Los 6 tipos de pandemia (y sus características)

Una pandemia se puede dividir en distintos tipos o fases, dependiendo del punto en el que se encuentre a nivel epidemiológico. Analicemos la naturaleza de estas situaciones de alarma.

Tipos pandemia

El virus SARS-CoV-2 lleva con nosotros poco más de un año, pero su impacto sobre la sociedad general y la mentalidad colectiva ha sido verdaderamente incalculable. Para bien o para mal, estamos viviendo un momento histórico, pues nos encontramos en medio de una lucha sin precedentes contra los mecanismos evolutivos de los virus y sus particularidades: sin duda, esta pandemia ha puesto en perspectiva que el ser humano aún no puede (ni podrá nunca) controlar la naturaleza, ya que incluso hemos equilibrado la balanza a peor con nuestras dinámicas poblacionales.

Mascarillas, geles hidroalcohólicos, pruebas, sustos y alguna pérdida para los más desafortunados: ¿qué vamos a contaros, lectores, que no hayáis vivido ya con nosotros a lo largo de estos meses? la enfermedad por coronavirus 2019 ha cambiado nuestra forma de percibir las cosas y nos hemos dado cuenta de que, efectivamente, estamos rodeados de agentes patógenos oportunistas cuya única finalidad es reproducirse dentro de nosotros. Por desgracia, la condición humana no nos salva del paradigma biológico que supone la carrera armamentística entre hospedadores y parásitos.

En este punto, nos encontramos con 118 millones de casos positivos frente a la pruebas de detección para el virus SARS-CoV-2 en todo el mundo, casi 70 millones de curados y 2,62 millones de fallecidos. Seguramente las cifras reales sean mucho mayores, pero podemos afirmar que, como mínimo, 15.000 habitantes por cada millón de personas del mundo se han enfermado por este agente infeccioso.

En base a todos estos datos y a la amenaza real que supone el virus, nuestra sociedad se ha visto bombardeada con terminología y cifras que antes eran completamente desconocidas para nosotros. Aprovechamos este momento de relativa “calma” en lo que a flujo de información se refiere para contarte los 6 tipos de pandemia, desde un punto de vista objetivo y meramente divulgativo. No te lo pierdas.

¿Cómo se clasifican las pandemias?

Una pandemia se define como un suceso en el que una enfermedad infecciosa (generalmente de origen vírico o bacteriano) afecta a la población humana en un área geográficamente extensa. Para que un estado de pandemia se considere como tal, se deben cumplir dos requisitos: que los brotes epidémicos afecten a más de un continente en un momento dado y que la transmisión se produzca dentro de la propia comunidad, sin necesidad de que haya importación de enfermos del lugar afectado primigenio.

Más que tipos de pandemia per sé, te vamos a contar los niveles o fases, que le otorgan a cada etapa pandémica una serie de características intrínsecas. Estos niveles de pandemias fueron ideados en el año 1999 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y aprobados en el año 2005. Los criterios que aquí te vamos a mostrar son aplicables en cualquier sociedad y lugar geográfico de la Tierra, lo que permite la estandarización y puesta en práctica común de ciertos protocolos. Vamos a ello.

Nivel 1

En la naturaleza existen muchísimos virus circulantes. Sin ir más lejos, el género de virus Influenza A (Orthomyxoviridae) infecta a los humanos y provoca el famoso cuadro de la gripe, pero también hay cepas que afectan a patos, pollos, cerdos, ballenas, caballos, gatos e incluso focas. La mayoría de subtipos de esta única especie vírica son endémicos en pájaros y no causan patologías fuera de ellos, así que se considera, a nivel práctico, como un agente gripal mayoritario en aves.

El problema es que, cuanto más estrecho es el contacto entre un humano y una especie dada, más probabilidades teóricas hay de que un virus “salte” a su nuevo hospedador y se adecúe a él (en este caso, el humano). Estamos ante un proceso aleatorio, pues el virus muta sin un sentido biológico claro, pero existe la posibilidad de que alguna de esas mutaciones haga posible la infección en nuestra especie y cause una pandemia.

En el nivel 1 se tiene presente la existencia de virus circulantes en la naturaleza, pero ninguno de ellos ha mostrado indicios de poder infectar al ser humano. La pandemia en este caso ni se sospecha.

Pandemia nivel 1

Nivel 2

En la fase 2, un agente vírico ha causado de forma histórica infecciones en humanos, pero no ha llegado a provocar una pandemia. Se vigila al agente causal por posibles reinfecciones y casos aislados, pero de nuevo, este nivel está lejos de afirmar la existencia de una pandemia.

Nivel 3

El virus ha causado casos esporádicos o pequeños núcleos de infectados en humanos, pero la transmisión entre personas no ha sido lo suficientemente “fuerte” para mantener al agente patógeno circulante en la sociedad. Aquí entra en juego un parámetro de gran interés, que se conoce como ritmo reproductivo básico o R0.

El R0 de un virus es el número promedio de casos nuevos que va a generar una persona infectada hasta el final de la enfermedad, independientemente de cuál sea su final. Por ejemplo, el R0 de la influenza tiene un valor máximo de 2,8, lo que se traduce es que una persona infectará como mucho a casi 3 pacientes antes de estar sana de nuevo. En el caso de la COVID-19, el R0 se sitúa en 5,7.

En este nivel, se contemplan agentes víricos que se transmiten en situaciones específicas. Por ejemplo, una persona podría estar en riesgo al entrar en contacto muy cercano con alguien enfermo o entre un cuidador que no toma medidas sanitarias y un paciente. Esta capacidad de transmisión es muy débil, así que no hay un riesgo tangible real en este punto.

Pandemia nivel 3

Nivel 4

Las cosas empiezan a ponerse feas. En esta fase, se ha demostrado que el virus es capaz de provocar brotes epidémicos sostenidos en las poblaciones afectadas, y es obligación de la región que los identifica avisar a la Organización Mundial de la Salud y a otras entidades gubernamentales para estas decidan si es necesario poner en marcha operativos de contención. No hace falta decir que en el caso de la pandemia actual esta cuestión no se gestionó del todo bien, pero tampoco se puede culpar a nadie de forma vehemente: a nivel social, ni profesionales ni ciudadanos de a pie estábamos preparados.

Nivel 5

Llegamos a un punto extremadamente delicado: se producen brotes epidémicos en dos regiones diferentes dentro de un mismo bloque (designado por la OMS) y se confirma que las transmisiones no son importadas, es decir, que el virus circula libremente por la sociedad. Aunque en este punto la mayoría de países aún no se han visto afectados, aquí se encienden todas las luces rojas: hay que aplicar protocolos férreos con inmediatez y eficacia, pues la expansión del agente patógeno ya es una realidad.

Nivel 6

Si quieres saber cómo es un nivel 6 avanzado de pandemia a día 11 de marzo de 2021, solo es necesario que enciendas la televisión y escuches las noticias internacionales por un rato. En esta fase, se producen al menos núcleos propiciados por contagios locales en dos bloques distintos designados por la OMS, hecho que ratifica la rápida expansión y capacidad de sostenibilidad del virus a nivel epidemiológico. La enfermedad ha llegado a todo el mundo.

Después del pico inicial de la pandemia, suele haber una fase post-peak, en la cual el número de casos disminuye considerablemente para luego dar lugar a nuevas olas, es decir, uno o más aumentos de casos de forma pronunciada y separada a lo largo del tiempo. En una fase post-pandémica, los niveles de circulación vírica vuelven a la normalidad, como mucho apareciendo de forma estacional en la población.

Pandemia nivel 6

Una reflexión final

Antes de la COVID-19, el imaginario colectivo interpretaba una pandemia como algo letal y evidente, con muertos en las calles y la sociedad colapsando. La peste negra del siglo XIV es un claro ejemplo de este tipo de evento imaginado, pues mató a más de un tercio de la población de Europa y Medio Oriente en cuestión de unos años. Por ello, se lleva la medalla a la pandemia más letal de toda la historia de la humanidad.

A día de hoy, una bacteria como Yersinia pestis lo tendría difícil para provocar una pandemia. Sus síntomas son de aparición rápida y muy obvios, así que sería relativamente fácil aislar a los primeros enfermos y tratarlos con métodos de máxima asepsia. A nivel personal la peste es una verdadera pesadilla, pero debes tener en cuenta la siguiente realidad: un paciente postrado en una cama no contagia.

Desde un punto de vista epidemiológico, los peores virus son aquellos que permiten a la mayoría de la gente hacer una vida relativamente normal, mientras que los afectados inmunodeprimidos pueden morir por complicaciones derivadas. Las personas con una buena salud que están enfermas pueden no darse cuenta y, por tanto, el número de posibles pacientes derivados (R0) se multiplica, ya que el virus se expande de forma exponencial y silenciosa sin que nadie se de cuenta de ello.

Huelga decir que este ha sido el caso del SARS-CoV-2, y es que este virus es la mezcla perfecta de letalidad y transmisibilidad. Vivimos en tiempos extraños pero, sin duda, situaciones como esta nos han permitido ganar perspectiva acerca de nuestra condición como especie: por mucho que avancemos, los seres humanos no somos intocables ni estamos exentos a los efectos de las fuerzas naturales y/o antrópicas.

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