14 consecuencias para tu salud de abusar de los refrescos azucarados

Tanto en niños como en adultos, beber una lata de refresco rico en azúcar al día aumenta enormemente el riesgo de desarrollar problemas de salud que, a la larga, pueden ser graves. Veámoslos.
Consecuencias salud abusar refrescos azucarados

No es de extrañar que, cada vez más, los países estén elevando los impuestos sobre las bebidas o refrescos azucarados, igual que hacen con el tabaco. Y es que estos productos, pese a su popularidad y consumo habitual por parte de la población joven y adulta, son extremadamente dañinos para nuestro cuerpo.

Las bebidas azucaradas son todos aquellos productos líquidos ultraprocesados a los que se les ha añadido azúcar de forma artificial para potenciar su sabor, pero que debido a esta modificación química, ya no solo es que haya perdido sus propiedades nutritivas, sino que su consumo puede provocar problemas en nuestra fisiología.

El consumo excesivo de bebidas azucaradas abre la puerta a todo tipo de enfermedades tanto físicas como mentales. Pero teniendo en cuenta que hablamos de una industria que genera miles de millones, no es sencillo terminar con este problema.

En exceso, todo es malo. Y se estima que las bebidas azucaradas son responsables de unas 650.000 muertes anualmente en el mundo. Pero, ¿qué enfermedades están vinculadas a su consumo? En el artículo de hoy responderemos a esta y otras muchas preguntas acerca de estos productos.

¿Por qué son malas las bebidas azucaradas?

Refrescos, bebidas energéticas, sodas, zumos y todos aquellos productos a los que se les ha añadido azúcar entran dentro de lo que conocemos como bebidas azucaradas. Ahora bien, de por sí, el azúcar no es en absoluto malo. Es más, es totalmente necesario. Y, ¿entonces? ¿Por qué son malas estas bebidas? Paso a paso.

El azúcar es un producto natural que forma parte del grupo de los carbohidratos simples, aquellos que se digieren y dan energía rápidamente. Es una fuente de combustible muy importante para nuestras células, pero esto de que dé energía tan velozmente es un arma de doble filo.

Y es que a diferencia de los carbohidratos complejos (como los presentes en la pasta, el pan, el arroz, los cereales…), que hacen que los niveles de glucosa vayan incrementándose poco a poco, con el azúcar, este aumento de glucosa ocurre súbitamente.

Y esto, ¿qué provoca? Que haya un exceso de azúcar. Y como este no puede estar libremente en sangre, el cuerpo tiene que hacer algo con este azúcar. Y “lo mejor” es convertir estos hidratos de carbono simples en lípidos, es decir, grasa. Esta grasa se acumulará en los tejidos y, aunque abra la puerta a los problemas de salud que veremos, como mínimo no es tan peligroso como tener azúcar libre en sangre.

Teniendo en cuenta que evolutivamente no estamos diseñados para consumir tanto azúcar como el que consumimos, no es de extrañar que a las células les cueste tanto procesar el que comemos. De ahí que sea tan frecuente que este quede en exceso y tenga que convertirse en grasa.

Por ello, la Organización Mundial de la Salud recomienda que los azúcares deberían representar menos del 10% de la ingesta calórica diaria. En otras palabras, un adulto de peso normal no debería tomar más de 25 gramos de azúcar al día. Lo que serían, más o menos, 6 cucharadas.

Y ahora ya debemos hablar de las bebidas azucaradas. Y es que aunque haya diferencias en lo que a contenido de azúcar se refiere, las más famosas (ya podéis imaginar a cuáles nos referimos) contienen 37 gramos de azúcar en una sola lata. Es decir, en una lata ya se pasa del azúcar total recomendado.

Y como evidentemente se tomarán más hidratos de carbono simples (dulces, bollería industrial, fruta, leche, pan blanco, mermelada, galletas…), la situación es alarmante. Por no hablar de las consecuencias de tomar varias latas al día.

Todo este azúcar de más no podrá ser procesado por nuestro cuerpo. Y ante la desesperación y sabiendo que esto también traerá consecuencias negativas, el organismo optará por convertirlo en grasa. Y ahí vienen los problemas.

¿Qué efectos negativos para la salud tiene tomar bebidas azucaradas?

Como hemos visto, las bebidas azucaradas son malas para la salud ya que además de aportar calorías vacías ya que debido al ultraprocesado han perdido todas las propiedades nutritivas, hacen que se supere, por mucho, los límites de consumo de azúcar diarios. Evidentemente, no pasa nada por tomarlas de vez en cuando, pero no pueden convertirse, jamás, en parte de nuestra dieta habitual.

Y es que, como ya hemos mencionado, las organizaciones sanitarias mundiales afirman que el consumo de bebidas y refrescos azucarados es responsable directo de más de 650.000 muertes anuales en el mundo. Y no es de extrañar, pues hacer excesos con ellas abre la puerta a las siguientes patologías. Veámoslas.

1. Sobrepeso y obesidad

1.900 millones de personas en el mundo tienen sobrepeso y 650 millones, obesidad. Y se diga lo que se diga, la obesidad es una enfermedad. Y aceptarlo es el primer paso para, tanto desde una perspectiva individual como social, luchar para frenar la que es, con perdón del COVID-19, la mayor pandemia del siglo XXI.

El consumo de bebidas azucaradas, por su inmenso aporte calórico y por inducir a la formación de depósitos de grasa, está detrás de muchos casos tanto de sobrepeso como de obesidad (se diagnostica cuando el IMC es superior a 30). Esto abre las puertas a innumerables enfermedades: cardiopatías, cáncer, diabetes, trastornos óseos, problemas emocionales, etc.

2. Diabetes tipo 2

La diabetes tipo 2 es una enfermedad endocrina en la que, debido a excesos con el azúcar, hay defectos en la síntesis o función de la insulina, una hormona producida por el páncreas que se encarga de regular los niveles de azúcar en sangre.

Tomar una lata de bebida azucarada al día duplica el riesgo de desarrollar esta patología crónica que, al no tener cura, requiere de tratamiento de por vida, que consiste en inyecciones de insulina. Y es que la diabetes es una enfermedad muy grave.

De hecho, no poder metabolizar el azúcar y que este circule libremente por la sangre tiene (si no se da tratamiento) consecuencias devastadoras para el cuerpo: pérdida de peso, visión borrosa, sed constante, aparición de llagas, debilidad, fatiga, incremento del riesgo de enfermedades cardiovasculares, daños renales, depresión e incluso la muerte.

Diabetes

3. Caries

Las caries son uno de los problemas de salud más comunes del mundo y tienen, en las bebidas azucaradas, uno de los principales factores de riesgo para su desarrollo. Y es que el azúcar que contienen no solo daña el esmalte dental, sino que es el alimento perfecto para las bacterias patógenas que quieren colonizar nuestra placa dental.

Estas bacterias crecen en la superficie dental y abren orificios en los dientes. Cuando estas han llegado a capas profundas que ya tienen irrigación nerviosa, aparecen los tan temidos síntomas: dolor intenso muy agudo, manchas negras, sensibilidad dental, dolor al beber y morder, dolor de cabeza, sensación de fiebre… Si no se detiene la proliferación bacteriana, estos microorganismos pueden provocar la pérdida de dientes, pues pueden dañar su raíz.

4. Hipercolesterolemia

Como ya hemos mencionado, el azúcar sobrante que no pueden consumir las células (que es casi todo), se convierte en grasa. Y aquí entra en juego la hipercolesterolemia. Y es que el consumo de bebidas azucaradas está directamente relacionado con un aumento en los niveles de colesterol “malo” y en una disminución de los del “bueno”.

Se estima que hasta el 55% de la población adulta sufre una forma más o menos grave de hipercolesterolemia, con valores de colesterol LDL (el malo) por encima de los 130 mg/dl de sangre. El principal problema es que el exceso de colesterol no da síntomas, pero este tipo de lipoproteína (lípido + proteína) se va acumulando en las paredes de los vasos sanguíneos, cosa que puede derivar en un infarto de miocardio o en un ictus.

5. Enfermedades cardiovasculares

Como podemos deducir, el consumo de bebidas azucaradas, por su relación tanto con la obesidad como con la hipercolesterolemia, está detrás de muchas enfermedades cardiovasculares. Estas patologías del corazón y de los vasos sanguíneos son la principal causa de muerte en el mundo.

En este sentido, excesos con los refrescos aumentan el riesgo de sufrir infartos de miocardio, cardiopatías, accidentes cerebrovasculares, embolias pulmonares, arritmias, etc. El sistema circulatorio nos mantiene vivos. Por ello, cuando sufre daños, todo el organismo nota las consecuencias.

Enfermedades cardiovasculares

6. Hipertensión arterial

Debido al taponamiento de vasos sanguíneos inducido por la hipercolesterolemia, el consumo de bebidas azucaradas también se vincula con la hipertensión arterial. Es decir, la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de los vasos sanguíneos es demasiado alta. Y aunque entran en juego factores genéticos, los malos hábitos alimenticios son pieza fundamental.

El incremento en la presión arterial, además de poder provocar dolores de cabeza, sangrados nasales, problemas para respirar, etc, aumenta el riesgo de las patologías cardiovasculares que hemos comentado, además de trastornos renales y pérdida de visión.

7. Insomnio

Está más que comprobado que las personas que hacen excesos con las bebidas azucaradas son más propensas a sufrir insomnio, el trastorno del sueño más común. Y es que muchos refrescos, al contener cafeína, impiden que durmamos las horas necesarias.

El insomnio es una enfermedad grave que va mucho más allá de estar cansados durante el día, sentir que nos falta la energía, tener dolor de cabeza, no rendir física ni psicológicamente o notar que nos pesan los ojos. Dormir menos horas de las necesarias o no lograr un sueño profundo puede, a la larga, dañar enormemente nuestra salud tanto física (aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes, trastornos óseos, patologías renales e incluso de cáncer colorrectal y de mama) como emocional (problemas en el trabajo, falta de autoestima, depresión…).

8. Hepatopatías

El hígado es el órgano más grande del cuerpo humano y se encarga de ayudar a la digestión de los alimentos, de almacenar sustancias esenciales y eliminar toxinas. Pues bien, el exceso con bebidas azucaradas puede inducir a que, debido a las grasas que se forman, los depósitos de lípidos se acumulen en este hígado.

Esto abre la puerta a todo tipo de hepatopatías, es decir, enfermedades del hígado, entre las que destaca la enfermedad por hígado graso. Como su propio nombre indica, esta patología consiste en la acumulación de grasa en el hígado, cosa que dificulta su funcionamiento. En casos muy graves, el tratamiento puede requerir de un trasplante.

9. Depresión

La depresión es una enfermedad grave con manifestaciones tanto mentales como físicas que afecta a más de 300 millones de personas en el mundo. Se ha visto que el consumo de bebidas azucaradas está vinculada con ella, aunque en este caso no sabemos si es causa o consecuencia. Es decir, no sabemos si el consumo de bebidas azucaradas incrementa el riesgo de desarrollar depresión o si, por el contrario, sufrir depresión hace que las personas sean más propensas a recurrir a estos productos.

Sea como sea, lo que está claro es que, pese a que el origen de la depresión es muy complejo y, evidentemente, no puede deberse solo al consumo de productos ricos en azúcar, los refrescos no ayudan, en absoluto, a nuestro bienestar psicológico.

Depresión refrescos

10. Baja autoestima

Tanto por el impacto en el peso corporal como en la salud psicológica, el consumo de bebidas azucaradas está directamente vinculado a una pérdida de autoestima. Y es más, es común entrar en un círculo vicioso en el que, para sentirse mejor, se recurra al azúcar, haciendo difícil escapar del problema. Lo mejor para sentirnos bien con nosotros mismos es comer sano y hacer ejercicio.

11. Aterosclerosis

La aterosclerosis es una enfermedad en la que, debido a trastornos genéticos en lo que a metabolismo de grasas se refiere, los lípidos se acumulan en las paredes de los vasos sanguíneos, haciendo que las arterias se endurezcan, se vuelvan rígidas y se hagan más estrechas.

Y pese a este claro componente genético, lo que está claro es que, si hay predisposición, hacer excesos con las bebidas azucaradas es una bomba de relojería, pues le estamos dando a nuestro organismo una grasa (después de que el azúcar haya pasado a lípido) que no podrá procesar. Esta enfermedad es la principal causa de insuficiencia arterial, que puede derivar en infartos de miocardio e ictus.

12. Hiperuricemia

La hiperuricemia se define como el aumento en la concentración de ácido úrico en sangre y tiene, en las bebidas azucaradas, uno de los principales factores de riesgo para su desarrollo. El ácido úrico es una sustancia que se produce cuando se metabolizan las purinas, unos compuestos presentes en, entre otras cosas, las bebidas azucaradas.

Si introducimos muchas purinas en el cuerpo, produciremos tanto ácido úrico que los riñones no tendrán tiempo de procesarlo. Y si supera un valor de 7 mg/dl de sangre, estamos ante esta patología. La mayoría de veces no da síntomas, pero en ocasiones puede derivar en una enfermedad conocida como gota.

13. Gota

La gota es una enfermedad que se desarrolla cuando, debido a la hiperuricemia, los cristales de urato (el ácido úrico no puede estar libre en sangre, así que forma cristales) se acumulan en una articulación del cuerpo, provocando inflamación y dolor intenso cuando suceden los episodios, que suele ser por la noche.

Para tratar esta patología, habrá que recurrir a medicamentos, especialmente antiinflamatorios. Pero aunque ayuden a prevenir los ataques dolorosos de gota, lo mejor es limitar la ingesta de refrescos, pues las purinas presentes en ellos son un grave problema.

Gota

14. Enfermedades renales

Los riñones son dos órganos encargados de filtrar toda la sangre del organismo, eliminando de la circulación las sustancias dañinas y sintetizando la orina, el compuesto a través del cual las expulsaremos del cuerpo.

Por lo tanto, es evidente que si en la sangre hay demasiado azúcar y grasa, los riñones se resentirán. En este sentido, el consumo de bebidas azucaradas también está vinculado con un mayor riesgo de sufrir enfermedades renales que harán que no podamos filtrar adecuadamente la sangre.

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