Las 5 diferencias entre Demencia y Alzheimer (explicadas)

La demencia y el Alzheimer son dos conceptos estrechamente relacionados, pero si analizamos sus bases clínicas, vemos que son distintos. Un repaso de las diferencias entre ambos términos.

Diferencias demencia alzheimer

El paso del tiempo es inevitable. Igual que lo es el hecho de que los órganos de nuestro cuerpo, tras toda una vida de regenerarse de daños, empiecen a sufrir las consecuencias del envejecimiento. Esto hace que haya todo un grupo de enfermedades asociadas a la vejez, entre las cuales destaca, por desgracia, la demencia.

Se estima que en el mundo hay unas 50 millones de personas diagnosticadas con demencia, algo que representa un diagnóstico de más de 8 millones de nuevos casos anualmente. Y estamos ante una condición clínica que altera de forma tan grave la memoria, las habilidades sociales y el pensamiento que el paciente pierde, en gran medida, su autonomía.

En esta misma línea, se estima que, a partir de los 65 años, la demencia afecta al 2% de las personas, con la incidencia llegando al 20% cuando se llega a los 80 años. Todo esto hace que la demencia genere miedo. Y el miedo, como siempre, lleva a la implantación de tabúes, estigmas y, por supuesto desconocimiento. Y de este desconocimiento surge un error muy común, que es el de pensar que “demencia” y “Alzheimer” son sinónimos. No lo son.

Así pues, en el artículo de hoy y con la voluntad de responder a todas las preguntas que puedas tener acerca de este tema, vamos a repasar las bases clínicas de la demencia y del Alzheimer, la enfermedad que representa la primera causa de demencia en el mundo. Y, del mismo modo, repasaremos, en forma de puntos clave, las principales diferencias entre términos. Empecemos.

¿Qué es la demencia? ¿Y el alzheimer?

Antes de entrar en profundidad en la diferenciación de conceptos y ver dichas diferencias en forma de puntos clave, es interesante (y también muy importante) que nos pongamos en contexto y entendamos, individualmente, las bases clínicas de ambos conceptos. Por ello, a continuación, vamos a definir de la manera más concisa posible qué es la demencia y qué es el Alzheimer.

Demencia: ¿qué es?

La demencia es una pérdida de la función cerebral que sucede como consecuencia del desarrollo de diversas enfermedades neurológicas. Se trata de una condición clínica asociada a daños a nivel del sistema nervioso central, haciendo que el paciente vea afectada su memoria, razonamiento, comportamiento, comprensión, habla, orientación, coordinación, control de las emociones, pensamiento y habilidades sociales.

Así pues, por demencia entendemos toda aquella sintomatología que emerge de la incidencia de una patología neurodegenerativa que afecta a la fisiología del cerebro. No se trata, entonces, de una enfermedad como tal, sino de la manifestación de trastornos neurológicos de distinta naturaleza que, eso sí, se expresan con los signos clínicos mencionados.

Con una incidencia del 2% entre los 65-70 años y del 20% entre mayores de 80 años, la demencia se trata de la principal causa de discapacidad en personas de edad avanzada. Y además de las alteraciones cognitivas que hemos detallado, se manifiesta también con cambios psicológicos tales como depresión, ansiedad, alucinaciones, agitación, paranoia y conductas inapropiadas.

El impacto cognitivo y psicológico depende del área cerebral afectada y del impacto de estos daños, por lo que la demencia varía en función de la enfermedad neurodegenerativa concreta que haya detrás. Y es que aunque siempre sea debida a degeneraciones progresivas de las neuronas del cerebro, la naturaleza exacta varía mucho entre patologías.

Aun así, lo que está claro es que para que se pueda diagnosticar una demencia, los síntomas deben ser progresivos e irreversibles. Y es que hay situaciones como infecciones, envenenamientos, desarrollo de tumores cerebrales o hipoxia que pueden desencadenar unos daños cerebrales que se expresan con síntomas muy similares a la demencia. Pero en este caso, son transitorios y reversibles, por lo que no podemos hablar de demencia.

Para hablar de demencia como tal, detrás tiene que haber una enfermedad neurodegenerativa. Y aunque hay diversas patologías que pueden provocar un deterioro progresivo de la salud neurológica, la principal causa de demencia en el mundo está más que clara: la enfermedad de Alzheimer. Y es el momento de hablar de ella.

demencia

Alzheimer: ¿qué es?

El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que representa la principal causa de demencia en el mundo. Se trata de una patología en la que se observa un deterioro progresivo e irreversible de las células del cerebro, causando así una lenta pero continua pérdida de las habilidades mentales que derivan en la sintomatología propia de la demencia.

Si, como hemos dicho, en el mundo hay unos 50 millones de casos de demencia, los estudios señalan que entre el 50% y el 70% de estos podrían ser por Alzheimer. Estamos ante una enfermedad en la que las neuronas cerebrales van degenerándose poco a poco hasta morir, por lo que se observan daños en las habilidades físicas, conductuales, sociales y cognitivas.

Aparece prácticamente siempre después de los 65 años, haciendo que el paciente pierda la capacidad de vivir de forma autónoma. Tras varios años de desarrollo silencioso y de una primera etapa en la que los síntomas son difíciles de percibir, empiezan las manifestaciones más claras: deterioro de la memoria (primero, la de corto plazo y, en etapas avanzadas, de la largo plazo), del habla, de la conducta, del control de las emociones, de la sociabilidad, de la comprensión y, en definitiva, todas las características de la demencia.

En última instancia, cuando los daños neuronales son tales que el cerebro es incapaz incluso de mantener estables las funciones vitales, el paciente, que ya ha perdido por completo su autonomía, sus recuerdos y la capacidad para comunicarse, muere a causa del Alzheimer.

Y como sucede, por desgracia, con el resto de enfermedades neurológicas, ni conocemos exactamente sus causas (por lo que no puede prevenirse) ni existe una cura. Por ello, los tratamientos actuales y los medicamentos de los que disponemos no pueden evitar que la enfermedad progrese hasta el fatídico desenlace. Pero, al menos, pueden mejorar de forma temporal los síntomas para la persona pueda mantener su autonomía el mayor tiempo posible.

Alzheimer qué es

¿En qué se diferencian la demencia y el Alzheimer?

Tras haber analizado extensamente ambos conceptos, seguro que tanto su relación como sus diferencias han quedado más que claras. Aun así, por si necesitas (o simplemente quieres) disponer de la información con un carácter más visual, hemos preparado la siguiente selección de las principales diferencias entre la demencia y el Alzheimer en forma de puntos clave.

1. El Alzheimer es una enfermedad; la demencia, no

Sin duda, uno de los matices más importantes. El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que provoca la lenta pero continua degeneración de las neuronas cerebrales, una condición patológica que deriva en la pérdida de las habilidades físicas, cognitivas, conductuales y sociales y, en última instancia, la muerte de la persona. Se trata, pues, de una enfermedad como tal.

En cambio, la demencia no está descrita como una enfermedad en sí. Y es que no es una patología con una etiología específica, sino una consecuencia del desarrollo de enfermedades que cursan con unos síntomas cognitivos similares. Así pues, más que una enfermedad, la demencia es un concepto que describe la pérdida de la función cerebral a causa de una enfermedad neurológica.

2. El alzheimer es la principal causa de demencia

Una diferencia que marca también su relación. Como hemos dicho, la demencia es un término que describe los síntomas a causa de la pérdida de la función cerebral por el desarrollo de una enfermedad neurológica. Y, con las estadísticas en la mano, la enfermedad neurodegenerativa que está detrás de la mayoría de casos de demencia es, sin duda, el Alzheimer. Si 50 millones de personas sufren demencia en el mundo, hasta el 70% de los casos podrían ser debidos al Alzheimer.

Alzheimer demencia

3. No todas las personas con demencia sufren Alzheimer

Del punto anterior podemos deducir que, si bien el Alzheimer es la principal causa de demencia, no todas las personas que sufren demencia la padecen por causa de esta enfermedad. Hay otros trastornos que cursan con los daños neurológicos irreversibles y progresivos que conforman la sintomatología de la demencia, como por ejemplo la enfermedad de Huntington, la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, la demencia vascular, la demencia con cuerpos de Lewy, la enfermedad de Pick, etc.

4. La demencia no es causa directa de fallecimiento; el Alzheimer, sí

La demencia describe las alteraciones cognitivas y conductuales que una persona con una enfermedad neurodegenerativa experimenta. Por ello, pese a que las personas con demencia terminan muriendo (con una esperanza de vida que, de promedio, es de entre 8 y 10 años, aunque el rango está entre los 3 y los 20 años), no fallecen por la demencia en sí, sino por la enfermedad de fondo. Es la patología neurodegenerativa la que es responsable del fallecimiento, no la demencia. Recordemos que la demencia no es una enfermedad como tal.

5. Existen formas de “demencia” reversibles y transitorias

Como hemos dicho, para que la demencia pueda ser considerada como tal, los síntomas deben ser progresivos e irreversibles, algo que sucede, por ejemplo, con el Alzheimer. Aun así, existen otras condiciones clínicas que cursan con los mismos (o muy similares) síntomas de la demencia pero que son reversibles y transitorias, como ocurre con infecciones, envenenamientos, desarrollo de tumores cerebrales o hipoxia.

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