Las 4 diferencias entre vacuna y antídoto (explicadas)

Siempre hemos oído hablar de las vacunas y los antídotos, pero muchas veces los consideramos erróneamente lo mismo. Hoy aprenderemos cuáles son sus diferencias para no volver a confundirlos entre sí.

Diferencias vacuna antídoto

En nuestro organismo existen múltiples mecanismos que utiliza para defenderse frente a lo extraño, ya sea una bacteria, un virus o una sustancia que nos pueda dañar. Sin embargo, muchas veces no es suficiente, ya sea por la patogenicidad del microorganismo o la dosis de alguna sustancia que supere aquello que nuestro organismo puede gestionar.

En estas situaciones donde nuestra maquinaria no es suficiente para protegernos, es cuando necesitamos un apoyo, algo que nos ayude a combatir contra eso que nos está dañando y mantener nuestro organismo en buenas condiciones. Hay dos formas de combatir esta situación: desde el punto de vista de la prevención, y a través del tratamiento. En ambos casos la finalidad es la misma, evitar desarrollar la enfermedad y que pueda evolucionar a un cuadro clínico más grave que ponga en peligro nuestra vida.

No cabe ninguna duda que las vacunas son el arma más eficaz para erradicar enfermedades infecciosas, o al menos, reducir drásticamente su transmisión. A día de hoy existen varias vacunas en todo el mundo con las que se pretende eliminar enfermedades como el sarampión, la malaria o varios tipos de hepatitis.

En cambio los antídotos no son tan famosos en nuestro día a día, a pesar de haber escuchado sobre ellos en muchas películas, pero también son fundamentales en muchas situaciones peligrosas para evitar que empeore la situación. Las intoxicaciones con sustancias químicas o biológicas pueden ser muy peligrosas, ya que muchas veces nuestro cuerpo es incapaz de gestionarlas, y tener un antídoto cerca nos puede salvar la vida.

A menudo observamos que, en muchos medios de comunicación, se confunde el término de vacuna y antídotos utilizándolos como si significaran lo mismo, y nada más lejos de la realidad. Puede ser, que la confusión se ocasione porque, en la definición de antídoto aparece el término “proteger frente a una enfermedad”, algo muy similar a la vacuna, pero no por el mismo motivo. Hoy conoceremos las diferencias para que esto no no ocurra.

¿Qué es una vacuna?

La definición oficial de vacuna dice que es una “sustancia compuesta por una suspensión de microorganismos atenuados o muertos que se introduce en el organismo para prevenir y tratar determinadas enfermedades infecciosas; estimula la formación de anticuerpos con consiguiendo una inmunización contra estas enfermedades”, pero está algo desactualizada.

Hoy en día existen nuevas tecnologías que permiten nuevos diseños de las vacunas que no se limitan solo a una suspensión de microorganismos atenuados o muertos, ya que muchas incluyen solo una parte de ellos o incluso las instrucciones para que sea nuestro cuerpo el que fabrique ese fragmento. Con esto se busca es entrenar a nuestro sistema inmunitario para que pueda defenderse mejor en una futura infección con el patógeno.

Y es que nuestro organismo es defendido por un auténtico ejército de células con diferentes mecanismos que luchan para evitar que aquello que nos infecte nos provoque una enfermedad. Cuando el sistema inmune se enfrenta a un patógeno genera anticuerpos específicos y además también, fabrica células con memoria que son capaces de matarlos y activar toda la respuesta inmunitaria. Esa memoria es fundamental, para dar una respuesta mucho más rápida y eficaz en una posible segunda infección con el mismo microorganismo.

Justamente esta memoria es la que se busca generar con las vacunas, para que la acción inmunológica de nuestro organismo sea mucho más rápida y eficaz si nos infecta el patógeno para la que está diseñada. Para producir anticuerpos específicos, células de memoria y una respuesta inmune eficaz, nuestro sistema inmune necesita un tiempo determinado, que puede ser demasiado si el patógeno nos infecta muy rápido. Con las vacunas este tiempo se reduce, al tener las “armas” ya preparadas y al conocer mucho mejor al enemigo, por lo que se consigue ganar la “batalla” y evitar así, desarrollar la enfermedad.

En resumen, la función principal de la vacuna es prevenir una infección que nos pueda ocasionar una enfermedad, y también eliminar la transmisión de un virus, y con suerte, de forma definitiva.

Vacuna

¿Qué es un antídoto?

Un antídoto es una sustancia química, o a veces biológica, que tiene como función reducir o eliminar los efectos de un veneno, toxina o químico. Actúan directamente sobre la molécula que causa la intoxicación, modificando su estructura o anulando su actividad que provoca sobre nuestro organismo, nunca sobre el receptor. Son capaces de inactivar el tóxico o reducir, al menos, sus efectos negativos sin afectar a la persona.

Los antídotos normalmente los encontramos de forma artificial, siendo diseñados y sintetizados de cero por el hombre. Muchas veces el propio tóxico para el que se está diseñando el antídoto sirve como estructura para su síntesis. También hay antídotos de base biológica como los sueros con anticuerpos que neutralizan la molécula que provoca la intoxicación, ayudando de esta forma al organismo a eliminar y reducir sus efectos.

Los mecanismos de acción pueden ser muy diversos, en función del tipo de veneno o molécula que causa la intoxicación. Los hay que pueden actuar destruyendo o modificando la molécula mediante una reacción química, cuyo resultado da lugar a un producto inerte o, al menos, menos tóxico. También existen aquellos que actúan disminuyendo la concentración del tóxico en sangre, ya sea por dilución o por adsorción, mediante un principio activo que capte esas moléculas.

El antídoto más utilizado en los últimos años es el carbón activo, que consiste en pequeñas particulas de carbón rodeadas de cargas eléctricas capaces de retener por adsorción, como si de un pegamento se tratase, a una gran variedad de sustancias químicas, como ácidos, bases, metales, alcoholes y disolventes. Se suele administrar por vía oral y se extrae por lavado gástrico.

Antídoto

¿En qué se diferencian las vacunas y los antídotos?

Aunque en un principio pueda parecer algo similar, y muchas veces se utilizan ambos términos para referirse a lo mismo, lo único que tienen en común es poner remedio a una situación peligrosa para la salud de las personas y solucionar un problema médico. Veámos cuáles son las características que diferencian las vacunas de los antídotos con más detalle.

1. Función

Como ya hemos visto en las definiciones anteriores, ambos tienen el objetivo de protegernos frente a una enfermedad, pero dicha enfermedad tiene distinta causa si hablamos de vacuna o de antídoto.

Las vacunas tienen la función de entrenar al sistema inmunitario para que sea él el que luche contra un patógeno que cause una enfermedad, nunca va a ser la que actúe contra dicho microorganismo. Además, siempre están diseñadas para evitar enfermedades de origen infeccioso, y no por causas tóxicas. En cambio, los antídotos tienen la función de neutralizar una molécula química que está provocando una intoxicación, evitando el desarrollo de la enfermedad de forma directa, al contrario que la vacuna, que lo realiza de manera indirecta a través de la activación del sistema inmunitario.

2. Mecanismo de acción

Dado que la función del antídoto es muy distinta a la de la vacuna, su mecanismo de acción también es diferente. Los antídotos actúan sobre la molécula tóxica reaccionando contra ella de distintas formas: neutralizando su acción modificando la estructura química o su composición por una reacción química, reduciendo la cantidad de la molécula en el cuerpo por adsorción, como por ejemplo el carbón activo, o también eliminando por completo el veneno.

Sin embargo, las vacunas actúan sobre el propio organismo a través de la estimulación del sistema inmunitario, haciendo pensar que está siendo infectado para que produzca anticuerpos y células memoria frente a un determinado microorganismo. El mecanismo de acción es siempre el mismo, al contrario que el antídoto, cambiando únicamente la molécula que se administra en función del patógeno del cual se quiera proteger al paciente. A pesar de que sean distintas moléculas, el sistema inmunitario siempre se activa de la misma forma.

Vacuna antídoto

3. Composición

Las vacunas siempre son productos de origen biológico, ya que pretenden engañar a nuestro sistema inmunitario inyectando patógenos inactivados, muertos o fragmentos de ellos. En muchos casos se obtienen de forma artificial, pero eso no quita que la molécula principal sea de origen biológico. En las vacunas también se incluyen productos químicos que actúan como estabilizantes o adyuvantes, pero nunca son el principio activo.

Por otro lado, la composición de los antídotos, en su gran mayoría, son productos químicos sintéticos, ya que su acción principal es reaccionar con otras moléculas y tóxicos para neutralizarlos. En algunos casos, se utilizan antídotos de origen biológico, como los sueros de anticuerpos obtenidos de animales a los cuales se les inyecta la toxina en pequeñas cantidades, para que produzcan anticuerpos y estos inyectarlos a las personas intoxicadas.

4. Momento de la administración

Además de su composición y función, la vacuna y el antídoto se administran en momentos distintos. La vacuna, como todos sabemos, se administra a personas sanas con el objetivo de prevenir una enfermedad ocasionada por una infección. En cambio, el antídoto siempre se administra una vez que el paciente ha sido expuesto e intoxicado por la molécula tóxica y su vida puede correr peligro. En resumidas cuentas, la vacuna previene la enfermedad en personas sanas y el antídoto trata la intoxicación en personas afectadas.

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