Trastorno Disociativo: causas, síntomas y tratamiento

Los trastornos disociativos constituyen un conjunto de problemas psicopatológicos cuyo denominador común es la desconexión con la realidad. Estos suelen aparecer como respuesta a la experimentación de vivencias traumáticas.

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La mente humana no deja de sorprendernos nunca, para bien y para mal. Nuestro cerebro es un órgano de complejidad desbordante, que en interacción con el medio es capaz de funcionar de una manera sorprendentemente eficiente. Sin embargo, en ocasiones nuestro estado mental no es el más óptimo y dejamos de funcionar de manera adaptativa. Es entonces cuando nuestra mente, en el intento por adaptarse a la adversidad, puede jugarnos malas pasadas.

Los trastornos disociativos son uno de los fenómenos psicopatológicos más sobrecogedores que una persona puede experimentar. Aunque no son especialmente conocidos, lo cierto es que muchas personas han lidiado o lidian en la actualidad con esta experiencia. Aunque existen varios tipos de trastornos disociativos, lo cierto es que todos ellos comparten una característica común: la disociación. Cuando una persona entra en un estado disociativo, esta desconecta de la realidad de manera más o menos marcada, lo que produce una ruptura en sus pensamientos, su memoria y hasta su propio sentido de identidad.

Si bien esta experiencia puede parecer algo extravagante, es cierto que todos en algunos momentos podemos llegar a “disociarnos”. Cuando esto sucede, nuestro cerebro trata de facilitarnos la tarea de procesar la información, facilitándonos la concentración en tareas muy exigentes. Por ejemplo, cuando hacemos un examen muy difícil es habitual que desconectemos hasta el punto de olvidarnos completamente de lo que nos rodea.

Sin embargo, los trastornos disociativos van mucho más allá de una simple desconexión pasajera. En estos casos, la persona llega a sentir que se desvincula de su propio cuerpo, separándose de alguna manera de la realidad material. Es como si mente y cuerpo se despegaran uno del otro durante un tiempo variable. Tras este suceso, no es raro que la persona sufra amnesia y sea incapaz de recordar lo que sucedió mientras se encontraba disociada. Si nunca has oído hablar de este fenómeno continúa leyendo, pues en este artículo hablaremos en detalle acerca de los trastornos disociativos, sus causas, síntomas y tratamiento.

¿Qué son los trastornos disociativos?

Los trastornos disociativos son un conjunto de trastornos mentales que poseen como característica común la desconexión con la realidad. Esto hace que se produzca una ruptura en los pensamientos, recuerdos, acciones e identidad de la persona afectada. Generalmente, los trastornos disociativos aparecen como una respuesta a situaciones profundamente traumáticas.

Ante eventos difíciles de asimilar, nuestro cerebro procura desconectarse con el fin de protegerse, dando lugar a un procesamiento incompleto del evento y una segmentación del propio yo. En otras palabras, la disociación constituye un mecanismo de defensa poco adaptativo que, lejos de ser una solución, contribuye a disminuir el funcionamiento del individuo.

No obstante, es importante comprender que esta respuesta tiene una razón de ser y, en realidad tiene como fin mantener reprimidos esos recuerdos que pueden desbordarnos por su dureza e intensidad. Aunque la disociación es el denominador común en este tipo de trastornos, cada uno de ellos posee manifestaciones particulares que los diferencian entre sí. Hay personas que manifiestan amnesia, otras desarrollan identidades alternativas, etc.

Dentro de los llamados trastornos disociativos, podemos diferenciar tres principales según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5):

  • Amnesia disociativa: En este caso el síntoma predominante es la pérdida de memoria, que se caracteriza por ser muy grave y no estar justificada por causas orgánicas. La persona es incapaz de recordar información acerca del evento traumático. En ocasiones, esta también puede extenderse a otros recuerdos autobiográficos que no están vinculados con el suceso en cuestión. La amnesia suele aparecer de forma brusca y su duración es variable. Además, en los casos más graves, puede producirse la llamada fuga disociativa, un estado de confusión que lleva al individuo a deambular de forma inconsciente y sin ninguna dirección.

  • Trastorno de identidad disociativo: Este trastorno, conocido popularmente como trastorno de personalidad múltiple, se caracteriza porque la persona manifiesta diferentes identidades. Cada una puede tener su propio nombre, historia y características, pudiendo incluso variar el género, la voz y las características físicas. En este caso también puede darse la amnesia y fuga disociativas.

  • Trastorno de despersonalización-desrealización: Este trastorno se caracteriza por la sensación de estar fuera de uno mismo, de manera que se vive una profunda desconexión con los propios sentimientos, pensamientos y acciones. En cierta manera, la persona se siente espectadora de su propia vida, sin experimentar sus vivencias con un sentimiento de integridad total. En el día a día pueden vivirse momentos en los que todo se siente como un sueño en el que las imágenes transcurren borrosas, lejanas, desdibujadas…

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Causas del Trastorno Disociativo

Los trastornos disociativos son, por norma general, una reacción defensiva ante situaciones profundamente traumáticas. De esta manera, nuestra mente busca protegerse del daño produciendo un estado de desconexión que fragmenta el recuerdo y la realidad. Por este motivo, no es casualidad que las personas que sufren este tipo de trastorno fuesen con frecuencia víctimas de abusos de todo tipo en su infancia (sexuales, físicos, verbales).

Las vivencias de malostratos y violencia suponen un terror desbordante en los primeros años de la vida, lo que produce unos niveles de estrés tan intensos que resultan imposibles de asimilar. La indefensión aprendida ante el horror hace que la mente de la víctima busque maneras de resguardarse del daño, construyéndose así el cuadro psicopatológico.

En algunos casos, el trastorno disociativo se puede desarrollar en la edad adulta, como consecuencia de eventos tales como guerras, ataques terroristas o catástrofes de todo tipo. No obstante, los efectos del daño sobre el estado mental son mucho más abrumadores en la infancia, debido a que la identidad y la personalidad se encuentran en pleno proceso de desarrollo. Esto hace que la desconexión con uno mismo sea mucho más probable que en una persona adulta que posee un sentido del yo mucho más consolidado.

El problema de la disociación es que, si bien es una estrategia que puede ser útil mientras que el evento traumático tiene lugar, esta deja de serlo cuando el peligro no existe. Por ello, los estados disociativos dejan de ser funcionales en un adulto que sufrió abusos sexuales en la niñez. Es entonces cuando la ayuda de un profesional de salud mental se hace necesaria para elaborar el recuerdo traumático y reintegrar las partes fragmentadas del propio yo.

Síntomas del Trastorno Disociativo

Aunque los distintos trastornos disociativos poseen características secundarias que los diferencian, en general todos ellos comparten algunos síntomas centrales:

  • Pérdida de memoria selectiva: se olvida el contenido del evento traumático y alguna información autobiográfica.
  • Sensación de estar alejado de uno mismo a nivel físico y emocional.
  • Percepción de la realidad como si esta fuera un sueño o una película.
  • Estrés y ansiedad.
  • Dificultades de funcionamiento en las distintas áreas de la vida: relaciones sociales, trabajo/escuela, familia…
  • Otros trastornos psicopatológicos secundarios: depresión, ansiedad…
  • Ideación suicida que puede llevar a planes e intentos de suicidio
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Tratamiento del Trastorno Disociativo

El tratamiento de elección ante un trastorno disociativo es la terapia psicológica. No obstante, llevarla a cabo no es una tarea sencilla. Uno de los requisitos para que esta pueda ejecutarse es que el paciente se encuentre en un estado consciente pleno, algo que puede ser difícil en estas personas. Es importante que las sesiones se realicen siempre cuando los síntomas se encuentren en su mínima expresión. Algunas técnicas que se utilizan para trabajar este tipo de trastornos son:

  • Reconexión con la realidad: El terapeuta tratará de ayudar al paciente a retomar la conexión consigo mismo y su realidad realizando actividades como conversar, hacer deporte o hablar con alguien. Se pueden utilizar técnicas de imaginación para entrenar al paciente y que pueda visualizar recuerdos y lugares seguros que contrarresten los recuerdos traumáticos.

  • Técnicas de reexperimentación: La terapia no consiste en olvidar los recuerdos traumáticos. Precisamente, el problema reside en que dichos eventos no se han procesado bien y su recuerdo está fragmentado. Por lo tanto, en terapia el profesional ayudará al paciente a recuperar los recuerdos dolorosos de forma controlada. Sólo así se podrá reintegrar la identidad y recuperar la conexión con uno mismo y con el mundo.

  • Técnicas de relajación: Cuando una persona ha vivido experiencias muy traumáticas, sus niveles de ansiedad pueden estar muy elevados. Por ello, es importante recurrir a ejercicios como la respiración profunda para lograr inducir un estado de relajación.

  • Reestructuración cognitiva: Las víctimas de sucesos traumáticos pueden albergar pensamientos inadecuados acerca del evento que vivieron. Por ejemplo, una víctima de abuso sexual en su infancia puede tener asimilada la creencia de que fue su culpa lo que ocurrió y que fue ella la que provocó a su agresor. Trabajar este aspecto también será esencial para abordar el trastorno disociativo.

Conclusiones

En este artículo hemos hablado acerca de los trastornos disociativos, un conjunto de problemas psicopatológicos cuyo denominador común es la disociación. Un estado disociativo lleva a la persona a desconectar de la realidad que le rodea, algo que suele constituir un mecanismo de protección ante sucesos profundamente traumáticos.

Ante la adversidad, especialmente cuando esta sucede en la infancia, nuestro cerebro busca protegerse desconectándose de la realidad. Aunque este mecanismo puede ser útil mientras que el peligro tiene lugar, se convierte en una estrategia disfuncional cuando ya no existe un riesgo real. Por ello, el abordaje terapéutico es muy necesario para que la persona afectada pueda recuperarse.

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