11 mitos sobre la Dislexia, desmentidos

La dislexia es un problema causado por un déficit en el procesamiento fonológico del lenguaje, que dificulta la lectura y escritura a pesar de que el niño posea unas adecuadas habilidades cognitivas y exista una instrucción correcta por parte del docente.

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Se define como aprendizaje el proceso por el cual se adquieren habilidades, conocimientos, conductas y valores. Aprendemos gracias al estudio, pero también a la experiencia, la instrucción, el razonamiento y la observación. Aunque aprender debería ser un proceso motivador y satisfactorio, muchos niños sufren durante su etapa educativa al no ser capaces de tener un desempeño académico adecuado.

Hace décadas, se creía que todos aquellos alumnos incapaces de seguir el ritmo de la clase eran simplemente “tontos”. Afortunadamente, el avance de la psicología ha permitido comprender que son muchos los motivos que pueden impedir a un niño aprender con normalidad. Uno de ellos es la dislexia. Hasta que la ciencia pudo aclarar qué era la dislexia y cómo esta podía ser detectada, han sido muchas las personas que han vivido asumiendo su incapacidad para estudiar, cuando realmente su problema de fondo era un trastorno del aprendizaje.

Aunque las cosas han cambiado mucho en los últimos años, lo cierto es que aún es común la existencia de mitos y prejuicios sobre la dislexia que distan bastante de la realidad de esta problemática. Por este motivo, en este artículo vamos a desmentir algunos de los mitos más comunes, con el fin de romper el estigma y mejorar la conciencia social sobre la dislexia.

¿Qué es la dislexia?

En primer lugar, es importante aclarar qué entendemos por dislexia. Esta se define como un trastorno específico del aprendizaje de base neurobiológica. Esencialmente, se caracteriza por la presencia de dificultades en la precisión y/o fluidez en el reconocimiento de las palabras, así como una falta de habilidad en la escritura y la decodificación verbal.

Estas dificultades se deben a un déficit en el procesamiento fonológico del lenguaje, algo que contrasta con unas adecuadas habilidades cognitivas y una instrucción del docente adecuada. Como consecuencias secundarias, la dislexia puede acarrear problemas de comprensión lectora. Además, este trastorno puede llevar al individuo a reducir notablemente su práctica lectora, lo que se traduce en un vocabulario y conocimientos más limitados.

La dislexia puede, de igual manera, afectar a la velocidad de procesamiento, las habilidades motrices, la percepción visual y/o auditiva, la memoria a corto plazo y el lenguaje hablado. Aunque cada persona con dislexia puede mostrar unos síntomas diferentes, en general el abanico de señales de alarma incluye:

  • Problemas de lateralidad
  • Confusión de palabras con pronunciación similar
  • Dificultad para articular o pronunciar palabras
  • Trasposición de letras e inversión de números
  • Lectura muy laboriosa y con errores
  • Problemas para concentrarse en la lectura o escritura
  • Dificultades para seguir instrucciones
  • Problemas de equilibrio
  • Dificultad para organizar los pensamientos y mantener la atención

¿Qué tipos de dislexia existen?

Aunque siempre se habla de dislexia en general, lo cierto es que existen diferentes tipos.

1. Adquirida

La dislexia de este tipo es aquella que aparece como consecuencia de una lesión cerebral.

2. Evolutiva

Este tipo es el más habitual en el entorno escolar, es aquella en la que no existe una lesión cerebral concreta. A su vez, esta puede clasificarse en:

  • Fonológica o indirecta: Este tipo de dislexia se produce por un mal funcionamiento de la ruta fonológica. Esto hace que el niño realice una lectura visual basada en la deducción, por lo que la lectura es correcta cuando se trata de palabras habituales pero muy difícil cuando son desconocidas, largas o pseudopalabras.

  • Superficial: La dislexia superficial es aquella en la que el niño lee utilizando la ruta fonológica. En este caso, la lectura será normal cuando se trate de palabras regulares, aunque se complicará en el caso de las palabras irregulares (por ejemplo, aquellas en inglés). La velocidad lectora se reduce cuando las palabras son largas, además de producirse errores de omisión, adición y sustitución de letras. Es frecuente la confusión de palabras homófonas, aquellas que suenan igual pero tienen significados distintos.

  • Mixta o profunda: Este tipo de dislexia es la más severa, pues se encuentran dañadas tanto la ruta fonológica como la visual, lo que hace que se produzcan errores semánticos.

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Desmontando los mitos acerca de la dislexia

A continuación, vamos a comentar algunos de los mitos más comunes sobre la dislexia.

1. Si un niño confunde palabras en espejo, tiene dislexia

Lo cierto es que este tipo de confusión en espejo no determina necesariamente la existencia de dislexia. Aunque puede ser un indicador, no es una señal inequívoca de que exista este trastorno. Diagnosticar dislexia requiere una evaluación profunda y detallada que tenga en cuenta otros factores. De hecho, en edades tempranas la confusión de sonidos y grafías es habitual.

2. La dislexia no se manifiesta hasta los 7 años

En materia de dislexia lo mejor siempre es intervenir de la forma más precoz posible. Esto favorece que el niño mejore de manera más rápida y notoria, evitando daños secundarios y afectaciones mayores. Si un niño menor de esta edad muestra signos de sospecha, es necesario acudir a un profesional para que este pueda confirmar o no el diagnóstico.

3. La dislexia se cura

La dislexia es un trastorno que puede presentarse con una severidad variable. Aunque con la intervención adecuada se puede lograr una mejoría considerable, nunca es posible revertir el problema en su totalidad. No es posible hacer desaparecer la dislexia, aunque si se actúa precozmente y de forma ajustada a cada caso es posible que el niño logre un nivel de lectura satisfactorio. Algunas estrategias de intervención útiles son la integración auditiva y sensorial o la terapia visual.

4. La dislexia se produce por un hábito de lectura deficiente

Aunque con frecuencia se dice que los niños con dislexia no logran leer adecuadamente debido a que no tienen suficiente práctica, lo cierto es que nada más lejos de la realidad. La dislexia es un trastorno en el que confluye cierta predisposición genética junto a otros factores biológicos, cognitivos y ambientales. Por ello, responsabilizar al niño de su dificultad es una atribución injusta que puede provocar mucho daño en su autoestima.

5. Los niños con dislexia poseen un cociente intelectual bajo

Uno de los mitos más habituales sobre la dislexia es aquel que afirma que los niños con este trastorno poseen una baja capacidad intelectual. Aunque antaño esta idea se encontraba muy arraigada, hoy se sabe que es totalmente falsa. El problema es que la lectura es la puerta de entrada para adquirir conocimientos posteriores, por lo que es evidente que los niños con dislexia sin la ayuda adecuada verán su rendimiento académico mermado. De la misma manera, el problema tampoco reside en una falta de esfuerzo o atención por parte del niño, sino en un trastorno que está fuera de su control.

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6. Los niños con dislexia son creativos en otras áreas

Se suele decir que los niños con dislexia destacan en otros campos alejados de la lectura y la escritura, más vinculados con la creatividad. Esto en absoluto es así, y es que el hecho de tener este trastorno del aprendizaje no es garantía de que existan otras capacidades extraordinarias. Los niños con dislexia son simplemente niños con ciertas dificultades que deben ser atendidas.

7. Un niño con antecedentes familiares será irremediablemente disléxico

El hecho de que un niño posea antecedentes en su familia no es sinónimo de que vaya a sufrir este trastorno. Obviamente, esto sí plantea cierta predisposición, por lo que siempre es recomendable hacer un seguimiento de estos niños desde Educación Infantil para detectar posibles problemas lo antes posible.

8. Los niños zurdos tienen más probabilidades de sufrir dislexia

Antiguamente existía la firme creencia de que ser zurdo estaba ligado a las dificultades en la lectura y la escritura, por lo que a todos se les obligaba a escribir con la derecha. Hoy en día se conoce que esto no es cierto y que ser zurdo no predispone a problemas como la dislexia.

9. La dislexia desaparece una vez que los niños aprenden a leer

Es cierto que una intervención precoz es de gran ayuda para que un niño con dislexia logre un nivel de lectura adecuado. Sin embargo, que aprendan a leer no significa ni mucho menos que la dislexia haya desaparecido. Este trastorno del aprendizaje se mantendrá de por vida, aunque se podrá controlar con la ayuda pertinente. Muchos niños con dislexia continúan mostrando problemas de ortografía y escritura incluso después de haber aprendido a leer, por lo que nunca se debe bajar la guardia.

10. La dislexia es un problema de visión

Otro mito común es aquel que defiende que la dislexia es un problema de visión. Sin embargo, esto no es exactamente así. Tener problemas de visión no causa dislexia y los niños con dislexia no son más propensos a sufrir problemas visuales. Aunque algunos niños con este trastorno pueden tener problemas de procesamiento visual, esto es un aspecto que no forma parte del cuadro de la dislexia.

11. Los niños bilingües no sufren dislexia

La dislexia existe de forma generalizada y no entiende de idiomas. No obstante, los niños bilingües que sufren este problema suelen recibir el diagnóstico de forma más tardía. Esto se debe a que los adultos suelen justificar sus dificultades por el hecho de que están adquiriendo dos idiomas a la vez. Sin embargo, esta creencia es errónea, pues cuando un niño tiene dificultad para leer en ambos idiomas esto indica que es precisa una evaluación.

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