¿Qué hacer si mi hijo no quiere ir al colegio? Los 5 consejos más importantes

El rechazo a ir al colegio es un fenómeno común para algunos niños. Este puede aparecer por diversas razones, aunque siempre debe ser correctamente abordado por padres y profesionales.

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Todos los niños pueden tener algún día pocas ganas de ir al colegio, especialmente cuando están en sus primeros momentos de escolarización. Sin embargo, el rechazo a ir a clase es para algunos niños una constante, algo que genera enorme preocupación en los padres. Los pequeños que no desean acudir a clase suelen mostrar elevados niveles de ansiedad cuando llega el momento de ir al centro escolar. Esta muchas veces puede manifestarse no sólo de manera verbal, sino también a través de síntomas físicos como dolor de tripa o de cabeza.

Los adultos se sorprenden cuando, tras encontrarse aparentemente bien, el niño comienza a mostrar quejas somáticas momentos antes de salir hacia el colegio. Lo cierto es que el estrés que los pequeños sienten hacia el hecho de ir a clase puede responder a una gran variedad de causas. En cualquier caso, es importante actuar y valorar qué puede estar pasando para que el niño exprese una negación tan obvia a la hora de ir al centro escolar. En este artículo veremos qué pueden hacer los padres en esta tesitura, de forma que puedan comprender qué le sucede a su hijo y cómo pueden responder eficazmente ante el problema.

¿Qué se debe valorar cuando un niño se niega a ir al colegio?

Cuando un niño se niega a ir al colegio, es importante que los adultos valoren los siguientes aspectos. Conocer si pueden existir diferencias o dificultades relacionales entre el niño y algún compañero. En ocasiones, los pequeños pueden no saber cómo gestionar ciertas situaciones con sus iguales, lo que los lleva a evitar el lugar donde estas se producen. A veces, puede que la situación vaya mucho más allá de una simple diferencia relacional y se esté produciendo acoso escolar.

En este caso, el rechazo a ir al centro viene dado por el miedo a sufrir las temidas agresiones por parte de los compañeros acosadores. En cualquier caso, es fundamental que los padres informen de esto al centro escolar para que se puedan tomar las medidas pertinentes. También es importante averiguar si el pequeño está teniendo problemas en el plano académico. En ocasiones, cuando una o varias asignaturas generan dificultad, esto puede ocasionar mucho sufrimiento en el niño, que experimenta un sentimiento de fracaso y muchas veces ve expuesto en público su problema.

A veces, el rechazo a ir a clase no se debe a problemas que estén sucediendo en el propio centro, sino en la propia familia. Es relativamente común la llamada ansiedad por separación, por la que el niño experimenta niveles muy intensos de estrés cuando debe separarse por un tiempo de sus figuras de apego principales (generalmente los padres).

Es necesario valorar desde cuándo ha iniciado el rechazo a ir al colegio. De esta manera, se puede establecer una línea temporal del problema y entender mejor la razón de su aparición. Es posible que ese momento haya coincidido con algún evento importante que ha generado impacto emocional en el niño. Es fundamental descartar cualquier tipo de patología orgánica que pueda estar generando malestar en el niño. De la misma manera, es recomendable hablar con otros padres y madres del centro para conocer si otros compañeros sufren una situación similar. A veces, el problema puede estar relacionado con el trato que los menores reciben de algún profesor.

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Qué hacer si mi hijo no quiere ir a la escuela

Si tu hijo muestra un rechazo reiterado a ir al colegio, aquí presentamos algunas claves que pueden ayudarte a afrontar la situación.

1. Cuida la comunicación

Un pilar clave para entender a tu hijo y saber qué sucede es la comunicación. Muchas familias muestran importantes déficits comunicativos, hasta el punto de que no existen conversaciones fluidas entre padres e hijos más allá de cuestiones superficiales como las notas o las obligaciones. En este sentido, es esencial que los adultos transmitan a sus hijos su disponibilidad para escucharlos siempre que lo necesiten.

De esta manera, ellos sabrán que pueden contar con sus padres para cualquier cosa. Como padre o madre, es mejor que no interrogues ni presiones para saber lo que sucede. En su lugar, muéstrate afectuoso y cercano, utiliza un tono de voz sereno y dedica tiempo de calidad a tu pequeño sin distracciones como el móvil o el trabajo. De esta manera, fortalecerás el vínculo que os une y crearás el espacio ideal para que él se abra acerca de su temor a ir al colegio.

2. Valida las emociones de tu hijo

Muchas veces, los adultos tienden a infravalorar los problemas de los niños. Esto lleva a que los pequeños se sientan solos e incomprendidos ante situaciones que les producen mucha ansiedad. Recuerda que tú también fuiste niño una vez y que, como tal, también tenías miedos y preocupaciones propias de la edad.

En lugar de decirle a tu hijo que no debe estar triste o que se preocupa por cuestiones sin importancia, baja a su nivel y hazle saber que entiendes cómo se siente (triste, asustado, enfadado...) y que tratarás de ayudarle a resolver el problema. Trata de utilizar un vocabulario emocional diverso, habla de sentimientos con él e indícale que todas las emociones son necesarias, por lo que no está mal sentir tristeza u otras emociones típicamente desagradables.

3. Contacta con el centro escolar

Cuando los pequeños muestran rechazo abierto a ir a clase, es recomendable que los padres puedan tener un contacto fluido con el centro escolar. De esta manera, una reunión con el tutor puede dar mucha información acerca de cómo se encuentra el pequeño en el colegio, cómo es su rendimiento, su relación con los compañeros, etc. En algunos casos, hablar con el tutor no será suficiente.

Puede que sea preciso que tu hijo reciba el acompañamiento del orientador escolar o que desde dicho departamento se evalúe la situación para implementar un protocolo de actuación adecuado. Recuerda que el centro tiene la obligación de responder cuando un alumno está sufriendo problemas como el acoso escolar, y que como padre o madre estás en tu derecho de conocer de qué manera debe actuar el centro ante distintos escenarios.

4. Analiza los mensajes subliminales

Cuando los adultos sufrimos o no nos encontramos bien, somos capaces de expresar nuestro malestar de manera verbal. Sin embargo, en el caso de los niños esto no siempre sucede. En su caso, muchas veces lo que se está experimentando se canaliza de forma indirecta través del juego o del dibujo. Por ello, saber qué le ocurre a tu hijo y por qué se niega a ir a clase puede requerir algo más que preguntas directas. Observa como juega o analiza aquello que dibuja para ver si obtienes alguna pista.

5. Acude a un profesional

A veces, incluso tomando todas las medidas anteriores es posible que el problema persista. En este caso, puede ser necesario contar con la ayuda de un profesional de la psicología. Este podrá ayudar a manejar la situación y evaluar lo que sucede de forma exhaustiva. Así, el psicólogo puede conocer qué problema está provocando el rechazo del niño a acudir al centro escolar.

El tratamiento psicológico suele requerir no sólo la intervención directa con el niño, sino además el trabajo conjunto con los padres a los que se les brindan pautas y orientación. Entre los problemas más comunes que causan el rechazo a acudir al centro se encuentran el acoso escolar, la baja autoestima, los problemas en alguna asignatura, etc. Dependiendo del caso, la psicoterapia tendrá una duración variable y puede requerir la coordinación con el centro escolar.

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Conclusiones

En este artículo hemos hablado acerca de algunas pautas que se pueden llevar a cabo cuando un hijo no desea ir al centro escolar. El rechazo a ir al colegio es un fenómeno que puede aparecer puntualmente en cualquier niño, aunque cuando se vuelve constante puede ser indicador de que algo no va bien. En este sentido, es importante que los progenitores analicen la situación y tengan en cuenta aspectos como el momento en el que ha aparecido el problema, posible existencia de problemas con los compañeros, ver si otros niños sufren el mismo problema, descartar problemas académicos y también patologías orgánicas.

En cualquier caso, algunas medidas generales que pueden ser de ayuda si un hijo se niega a ir a clase pueden ser: mantener una comunicación fluida, validar las emociones del pequeño, contactar con el centro escolar, analizar los dibujos y juegos del niño o acudir a un profesional de la psicología. La coordinación con el centro escolar es clave, pues todos los centros escolares deben actuar cuando un alumno está sufriendo, especialmente si se trata de un problema del centro como acoso escolar o problemas relacionales entre alumnos.

A veces, el papel del orientador es de gran ayuda como apoyo para el menor. Cuando todas estas medidas no surten efecto, se hace necesario acudir a un profesional de la psicología. El psicólogo puede hacer una valoración exhaustiva de lo que sucede y orientar a los padres a la hora de resolver la situación.

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