¿Cómo sobrellevar la despedida de alguien? En 4 consejos

Las despedidas son momentos difíciles, incluso cuando se trata de separaciones temporales. Aprender a gestionarlas correctamente puede ayudar a sobrellevarlas de forma saludable y encajar mejor la nueva situación.

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Todos hemos vivido relaciones afectivas significativas que nos han brindado enormes dosis de amor, compañía, comprensión, apoyo, etc. Aunque se habla mucho acerca de la parte positiva de los vínculos, pocas veces se aborda una cuestión difícil y dolorosa a partes iguales: las despedidas. Las relaciones con aquellas personas a las que apreciamos no siempre son eternas. En la pareja, es posible que esta llegue a su fin con una ruptura. En los casos más graves, tendremos que lidiar con el duelo causado por el fallecimiento de alguien querido. Estas pérdidas resultan enormemente dolorosas y pueden ser muy complejas de elaborar.

A veces, aunque la ruptura no sea definitiva y exista un reencuentro futuro con esa persona, también hay una respuesta de dolor emocional. Distanciarnos de los seres queridos no es para nada fácil, y despedirse aunque sea temporalmente también puede resultar complicado. Son muchas las razones que pueden obligarnos a separarnos de alguien a quien queremos: la emigración, el trabajo, un viaje…

Decir adiós por un tiempo puede hacerse difícil, y es que nadie nos prepara para afrontar esta tesitura. Tan importante como cuidar la relación en la cercanía es saber gestionar los momentos de despedida, tanto por tu propio bienestar psicológico como por el de la persona que se marcha. Lo positivo de todo esto es que es posible aprender a despedirse de forma saludable. Por ello, en este artículo vamos a profundizar acerca del impacto de las despedidas y de qué forma podemos sobrellevarlas mejor.

La dificultad de despedirse

Aunque las despedidas siempre se perciben con una connotación negativa, es importante tener presente que no todo lo que rodea a este momento es negativo. Decir adiós a alguien de manera temporal puede ser muy angustiante, pero al mismo tiempo puede constituir una oportunidad para conocernos mejor, gestionar nuestras emociones de forma más adecuada, aprender cómo lidiamos con la adversidad y encontrar maneras alternativas de cuidar el vínculo con esa persona en la distancia. Echar de menos es el precio que pagamos por querer mucho a nuestros allegados, pero es posible sobrellevar este proceso de forma saludable.

Mientras nos encontremos separados de ese ser querido, es posible llevarse un aprendizaje y hacer un ejercicio de introspección nunca hecho antes. El dolor inicial da paso a sentimientos más contenidos y es entonces cuando puedes sacar algo mínimamente enriquecedor de un distanciamiento no elegido. Quizá te estés preguntando por qué razón nos cuestan tanto las despedidas, incluso cuando estas son temporales y sabemos que veremos al otro en un tiempo.

Lo cierto es que despedirse, aunque sea algo transitorio, siempre implica sentir una pérdida. Sobre todo cuando quien se marcha es alguien muy cercano, decir un hasta pronto puede ser muy abrumador. Por supuesto, el adiós definitivo siempre será la despedida más cruda, aunque ello no invalida el sufrimiento propio de otros procesos de despedida.

  • Las despedidas temporales: se producen porque nos separamos de alguien en un sentido físico. Vivir lejos de casa, emigrar, trabajar en el extranjero…son algunos ejemplos. En este caso sabemos que habrá un reencuentro futuro y, además, contamos con la posibilidad de mantener el afecto en la distancia de formas alternativas.

  • Las despedidas permanentes: son las que se producen cuando rompemos con una pareja o fallece un ser querido. En este caso se vive un duelo en su totalidad, pues con la separación física vienen también planes de futuro frustrados, sensación de vacío y desesperanza por no volver a estar con esa persona nunca más, etc. Elaborar un duelo puede requerir el apoyo de un profesional, pues a veces este proceso puede enquistarse y dar lugar a un malestar persistente con incapacidad para seguir adelante.

En este artículo nos vamos a centrar en las despedidas temporales. Aunque no sean tan graves como las permanentes, estas también producen sufrimiento por distintos motivos:

  • Separarnos temporalmente de alguien a quien queremos nos hace sentir inseguros, pues esa persona que nos da apoyo y cariño se aleja. El apego que nos une a ella nos hace experimentar un gran vacío e inseguridad al saber que no contaremos con su cobijo por un lapso de tiempo.
  • Tenemos que reajustar nuestra vida cotidiana. La rutina que conocemos se ve alterada con la marcha de esa persona, lo que nos obliga a acomodarnos a una nueva realidad en la que echar de menos es una constante.
  • Pérdida de momentos gratificantes. Cuando una persona que queremos mucho se va por un tiempo, esto se traduce en una menor cantidad de momentos compartidos. Dejamos de disfrutar de su compañía, cariño, sentido del humor, conversaciones…lo que puede producir mucho dolor y tristeza.
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¿Cómo despedirse de alguien?

Despedirnos de alguien es, como decimos, muy difícil incluso cuando sabemos que se trata de una separación temporal. Sin embargo, saber despedirse adecuadamente puede ser de gran ayuda para sobrellevar mejor este momento. Así, decir “hasta luego” de forma correcta puede facilitar nuestra asimilación de la nueva situación, encajando mejor el cambio y experimentando emociones desagradables con menor intensidad. Por todo ello, transitar el ritual de despedirnos de esa persona que se va por un tiempo es clave para ajustarnos a nuestra nueva realidad después de su marcha.

Muchas personas se sienten abrumadas ante la hipotética situación de despedida. Así, evitan formalizar la despedida para sufrir menos con la separación. Sin embargo, esto ejerce un resultado contrario al deseado, pues dificulta que podamos procesar el cambio correctamente y hace que nos sintamos peor aún una vez que esa persona ya se ha ido. Ahora que ya hemos hablado de las despedidas y la manera en la que estas nos impactan, es momento de comentar algunas pautas que pueden ayudarnos a sobrellevarlas mejor hasta nuestro reencuentro con esa persona.

1. Respeta tus tiempos

Es fundamental que te des tiempo para procesar la despedida. No pretendas estar perfectamente el mismo día que te acabas de despedir. Es natural que al principio necesites un tiempo para acostumbrarte a la ausencia de esa persona. No todo el mundo tiene los mismos ritmos, por lo que es fundamental que te permitas estar triste al inicio.

2. No reprimas tus emociones, pero tampoco sobre reacciones

Es importante que des salida a tus emociones, sin tratar de reprimir o fingir que no las sientes. Es normal experimentar tristeza en una despedida. Recuerda que no hay emociones positivas o negativas, sino que todas ellas son necesarias y cumplen una función. Por esta razón, es clave que las exteriorices con naturalidad. La pena que sientes al principio se irá transformando con el tiempo en añoranza, de forma que echarás de menos desde una disposición mucho más sosegada.

No obstante, todo ello no significa que sea adecuado sobrerreaccionar. Piensa que para la otra persona también puede estar siendo muy duro irse, por lo que se trata de no hacerle la despedida más complicada. No crees una escena muy dramática que genere una situación demasiado violenta e intenta hallar un balance entre los dos extremos.

3. Busca apoyo en otras personas

Atravesar una despedida se hace menos duro cuando cuentas con el abrigo de otras personas queridas. Por ello, lo más recomendable es que compartas tu dolor con otros familiares y amigos, pues esto facilitará la asimilación de la nueva situación.

4. Realiza actividades que te brinden satisfacción

Mantener nuestra mente ocupada en actividades que nos producen bienestar es una excelente forma de recomponerse tras la despedida. De esta manera, disfrutarás al volver a la normalidad, encontrarás mayor paz mental y no dejarás tanto espacio para tus miedos, preocupaciones y temores. Permanecer inactivo favorecerá que vivas la tristeza con mayor intensidad y magnifiques más aún la situación. Permítete estar triste sin por ello bloquear tu día a día. Incluso si no tienes ganas de hacer nada por el desánimo, oblígate a dar el paso de mantenerte en funcionamiento.

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Conclusiones

En este artículo hemos hablado acerca de cómo sobrellevar la despedida temporal de alguien. Nadie nos prepara para lidiar con las despedidas y separaciones, y sin embargo es esencial saber despedirse de manera correcta. Si bien las pérdidas definitivas son las más dolorosas, esto no significa que sea fácil despedirse temporalmente de una persona a la que queremos. Son muchas las razones que nos pueden empujar a esta situación: un viaje de trabajo, emigración, etc.

Con independencia del motivo, saber cómo despedirse y manejar bien este proceso es de gran ayuda a la hora de adaptarse a la ausencia temporal del ser querido y no derrumbarse hasta el próximo reencuentro. Entre las pautas esenciales destacan la necesidad de expresar las propias emociones con naturalidad sin caer en la sobrerreacción, apoyarse en otros seres queridos, realizar actividades gratificantes y mantenerse en funcionamiento y respetar los propios tiempos de recuperación y vuelta a la normalidad. Despedirse de forma saludable facilita la asimilación de la despedida y hace que vivamos las emociones desagradables con menor intensidad. Aunque las despedidas sean dolorosas, también es importante añadir que pueden ayudarnos a crecer como personas y conocernos mejor.

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