Los 5 tipos de infecciones (causas y síntomas)

Existen una multitud de infecciones que afectan al cuerpo humano y cada una tiene sus particularidades. Sin embargo, las enfermedades infecciosas se pueden dividir según el patógeno causante.
Tipos infecciones

Las enfermedades infecciosas ocasionan un importante problema de salud en todo el mundo, a pesar de disponer de vacunas y tratamientos eficaces. Y como muestra un botón: la COVID-19 nos ha demostrado que las pandemias no son una cosa del pasado. Sin embargo, son muchas las infecciones existentes.

Sin ir más lejos, la gripe y la neumonía suponen la octava causa de muerte en países como Estados Unidos y la situación empeora en países con menores ingresos, donde las infecciones de las vías respiratorias, el VIH y la diarreas son las tres principales causas de muerte. Las infecciones son una causa de enfermedad especialmente importante entre los niños, los ancianos y las personas con un sistema inmune debilitado.

Es aquí donde entran en juego los microorganismos patógenos, los cuales tienen la capacidad de invadir y multiplicarse en los tejidos de un organismo hasta el punto de hacernos enfermar. Cada infección es un mundo, y no todas no suponen el mismo riesgo para la salud de las personas, pero se pueden clasificar según el agente causal, los cuales pueden llegar a divergir mucho entre sí.

¿Qué tipos de infecciones existen?

Los patógenos pertenecen a una amplia variedad de clases, pero a grandes rasgos se pueden dividir en 5 grupos: bacterias, virus, hongos, parásitos y priones. Conozcámonos un poco mejor y veamos en que se caracterizan las infecciones que causan

1. Infecciones bacterianas

Están causadas por bacterias, organismos microscópicos formados por una sola célula que carecen de núcleo. Aunque son muchas las especies que pueden provocar enfermedad en el ser humano, menos del 1% de las bacterias existentes son perjudiciales.

Estos organismos unicelulares, aunque son muy sencillos, son autosuficientes, por lo que pueden realizar por ellos mismos todas las funciones necesarias para sobrevivir. A veces, hay bacterias que tienen en sus membranas estructuras que les permiten adherirse y fijarse a los órganos o tejidos que infectan, así como prolongaciones que les permiten desplazarse.

Las bacterias que se comportan como patógenos pueden llegar al cuerpo humano por distintas vías (de la misma manera que lo hacen las inocuas o las beneficiosas), ya sea a través de agua y alimentos contaminados, a través del aire, a través de animales, por vía sexual o por contacto directo con una persona infectada. Del mismo modo, también existen bacterias que resisten muy bien en el ambiente, por lo que pueden entrar en contacto con nosotros a través de objetos.

Una vez dentro del cuerpo, las bacterias patógenas se pueden reproducir rápidamente y provocar enfermedades, además muchas de ellas liberan toxinas que pueden dañar los tejidos. Son ejemplo de infecciones bacterianas la salmonelosis, la gastroenteritis bacteriana, la gonorrea, la meningitis bacterianas, las caries, el botulismo…

Son tan diversas las especies bacterianas patógenas y tantas las enfermedades que pueden causar, que resulta muy difícil generalizar a la hora de hablar de los signos y síntomas. Muchas infecciones bacterianas cursan con fiebre, si se trata de una infección gastrointestinal suelen provocar diarrea. También pueden causar tos, congestión nasal, irritación de la garganta y tos.

Afortunadamente, las infecciones bacterianas se pueden tratar con antibióticos. Sin embargo, el mal uso de estos fármacos está causando que algunas bacterias se estén volviendo resistentes a la mayoría de antibióticos existentes, algo que preocupa especialmente a los expertos y que nos deparará problemas graves en un futuro.

Bacteria infección

2. Infecciones víricas

Las infecciones víricas son causadas, valga la redundancia, por los virus, los cuales aún se discute si se debe considerarlos como seres vivos. Los virus son mucho más pequeños que las bacterias y son tan sencillos que necesitan parasitar a otra célula para poder cumplir sus funciones de replicación. Por este motivo, a los virus se les llaman parásitos obligados ya que si no infectan a otras células no pueden sobrevivir por sí solos.

Existen millones de tipos de virus, que tienen distintas formas ya que afectan diferentes tipos de células, por lo que pueden producir diferentes enfermedades. Por ejemplo, el virus que causa la COVID-19 afecta a los pulmones y el sistema respiratorio, mientras que el virus de la polio afecta al sistema nervioso y a la movilidad. Los virus que infectan a los humanos suelen tener formas esféricas, aunque no todos, y algunos pueden tener una envoltura lipídica, como el virus del VIH y el virus de la gripe, la cual ayuda a entrar a la célula huésped.

Cuando un virus infecta a una célula, se multiplica y libera más agentes virales para que infectan otras células y así causan infecciones en el cuerpo humano. Los virus se pueden transmitir a través de contacto directo, a través de fluidos corporales (sangre, saliva, fluidos) o secreciones (orina, heces). También pueden infectarse las personas que toquen objetos o animales infectados.

Por este motivo, en caso de epidemia, es importante mantener unas buenas medidas higiénicas. Sin embargo, no todos los virus son igual de infectivos ni usan las mismas vías de transmisión. Por ejemplo, el VIH si que se transmite por fluidos sexuales pero no por la saliva. Por ello, es vital conocer bien cómo se comporta cada agente vírico para poder tomar las precauciones idóneas para protegernos frente a ellos.

Los virus no se tratan con antibióticos ya que estos no son efectivos para estos agentes infecciosos, sin embargo, sí que hay medicamentos para tratar algunas de sus infecciones. Son los llamados antivirales, los cuales tienen la función de frenar su desarrollo, aunque generalmente se necesita que el sistema inmunitario neutralice y elimine la infección.

De hecho, algunos de los síntomas causados por las infecciones víricas, como la fiebre y el cansancio, a veces, son el resultado de los mecanismos de defensa que activa el sistema inmune para luchar contra la infección. De ahí que las vacunas sean un excelente mecanismo para prevenir las infecciones víricas, ya que suponen un entrenamiento para el sistema inmune para que “aprenda” a identificar y atacar más efectivamente los virus.

Virus infección

3. Infecciones fúngicas

También llamadas micosis, estas infecciones están causadas por los hongos, un grupo muy diverso de organismos, ya que existen hongos unicelulares y pluricelulares. Si bien estos no destacan por ser patógenos, existen especies capaces de causar infecciones y provocar enfermedades (las cuales son formas unicelulares).

Se distinguen de las bacterias en que disponen de una pared celular similar a las de las plantas, pero no realizan la fotosíntesis, sino que son comensales y se alimentan a través de la absorción de nutrientes. Se reproducen mediante la gemación y la producción de esporas. Suelen ser expertos en infectar regiones superficiales de nuestro organismo, como la piel o las uñas, aunque también existen especies que colonizan los genitales o el aparato digestivo.

Cuando consiguen infectar al cuerpo humano, dan lugar a enfermedades que normalmente no suelen ser graves, pero sí muy molestas y contagiosas. Las micosis humanas se suelen clasificar acorde con el sitio anatómico en el que surgen y de acuerdo con la epidemiología en endémicas u oportunistas (la candidiasis vaginal es un ejemplo). Cuando colonizan órganos internos como los pulmones, la sangre o el cerebro pueden causar infecciones potencialmente graves.

Las infecciones por hongos se tratan mediante antifúngicos, los cuales suelen ser bastante efectivos. Aun así, las infecciones fúngicas son conocidas por sus recidivas, lo que quiere decir que a veces, aunque la persona se cure, la infección puede aparecer otra vez en un período corto de tiempo. Entre las infecciones micóticas encontramos la tiña, la dermatofitosis y el pie de atleta.

Infección fúngica

4. Infecciones parasitarias

Existen muchas especies de parásitos humanos que son capaces de causarnos infecciones ya que los parásitos son organismos que necesitan infectarnos para reproducirse. Un parásito es todo organismo que, para completar su ciclo vital, necesita infectar a otro ser vivo.

Son formas de vida muy variadas pues hay parásitos de tamaño microscópico hasta organismos pluricelulares como gusanos o lombrices. Por un lado encontramos a los protozoos, los cuales son microscópicos y unicelulares y pertenecen al reino animal. Se suelen transmitir a través de agua contaminada o por la picadura de un mosquito, como el caso de la malaria. Los protozoos suponen una causa importante de enfermedad y muerte en los países en vías de desarrollo.

Por otro lado hay los helmintos, los cuales son organismos más complejos y también se consideran animales. Las personas adquieren estos patógenos al ingerir accidentalmente sus huevos, los cuales son eliminados en las heces de las personas infectadas.

En países donde no hay medidas higiénicas adecuadas ni hay saneamiento de las aguas, la propagación de los huevos es muy veloz. Sin embargo, existen tratamientos efectivos para curar la helmintiasis. En países con más recursos, los casos suelen ser menos frecuentes y suelen afectar a los niños, siendo la ascariasis, la infección por excelencia de las guarderías.

Infección parasitaria

5. Infecciones por priones

Los priones son partículas infecciosas de naturaleza proteica que tienen la capacidad de causar alteraciones en el cuerpo de los animales. Seguramente os suena más si os hablamos del mal de las vacas locas, pues es una enfermedad causada por un prión. Son, básicamente, proteínas con capacidad infectiva.

A diferencia del debate que suscitan los virus, los priones no son considerados seres vivos pero sí que tienen capacidad infectiva, es decir, es capaz de llegar a una persona sana y causarle una enfermedad de tipo neurodegenerativo. A veces, los humanos pueden adquirir estas partículas infectivas cuando ingieren productos cárnicos contaminados.

Este tipo de infecciones son muy poco comunes pero extremadamente graves, pues no son curables y casi siempre mortales. De hecho, la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (más conocida como el mal de las vacas locas), es la únicas enfermedades del mundo con una letalidad del 100%. El prión causa una enfermedad degenerativa que empieza a cursar con cambios en la personalidad, insomnio y avanza hacia una pérdida de memoria y dificultad para hablar, aunque termina inevitablemente con la muerte.

Infección prión

Referencias bibliográficas

  • Kumar V., Abbas A., Aster J. (2018). “Patología humana”. Robbins. Elsevier.
  • World Health Organization. (2018) “Managing epidemics: Key facts about major deadly diseases”. WHO.
  • Olalla Herbosa, R., Tercero Gutiérrez, M.J. (2011) “Parasitosis comunes internas y externas. Consejos desde la oficina de farmacia”. Elsevier.
Anna Surroca Gibert

Anna Surroca Gibert

Microbióloga y comunicadora científica

Anna Surroca (Granollers, 1996) es graduada en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Actualmente es estudiante del Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionada por la sexualidad humana y el fotoperiodismo, ha encontrado en el mundo de la comunicación su verdadera vocación. Actualmente es redactora en Médicoplus, AZ Salud y Estilo Next.