Grooming: ¿qué es y cómo prevenirlo?

Se conoce como grooming al conjunto de acciones que un adulto lleva a cabo deliberadamente con el fin de ganarse la confianza de un menor y así poder presionarle para que envíe fotos o vídeos de índole sexual.

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No cabe duda de que la implantación de las nuevas tecnologías en nuestra vida ha supuesto un enorme avance para la sociedad. Estas han contribuido a facilitarnos la vida, borrar límites y fronteras físicas y así tejer complejas y extensas redes alrededor del mundo. Hoy en día socializar es algo accesible a golpe de click, pues basta con crearse un perfil en cualquier red social para poder conectar con un número infinito de personas procedentes de cualquier lugar.

Aunque el uso de estas plataformas ha favorecido el contacto con otras personas, el acceso a la información y, en definitiva, el entretenimiento, la realidad es que el mundo de internet también esconde riesgos. En particular, los usuarios menores de edad son los más vulnerables, pues muchas veces detrás de las pantallas existen adultos con muy oscuras intenciones. La realidad es que el abuso sexual a menores es un fenómeno, por desgracia, ya existente mucho antes de que internet existiera.

Sin embargo, la tecnología ha facilitado a los pedófilos un acceso más sencillo a las víctimas, haciendo de las redes y los sitios webs un lugar peligroso para los más pequeños si no se adoptan medidas de prevención. El uso que algunos adultos hacen de las redes e internet con el fin de abusar sexualmente de menores se conoce como grooming y es una práctica que, aunque quizá no muy conocida, se encuentra ampliamente extendida. En este artículo hablaremos acerca de qué es el grooming, cómo afecta a las víctimas y de qué manera es posible prevenirlo.

¿Qué es el grooming?

Se conoce como grooming al conjunto de acciones que un adulto lleva a cabo deliberadamente con el fin de ganarse la confianza de un menor y así poder presionarle para que envíe fotos o vídeos de índole sexual. Este fenómeno se caracteriza por ser progresivo e insidioso, pues el adulto no reclama de forma repentina al menor los documentos de tipo sexual. Antes de llegar a ese punto, se producen una serie de fases por las que el agresor prepara el terreno que le permitirá posteriormente obtener lo que desea.

Al inicio, el adulto tratará de ganarse la confianza de la víctima, muchas veces haciéndose pasar por otro menor. Poco a poco, se gestará un vínculo emocional complejo, lo que irá dejando al adulto descubrir ciertos detalles de la vida personal del niño (su nombre y edad, dónde vive y con quién…). De esta manera, se configura una macabra amistad que el adulto utiliza como medio para manipular al menor y conseguir que este haga algo de índole sexual, como por ejemplo enviar una foto sin ropa.

Una vez que logra este contenido, el agresor lo utiliza como objeto de chantaje para seguir abusando del menor. Por ejemplo, puede amenazarle con enviar su foto desnudo a sus padres o a sus amigos. Así, el abuso va en escalada y el adulto consigue obtener un material cada vez más explícito. En los casos más severos, es posible que el agresor sea capaz de concertar un encuentro en persona con el menor para abusar de él.

Una vez que la víctima envía ese primer documento gráfico al adulto, es altamente probable que el grooming se instaure de manera sólida. El menor se encuentra aterrado, siente mucho estrés, culpa, vergüenza y miedo como resultado de las amenazas del adulto, lo que le lleva a acatar con todo aquello que este le pide.

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Fases del grooming

A continuación, vamos a desglosar de forma más específica las fases que implica el proceso del grooming:

  • Vínculo de confianza: El adulto contacta con el niño, normalmente haciéndose pasar por un menor, con el fin de formar con él un vínculo de confianza. Para ello se mostrará empático con sus preocupaciones y miedos, será simpático e incluso puede hacerle regalos. En este momento el adulto puede sacar mucha información personal del menor que luego le servirá como arma arrojadiza.

  • Aislamiento de la víctima: En esta fase el agresor comenzará a insistir en la necesidad de mantener sus conversaciones en secreto, lo que favorecerá el aislamiento del niño y su distanciamiento de sus personas cercanas (familia, profesores, amigos…).

  • Tanteo de seguridad: El agresor no suele dar pasos en falso, por lo que antes de seguir avanzando en sus abusos trata de asegurarse de que el menor ha mantenido su secreto realmente y que nadie más está supervisando el dispositivo que está utilizando.

  • Introducción al ámbito sexual: Si se siente seguro, el adulto intentará introducir poco a poco temas de índole sexual en la conversación, de manera que el menor se vaya familiarizando con el vocabulario relacionado.

  • Peticiones sexuales: En esta fase el adulto tratará de conseguir su propósito final, que no es otro que abusar sexualmente del menor. Así, utiliza la manipulación, el chantaje y las amenazas para que el menor le envíe material sexual e incluso se cite en persona con él para llevar a cabo el abuso.

Consecuencias del grooming

Como es de esperar, el grooming es un fenómeno que acarrea severas consecuencias en la víctima que lo sufre. Estas se hacen notar a nivel no sólo psicológico, sino también físico y social. A nivel psicológico, el menor puede ver alterado su estado de ánimo, experimentar tristeza, cambios bruscos de humor, un descenso en su rendimiento escolar y en su autoestima, aislamiento social, alteraciones del ritmo del sueño y en la alimentación e incluso ideación e intentos suicidas.

A nivel físico, el menor puede sufrir lesiones si el abuso sexual se llega a producir en un encuentro en persona. Además, el estrés de la situación puede dar lugar a síntomas físicos como dolor de cabeza o problemas digestivos. A nivel social, el menor puede ver seriamente dañadas sus relaciones sociales, experimentar desconfianza hacia los demás, problemas para comunicarse, distanciamiento con su familia, etc.

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Cómo prevenir el grooming

El fenómeno del grooming constituye una severa amenaza para la seguridad de los menores, motivo por el cual es crucial que los adultos actúen para combatirlo. La mejor arma en este caso es la prevención. Prevenir implica, en primer lugar, brindar una adecuada educación afectivo-sexual en la infancia, así como una correcta educación respecto al uso de las tecnologías, con límites y supervisión. Una vez que el abuso ya ha ocurrido, es esencial no culpar al menor por lo que ha pasado.

Se trata de un niño que, bajo el chantaje y la coacción, ha sido manipulado por un adulto que le supera en términos de poder y conocimientos sexuales. Lo que más necesita un menor que ha sufrido grooming es comprensión, apoyo y seguridad de su entorno más cercano. Entre las pautas que los padres pueden proporcionar a sus hijos podemos destacar las siguientes:

  • No publicar fotos personales en sitios públicos.
  • Mantener en privado los perfiles en redes sociales.
  • Piensa en la repercusión que puede tener enviar a alguien una foto sexual. Es posible que esa persona la comparta a terceros sin respetar tu intimidad.
  • No aceptes en tus redes a personas que no conozcas bien.
  • Recuerda que tienes derecho a la privacidad de tus datos personales y de tu imagen. No los publiques ni hagas públicos los de otras personas.
  • Mantén tu equipo seguro y utiliza antivirus y programas que mantengan a raya el software malintencionado.
  • Emplea contraseñas que realmente sean privadas y complejas. No utilices alias o nicks que dejen entrever datos personales como tu edad.
  • En caso de que ya se haya producido la situación de acoso, guarda todas las pruebas: conversaciones, mensajes, capturas…
  • No guardes el secreto ni cedas a los chantajes. Si has sufrido abuso es fundamental que puedas hablar con tus padres sobre lo que ha pasado. Juntos podéis solicitar ayuda al Centro de Seguridad en Internet para los menores.

Como vemos, la protección de los menores en internet se basa en el control parental y una correcta educación, tanto en materia del uso de redes como en sexualidad. Lo ideal es que los ordenadores se encuentren en las zonas comunes de la casa en lugar de las habitaciones y que todos ellos estén protegidos frente a los software maliciosos.

No obstante, con la llegada de la adolescencia, los menores comienzan a reclamar su espacio e intimidad, y es ahí donde la única alternativa es enseñarles a protegerse ante un peligro que, nos guste o no, es real. En este sentido, lo más adecuado es que los padres hablen abiertamente con sus hijos acerca de los riesgos que existen en internet, con ejemplos que les permitan entender lo comunes que son. Por ejemplo, se les puede preguntar qué harían si alguien desconocido les pide por Instagram una foto sin ropa.

Aquellos menores que poseen una relación abierta con sus padres basada en la confianza son los que se encuentran más protegidos ante el fenómeno del grooming. Los adultos que practican esta forma de abusos saben manipular y no dudan en jugar con la culpa y la vergüenza para conseguir su objetivo. Por ello, los menores que saben que cuentan con la confianza y el respaldo de su familia lo tendrán más fácil para hablar de lo que sucede si un adulto trata de hacer grooming con ellos.

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