Ibuprofeno: qué es, indicaciones y efectos secundarios

El ibuprofeno es uno de los medicamentos más vendidos por su efectividad a la hora de reducir la fiebre, disminuir el dolor y rebajar la inflamación, pero hay que conocer sus efectos adversos.
Ibuprofeno

El ibuprofeno es, sin duda, uno de los medicamentos más presentes en los botiquines de todas las casas del mundo. Y es que gracias a sus eficientes efectos antipiréticos (reducir la fiebre), analgésicos (disminuir el dolor) y antiinflamatorios (rebajar la inflamación), el ibuprofeno es uno de los fármacos más consumidos.

Similar a la aspirina y al paracetamol, pero con menos efectos secundarios y con acción antiinflamatoria, respectivamente, el ibuprofeno es una de las mejores elecciones para aliviar la sintomatología de patologías que cursan con inflamación, dolor y fiebre.

Ahora bien, eso no significa que pueda tomarse a la ligera. La automedicación nunca es una buena decisión. Y es que el ibuprofeno, como medicamento que es, está ligado a distintos efectos secundarios que, de no respetar las condiciones de uso, pueden ser peligrosos.

Por ello, y con el objetivo de responder a todas las dudas acerca de esta tan común medicamento, veremos qué es el ibuprofeno, en qué casos está indicado (y en cuáles no) y cuáles son sus efectos secundarios adversos, además de ofrecer una lista de preguntas y respuestas.

¿Qué es el ibuprofeno?

El ibuprofeno es un medicamento que pertenece a la familia de los antiinflamatorios no esteroides (AINE), donde también están incluidos, por ejemplo, la aspirina y el naproxeno. Como otros de esta familia, se usa para aliviar la sintomatología de enfermedades infecciosas, lesiones y otras patologías que cursan con dolor, fiebre e inflamación.

Se vende en diferentes dosis y, dependiendo de cuál sea, podrá obtenerse libremente en farmacias o se requerirá de receta médica. En el caso de España, puede obtenerse sin necesidad de receta siempre que sean dosis menores de 400 mg. Para las superiores, habrá que conseguir prescripción médica.

Entrando más en detalle, el ibuprofeno es un medicamento cuyo principio activo (que tiene el mismo nombre) tiene propiedades analgésicas, antiinflamatorias y antipiréticas. Pero, ¿cómo consigue esta sustancia química desarrollar estas funciones en nuestro cuerpo después de consumirla?

Una vez el ibuprofeno fluye por nuestro sistema sanguíneo, altera nuestra fisiología. Lo que hace es inhibir la síntesis y liberación de prostaglandinas, unas moléculas que genera nuestro propio cuerpo cuando se sufre alguna lesión o enfermedad y que disparan las reacciones de inflamación y de dolor.

Al impedir su síntesis, el ibuprofeno consigue reducir la inflamación que haya en cualquier parte del organismo y, como las neuronas dejan de transmitir señales nerviosas vinculadas al dolor, se reduce la experimentación de esta desagradable sensación. En otras palabras, silencia el dolor.

Además, el ibuprofeno modifica también la fisiología del sistema nervioso central. Y aquí es donde radica su acción antipirética, es decir, de reducción de la fiebre. El principio activo llega también al centro hipotalámico del cerebro, una región que, entre otras muchas cosas, se encarga de regular la temperatura corporal.

Una vez el ibuprofeno ha llegado, el hipotálamo deja de estar tan activo (lo adormece), consiguiendo así una reducción generalizada de la temperatura y, por lo tanto, una bajada de la fiebre.

Como vemos, el ibuprofeno es una solución rápida para aliviar la sintomatología de muchas enfermedades (infecciosas o no) que cursan con fiebre, inflamación o dolor. Pero eso no significa que su consumo esté indicado siempre. Hay que saber cuándo debe tomarse (y cuándo no) para evitar un mal uso, el cual puede derivar en efectos secundarios potencialmente peligrosos.

Ibuprofeno estructura
Estructura química del ibuprofeno, el principio activo que da nombre al medicamento.

¿Cuándo está indicado su uso?

Como ya hemos comentado, el hecho de que el ibuprofeno tenga efectos analgésicos, antipiréticos y antiinflamatorios, que pueda obtenerse (a dosis bajas) sin receta y que, a priori, presente pocos efectos adversos, no significa, ni mucho menos, que pueda ni deba tomarse a la ligera.

Hay que saber cuándo debe recurrir a él. Porque como pasa con el resto de medicamentos, nada sale gratis para el cuerpo. Dicho esto, el ibuprofeno es una muy buena elección (mejor que la aspirina) para aliviar (no cura) la sintomatología de determinadas enfermedades que cursan con dolor, fiebre e inflamación.

En este contexto, el ibuprofeno está indicado para mejorar la sintomatología de enfermedades infecciosas que cursan con malestar y fiebre (como la gripe o el resfriado común), dolores de cabeza (a diferencia de otros, sí que es útil para aliviar los episodios de migraña), dolores dentales, dolores menstruales, dolores lumbares (en la espalda), dolores musculares, lesiones deportivas, artritis, inflamación de garganta, etc.

Por ello, el ibuprofeno debe tomarse cuando se sufre alguna condición de salud que, por el dolor, inflamación o fiebre generada, es difícil disponer de bienestar físico y/o emocional. Cuando estamos simplemente cansados o sin energías, no hay que tomarlo.

En resumen, el ibuprofeno está indicado para aliviar la sintomatología de enfermedades o lesiones que cursan con dolores leves y moderados, inflamaciones que resultan molestas y fiebre suficientemente alta como para que se necesite una reducción de la misma.

Es importante tener en cuenta que la fiebre es un mecanismo de nuestro cuerpo para superar antes una infección, así que, siempre que no sea muy alta, habría que dejar que el organismo siguiera su proceso. La fiebre es señal de que todo funciona como es debido. No siempre hay que intentar reducirla rápidamente.

¿Qué efectos secundarios puede generar?

El hecho de estar indicado para aliviar los síntomas de las enfermedades más prevalentes en el mundo, junto con el de, durante mucho tiempo, poder comprarse libremente en farmacias, ha potenciado que la gente haga un mal uso del ibuprofeno.

No hay que olvidar que el ibuprofeno, por muy incorporado que esté en nuestro día a día, no deja de ser un medicamento. Y, como tal, tiene efectos secundarios. Y tomándolo demasiado no solo aumentan las probabilidades (por simple estadística) de sufrir efectos adversos, sino que el mal uso deriva directamente en un riesgo mayor de complicaciones. Sin más preámbulos, veámoslos.

  • Frecuentes: Aparecen en 1 de cada 10 pacientes y suelen consistir mayoritariamente en problemas gastrointestinales, pues el ibuprofeno irrita el epitelio del aparato digestivo, aunque hay otros. Estos efectos adversos consisten en: estreñimiento, diarrea, vómitos, náuseas, dolor abdominal, aftas bucales, úlceras pépticas, ardor de estómago, fatiga, somnolencia, dolor de cabeza, mareos, vértigo, erupciones en la piel…

  • Poco frecuentes: Afectan a 1 de cada 100 pacientes y suelen consistir en gastritis, inflamación de la mucosa bucal, enrojecimiento de la piel picor, edemas, inflamación de la mucosa nasal, espasmos en los bronquios, insomnio, ansiedad, inquietud, zumbidos en los oídos, alteraciones en la vista…

  • Raros: Afectan a 1 de cada 1.000 pacientes y suelen consistir en inflamación del esófago, diarrea con sangre, choques anafilácticos (reacciones alérgicas muy graves), adormecimiento de extremidades, irritabilidad, nerviosismo, depresión, desorientación, confusión, dificultades auditivas, visión borrosa, disminución de glóbulos rojos, glóbulos blancos o plaquetas en sangre, hepatitis, ictericia (coloración amarillenta de la piel)...

  • Muy raros: Aparecen en 1 de cada 10.000 pacientes y consisten en dolor en las articulaciones acompañado de fiebre, meningitis (inflamación de las meninges que rodean el cerebro), insuficiencia hepática, vómitos con sangre, dolor de cabeza intenso y persistente, ampollas en la piel, hinchazón de extremidades…

Como vemos, el consumo de ibuprofeno está vinculado a muchos efectos secundarios y, aunque los más graves sean poco frecuentes, hay que ir con mucho cuidado y hacer siempre un uso responsable. Y es que, además de todo lo que hemos visto, las investigaciones indican que el consumo de este medicamento aumenta moderadamente el riesgo de sufrir un infarto de miocardio, así como de desarrollar hipertensión.

Ibuprofeno cinfa

Preguntas y respuestas del ibuprofeno

Habiendo entendido su método de acción, detallado en qué casos está indicado (y en cuáles no) y presentado sus efectos secundarios, ya casi sabemos todo lo que hay que saber acerca del ibuprofeno. De todos modos, como es normal que puedan quedar dudas, hemos preparado una selección de las preguntas más frecuentes con, evidentemente, sus respuestas.

1. ¿Cuál es la dosis que hay que tomar?

La dosis diaria recomendada es de 1.200 - 1.600 mg al día. Si tomamos los de 600 mg, tendremos que tomar entre 2 y 3 comprimidos (o sobres) al día, separados por 6 - 8 horas. En adultos, en ningún caso se tiene que sobrepasar los 2.400 mg diarios.

2. ¿Cuánto dura el tratamiento?

El tratamiento debe durar hasta que se alivien lo suficiente los síntomas como para no necesitar medicación. Si en unos días los signos clínicos no han mejorado, habría que consultar con un médico.

3. ¿Genera dependencia?

No hay ninguna evidencia científica de que el ibuprofeno genere dependencia física ni psicológica. No tiene poder adictivo.

4. ¿Puedo volverme tolerante a su efecto?

Del mismo modo, no hay evidencias de que el cuerpo se vuelva tolerante. No importa cuántas veces se haya tomado, siempre sigue teniendo el mismo efecto.

5. ¿Puedo ser alérgico?

Como pasa con todos los medicamentos, sí. Es posible ser alérgico al principio activo o a los otros compuestos. De todos modos, hasta la fecha no se han comunicado reacciones alérgicas graves por consumo de ibuprofeno, pero ante el menor indicio, habría que acudir al hospital.

6. ¿Las personas mayores pueden tomarlo?

Las personas menores de 60 años pueden tomarlo, pero ajustando la dosis. Por ello, habría que pedir siempre consejo a un médico, el cual determinará la dosis más baja que puede surtir efecto.

7. ¿Los niños pueden tomarlo?

Sí, pero hay que ajustar la dosis por edad y peso. Para ello, es importante consultar el prospecto, donde viene indicado. De todos modos, se recomienda no usarlo en menores de 14 años. Y si se hace, que sea siempre con la aprobación del pediatra.

8. ¿En qué casos está contraindicado?

No debería tomarse ibuprofeno si se es alérgico a otros antiinflamatorios, se sufre una enfermedad hepática o renal grave, se tiene diarrea con sangre, se ha vomitado sangre recientemente, se padece una insuficiencia cardíaca, se está en el tercer trimestre del embarazo, se sufre algún trastorno sanguíneo, se ha sufrido una hemorragia, úlcera estomacal o perforación del aparato digestivo o se está tomando algún medicamento con los que interacciona (consultar pregunta 10).

9. ¿Cómo y cuándo deben tomarse?

Como hemos dicho, las dosis deben tomarse cada 6-8 horas. El ibuprofeno puede tomarse en cualquier momento del día y acompañándolo o no de alimentos o bebidas. De todos modos, se recomienda hacerlo antes de las comidas y tomarlo con alguna bebida como la leche, para así reducir el riesgo de molestias estomacales.

10. ¿Interacciona con otros medicamentos?

Sí. Con muchos y de formas distintas. Desde otros antiinflamatorios hasta medicamentos para bajar la presión arterial. Por ello, nunca se debe combinar con otros fármacos y siempre se tiene que consultar con un médico.

11. ¿Puede consumirse durante el embarazo? ¿Y durante la lactancia?

No se debería tomar ibuprofeno durante el embarazo, en especial a partir del tercer trimestre. Y en caso de estar en época de lactancia, tampoco se debería.

12. ¿Puedo conducir si estoy en tratamiento?

Si está tomando dosis bajas, en principio no hay de qué preocuparse. De todos modos, cabe recordar que los mareos, la desorientación, los vértigos, la confusión, etc, son efectos secundarios relativamente comunes, así que siempre hay que analizar nuestro estado y, en caso de experimentar alguno de estos síntomas, no conducir. Pero por regla general, sí que se puede.

13. ¿Las sobredosis son peligrosas?

Dependerá de la cantidad ingerida de más, aunque sí, pueden serlo. Por ello, ante una sobredosis, hay que llamar inmediatamente al hospital e indicar cuánto ibuprofeno se ha tomado. A partir de aquí, los profesionales indicarán cómo hay que proceder.

14. ¿Qué pasa si me olvido de una dosis?

No pasa absolutamente nada. Simplemente hay que saltarse la dosis olvidada, es decir, no tomar después una dosis doble para compensar.

15. ¿Puedo tomar alcohol si estoy en tratamiento?

No. Tomarlos juntos potencia los efectos negativos de ambas sustancias. El alcohol irrita más el epitelio gástrico y el ibuprofeno tiene más probabilidades de dar lugar a los efectos secundarios que hemos analizado.

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