15 mitos sobre la salud mental, desmentidos

Aunque cada vez menos, todavía existe mucha falta de información sobre la salud mental y todo lo que la rodea. Debido a esta laguna, se han extendido ciertos mitos entre la población general. Repasamos los más frecuentes.

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En los últimos tiempos, la salud mental ha comenzado a formar parte de la conversación diaria, muchas personas cuentan que acuden al psicólogo o al psiquiatra sin ningún tipo de problema. Sin embargo, esto no ha sido siempre así, hasta hace pocos años los problemas mentales estaban rodeados de secretismo, y las personas que los padecían estigmatizadas.

Poco a poco la salud mental está recibiendo la atención y la importancia que se merece. Sin embargo, los años de falta de información y el tratamiento televisivo de algunas enfermedades han hecho que todavía persistan muchos mitos. En este artículo abordamos los 15 conceptos erróneos más comunes sobre salud mental que siguen existiendo en la actualidad.

Desmontando los mitos sobre la salud mental

Aunque la salud mental está recibiendo más atención e investigación que en el pasado, todavía existen muchos conceptos erróneos y mitos en torno a la salud mental. Los pensamientos y las suposiciones anticuadas siguen influyendo en las opiniones de las personas, y además algunos valores de la sociedad actual también ayudan a promover ciertas ideas dañinas sobre las enfermedades mentales.

Tener más información sobre salud mental es importante para evitar que los mitos influyan en la propia opinión. Por eso, a continuación, exploramos los 15 conceptos erróneos más frecuentes sobre salud mental.

1. No conozco a nadie con un trastorno de salud mental

Quizás el mito más peligroso y que más ha costado desmentir en la población general, ha sido sobre la prevalencia y la frecuencia de los trastornos mentales. El secretismo que siempre ha rodeado a la salud mental, ha hecho que estos se consideren solamente posibles en una serie de personas con unas características determinadas, y que estos sean causa de vergüenza en los pacientes diagnosticados. Todo esto ha contribuido a desarrollar el estigma que todavía existe en torno a las enfermedades mentales.

Sin embargo, los números no mienten. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que: "1 de cada 4 personas en el mundo se verá afectada por trastornos mentales o neurológicos en el transcurso de su vida". Actualmente, 450 millones personas, alrededor del mundo, padecen una enfermedad mental diagnosticable. Como también advierte la OMS, los trastornos mentales están entre las principales causas de problemas de salud graves y discapacidad en la población general.

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2. La depresión no es una enfermedad real

Entre los mitos más frecuentes están los relacionados con la depresión, ya que quizás este sea el trastorno mental más común. Todavía muchas personas asocian la depresión y sus síntomas a una falta de carácter o simplemente a la tristeza o melancolía. Pero, la depresión nada tiene que ver con el sentimiento natural y necesario de estar tristes. La depresión es un trastorno de salud mental que responde a unos criterios de diagnósticos precisos, entre los que se incluye la anhedonia o la incapacidad de sentir placer.

La depresión tiene un origen multifactorial, participan diferentes condiciones sociales, psicológicas y genéticas en su aparición y desarrollo. Es indispensable acudir a un profesional de la salud mental si se cree que se sufre depresión, para recibir el tratamiento adecuado.

3. Los antidepresivos siempre curan la depresión

Los antidepresivos ayudan a tratar la depresión cambiando la química del cerebro. En cuanto a su uso, no es bueno el pensamiento extremo, ni de un lado, ni del otro. Por sí solos, estos no pueden acabar con la depresión, pero muchas veces son necesarios. Combinar medicamentos con terapia de conversación suele ser la estrategia ganadora para tratar la depresión.

4. La adicción es una falta de fuerza de voluntad

Al igual que otras condiciones, la adicción o el trastorno por consumo no es una cuestión de fuerza de voluntad - como puede verse con la crisis de opiáceos actual en Estados Unidos -, ni tampoco la recuperación. Según indican los últimos estudios, el factor determinante a la hora de recuperarse de una adicción es el desarrollo de estrategias efectivas que permitan controlar el entorno y no exponerse a situaciones que inciten al consumo.

5. Los ataques de pánico pueden ser mortales

Los ataques de pánico son un síntoma que aparece junto a algunos trastornos de ansiedad. Algunas personas pueden padecer unos o dos ataques de pánico en el transcurso de su vida, sin presentar un trastorno subyacente. Como consecuencia de una situación estresante, una persona puede sufrir un episodio de pánico, y una vez tratada o desaparecida la situación, los ataques también dejan de suceder. Cuando se experimenta un ataque de pánico, este se acompaña de una serie de reacciones físicas. Al experimentar un ataque de pánico, uno puede sentir como si estuviera perdiendo el control de su cuerpo, sufriendo un ataque al corazón o incluso creer que se muere.

Como vemos, los ataques de pánico implican una serie de sensaciones realmente desagradables y reales. Sin embargo, no pueden ser directamente mortales. Aunque, en algunos casos estos pueden aumentar el riesgo de sufrir un accidente, por ejemplo, si el ataque ocurre mientras se conduce o sé práctica un deporte de riesgo. Por lo que es fundamental, que si una persona experimenta un ataque de pánico o cree que puede sufrir uno, encontrar un espacio seguro.

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6. Los niños no padecen trastornos de salud mental

Igual que los adultos, los niños y niñas también pueden tener un trastorno. La prevalencia de los trastornos psiquiátricos en niños se estimaba en un 10% del total, antes de la pandemia, ahora los datos han aumentado. Lo que sí es verdad, es que debido, por una parte, al estigma y por otro a la diferencia de los síntomas de algunos trastornos durante el desarrollo, los trastornos pueden ser difíciles de diagnosticar en los niños y a veces quedan ocultos hasta la edad adulta.

7. Solo las personas sin amigos necesitan terapeutas

Si piensas que solo las personas sin amigos acuden al psicólogo, realmente no has entendido la función de este especialista. Existe una gran diferencia entre una terapia de conversación y una charla con amigos. Es cierto, que las charlas con amigos pueden ayudar a las personas que padecen alguna enfermedad mental, porque implican mejoras en su autoestima y autoconcepto, al sentirse queridos y escuchados.

Sin embargo, un terapeuta está formado para ayudar a cambiar el pensamiento de la persona y ayudar a poner las cosas que nos molestan en perspectiva, un amigo nos aconsejará según su prisma y su forma de interpretar el mundo. También el especialista ayuda a tratar los síntomas y consecuencias de los trastornos mentales graves.

8. Un trastorno de salud mental es para toda la vida

La experiencia de cada persona con la enfermedad es diferente, lo mismo ocurre con la salud mental. Algunas personas tienen episodios en los que mejoran, y otras encuentran terapias y medicamentos que les ayudan a llevar una vida equilibrada. Un diagnóstico no es una sentencia permanente en la mayoría de los casos, y se puede convivir con la enfermedad.

Algunas personas piensan que la recuperación es volver a ser como eran antes del diagnóstico. Sin embargo, la mejor forma de ver la recuperación es deshacerse de los síntomas y tener una vida completa y gratificante, aunque sea diferente a la anterior.

9. Las personas con una enfermedad mental son violentas

A la existencia de este mito han contribuido enormemente algunas series y películas, que intentan explicar la violencia más atroz por la existencia de un trastorno mental subyacente. Aunque es humano intentar dar una forma de explicación a lo inexplicable. En el caso de la violencia es un grave error asociar trastorno mental con esta, ya que la relación causal fomenta el estigma sobre una parte de la población.

Aunque es cierto que algunas personas que padecen un problema de salud mental pueden volverse imprevisibles y a veces violentas. No hay asociados mayores índices de violencia y criminalidad en personas diagnosticadas con un trastorno mental.

10. Los trastornos alimentarios ocurren solo en las mujeres

Esto no es cierto, los trastornos alimentarios no solo afectan a la población femenina. Lo que sí es verdad, es que en la sociedad actual y en el transcurso de la historia las mujeres han sido juzgadas mucho más severamente que los hombres sobre su aspecto físico y se han fomentado, sin ningún tipo de control, modelos de belleza inalcanzables con tallas por debajo de lo considerado saludable.

Todo esto ha contribuido a una prevalencia más alta en el desarrollo de este tipo de trastornos en mujeres que en hombres. Sin embargo, los estudios recientes muestran un aumento en hombres de la prevalencia de los trastornos alimentarios: un 10% de los casos de anorexia nerviosa se diagnostican actualmente en la población masculina.

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11. Los trastornos alimentarios no son un estilo de vida

Nada más lejos de la realidad. Los trastornos alimentarios son enfermedades mentales graves que se acompañan de toda una serie de síntomas psíquicos y físicos y, en casos extremos, pueden provocar la muerte.

12. Las personas con esquizofrenia tienen doble personalidad

Es cierto que los pacientes con esquizofrenia pueden sufrir delirios y alucinaciones, pero no sufren desdoblamiento del yo. La esquizofrenia, debido al tratamiento televisivo que se ha hecho de ella, es quizás la enfermedad a la que le rodean más mitos. Sin duda, el más frecuente es el que asocia la enfermedad a la doble personalidad. Sin embargo, el trastorno de identidad disociativo es un trastorno distinto de la esquizofrenia, y esta no es un factor de riesgo en su desarrollo.

13. No hay forma de evitar que se desarrolle una enfermedad mental

Los trastornos mentales suelen ser de origen multifactorial, algunas cosas, como la genética, no se pueden cambiar. Pero otros factores de riesgo relacionados con el ambiente si se pueden modificar y es una responsabilidad global hacerlo. Mitigar los factores que provocan traumas y los desafíos ambientales de salud también puede prevenir problemas.

14. Pedir ayuda es un signo de debilidad

En la sociedad del si quieres puedes y la meritocracia, a veces algunos trastornos mentales son vistos como un signo de debilidad. Casi la mitad de la población americana también piensa que acudir a terapia es de personas débiles. Sin embargo, dejarse ayudar, reconocer los problemas, enfrentarse a ellos y luchar contra el estigma asociado a la salud mental, es un signo de una gran fortaleza y no de debilidad.

15. Las personas con problemas de salud mental no pueden trabajar

Este es un mito bastante repetido y no es real. Las personas con trastornos mentales pueden ser tan productivas como las personas que no tienen problemas mentales. Es posible que algunas personas que tienen problemas de salud mental muy graves no puedan hacer un trabajo regular, pero son excepciones. La mayoría de personas diagnosticadas con un trastorno de salud mental trabajan y mantienen una vida normal.

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