Los 7 tipos de fobias (y sus características)

Las fobias son miedos irracionales y fuertes hacia objetos o situaciones que, a pesar de no representar un verdadero peligro, generan en nuestro cuerpo reacciones de ansiedad y estrés. Veamos cómo se clasifican.
Tipos fobia

Se estima que, a pesar de las evidentes dificultades para calcularlo de forma exacta, entre el 6%y el 9% de la población mundial podría sufrir algún tipo de fobia. Estamos hablando de cientos de millones de personas que conviven con miedos irracionales más o menos intensos que, en ocasiones, pueden llegar a comprometer su calidad de vida y afectar a su autoestima.

Y estas fobias, que son condiciones psicológicas englobadas dentro de los trastornos de ansiedad, siguen siendo, en parte, uno de los grandes misterios para la Psicología. Y es que si bien muchas pueden desencadenarse tras la vivencia de una experiencia negativa, sus causas y orígenes exactos continúan sin ser del todo claras.

El miedo a volar, a los perros, a la oscuridad, a la muerte, a la suciedad, a los espacios abiertos, a los espacios cerrados, a probar comidas nuevas… La lista de fobias es tan larga como diversa es la experiencia humana, pues, a pesar de que haya unas más frecuentes que otras, podemos desarrollar fobia hacia literalmente cualquier objeto o situación imaginable.

De todos modos, esta enorme diversidad de fobias no impide que la Psicología haya sido capaz de ordenar estos trastornos en unas familias diferenciadas para así facilitar su estudio y, sobre todo, concienciar acerca de la frecuencia y posible gravedad que tienen las fobias. Y en el artículo de hoy exploraremos las principales clases de fobias. No fobias concretas, sino los tipos en los que estas se dividen. Empecemos.

¿Qué son las fobias?

Las fobias son condiciones psicológicas que, estando englobadas dentro de los trastornos de ansiedad, consisten en miedos muy fuertes e irracionales hacia situaciones u objetos que, a pesar de no representar un peligro real (o muy pequeño), generan una respuesta en el cuerpo a nivel físico y emocional propia de la exposición a una verdadera amenaza.

Las sensaciones negativas físicas y emocionales se disparan por contacto con el detonante, por lo que personas con una fobia evitarán por todos los medios posibles exponerse a dichos desencadenantes. Y se trata de miedos irracionales, así que no tiene sentido preguntarle a alguien por qué tiene ese miedo tan intenso. No lo sabe. De hecho, su origen es uno de los grandes misterios no solo de la Psicología, sino de la ciencia en general.

Y es que a pesar de que es totalmente cierto que muchas pueden desencadenarse por la vivencia de una experiencia desagradable, su origen se debe a una compleja interacción entre los factores genéticos, de personalidad, hormonales, sociales, educativos y de medio ambiente. Los sucesos traumáticos pueden ser uno de los desencadenantes, pero no el único.

Una fobia, pues, y sin querer en ningún momento generar estigma (de hecho, nuestra intención es precisamente la contraria), es una patología mental que cursa con ansiedad por la exposición a algo que no es dañino pero que nos genera un intenso miedo, con todas las reacciones psicológicas desagradables y con manifestaciones físicas, como parálisis, huida, sudor, aceleración de la respiración y del ritmo cardíaco…

Así pues, por lo mucho que, en ocasiones, pueden llegar a limitar la vida, es esencial hablar abiertamente de ellas. Y es que pese a que no siempre es necesario, debemos recordar que, en casos graves, las fobias pueden ser abordadas a través de la terapia psicológica, la cual ayuda a la persona a localizar, procesar y, sobre todo, combatir ese miedo. Una fobia puede “curarse”, pero para ello necesitamos recibir la ayuda adecuada.

Qué es fobia

¿Cómo se clasifican las fobias?

Como ya hemos dicho, existen miles de fobias diferentes. Tantas como objetos y situaciones puedas imaginar. Es por este motivo que en este artículo ofreceremos una clasificación general, viendo cómo cualquier fobia puede englobarse dentro de alguna de las clases que existen. Si quieres ver tanto las fobias más comunes como las más extrañas, te hemos dejado enlaces a lo largo del artículo para que puedas consultarlas.

Habiendo dejado claro esto, vamos a empezar. En líneas generales, las fobias pueden clasificarse en dos grandes familias: las fobias simples y las fobias específicas. Y dentro de cada una de ellas, hay algunos subtipos que merecen la pena ser comentados. Veamos, pues, en qué consiste cada una de estas clases.

1. Fobias simples

Las fobias simples, también conocidas como fobias específicas, son todas aquellas que se focalizan en un objeto o una situación muy concreta. Es decir, pese a que como ocurre con cualquier fobia, su origen exacto es un misterio (que depende de muchos factores tanto intrínsecos como extrínsecos), hay un desencadenante claro.

La exposición a un detonante muy específico es lo que genera la reacción de miedo con manifestaciones físicas y emocionales. Así pues, al estar muy localizado el origen del miedo, su abordaje psicológico también es más sencillo. De ahí el nombre.

Además, generalmente (y lo recalcamos) suelen reducir su intensidad a medida que nos hacemos mayores. Dentro de esta familia es donde se encuentran la práctica totalidad de fobias, por lo que ha sido necesaria dividir esta clase en diferentes subtipos que veremos a continuación.

1.1. Fobias a animales

Su nombre lo dice todo. Las fobias a animales son todos aquellos miedos intensos e irracionales que cursan con reacciones físicas y emocionales desagradables ante la exposición a algún ser del reino animal. Existen más de 950.000 especies de animales diferentes y técnicamente, puede existir fobia hacia cualquiera de ellas.

Pero evidentemente, hay algunas más frecuentes, como por ejemplo la cinofobia (el miedo a los perros), la ailurofobia (el miedo a los gatos), la entomofobia (el miedo a los insectos en general), la aracnofobia (el miedo a las arañas) o la ofidiofobia (el miedo a las serpientes). Otras más raras son la equinofobia (el miedo a los caballos) o la mirmecofobia (el miedo a las hormigas).

Fobia animales

1.2. Fobias situacionales

Las fobias situacionales son aquellas que se desarrollan no hacia un objeto en particular, sino hacia una situación determinada. Lo que genera el miedo irracional e intenso es la vivencia de una experiencia concreta, pero no se localiza en un objeto físico.

Tenemos, por ejemplo, la aerofobia (el miedo a volar), la glosofobia (el miedo a hablar en público), la tanatofobia (el miedo a morir), la amaxofobia (el miedo a conducir), la electrofobia (el miedo a ser electrocutado) o la iatrofobia (el miedo a ir al médico).

1.3. Fobias corporales

Las fobias corporales son todas aquellas que se desarrollan por sucesos vinculados al cuerpo humano. Es decir, ciertas situaciones vinculadas al cuerpo humano que se separan del equilibrio generan reacciones de malestar físico y emocional. Las fobias corporales, pues, son miedos a todo aquello que represente una alteración fisiológica del cuerpo humano.

Y en este caso, la mejor forma de entenderlo es con ejemplos, pues tenemos, por citar algunas, la hemofobia (el miedo a la sangre), la emetofobia (el miedo a vomitar), la vacunofobia (el miedo a las vacunas, aplicable a las inyecciones con aguja en general) o la tocofobia (el miedo a dar a luz)

1.4. Fobias sexuales

Las fobias sexuales son todas aquellas que se desarrollan por experiencias vinculadas a la sexualidad. Es decir, son miedos que se disparan por todo aquello vinculado a la intimidad sexual, tanto al acto en sí como a todo aquello que rodea al mismo. De hecho, hay un concepto que engloba a todas estas fobias, que es la erotofobia, definida como el miedo vinculado al sexo. Tendríamos también, por ejemplo, la gimnofobia, que es el miedo a estar desnudo y a la desnudez en general.

1.5. Fobias del medio ambiente

Las fobias del medio ambiente son todas aquellas que se desarrollan por la exposición a condiciones ambientales que, de forma irracional, nos generan miedo. Son, pues, el malestar ocasionado por fenómenos atmosféricos o simplemente del ambiente en el que nos encontramos en un momento determinado.

Tenemos, por ejemplo, la escotofobia (el miedo a la oscuridad), la acrofobia (el miedo a las alturas), la claustrofobia (el miedo a los espacios cerrados), la brontofobia (el miedo a las tormentas), la pluviofobia (el miedo a la lluvia) o la xilofobia (el miedo a los bosques).

Fobia medio ambiente

1.6. Otra fobias

Un cajón de sastre para todos los centenares de fobias que, pese a ser una realidad, no entran dentro de ninguno de los grupos que hemos visto. No significa que sean raras (que también las hay, y muchas), sino que simplemente son tan específicas que no pueden formar parte de ninguna familia concreta.

Por citar solo algunos ejemplos tenemos la tripofobia (el miedo a las figuras geométricas muy juntas y a los grupos de agujeros), la fobofobia (el miedo a sufrir fobias), la amatofobia (el miedo a la suciedad), la pirofobia (el miedo al fuego), la catoptrofobia (el miedo a los espejos), la disquitofobia (el miedo a sufrir accidentes), la hidrofobia (el miedo al agua), la turofobia (el miedo al queso), la coulrofobia (el miedo a los payasos) o la xantofobia (el miedo al color amarillo).

2. Fobias complejas

Abandonamos las fobias simples y pasamos a hablar de las complejas. Las fobias complejas son todas aquellas que no se focalizan sobre un desencadenante concreto, sino que sus detonantes son mucho más complicados de analizar. No es una fórmula matemática tan sencilla como en las específicas, donde “exposición” era igual a “reacción de ansiedad''.

En este caso, los factores psicológicos detrás de las mismas son mucho más complejos, los miedos tienden a afectar a varios ámbitos de la vida y, a diferencia de las simples, tienden a empeorar a medida que nos hacemos mayores. En otras palabras, son fobias que albergan, en una misma patología, miedos distintos pero interrelacionados. De ahí que su abordaje clínico sea más complejo que en las específicas.

No hay una clasificación exacta como en el caso de las simples, pero para comprender a lo que nos referimos, lo mejor es hablar de las dos fobias complejas por excelencia: la fobia social y la agorafobia. Por un lado, la fobia social se define como el miedo a exponerse a situaciones sociales por el miedo a ser humillado, a ser rechazado, a quedar mal delante de la gente o a ser evaluado negativamente… Pero no hay un desencadenante claro como en la cinofobia son los perros. Sus bases psicológicas son más complejas.

Y, por otro lado, tenemos la agorafobia, que a pesar de que se define como el miedo a los espacios abiertos, se relaciona con el miedo a las multitudes, al transporte público, a las aglomeraciones, a pasear por la calle… Muchas situaciones detrás de una misma fobia, cosa que dificulta su tratamiento y que define qué es una fobia compleja y en qué se diferencia de una simple.

Agorafobia
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