Las 3 diferencias entre inducción y deducción (explicadas)

La inducción y la deducción son dos de los principales razonamientos que podemos realizar. Y aunque los confundamos, se basan en procesos lógicos distintos. Veamos las diferencias entre deducir e inducir algo.

Diferencias inducción deducción

De los muchos procesos fisiológicos que nos separan de los animales, uno de los más importantes, sin duda, es la capacidad de razonar. De hecho, esta increíble habilidad de razonamiento es una de las cosas que nos hace humanos, pues es lo que nos hace ser capaces de interconectar, de forma muy compleja y diversa, pensamientos.

El razonamiento puede entenderse como el conjunto de procesos mentales a través de los cuales somos capaces de interconectar ideas entre sí mediante el uso de reglas lógicas que están preestablecidas en nuestro intelecto. Así pues, razonar consiste en hacer uso de nuestras habilidades mentales para ligar pensamientos entre ellos y, mediante las normas de la lógica, llegar a unas conclusiones lo más correctas posibles.

De todos modos, pese a que este sea un concepto universal, lo cierto es que hay muchas formas de razonar distintas, clasificadas en grupos delimitados según el modo cómo ligamos entre sí las ideas y llegamos a desarrollar pensamientos complejos. Pero, seguramente, los dos tipos de razonamiento más relevantes son la inducción y la deducción.

Inducir y deducir son dos formas de razonar que solemos considerar como sinónimos e incluso solo usar uno de ellos (generalmente “deducir”) pese a que, en realidad, designen procesos cognitivos muy distintos. Por ello, en el artículo de hoy y, como siempre, de la mano de las más prestigiosas publicaciones científicas, vamos a definir qué es la inducción y qué es la deducción y a presentar las principales diferencias entre términos en forma de puntos clave.

¿Qué es el razonamiento inductivo? ¿Y el razonamiento deductivo?

Antes de entrar en profundidad a lo que diferencias se refiere, es muy interesante (y también importante) que nos pongamos en contexto y que entendamos, de manera individual, en qué consiste la inducción y en qué consiste la deducción. Como decimos, la inducción y la deducción son dos formas de razonamiento que, pese a que las consideremos sinónimos, hacen referencia a procesos mentales distintos. Veamos, pues, qué es inducir y qué es deducir.

Inducción: ¿qué es?

La inducción es la forma de razonamiento en la que pasamos de lo específico a lo universal. Se trata de una forma de razonar menos lógica pero más probabilística que se fundamenta en que, partiendo de la observación de unos casos particulares (unas premisas muy específicas), queremos establecer unas conclusiones generales. De ahí que digamos que pasemos de lo particular a lo general.

Cuando inducimos algo, estamos aplicando lo que vemos en un caso concreto a lo que, de acuerdo a nuestro razonamiento lógico, se aplicaría siempre. Se trata de una forma de razonamiento en la que la verdad de las premisas apoya a la conclusión a la que llegamos, pero no la garantiza. Y es que usar esta inducción nos hace más susceptibles a llegar a conclusiones falsas.

Estamos considerando varias experiencias individuales para extraer de estas un principio más general y amplio. La validez de esta inducción, pues, dependerá principalmente de cuántas premisas hemos observado para aventurarnos a generalizar un principio. Así pues, el razonamiento que seguimos es válido, pero la conclusión no tiene por qué ser verdadera.

La inducción se considera un razonamiento bottom-up ya que va de lo particular a lo general. Por ejemplo, si vemos que una gallina pone huevos, que una paloma pone huevos, que un loro pone huevos, que un avestruz pone huevos, etc, estamos viendo muchos casos particulares que nos hacen llegar a la conclusión de que todas las aves ponen huevos. Este es un ejemplo de inducción que nos lleva a una conclusión verdadera.

Pero hay veces en las que esta inducción nos lleva, pese a que el procedimiento lógico no sea erróneo, a conclusiones incorrectas. Por ejemplo, si vemos que Andrés Iniesta juega a fútbol, que Sergio Ramos juega a fútbol, que Sergio Busquets juega a fútbol, que Marco Asensio juega a fútbol, etc, podemos inducir que todos los españoles juegan a fútbol. Pero esto no es así. Estamos induciendo una conclusión general a partir de muchas premisas particulares. Pero generalizar, que es lo que hacemos con el razonamiento inductivo, no siempre nos lleva a la verdad.

Inducción

Deducción: ¿qué es?

La inducción es la forma de razonamiento en la que pasamos de lo universal a lo específico. Se trata de una forma de razonamiento menos probabilística pero más lógica que se fundamenta en que, partiendo de unas premisas universales, llegamos a unas conclusiones específicas. Es decir, aprovechamos lo que sabemos que se aplica siempre a un caso particular.

Estas premisas universales son ideas cuya existencia o validez está perfectamente comprobada (también se incluyen aquí los axiomas) y no requieren de confirmación por parte de nuestro intelecto, por lo que podemos usar estas ideas para aplicar a nuestro razonamiento enfocado a casos particulares. En otras palabras, cuando deducimos algo, la conclusión específica a la que llegamos se infiere necesariamente de las premisas. No estamos generalizando. Estamos haciendo justo lo contrario.

En el campo de la lógica, entendemos la deducción como la secuencia finita de fórmulas que son axiomas o premisas que, relacionadas entre ellas por las normas lógicas, permiten llegar a una conclusión particular. En este caso, el peligro no está en llegar a una conclusión falsa, sino en usar premisas que no son verdaderas. Porque cuando deducimos algo, si las premisas con las que trabajamos son correctas, la conclusión será también correcta.

La deducción se considera un razonamiento top-down ya que va de lo general a lo particular. Por ejemplo, si sabemos que todos los habitantes de Francia son franceses (la primera premisa general) y que París es una ciudad de Francia (segunda premisa general), podemos deducir que todas las personas de París son francesas. Hemos realizado una deducción correcta ya que ambas premisas eran correctas.

Pero si una (o más) premisas son incorrectas, la conclusión de nuestra deducción no será válida. Por ejemplo, si decimos que todos los perros atacan cuando se ponen nerviosos (una premisa general que es incorrecta) y que la mascota de nuestro vecino es un perro (una premisa general correcta), podemos deducir que la mascota de nuestro perro nos atacará si se pone nerviosa. El procedimiento lógico es correcto, pero la conclusión de la deducción, no. Y es que la primera premisa es incorrecta. Pero deducir es, en esencia, esto: usar premisas generales para llegar a conclusiones aplicables a casos particulares o específicos.

Deducción

¿En qué se diferencia deducir e inducir?

Tras definir ambos términos, seguro que las diferencias entre el razonamiento basado en la inducción y el basado en la deducción han quedado más que claras. De todas formas, por si necesitas o simplemente quieres tener la información con un carácter más visual, hemos preparado la siguiente selección de las principales diferencias entre deducción e inducción en forma de puntos clave.

1. Deduciendo, vamos de lo general a lo particular; induciendo, de lo particular a lo general

Sin duda, la diferencia más importante. Y es que como hemos dicho, la inducción es una forma de razonamiento bottom-up, mientras que la deducción es una forma de razonamiento top-down. Esto significa que, cuando inducimos, estamos pasando de lo particular a lo general. Es decir, a partir de unos datos particulares, llegamos a unas conclusiones generales. Por ejemplo, si vemos que la Tierra es esférica, que Marte es esférico, que Júpiter es esférico, que Mercurio es esférico (muchas observaciones específicas), etc, podemos inducir que todos los planetas son esféricos (conclusión general).

Con la deducción, el proceso es inverso. Cuando deducimos, partimos de unas premisas o axiomas para llegar a conclusiones aplicadas a casos específicos. En otras palabras, vamos de lo general a lo particular. Por ejemplo, si sabemos que todos los insectos tienen 6 patas y que todas las arañas tienen 8 patas, podemos deducir que la araña no es un insecto.

2. En la deducción, inferimos; en la inducción; generalizamos

Relacionado con el anterior punto, podemos decir que mientras que en la deducción inferimos, en la inducción generalizamos. Y es que cuando deducimos algo, estamos infiriendo (extraer un juicio a partir de hechos universales) una conclusión que se extrae directamente de unas premisas generales. Recordemos que vamos de lo general a lo particular.

En cambio, cuando inducimos algo, no estamos haciendo esto, lo que estamos haciendo es generalizar, pues de la observación de unos casos o datos particulares, llegamos a una conclusión general o universal. Al generalizar, estamos haciendo general o común una cosa. Y esto es precisamente en lo que se basa la inducción.

3. La inducción aporta conocimiento nuevo; la deducción, no

Cuando inducimos, estamos llegando a una conclusión que, si bien hay más riesgo de que sea incorrecta, puede aportar nuevo conocimiento. Y es que con la inducción, podemos descubrir conclusiones generales que desconocíamos pasando de datos particulares a juicios universales. Con la deducción, como partimos de estas premisas universales y vamos a hechos particulares, no permite arrojar nuevos conocimientos.

Pero esto no significa que no sea útil en la ciencia. De hecho, la deducción es uno de los elementos más importantes en el método científico, el cual es un procedimiento basado en el razonamiento hipotético-deductivo, aquel en el que desarrollamos unas hipótesis que empiezan siendo especulaciones o conjeturas que, en caso de que se cumplan siempre, permitirán al equipo de investigación deducir que la conclusión a la que se ha llegado es universal.

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