¿Qué es la Entrevista Psicológica en niños? 12 claves esenciales

La entrevista psicológica permite recabar información de manera amplia, aunque llevarla a cabo con niños requiere ciertas habilidades y conocimientos específicos. Es fundamental que el menor se sienta cómodo y no caer en el interrogatorio.

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La entrevista psicológica es una técnica esencial en el ejercicio de la psicología clínica. Esta permite obtener información extensa acerca de la persona que acude a consulta, lo que permite realizar la evaluación que posteriormente guiará el diagnóstico y el consiguiente tratamiento. Hacer una buena entrevista no es tan sencillo como puede parecer.

El profesional debe recabar todos los datos necesarios, pero a la vez debe mostrarse cercano y cálido con el paciente. El consultante debe sentirse cómodo para poder expresarse y formar un vínculo adecuado con el psicólogo. Cuando no se forma esta conexión favorable, probablemente el curso de la terapia no vaya bien. Por ello, es crucial que el profesional se encuentre formado para entrevistar, no interrogar.

La conversación debe fluir sin forzar ni juzgar aquello que la persona cuenta, pues sólo así se consolida la base adecuada para una psicoterapia de calidad. Cuando la persona que acude a consulta es un niño, el proceso de entrevista tendrá unos matices que lo diferenciarán de la entrevista con adultos. Conocerlos es importante, pues de lo contrario no se realizará una exploración adecuada de la situación.

¿En qué consiste la entrevista psicológica en niños?

A continuación, vamos a comentar algunas claves esenciales a la hora de llevar a cabo una entrevista con niños.

1. Clima de seguridad y confianza

Si un adulto acude nervioso a su primera sesión de terapia, imagina cómo puede sentirse un niño. Como es lógico, la mayoría acuden asustados y nerviosos, ya que con frecuencia desconocen qué va a suceder cuando lleguen a la consulta. Si no se le hace sentir seguro, es posible que el niño crea que está ahí como una especie de castigo o porque hay algo malo en él. Por ello, lo más recomendable es que el psicólogo muestre una actitud receptiva y cercana. Es importante que sonría al niño, que le indique que esperaba conocerlo, hablarle de manera calmada e indicarle que en ese lugar puede ser él mismo sin condicionantes.

2. Utiliza el juego para recabar información

Hacer preguntas es un sistema adecuado cuando se trata de adultos o adolescentes. Sin embargo, conocer los datos más relevantes no siempre es sencillo cuando se trata de un niño. En este caso, puede que sea necesario optar por una estrategia diferente. Cuánto más pequeño sea el niño, más probable es que necesites recurrir al juego para conocer la información que deseas. El juego no resulta tan invasivo como hacer preguntas y se adapta mejor a la capacidad de comprensión del pequeño. De esta manera, jugar puede ser una excelente manera de crear vínculo con él, liberar tensiones y que este se abra a contarnos cosas. El juego puede cobrar numerosas formas, pudiendo elegir un juego de simulación, dibujar, construir…

3. La importancia del encuadre

El encuadre consiste en situar al niño y explicarle algunos aspectos básicos antes de comenzar con la entrevista propiamente dicha. En este sentido, es fundamental que el profesional se presente, le pregunte si sabe por qué está en la consulta y, en caso de que no sea así, indicarle por qué. Es esencial que, en caso de que se le hagan preguntas, se indique que no hay respuestas correctas e incorrectas. Si hay alguna norma en particular en el gabinete, también es recomendable que se le explique.

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4. Conocimiento del desarrollo evolutivo

Entrevistar a un niño requiere partir de unos conocimientos básicos sobre el desarrollo evolutivo. Conocer los hitos principales es importante, de forma que el profesional pueda contrastar el lenguaje, los movimientos y la capacidad general del niño con lo esperable acorde a su edad.

5. Acércate a su mundo

Trabajar con niños implica conocer a fondo su mundo, aquello que les gusta, les divierte y entretiene. Estar al tanto de los dibujos, videojuegos o personajes populares del momento es de gran ayuda para vincularse con él, pues de esta manera no sentirá que se encuentra en un entorno hostil. Hacer una entrevista buena no implica únicamente recabar datos, sino también conseguir cercanía.

6. Pregunta el motivo de consulta

Quizás parezca una obviedad, pero es fundamental que preguntemos al niño el motivo por el que ha venido aunque ya se lo hayamos preguntado a sus padres. Aunque la mayoría de veces la respuesta es similar, lo cierto es que en ocasiones la información referida por los progenitores es distinta de aquella que traslada el menor.

Por este motivo, es importante contrastar ambas fuentes y nunca dar por sentado que coinciden. En general, los adultos suelen ensalzar los problemas a nivel externalizante y conductual (por ejemplo, hiperactividad), pero son los niños los mejores informantes de sus eventos internos (por ejemplo, tristeza). A veces, el motivo de consulta aparente es distinto del real, así que es crucial que el psicólogo tenga esto presente.

7. Explica qué es un psicólogo

Algunos padres explican a sus hijos qué es un psicólogo antes de acudir a consulta, pero otros muchos no lo hacen. Por ello, es recomendable que el psicólogo le pregunte qué hace un profesional como él y, en caso de no saberlo, explicárselo. Se le puede decir que el psicólogo es una persona que ayuda a otras con sus problemas, les escucha y les acompaña si están tristes o enfadadas.

8. Confidencialidad

Como norma general, es recomendable respetar la confidencialidad en el proceso de entrevista con el menor. En función de la edad y madurez, debe ponderarse la necesidad de informar a padres o tutores, dependiendo de si exista una situación de riesgo o romper dicha confidencialidad va en favor del interés superior del menor. Es importante explicar a los padres que este acuerdo de confidencialidad con el niño se realiza con el fin último de hacer que este se sienta cómodo en la terapia para expresarse.

9. Opta por una entrevista abierta

Entrevistar a un niño requiere flexibilidad, por lo que lo más adecuado es optar por un formato de entrevista abierta o, al menos, semiestructurada. En lugar de hacer preguntas cerradas que solo pueden responderse con sí o no, es mejor elegir preguntas abiertas que fomenten que el niño se explaye. De esta manera, el curso de la conversación se hace más natural y el niño puede abrirse con más facilidad.

10. No hagas preguntas que condicionen la respuesta

Los niños son muy influenciables, por lo que es esencial que el psicólogo sepa hacer las preguntas de la forma más neutral posible. De lo contrario, es posible que sugestione al menor, sesgando la calidad de sus respuestas. Evitar este error se consigue no haciendo preguntas demasiado específicas y no insistiendo una y otra vez sobre un mismo aspecto en particular.

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11. Observa el lenguaje no verbal

El lenguaje no verbal es muy importante, pero esto es sobre todo cierto cuando se trata de los niños. En algunos de ellos el lenguaje puede ser limitado, ya sea por su edad, nivel de desarrollo, nivel sociocultural, etc. Por ello, es importante prestar atención a esas señales no verbales que pueden aportar mucha más información de lo que parece.

Una mirada, una pausa, un silencio, un gesto, un movimiento estereotipado y repetitivo, un cambio en el tono de voz e incluso un enrojecimiento en el rostro son señales de que algo importante no se está transmitiendo con las palabras. Por este motivo, el profesional debe estar alerta y no descuidar estos matices.

12. Acomoda la entrevista en función del objetivo

Aunque se siga un esquema general a la hora de entrevistar a los menores, lo cierto es que las preguntas deben ajustarse al objetivo que se persigue. No se explorarán las mismas áreas en un menor que sufre acoso escolar que en uno que tiene problemas de conducta. Aunque algunos elementos pueden ser compartidos, es relevante planificar con antelación los ajustes pertinentes.

Conclusiones

En este artículo hemos hablado acerca de algunas pautas útiles a la hora de llevar a cabo una entrevista psicológica con menores. La entrevista es la técnica estrella en la evaluación psicológica, pues permite recabar una gran cantidad de información. No obstante, realizarla adecuadamente requiere habilidades y conocimientos por parte del profesional.

La situación se hace especialmente difícil cuando la entrevista va dirigida a un paciente menor de edad. Recabar información con niños requiere un ajuste en la manera de trabajar, pues esta no será la misma que con los adultos. Para empezar, es crucial hacer que el niño se sienta cómodo, crear un ambiente cálido y no hacer de la entrevista un interrogatorio. Recurrir a medios como el juego o hablar de aquello que le gusta puede liberar tensiones y favorecer la obtención de información.

A nivel de confidencialidad, es recomendable preservarla en la medida de lo posible, a no ser que la información implique un peligro o riesgo para el menor que sus padres deban conocer. Es mejor optar por preguntas abiertas, que no condicionen la respuesta del niño. Además, encuadrar la entrevista presentándonos e indicando el por qué está allí y qué hace un psicólogo puede ayudar a que el menor se sienta menos avasallado. Por último, es esencial no quedarse únicamente con las palabras y atender también al lenguaje no verbal.

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