6 pautas (y consejos) para lograr la adherencia del paciente en psicoterapia

La adherencia al tratamiento es uno de los retos más difíciles con los que lidian los profesionales de salud mental. Algunas acciones pueden prevenir que el paciente abandone la terapia precozmente.

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Dar el paso de acudir a terapia psicológica no es en absoluto sencillo. Antes de pedir ayuda profesional, las personas suelen atravesar un período más o menos largo de tiempo en el que prueban diferentes vías de solución y dudan acerca de si buscar o no apoyo externo. Aunque decantarse por acudir a consulta es un gran paso, lo cierto es que ni siquiera en este punto está todo hecho.

Uno de los problemas que los profesionales de la psicología encuentran en el curso de la terapia tiene que ver con la adherencia del paciente al tratamiento. En ocasiones, es posible que la persona no llegue a finalizar su tratamiento, abandonándolo antes de tiempo. A veces, aunque no deje la terapia, se observa una clara falta de implicación para seguir las indicaciones que se indican. En cualquier caso, hablamos de un fenómeno que obstaculiza e impide la recuperación de los pacientes, ya que para lograrla es imprescindible que terminen su proceso de psicoterapia y participen de él de manera activa.

Cuando una persona abandona el proceso terapéutico a medias o no colabora en él, esto supone un gran problema no sólo para ella misma, también para el profesional. No conseguir una buena adherencia al tratamiento implica el desperdicio de recursos (tiempo, dinero…) por ambas partes. Además, una experiencia negativa en terapia puede agravar el sufrimiento de la persona, que muy probablemente descarte la posibilidad de pedir ayuda de nuevo. Añadido a esto, el paciente y el profesional pueden vivir este fenómeno como un fracaso personal, cuando a menudo es resultado de diversos aspectos que confluyen.

No obstante, es indudable que el profesional tiene un papel esencial a la hora de favorecer que sus pacientes se adhieran a la terapia. Aunque hay variables ajenas a su control, en este artículo hablaremos de ciertas medidas que pueden ayudar a que las personas que acuden a consulta no abandonen antes de tiempo sin una recuperación plena.

¿Qué es la adherencia terapéutica?

El concepto de adherencia terapéutica puede definirse como la consonancia de las conductas del paciente con las prescripciones terapéuticas del profesional. Además, una buena adherencia implica la creación de un vínculo entre ambas partes basado en la confianza, el compromiso y la satisfacción. A continuación, vamos a hablar acerca de algunas pautas clave para favorecer la adherencia de los pacientes en psicoterapia.

1. Poner en práctica la escucha activa

En una gran parte de los casos, las personas acuden a terapia, en primer lugar, para sentirse arropadas y seguras como nunca antes lo habían hecho. Muchas veces, llegan con una gran necesidad de contar lo que les pasa, exponer su situación y sus aspectos más íntimos (algunos de ellos pueden nunca antes haberse exteriorizado). Llegar con esta necesidad a la consulta de un profesional y sentir que este no escucha de manera genuina resulta doloroso y un importante obstáculo para que esa persona decida no regresar.

Por ello, es fundamental no limitarse a oír, sino escuchar activamente. Esto significa que, dentro de las limitaciones de tiempo existentes, se permita a la persona expresarse de forma amplia, sin ser interrumpida bruscamente. Además, se le debe hacer sentir que lo que está contando resulta importante. Para ello, se pueden hacer preguntas, reforzar lo que está contando con paráfrasis y muletillas, hacer resúmenes de lo que se va comentando y cuidar el lenguaje no verbal (mirar a los ojos, postura corporal cercana…). Estas pautas simples no requieren gran esfuerzo y, sin embargo, marcan la diferencia.

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2. No juzgar

Otra condición esencial para favorecer que los pacientes se adhieran a la terapia tiene que ver con no juzgar. Uno de los principios que todo psicoterapeuta debería seguir es el de la aceptación incondicional, es decir, no juzgar a quien está delante por sus creencias o actos (salvo casos que constituyan un delito, claro está). De esta manera, es importante que, sobre todo en las primeras sesiones, no se juzgue lo que el paciente dice, cree o piensa.

Tan importante como cuidar el lenguaje verbal es medir nuestra comunicación no verbal, pues un gesto o mirada puede delatarnos y suscitar incomodidad en esa persona. Trata de mostrar una mirada abierta, sin juicios, de manera que se sienta cómoda y en un lugar donde puede expresarse sin filtros. Al fin y al cabo, la terapia debería ser un espacio seguro donde la persona puede quitarse sus caretas y abrirse plenamente. Evitar juzgar también implica evitar pronunciarse sobre temas polémicos o sensibles, ya que una diferencia de opiniones con el paciente puede generar tensiones totalmente innecesarias y contraproducentes para el correcto curso del tratamiento.

3. Despejar mitos y dudas

Ser un profesional claro, que despeja mitos y dudas con naturalidad, es un buen paso para favorecer la adherencia. Los pacientes suelen acudir a consulta con muchas creencias erróneas sobre la salud mental y esto les puede llevar a hacer asunciones inadecuadas. Esto puede incluso llegar a condicionar su apertura a hablar sobre cuestiones o temas delicados por creer que no deberían sentirse o pensar sobre ellos de cierta forma.

Brinda al paciente una explicación coherente y sencilla de lo que le pasa y cómo ha llegado hasta el momento actual permite naturalizar y liberar el estigma alrededor de los problemas psicológicos, lo que favorece la conexión entre ambas partes. Además, trabajar con ciertos mitos sobre la terapia también permite ajustar las expectativas, de forma que el paciente sabe qué puede esperar y qué no del tratamiento.

4. Formular objetivos junto al paciente

Otro punto clave para favorecer la adherencia tiene que ver con fijar objetivos en colaboración con el paciente. De esta forma, la persona puede aclarar el fin que persigue con la terapia y sentirse reforzada a medida que conquiste pequeñas metas. Trata de fijar objetivos a corto, medio y largo plazo. Es crucial que los objetivos sean formulados con el paciente, ya que este debe desempeñar un rol activo en su proceso de recuperación. Si la motivación no es intrínseca, pronto tirará la toalla y abandonará. Es clave trabajar para que el paciente conozca sus motivos, aquello que realmente valora en su vida y quiere recuperar a medida que avance en el tratamiento.

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5. Contribuir a que exista continuidad

La continuidad al inicio del tratamiento es especialmente importante para fortalecer la adherencia. Trata de ser flexible en la medida de lo posible para agendar las citas. Además, en caso de que el paciente falte a una sesión, puede ser buena idea hacer una simple llamada para conocer qué le ha impedido acudir y reforzar el contacto hasta la siguiente sesión.

Con el auge de la psicoterapia online, puede ser una excelente idea ofrecer este formato cuando el paciente se encuentre lejos de la ciudad o simplemente no le sea posible acudir a la consulta presencial por alguna razón. Las ausencias no deben pasarse por alto, pues muchas veces estas hacen que se pierda la sintonía entre paciente y terapeuta. Es fundamental mantener siempre un hilo conductor y hacer ver a la persona que es esencial su compromiso firme para seguir.

6. Trabajo con el entorno: familiares como coterapeutas

Aunque este punto no siempre sea viable, es muy recomendable trabajar con la familia en la medida de lo posible. En la psicoterapia con niños el trabajo con padres es tan importante como el que se hace a nivel individual. Sin embargo, en adultos se suele infravalorar el peso del entorno. Los allegados pueden favorecer enormemente la adherencia, pues brindan apoyo y actúan a modo de coterapeutas. Si el paciente siente que cuenta con aliados que están remando en la misma dirección que él, se hace mucho más fácil persistir para conseguir los objetivos marcados. Por supuesto, este trabajo sólo es posible cuando el paciente adulto se encuentra conforme con ello. De lo contrario, es una alternativa que tendrás que descartar.

Conclusión

En este artículo hemos hablado acerca de algunas pautas útiles que todo psicólogo puede seguir para favorecer la adherencia de sus pacientes a la terapia. Cuando un paciente acude a consulta es porque lo necesita, pero a veces ciertos obstáculos pueden llevar a que abandone su tratamiento antes de tiempo o que no se implique lo suficiente. Aunque hay variables ajenas al profesional, lo cierto es que algunas acciones por parte del psicólogo pueden favorecer la adherencia.

En este sentido, es importante poner en práctica la escucha activa, mostrar una actitud de aceptación incondicional libre de juicios, despejar dudas y mitos, formular objetivos claros junto al paciente, favorecer la continuidad de las sesiones y, si es posible, trabajar en colaboración con el entorno cercano de la persona. Estas acciones pueden marcar la diferencia y hacer que la persona continúe su tratamiento hasta alcanzar la recuperación completa. Una buena adherencia interesa a ambas partes, pues el abandono precoz del tratamiento acarrea pérdida de recursos, agravamiento del malestar y un posible rechazo ante la posibilidad de pedir ayuda de nuevo. Por su parte, el profesional puede sentir que ha fracaso en su rol.

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