¿Qué es la Triangulación en la Terapia Sistémica? Definición y principios

La triangulación es un fenómeno por el cual dos personas en conflicto introducen a un tercero en la ecuación para desviar la atención en lugar de afrontar sus problemas de forma adaptativa.

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Los seres humanos somos individuos sociales y, como tales, nuestro estado emocional depende profundamente de las relaciones interpersonales que mantenemos con los demás. Sin embargo, muchas veces la dinámica que regula nuestros vínculos es bastante compleja, algo que suele percibirse especialmente en momentos de conflicto. Un fenómeno muy extendido que tiene lugar en el marco de las relaciones es la triangulación. Con mucha frecuencia, tendemos a resolver nuestros conflictos implicando a terceras personas, una cuestión que ha sido profundamente estudiada desde el ámbito de la psicoterapia sistémica.

Desde el modelo sistémico, los problemas psicológicos siempre se analizan teniendo en cuenta no sólo al sujeto en sí mismo, sino también a los sistemas en los que este se encuentra inmerso. Así, se entiende que el malestar de las personas suele resultar de dinámicas poco adaptativas en el funcionamiento de dichos sistemas. En este artículo vamos a hablar acerca del fenómeno de la triangulación y cómo este puede afectar a nuestras relaciones desde el punto de vista sistémico.

¿Qué es la terapia sistémica?

Como venimos comentando, el fenómeno de la triangulación ha sido profundamente estudiado desde la psicología sistémica. Este enfoque ha ido ganando popularidad debido a su versatilidad, pues puede aplicarse no sólo en el ámbito psicoterapéutico, sino también en el mundo de las organizaciones o la educación. Desde la terapia sistémica, se trata de comprender la realidad de las personas desde un punto de vista holístico.

En lugar de analizar lo que sucede a un individuo de forma aislada, se busca conocer cómo son sus relaciones y, en definitiva, el funcionamiento de los sistemas de los que forma parte. Uno de los sistemas clave para cualquier persona es la familia, ya que es el primer grupo del que nos sentimos parte en nuestra vida. En él forjamos nuestros primeros vínculos y esto hace que cobre particular relevancia.

Podríamos decir que la terapia sistémica se rige por una visión contextual, en la que se considera que los roles y comportamientos de las personas en sus relaciones son determinantes para su bienestar. Los distintos sistemas a los que pertenece una persona están regulados por una serie de reglas no escritas que modulan la forma en la que los miembros del grupo se relacionan entre sí. La visión sistémica ha permitido ampliar la mirada e ir un paso más allá frente a la psicoterapia más tradicional. Lejos de buscar la enfermedad mental en la persona, trata de observar su sistema para entender qué variables están favoreciendo su malestar.

En el modelo biomédico tradicional se asume que un problema psicológico viene dado por una causa que, de forma lineal, da lugar a una consecuencia. En cambio, en el ámbito sistémico se dejan a un lado las explicaciones lineales para, en su lugar, hablar de fenómenos circulares y multicausales. Lejos de ser estática, la psicoterapia sistémica tiene un carácter marcadamente interactivo, donde el sistema funciona transformándose acorde a las circunstancias que le rodean.

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¿Qué es la triangulación desde la terapia sistémica?

Ahora que ya hemos hablado acerca de la terapia sistémica y su perspectiva, es momento de hablar de la triangulación. Desde este modelo psicológico, la triangulación es concebida como una dinámica disfuncional muy frecuente en los sistemas, especialmente en la familia. En general, la triangulación se produce cuando dos miembros se encuentran en conflicto y, en lugar de resolver sus diferencias adecuadamente, incluyen a un tercer miembro para desviar el problema hacia él.

En el ámbito familiar es muy común que los padres lleven a cabo la triangulación con sus hijos, a quienes entrometen en sus conflictos maritales. También puede suceder que un hermano se vea en medio del conflicto entre sus padres y otro de hermano. Los hijos que sufren la triangulación en los conflictos de sus padres pueden experimentar mucho sufrimiento, pues experimentan un conflicto por tener que elegir entre sus dos figuras de referencia. Elija a quien elija, siente que va a perder el rechazo de uno de los dos, lo que puede suponer grandes problemas en el sistema.

Es particularmente frecuente que los progenitores que tienen conflictos y no aceptan su situación desvíen la atención a otras cuestiones o miembros del sistema. Muchas veces, la tensión que estos conflictos no resueltos generan en el grupo conduce a que uno de los miembros desarrolle un malestar o problema. Este automáticamente es considerado la causa de todos los males de la familia, pero desde la terapia sistémica se entiende que el sufrimiento de uno de los miembros puede estar sirviendo como vía de escape de problemas subyacentes que han sido ignorados.

Este ejemplo lo vemos muy bien ilustrado en pacientes que sufren Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA). Muchas personas con TCA viven constantemente la triangulación en sus familias, son una parte más del conflicto entre sus padres. La estructura del sistema está basada en alianzas que se forjan para no afrontar el conflicto real entre los padres. El TCA muchas veces aparece como respuesta a un sistema que no está funcionando adecuadamente y ocasiona mucho sufrimiento.

La triangulación en la vida cotidiana

No es necesario que exista una psicopatología de por medio para hablar de triangulación. Como ya adelantamos al inicio, la triangulación se produce con mucha frecuencia en muchas de nuestras relaciones interpersonales. En algunos casos, esta puede ayudarnos a rebajar la ansiedad ante el conflicto, aunque nunca debe sustituir a la resolución real del problema. El problema aparece cuando la triangulación pasa a ser nuestra única forma de actuar ante tesituras complicadas.

Las alianzas que formamos con amigos y familiares ante conflictos con ciertas personas no son la solución. Normalmente, estas sólo contribuyen a incrementar la magnitud del problema y la tensión en torno a él. Además, situamos en lugares incómodos a terceros que nada tiene que ver con el conflicto en sí mismo. Por ello, lo ideal es hablar abiertamente de lo que nos pasa con la persona en cuestión. Para entender mejor qué es el fenómeno de la triangulación, vamos a verlo con un ejemplo común.

Imagina que quedas a tomar un café con una de las amigas de tu grupo. Estáis charlando y de pronto te cuenta que otra de vuestras amigas comunes no le ha hecho un favor que le había pedido. Ella se muestra enfadada, tú no entiendes por qué vuestra amiga se ha comportado así. Tratas de calmarla y le dices que tienen que hablar el problema entre ellas. Tu amiga te dice que buscará un momento para hablarlo y te pide que no comentes nada de lo que habéis hablado esa tarde con vuestra amiga común.

En ese momento, pueden pasar muchas cosas. Puedes sentirte enfadada con esa amiga, piensas que no ha estado bien que se haya negado a hacer ese favor. Incluso puedes plantearte hablar con ella sobre el problema, porque también es tu amiga y quizá así puedes ayudar a limar asperezas. Al hablar con esa amiga finalmente, ella te cuenta una versión distinta de los hechos, te dice que no hizo ese favor porque ese día le había surgido un problema personal.

Lo más probable es que toda esta situación te produzca mucho agobio y estrés de repente. Te ves atrapada en un conflicto del que inicialmente no formabas parte, e incluso puedes salir mal parada por haber roto tu promesa de no hablar con tu amiga sobre lo que la primera te había contado. En este punto sientes que no tenías que haberte entrometido, pero al mismo tiempo pensabas que no podías quedarte de brazos cruzados.

Sin darte cuenta, has experimentado el fenómeno de la triangulación. Hubiese sido mucho más sencillo que tus amigas hubiesen hablado sobre su conflicto frente a frente en lugar de incluirte a ti. Sin embargo, una de ellas optó por desviar el problema hacia un tercero en discordia y así además rebajar su ansiedad y buscar comprensión por lo sucedido.

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Conclusiones

En este artículo hemos hablado acerca del fenómeno de la triangulación. Este se ha estudiado desde la psicoterapia sistémica, donde las personas son siempre concebidas como parte de un sistema dinámico. En términos generales, la triangulación se produce cuando dos personas entran en conflicto y, en lugar de resolverlo eficazmente, deciden incorporar a un tercero en la ecuación.

Este tipo de estrategia no es efectiva y suele acrecentar aún más el problema. Sin embargo, es especialmente común, sobre todo en el ámbito de la familia. Muchas veces, buscando reducir la tensión o desviar el conflicto, los padres introducen a sus hijos en sus problemas maritales. También pueden entrometer a un hermano cuando hay conflictos con otro hermano. En estos casos, la triangulación puede suponer un gran problema y ser empleada como un parche para tapar los problemas familiares.

En los casos más extremos, uno de los miembros puede desarrollar algún problema o malestar, que sirve como vía de escape por la que se manifiesta el sufrimiento reprimido mediante complejas alianzas en el sistema familiar. No obstante, la triangulación no siempre aparece en el contexto de problemas psicopatológicos, sino que sucede en situaciones muy cotidianas en la familia y en otros sistemas, como por ejemplo nuestros grupos de amigos.

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