacidad de dar descendencia, el argumento no es tan descabellado como parece. Veremos que desde el punto de vista científico hay fenómenos que pueden provocar, al menos a largo plazo, una amenaza para nuestro poder reproductivo.

Desde situaciones generadas por las actividades humanas hasta patógenos capaces de provocar que perdamos nuestra capacidad de reproducirnos, estos son los principales escenarios que podrían provocar una pandemia de infertilidad.

1. La contaminación atmosférica

La contaminación atmosférica tiene un elevado impacto en muchos aspectos de la salud. Los tóxicos producidos por la combustión de combustibles fósiles, por las industrias químicas, por las petroleras, etc, provocan consecuencias negativas en muchos órganos y tejidos de nuestro cuerpo.

Pese a que la mayoría de estos efectos están relacionados con enfermedades respiratorias y daños cardiovasculares, la presencia de contaminantes en la atmósfera también puede provocar trastornos en el aparato reproductor.

De hecho, un estudio realizado en el año 2016 por investigadores del Hospital del Mar de Barcelona en el que se analizó el efecto de los tóxicos en la salud reproductiva humana, demostró que niveles elevados de contaminación están directamente relacionados con un aumento tanto de la tasa de infertilidad como la de abortos.

Es decir, a nivel reproductivo, los humanos somos muy sensibles a la contaminación. Si tenemos en cuenta que en muchas ciudades extremadamente pobladas se superan con creces los límites permitidos de polución, a largo plazo seguramente observaremos una reducción en la tasa de reproducción en estos lugares.

Pese a que los niveles de contaminación del aire que pueden tener efectos negativos en la fertilidad solo se alcanzan, a excepción de casos anecdóticos, en ciudades y zonas industriales del continente asiático (especialmente India y China), las perspectivas de futuro no son buenas. Se cree que el nivel de polución atmosférica va a seguir aumentando, lo que podría suponer que estos tóxicos llegaran a más lugares, comprometiendo así la fertilidad de la especie humana.

Pese a que nunca provocaría directamente la extinción de la especie, es una situación hipotética que podría reducir nuestra (ya de por sí baja) eficacia reproductiva.

2. Infecciones urogenitales

Pese a que puede parecer que la infertilidad esté ligada a factores intrínsecos al individuo o, como acabamos de ver, a la contaminación; lo cierto es que existen microorganismos patógenos que también pueden provocar una disminución de la fertilidad mediante las infecciones que estos provocan.

Los microorganismos patógenos son los causantes de las enfermedades infecciosas, es decir, de todas aquellas que se transmiten por distintas vías a través de las personas. Después de millones de años de evolución, las diferentes especies de patógenos del ser humano que existe se han especializado en infectar zonas concretas del cuerpo.

Si bien es cierto que la mayoría de las enfermedades infecciosas están relacionadas con trastornos gastrointestinales o respiratorios, cualquier parte de nuestro organismo es susceptible de ser infectada. Y el aparato reproductor no iba a ser una excepción.

De hecho, las infecciones urogenitales (las que afectan a los órganos urinarios y reproductores) son una de las principales causas de infertilidad en hombres.

Patógenos como “Escherichia coli”, “Mycoplasma genitalium”, “Chlamydia trachomatis”, “Neisseria gonorrhoeae”, “Ureaplasma urealyticum”, etc, son solo algunos de los microorganismos bacterianos capaces de crecer y desarrollarse en el tracto genital masculino.

Las acciones patogénicas de estas bacterias provocan un deterioro en la calidad del semen, lo que se traduce en una pérdida de poder reproductivo.

Pese a que considerar que se podría desatar una epidemia o pandemia por alguno de estos microorganismos es hipotetizar mucho, lo cierto es que en la naturaleza existen muchos patógenos que, de encontrar una vía para diseminarse fácilmente entre individuos, podrían provocar que la fertilidad de la especie humana se viera amenazada.

3. Abortos inducidos por microorganismos

Podemos incluso ir más lejos, pues en la naturaleza no solo existen patógenos capaces de reducir la fertilidad de una persona, hay algunos capaces de directamente provocar abortos.

“Brucella abortus” es una bacteria distribuida a nivel mundial que afecta principalmente al ganado bovino, causando esterilidad en machos y abortos en las hembras. Este patógeno provoca en estos animales un cuadro clínico que detiene el desarrollo del feto.

Los humanos podemos infectarnos por esta bacteria de distintas formas, aunque el cuadro clínico es diferente. No provoca abortos ni esterilidad, sino que suele comportar malestar y fiebre, derivando en algunos casos en otras complicaciones como artritis o meningitis.

Pese a que este patógeno no podría provocar una pandemia de infertilidad, vemos que en la naturaleza existen casos semejantes. Por lo tanto, sería posible que surgiera alguna variante de patógeno que pudiera dar un cuadro clínico con esterilidad y abortos en la especie humana.

4. Virus que provoquen un rechazo inmunológico del feto

Los virus son unos agentes infecciosos con la capacidad de mutar de manera muy rápida. De hecho, que cada año haya una “época de gripe” es debido a que el virus va variando sin parar y cuando vuelve a llegar a nuestra comunidad, es diferente al del año anterior. Esto provoca que nuestro sistema inmune no lo reconozca, no pueda combatirlo y en consecuencia caigamos enfermos.

Sabemos también que el virus de la gripe infecta a las células de nuestro sistema inmunológico para evitar que estas lo eliminen, haciendo así más fácil su proliferación por el organismo. En otras palabras, el virus afecta al comportamiento de las células del sistema inmune.

También conocemos el fenómeno que recibe el nombre de “rechazo inmunológico del feto”, un suceso que ocurre durante el parto y que implica el aborto. El sistema inmune está programado a la perfección para eliminar del cuerpo cualquier célula diferente a la del organismo: todo aquello que no disponga de exactamente los mismos genes será atacado y destruido.

La única excepción se hace cuando una mujer está embarazada, pues en su interior tiene un ser vivo con una dotación genética que, pese a ser semejante, no es igual a la de su madre. Técnicamente el sistema inmune tendría que atacar a ese cuerpo “extraño”, pero se desarrolla una tolerancia inmunológica que permite que el feto se desarrolle a pesar de que lo detecte como algo ajeno al cuerpo de la madre.

Sin embargo, la naturaleza no siempre es perfecta y se pueden dar alteraciones en el sistema inmune que provoquen que este detecte el feto como algo que debe ser atacado (como si de una infección se tratara), provocando así la interrupción del embarazo y el consecuente aborto.

Imaginemos entonces que el virus de la gripe sea capaz de alterar el sistema inmune de tal manera que este reconozca el feto como una amenaza. Si se diera una pandemia por un virus de la gripe con una mutación de este tipo, también podría suceder una crisis de infertilidad en todo el mundo. Si bien es un caso hipotético, vemos que desde el punta de vista científico es una posibilidad verosímil.

Referencias bibliográficas

  • Morales Berrocal, M.M., Echevarría Sánchez, M.G., Villeda Gabriel, G. (2017) “Microorganismos patógenos productores de alteraciones seminales relacionadas con infertilidad”. Perinatología y Reproducción Humana. 31(3), 131-143.
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  • Anwar, S., Anwar, A. (2016) “Infertility: A review on Causes, Treatment and Management”. Women’s Health & Gynecology. 2(6).
Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador

Pol Bertran (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionado por la divulgación de la salud y la medicina y aficionado del deporte y el cine.