Los 10 defectos de las Personas Intransigentes (y cómo identificarlas)

Las personas intransigentes son aquellas que, con una mentalidad rígida e inflexible, son incapaces de aceptar otras posturas u opiniones que no vayan en concordancia con las suyas propias. Veamos cómo esta personalidad limita nuestro desarrollo personal.

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La mentalidad es el conjunto de creencias y disposiciones mentales que determinan nuestra forma de pensar, nuestra manera de comportarnos, nuestro modo de realizar juicios de la realidad que nos rodea y nuestra forma de actuar ante las situaciones de la vida que experimentamos. Así, se trata de la actitud mental que determina las respuestas tanto externas como internas que vamos a desarrollar ante aquello que nos suceda.

En este contexto, nuestra mentalidad queda definida como la serie de ideas y convicciones que constituyen nuestra visión general del mundo que nos rodea, estando determinada por factores psicológicos, biológicos, genéticos, sociales, educativos y culturales. No debe extrañarnos, pues, que cada uno de nosotros tenga una mentalidad única.

Aun así, es cierto que, al tiempo que mezclamos este concepto con el de “personalidad”, es posible desarrollar una clasificación de distintos tipos de mentalidades, entre las cuales podemos encontrar una que limita mucho nuestro desarrollo personal. Estamos hablando, por supuesto, de la mentalidad y personalidad intransigente.

Una persona intransigente es aquella que, con un mentalidad fija, que no evoluciona con el tiempo, y rígida, que es inflexible, es incapaz de aceptar posturas u opiniones ajenas que no vayan acorde a las suyas. La intransigencia es un rasgo de la personalidad que no aporta nada positivo. Por ello, en el artículo de hoy y de la mano de las más prestigiosas publicaciones científicas, vamos a detallar las bases psicológicas de las personas intransigentes.

¿Qué es la personalidad intransigente?

La personalidad intransigente es aquella disposición mental caracterizada por una mentalidad fija y rígida. Es decir, las personas intransigentes son aquellas cuya mentalidad, además de no evolucionar con el tiempo, tiene una naturaleza inflexible, siendo incapaces de aceptar opiniones, posturas, ideas, creencias o pensamientos ajenos que vayan en discordancia con los suyos propios.

Una persona intransigente es aquella que se muestra intolerante con otros puntos de vista que no van acorde a sus posturas, por lo que no está dispuesta a cambiar su posición ni a ceder en los debates o disputas para llegar a un acuerdo común. Así pues, la terquedad es uno de los rasgos más comunes de esta personalidad.

En este sentido, la intransigencia puede entenderse como la actitud de aquella persona que, por definición, no transige ni indulta comportamientos o ideas distintas de las propias. Evidentemente, todos tenemos derecho a mostrarnos intransigentes cuando vemos algo que va totalmente en contra de nuestros valores éticos o morales.

Pero cuando esta postura intolerante se vuelve constante y, además, la persona no desarrolla conductas asertivas para expresar sus opiniones y simplemente rechaza de forma patológica y sin respeto las ajenas, hablamos ya de toda una disposición mental hacia dicha intransigencia que genera un perfil psicológico muy claro de persona intransigente.

A estas personas intransigentes les gusta el conflicto, tienen una actitud constante de oposición a todas las ideas ajenas y están obsesionadas con unas opiniones propias que todos los de su alrededor deben predicar, pues de lo contrario empieza el clima negativo. Por todo ello, tanto si crees que puedes tener rasgos de intransigencia como si sientes que alguien de tu entorno los tiene, es importante conocer las características de las personas intransigentes y los defectos que estas tienen en su vida.

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Características de las personas intransigentes: ¿cómo identificar la intransigencia?

Como hemos dicho, a nivel de mentalidad, lo que más define y caracteriza a una persona intransigente es la fijación de sus ideales y la rigidez de pensamiento. Es decir, una personalidad intransigente pasa siempre por una combinación de mentalidad fija y rígida. Esto significa, por un lado y en lo que a mentalidad fija se refiere, que tiene unos patrones de pensamiento, creencias y formas de enjuiciar la realidad que no evolucionan, que no cambian a medida que experimentamos nuevas experiencias.

Y, por otro lado y en lo que a mentalidad rígida se refiere, que dichos patrones de pensamiento son inflexibles. No aceptan un punto de vista que no sea el suyo propio y van a criticar todo aquello que se desvíe de sus valores, opiniones, posturas y principios, haciéndolo, además, de una forma poco asertiva y con conductas más patológicas.

Esta combinación de mentalidad fija y rígida es el cóctel perfecto para la personalidad intransigente, pues de ello derivan otros muchos rasgos de la intransigencia como pueden ser la terquedad, la cabezonería, la inflexibilidad cognitiva (no cambiar de pensamiento nunca y rechazar los ajenos), interpretar cualquier acción como una potencial amenaza a su honor, el conservadurismo cognitivo (tener una prácticamente nula apertura de mente), desarrollar sesgos de confirmación (quedándose solo con aquella información que confirma sus opiniones, obviando todos los otros datos), la obsesiva y patológica necesidad de control y seguridad, la tendencia a buscar el conflicto y la reactancia cognitiva (la tendencia casi involuntaria a llevar la contraria).

Como vemos, estos rasgos de las personas intransigentes no aportan nada bueno en sus relaciones interpersonales (y tampoco en su propio bienestar emocional), por lo que es importante repasar también cómo esta intransigencia limita la vida de las personas con esta mentalidad. Y esto es precisamente lo que vamos a explorar a continuación.

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¿Cuáles son los defectos de las personas intransigentes?

La intolerancia, la inflexibilidad y la rigidez mental limita enormemente nuestras relaciones con los demás, que se ven obligados a aprender a convivir con una persona incapaz de abrir la mente, hacer evolucionar su mentalidad y respetar opiniones ajenas que chocan con las suyas propias. Esto, evidentemente, hace que la intransigencia esté asociada a defectos como los siguientes.

1. No saben escuchar

Las personas intransigentes viven tan ancladas en sus pensamientos que ya no solo es que no evolucionen su mentalidad, sino que directamente ni escuchan las opiniones de los demás. Ni tan solo quieren oír ideas ajenas, algo que, evidentemente, dinamita las relaciones con otras personas de su entorno, que se sienten poco valoradas.

2. Entran en conflicto con otras personas

La intransigencia y la intolerancia vienen ligadas siempre a una tendencia natural hacia el conflicto. Con una postura de estar siempre a la defensiva, interpretan cualquier opinión ajena a la suya como un ataque a su dignidad y honor al que responden con conductas y comportamientos tóxicos en los que, de forma conflictiva, sin asertividad y faltando al respeto, quieren forzar su pensamiento en los demás. Esto, de nuevo, atenta enormemente con el bienestar emocional de las personas de su alrededor, que por miedo a las reacciones pueden llegar a silenciar sus pensamientos.

3. Son intolerantes

La intolerancia ya es, de por sí, un defecto. Porque no aceptar posturas ajenas, rechazar costumbres ajenas a las nuestras o faltar al respeto a creencias distintas a las propias es algo que abre las puertas a conductas tales como el racismo, la homofobia, el sexismo u otras ideologías muy ligadas a esta intolerancia. Ser incapaces de abrir la mente a otras formas de entender la vida solo nos trae cosas negativas.

4. Suelen tener muchos prejuicios

Las personas intransigentes suelen tener muchos prejuicios, es decir, opiniones preconcebidas de carácter negativo hacia algo o alguien que no conoce, desarrollando juicios anticipados. Esto, mezclado con la intolerancia, la incapacidad para escuchar y el modo cómo evitan entrar en contacto con pensamientos distintos a los suyos, hace que no se abran a otras culturas.

5. Tienden a discriminar

En relación con el anterior punto, los prejuicios, la intolerancia, la rigidez mental y la inflexibilidad en su mentalidad hacen que las personas intransigentes suelan tener rasgos de discriminación hacia otras personas o comunidades. No es casualidad que las personas más intransigentes suelan ser racistas, sexistas, homófobas, etc. Y esto, en la sociedad actual, donde afortunadamente estas conductas son penadas socialmente, es tremendamente negativo.

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6. Adoptan posturas autoritarias

La intolerancia, la falta de asertividad, la tendencia a buscar el conflicto y la inflexibilidad en la mentalidad hacen que las personas intransigentes tengan tendencia a desarrollar conductas y posturas autoritarias. Suelen abogar por la autoridad como medio para, a través de la fuerza (ya sea verbal o física), silenciar las opiniones ajenas y procurar que todas las personas de su alrededor, por miedo a las consecuencias, vivan acorde a sus pensamientos.

7. Condicionan la convivencia con ellas

Por lo que acabamos de comentar, es obvio que convivir (ya sea a nivel laboral, familiar, de amistad o de pareja) con una persona intransigente no es fácil. Sus rasgos de personalidad y mentalidad hacen que sea complejo vivir con ellas y que deban adoptarse muchas pautas para evitar que haya momentos de conflicto, por lo que muchas veces las personas de su alrededor tienden a no mostrar sus pensamientos.

8. Piensan que todo es “blanco” o “negro”

El pensamiento dicotómico es un rasgo muy común en las personas intransigentes. La rigidez de su mentalidad las lleva a creer que todo en la vida es o blanco o negro, sin aceptar matices. Su opinión es buena y la ajena, mala. No son capaces de ver que, en realidad, en la vida todo es una escala de grises y que no existe una verdad absoluta.

9. No encajan bien las críticas

Las personas intransigentes consideran que sus opiniones, pensamientos, posturas y conductas son las únicas válidas, por lo que, junto con rasgos de intolerancia y rigidez mental, no soportan que alguien (cuya opinión consideran inválida por el simple hecho de ser ajena) critique lo que hace. Esta incapacidad de encajar de forma saludable las críticas negativas acarrea muchos problemas en el plano personal y profesional.

10. No trabajan bien en grupo

Por todo lo que hemos visto a lo largo de este artículo, es evidente que una persona intransigente es incapaz de trabajar bien en grupo y de relacionarse con otras personas, pues estas sienten, además de miedo por los conflictos que suele generar, que su opinión no es respetada.

Esto hace no solo que haya problemas a nivel profesional, sino que las personas intransigentes suelan quedar apartadas de los grupos. Por ello, si tanto tú como una persona de tu entorno puede tener problemas de intransigencia, es importante abordar la situación y cambiar esta mentalidad, recordando que siempre se puede recurrir a un profesional de la psicología.

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