Las 5 diferencias entre homeopatía y fitoterapia

La homeopatía y la fitoterapia son dos formas de medicina alternativa que se presentan como una opción distinta a los medicamentos convencionales pero con (supuestamente) la misma efectividad. Exploramos la verdad sobre ellas.
Diferencias homeopatía fitoterapia

Pese a lo que nos quieran vender determinadas empresas, las formas de medicina alternativa no son ciencias. Y es que la medicina alternativa no tiene en el método científico el pilar de su existencia. Es toda práctica que afirma tener los mismos resultados sanadores que la medicina convencional pero sin hacer uso de la metodología científica. Así que no tiene nada de ciencia. Punto y final.

Y al no hacer uso del método científico, no hay investigación, experimentación ni evolución, así que tampoco hay resultados fiables ni en su seguridad ni en su efectividad clínica. De hecho, más allá del efecto placebo (que este sí que está perfectamente demostrado) no hay ninguna prueba de que, a nivel fisiológico, las formas de medicina alternativa tengan verdaderos efectos sanadores.

La medicina alternativa nunca puede sustituir a un tratamiento farmacológico o quirúrgico. Jamás. En ocasiones puede ser un complemento, pero nunca un tratamiento exclusivo. Y aunque no queremos incentivar la práctica de la pseudomedicina, nos vemos en la obligación de despejar las dudas acerca de las diferencias entre las dos grandes disciplinas.

Estamos hablando de la homeopatía y la fitoterapia. Dos prácticas dentro de la medicina alternativa que todos conocemos y hemos oído hablar de sus supuestos efectos sanadores pero que, seguramente, no somos capaces de diferenciar bien. Hoy, de la mano de nuestro equipo de médicos colaboradores, veremos las diferencias entre la homeopatía y la fitoterapia. Vamos allá.

¿Qué es la homeopatía? ¿Y la fitoterapia?

Antes de presentar sus diferencias en forma de puntos clave, es interesante (y a la vez importante) ponernos en contexto y comprender, de manera individual, en qué consiste cada una de estas disciplinas pseudomédicas. Definamos, pues, la homeopatía y la fitoterapia.

Homeopatía: ¿qué es?

La homeopatía es una práctica pseudomédica y disciplina de la medicina alternativa que se basa en que una sustancia que provoca determinados síntomas de enfermedad en una persona sana puede, en pequeñas cantidades, curar dichos síntomas en una persona enferma.

Esta práctica, que nace en el año 1796 de la mano de Samuel Hahnemman, médico sajón, se basa en la elaboración de remedios que son preparados mediante sucesivas diluciones en agua o alcohol, haciendo que la sustancia original que produce la enfermedad quede reducida a una cantidad ínfima.

Los productos utilizados para elaborar estos remedios pueden ser de origen tanto vegetal como animal, así como mineral. La homeopatía se basa en el principio de similitud: “lo similar cura lo similar”. ¿No le encuentras sentido? Exacto, no lo tiene.

Sea como sea, los (autodenominados) médicos homeopáticos prescriben una medicación (que no se le debe llamar así, pues son meros remedios) que se basa en los dos grandes principios de la homeopatía: los pacientes con síntomas pueden ser ayudados con remedios que producen los mismos síntomas en individuos sanos y los remedios retienen sus propiedades a través de una serie de sucesivas disoluciones que aumentan su potencia.

Este último punto nos dice que, por ejemplo, tener 99 gotas de agua por cada gota de la sustancia en cuestión aumenta su potencia y efectos. ¿No le encuentras sentido? Exacto, no lo tiene. Y es que a pesar de que se estime que más de 200 millones de personas en el mundo recurren a la homeopatía, el rechazo de la comunidad científica es total.

Se han realizado decenas de meta estudios y todos ellos han concluido que la homeopatía no es efectiva y que si funciona en algunas personas no es por el remedio en sí, sino por el efecto placebo inducido por el propio cuerpo. La homeopatía no tiene sentido. No lo ha tenido y nunca lo tendrá. Y esta farsa debe terminar, pues muchas personas pueden poner en riesgo su salud al no acudir a tratamientos médicos que sí son seguros y efectivos.

Fitoterapia: ¿qué es?

La fitoterapia es una práctica pseudomédica y disciplina de la medicina alternativa que se basa en el consumo de plantas o hierbas medicinales con supuestas propiedades terapéuticas para la curación de enfermedades. Una práctica que promueve la sustitución de los medicamentos convencionales por plantas o bien, en cuyo caso puede ser algo positivo, la complementación de un tratamiento farmacológico con plantas medicinales.

La fitoterapia tiene, en realidad, un origen muy antiguo. Y es que hay evidencias de que ya en los tiempos de la Antigua Grecia, Antiguo Egipto y Antigua Roma se utilizaban las plantas para el tratamiento de problemas de salud. ¿El problema? Que no ha evolucionado desde entonces.

Las mismas plantas y los mismos (supuestos) efectos sanadores. Pero no existen estándares de seguridad ni de eficacia, por no hablar de la total ausencia de investigación científica sobre si los efectos que prometen son reales o no. Y hoy en día se ha convertido en un auténtico negocio del que empresas y herbolarios se aprovechan para vender hierbas a personas con problemas prometiendo unos efectos que nunca llegarán.

Además, existe la falsa creencia de que las plantas, al ser “naturales” (como si el uranio no fuera algo natural), no son perjudiciales. Pero no es así. Las plantas también pueden provocar efectos secundarios, reacciones adversas, sobredosis e intoxicaciones, además de interacciones negativas con medicamentos.

La manzanilla, la verdolaga, el agave, la pasiflora… Existen decenas de plantas medicinales que, si bien pueden tener propiedades positivas para el cuerpo, jamás pueden sustituir a un tratamiento clínico. No pueden ser una sustitución. Un complemento, sí. De hecho, muchos médicos, además de la terapia farmacológica como tal, recomiendan el consumo de algunas hierbas para aliviar síntomas como el dolor.

Y aunque digan que las plantas medicinales contienen principios activos, debemos recalcar que estos, en su forma no procesada, están en cantidades y dosis tremendamente variables y tienen unos efectos que no pueden controlarse. La fitoterapia es una pseudociencia que, si se enfoca como remedios complementarios (una infusión de manzanilla para relajarnos) no tiene ningún problema, pero que si se plantea como una sustitución a la medicina convencional, es peligrosa.

¿En qué se diferencian la fitoterapia y la homeopatía?

Como hemos visto, ambas son prácticas pseudocientíficas, pero más allá de aquí, no hay demasiadas semejanzas. Y aunque seguro que sus diferencias han quedado más que claras, por si quieres o necesitas tener la información de manera más visual, hemos preparado la siguiente selección de las más importantes diferencias entre la fitoterapia y la homeopatía en forma de puntos clave.

1. La fitoterapia se basa en plantas medicinales; la homeopatía, en placebo

Como hemos visto, la homeopatía se basa en la preparación y consumo de remedios que se consiguen mediante disoluciones sucesivas que consiguen reducir la concentración de la sustancia que produce los síntomas en personas sanas a cantidades infinitesimales. La fitoterapia, en cambio, se basa en la administración de plantas enteras o partes de plantas que tradicionalmente se han considerado hierbas medicinales.

Así pues, mientras que la fitoterapia sí que puede tener efectos en nuestra fisiología ya que las plantas sí que tienen propiedades (que no quiere decir que puedan sustituir a los medicamentos convencionales), la homeopatía, al estar el principio activo tan reducido, es, como han demostrado cientos de estudios, simple efecto placebo.

2. Los remedios homeopáticos no siempre son de origen vegetal; los fitoterapéuticos, sí

La fitoterapia se basa siempre en remedios de origen vegetal, pues como hemos dicho, se fundamenta en la administración de plantas o hierbas medicinales en forma de infusión, consumo de partes frescas o por encima de la piel. Los homeopáticos, en cambio, sin disoluciones en agua o alcohol que, si bien pueden ser vegetales, también pueden ser de origen animal e incluso mineral.

3. La fitoterapia puede provocar efectos adversos; la homeopatía, no

Una diferencia que, si bien puede parecer que va en contra de la fitoterapia, es, en realidad, una prueba tanto de que esta puede presentar efectos positivos como de que la homeopatía no sirve para nada. Que haya riesgo de efectos adversos es una prueba de que las hierbas medicinales sí que pueden modificar nuestra fisiología y, por tanto, tener propiedades.

Pero cuidado. Y es que también implica que la fitoterapia tiene más riesgos que la homeopatía. La homeopatía nunca te hará nada, ni bueno ni malo. Es simplemente agua. Placebo. Pero las hierbas medicinales sí que pueden hacerte algo. Bueno (mejorar el estado de salud) pero también malo, pues hay riesgo de efectos secundarios, intoxicaciones, interacción con medicamentos y sobredosis.

4. Los principios activos están en cantidades mucho mayores en la fitoterapia

Los remedios homeopáticos diluyen tanto el principio activo que este acaba siendo prácticamente ínfimo. Como si no existiera. Por eso no hacen nada ni para bien ni para mal. En cambio, en los remedios fitoterapéuticos, al consumir las plantas enteras o partes de ellas, los principios activos están en cantidades mucho más grandes. Pero esto no es algo positivo de por sí. Y es que a diferencia de los fármacos, no podemos controlar la dosis exacta.

5. Las plantas medicinales se metabolizan en el hígado; los remedios homeopáticos ni siquiera se metabolizan

Las plantas y hierbas medicinales, al igual que los medicamentos, son metabolizados en el hígado para su posterior excreción. Una prueba más de que, dentro de la pseudociencia, la fitoterapia tiene más fundamentos que la homeopatía. Y es que los remedios homeopáticos, al ser básicamente agua ya que el principio activo está increíblemente diluido, no se metabolizan en el hígado. Ni siquiera son metabolizados ya que no son más que agua.

Esperamos de corazón que este artículo haya servido para concienciar sobre el hecho de que ni la fitoterapia ni la homeopatía tienen efectos demostrados científicamente. Aun así, como hemos visto, si bien la homeopatía es puro efecto placebo, la fitoterapia sí que puede ser de ayuda. Nunca como un sustituto a la medicina convencional, pero sí como complemento. Con la salud no se juega.

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