Noradrenalina (neurotransmisor): funciones y características

La noradrenalina, además de regular nuestra respuesta de supervivencia ante un peligro, controla muchos procesos emocionales. De hecho, desajustes en su síntesis se han relacionado con la ansiedad y la depresión.
Noradrenalina

Cualquier proceso fisiológico de nuestro cuerpo, desde lo físico hasta lo emocional, está controlado por distintas moléculas. De ahí que se diga que los humanos somos pura química. Y es que es así. Todo lo que sucede en nuestro cuerpo (y mente) depende de los niveles que tengamos de distintas moléculas.

Y por moléculas entendemos, básicamente, hormonas y neurotransmisores. Las hormonas son sustancias químicas que, después de ser producidas por distintas glándulas, fluyen por la sangre modificando la actividad de distintos órganos y tejidos.

Los neurotransmisores, por su parte, son también moléculas pero que están sintetizadas por las neuronas y que regulan la actividad del sistema nervioso central y, por lo tanto, determinan cómo el cuerpo transmite la información.

La noradrenalina es una molécula especial en el sentido que actúa tanto de hormona como de neurotransmisor. Por ello, en el artículo de hoy haremos un repaso de la naturaleza de esta molécula implicada en la respuesta de supervivencia ante los peligros, el control de las emociones y la regulación de otros procesos físicos y anímicos.

¿Qué son los neurotransmisores?

La noradrenalina es un neurotransmisor sintetizado por las neuronas del cerebro y por el sistema endocrino. Es muy similar a la adrenalina e igual que esta, recibe el nombre de “hormona del estrés”. Pero para entender exactamente qué es, primero debemos comprender qué son los neurotransmisores y cuál es su papel en el sistema nervioso.

El sistema nervioso humano es, a grandes rasgos, una red de telecomunicaciones que interconecta todos los órganos y tejidos del cuerpo con el “centro de mandos” que es el cerebro. Esta red consiste en una autopista de miles de millones de neuronas, las células especializadas del sistema nervioso que se centran en la transmisión de información.

Y por información entendemos todos aquellos mensajes generados por el cerebro (o que llegan a este desde los órganos sensoriales) que representan órdenes, las cuales pueden ir a cualquier parte del cuerpo. “Sigue latiendo” al corazón, “flexiona la rodilla” cuando andamos, “contráete” a un músculo cuando queremos agarrar algo, “inhala y exhala” a los pulmones…

Cualquier cosa que ocurre en nuestro cuerpo nace de una orden del cerebro. Y sin un sistema nervioso que haga llegar los mensajes, nuestra supervivencia sería absolutamente imposible. Pero, ¿en qué forma está esta información?

La información que viaja a través de las neuronas está únicamente en forma de impulsos eléctricos. Las neuronas son capaces de “llevar mensajes” porque tienen la capacidad de cargarse eléctricamente, dando lugar a un impulso nervioso en el que está codificada la información, es decir, la orden.

El problema es que el mensaje en forma de impulso eléctrico debe viajar a través de miles de millones de neuronas. Y teniendo en cuenta que, aunque sea ínfimo, hay un espacio entre ellas y que la electricidad no puede saltar de una otra, aparece otro interrogante: ¿cómo se “pasan” las neuronas la información?

Y aquí es donde entran en juego los neurotransmisores. Cuando la primera neurona portadora del mensaje se carga eléctricamente, empieza a sintetizar un tipo de neurotransmisor concreto en función de qué esté codificado en este impulso eléctrico.

Sea cual sea el neurotransmisor que le toca producir, lo liberará al espacio que hay entre neuronas. Una vez ha sucedido esto, la segunda neurona de la red lo absorberá. Y cuando tiene al neurotransmisor en su interior, sabrá que tiene que cargarse eléctricamente. Y lo hará del mismo modo que la primera ya que este neurotransmisor le ha dado las instrucciones.

Y esta segunda neurona, a su vez, volverá a producir los mismos neurotransmisores, que serán absorbidos por la tercera neurona de la red. Y así sucesivamente hasta completar la autopista de miles de millones de neuronas, cosa que se consigue en apenas milésimas de segundo ya que los neurotransmisores permiten que el mensaje circule a más de 360 km/h.

Los neurotransmisores, pues, son mensajeros que van diciéndoles a las neuronas de qué manera tienen que cargarse eléctricamente para que la información y la orden lleguen en perfecto estado al órgano o tejido destino.

La noradrenalina es un neurotransmisor, por lo que cumple con esta función de permitir la comunicación entre neuronas. A continuación veremos exactamente cuál es su naturaleza y en qué procesos fisiológicos está implicada.

Entonces, ¿qué es la noradrenalina?

La noradrenalina es una molécula que actúa tanto de hormona como de neurotransmisor, pues es sintetizada por las glándulas suprarrenales (unas estructuras localizadas encima de los riñones) y fluye por la sangre modificando la actividad de distintos órganos pero también puede ser producida por las neuronas cerebrales, regulando la actividad del sistema nervioso.

Se trata de una molécula similar a la adrenalina y, como esta, es una de las conocidas como “hormonas del estrés”. Y es que su síntesis y liberación sucede cuando el cerebro interpreta que estamos ante una situación de peligro o de estrés y hay que encender los mecanismos de supervivencia del cuerpo.

Norepinefrina

La noradrenalina, pues, se produce cuando hay que activar el cuerpo, agudizar los sentidos y prepararnos para actuar de forma rápida, ya sea para huir o defendernos de aquello que representa una amenaza para nuestra integridad.

Una vez es liberada por las glándulas suprarrenales junto a la adrenalina, viaja por el torrente sanguíneo modificando la actividad de distintos órganos y tejidos, en especial el corazón, pues hace que se acelere.

Pero la cosa no termina aquí, y es que también tiene una gran implicación en el sistema nervioso. Cuando estamos ante un peligro, las neuronas la sintetizan y esta molécula contribuye a agudizar los sentidos y potenciar la capacidad de atención.

Pero, ¿solo es importante en situaciones de peligro? Ni mucho menos. En condiciones normales, la noradrenalina sigue siendo muy importante, pues sus niveles determinan en gran medida nuestro estrés, agresividad, apetito sexual, motivación, estado de ánimo, etc. De hecho, desajustes (niveles demasiado bajos o demasiado altos) en la síntesis de noradrenalina se han visto relacionados con una mayor tendencia a desarrollar trastornos anímicos como la ansiedad e incluso la depresión.

Ahora que ya sabemos cómo actúa en el organismo, dónde se produce y cuál es su naturaleza, podemos pasar a ver qué funciones desempeña en nuestro cuerpo.

Las 10 funciones de la noradrenalina

La noradrenalina es uno de los 12 principales neurotransmisores y, sin duda, uno de los más importantes por su doble papel como neurotransmisor y hormona. Esto hace que tenga un gran impacto en el organismo, tanto a nivel físico como emocional.

A grandes rasgos, la noradrenalina tiene la función de activar los mecanismos de supervivencia ante situaciones de peligro pero también la de mantener una buena salud física y emocional en condiciones de calma.

1. Incrementar la frecuencia cardíaca

Cuando estamos ante una situación de peligro, lo primero que decide hacer el cerebro es incrementar la frecuencia cardíaca, pues de este modo garantizamos la oxigenación de nuestros órganos y tejidos. La noradrenalina, con su papel como hormona, es la que se encarga, junto a la adrenalina, de incrementar el ritmo de latidos del corazón.

2. Aumentar el flujo de sangre a los músculos

Cuando estamos ante un peligro, los animales podemos hacer dos cosas: huir o defendernos. Ya sea para salir corriendo o atacar, los músculos deben estar listos para trabajar de forma más eficiente de lo normal. Por ello, la noradrenalina incrementa la llegada de sangre a los músculos y, además, favorece el paso de glucógeno (reserva de energía) a glucosa, que ya es asimilable por las células musculares y puedan así aumentar su rendimiento.

3. Potenciar nuestra capacidad de atención

Cuando estamos ante un peligro, tenemos que estar atentos a todo. La noradrenalina, gracias a su papel como neurotransmisor, se encarga de incrementar nuestra capacidad de atención, aumentando así las posibilidades de superar la situación.

4. Regular la motivación

Se ha observado que la noradrenalina tiene una gran influencia a la hora de determinar nuestro grado de motivación en el día a día. De hecho, desajustes en sus niveles pueden dar lugar a problemas tanto de desmotivación constante como de euforia excesiva.

5. Controlar el deseo sexual

Hay muchas hormonas y neurotransmisores implicados en la regulación del apetito sexual. Y una de ellas es la noradrenalina, pues se encarga de propiciar cambios físicos y emocionales que llevan a aumentar (o reducir) nuestro deseo sexual.

6. Regular los niveles de estrés

La noradrenalina es una de las hormonas, junto a la adrenalina, que más determinan el estrés con el que convivimos. Niveles altos de este neurotransmisor están directamente relacionados con el estrés y la ansiedad, pues hace que el organismo dispare (incluso cuando no hay peligros reales cerca) las reacciones de supervivencia que hemos visto antes.

7. Control del estado anímico

En condiciones de calma, la noradrenalina también tiene una gran influencia a la hora de determinar nuestro estado de ánimo y las emociones que experimentamos. Niveles demasiado altos de este neurotransmisor dan lugar a una mayor tendencia a la agresividad y al estrés (puede dar lugar a trastornos de ansiedad), mientras que niveles demasiado bajos pueden propiciar el desarrollo de estados anímicos decaídos, estando incluso vinculados con la aparición de la depresión.

8. Impedir la somnolencia

La noradrenalina es una hormona con una gran influencia en el mantenimiento de un correcto estado de vigilia, es decir, nos mantiene despiertos. Cuando fluye por nuestro organismo, impide que durante el día nos entre el sueño. Cuando hay desajustes en este neurotransmisor es posible que haya problemas de somnolencia.

9. Disminuir los tiempos de reacción

¿Alguna vez te has sorprendido de lo rápido que puedes actuar cuando, por ejemplo, tienes que esquivar algo rápidamente en una autopista? Esto es gracias a la noradrenalina. Y es que cuando hay que actuar rápido, este neurotransmisor agiliza la comunicación entre neuronas, dando lugar así a una disminución (a menudo increíble) de nuestros tiempos de reacción.

10. Favorecer la memoria

Se ha observado que la noradrenalina también favorece la memoria. Y es que dependiendo de los niveles que haya en nuestro cuerpo cuando vivimos un suceso, este quedará almacenado con mayor o menor facilidad en nuestros recuerdos.

Referencias bibliográficas

  • Téllez Vargas, J. (2000) “La noradrenalina: su rol en la depresión”. Revista Colombiana de Psiquiatría.
  • Valdés Velázquez, A. (2014) “Neurotransmisores y el impulso nervioso”. Universidad Marista de Guadalajara.
  • Marisa Costa, V., Carvalho, F., Bastos, M.L. et al (2012) “Adrenaline and Noradrenaline: Partners and Actors in the Same Play”. Neuroscience - Dealing with Frontiers.
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Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador

Pol Bertran (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionado por la divulgación de la salud y la medicina y aficionado del deporte y el cine.