Los 8 tipos de Conformidad Social (y sus características)

La conformidad social es un fenómeno psicológico a través del cual podemos cambiar nuestra opinión o alterar la conducta con el fin de adaptarnos a la presión de un grupo. Analicemos sus bases psicológicas.

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Era el año 1951. Solomon Asch (1907 - 1996), psicólogo polacoestadounidense reconocido como uno de los padres de la Psicología Social y el cuadragésimo psicólogo más citado del siglo XX, desarrolla, en la Universidad de Swarthmore, uno de los experimentos psicológicos más famosos de la historia para analizar cómo las personas podemos cambiar nuestro comportamiento para no ir en contra del grupo.

En el conocido como experimento de Asch, 50 sujetos participaron (sin saberlo, de ahí la polémica del ensayo) en un estudio en el que cada uno era puesto en un aula junto a otras personas (que eran actores) para, en teoría, realizar una prueba de lógica: decir cuál de las tres líneas de un dibujo era la más cercana a la longitud de referencia.

En las dos primeras rondas, los actores decían la respuesta correcta y el participante, tranquilo, decía lo que pensaba. Pero en la tercera, los actores empezaron a decir una respuesta claramente incorrecta de forma coordinada. Y Asch vio cómo 37 de los 50 sujetos acababan sucumbiendo a la presión del grupo y diciendo lo que no pensaban solo por no ir en contra el grupo.

Fue así como Solomon Asch estableció el concepto de la “conformidad social”, un fenómeno psicológico que ha sido muy estudiado en el campo de la Psicología Social y en cuyas bases profundizaremos en el artículo de hoy, de la mano de las más prestigiosas publicaciones científicas. Veremos en qué consiste este fenómeno y de qué distintas formas puede manifestarse.

¿Qué es la conformidad social?

La conformidad o conformismo sociales un fenómeno psicológico a través del cual un individuo es susceptible de cambiar su opinión o conducta por acción de la presión de un grupo. Así, con el fin de adaptarnos al grupo del que formamos parte, sentimos una influencia social en la que la presión nos lleva a adherirnos a las conductas, actitudes u opiniones mayoritarias en la comunidad en la que nos encontramos.

De acuerdo al psicólogo social británico John Turner (1947 - 2011), la conformidad social queda definida como la tendencia de una persona discordante hacia posiciones normativas de grupo, tratándose, pues, de una estrategia de nuestra propia mente para adaptarnos a la postura más aceptada de un grupo a través del contexto de una presión explícita o implícita.

Estamos condicionados por cómo actúan y por cómo piensan las personas de nuestro entorno. Esto es lo que nos indica el conformismo social. Y es que estamos expuestos constantemente, en situaciones grupales, a una presión que puede condicionar (y condiciona) nuestra manera de interpretar la realidad y desarrollar nuestro comportamiento.

De ahí que esta norma social nos pueda inducir a alterar nuestra conducta e incluso nuestras emociones, pensamientos y sentimientos. No es de extrañar, pues, que este fenómeno de naturaleza psicosocial haya sido un concepto de gran interés en el campo de la Psicología Social, naciendo a raíz de los experimentos de Asch de 1950 que hemos comentado en la introducción.

Posteriormente y tras más de setenta años desde su formulación y “descubrimiento”, numerosos estudios psicológicos han profundizado en las bases psicológicas y sociales de este conformismo, señalando que este está influenciado por cómo nos adaptamos mejor cuando al menos tres personas dentro de un grupo piensan y actúan como nosotros y que el origen de la conformidad social se ubica en la respuesta adaptativa al deseo de sentir tranquilidad en situaciones de incertidumbre y, percibiendo el apoyo del grupo, cubrir el deseo de ser aceptados.

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Tal y como dijo el psicólogo social rumano Serge Moscovici (1925 - 2014), las personas tenemos tendencia a sobrestimar la influencia que el grupo del que formamos parte puede ejercer sobre nosotros. Y es que incluso de forma involuntaria e inconsciente, podemos cambiar nuestro pensamiento y conducta para así no ir en contra de la comunidad.

Esta conformidad social puede realizarse a través de mecanismos de cumplimiento (la persona externaliza un acuerdo con el grupo pero, en secreto, mantiene su opinión de manera privada), de identificación (la persona comparte la opinión del grupo pero solo cuando forma parte de él) o de internalización (la persona comparte la opinión del grupo incluso cuando ya no forma parte del mismo).

Como podemos intuir, pues, esta conformidad social puede manifestarse de muchas formas distintas. Y ha sido necesario diferenciarlas, clasificando el conformismo descubierto y descrito por Solomon Asch en unos tipos concretos. Y esto es precisamente en lo que profundizaremos a continuación ahora que ya hemos entendido las bases psicológicas de la conformidad.

¿Qué tipos de conformismo social existen?

Como hemos visto, la conformidad social es un concepto que apela a cómo nuestro patrón de conductas y pensamientos puede verse alterado por la presión grupal, alterando nuestro comportamiento para adherirnos a la opinión o actitud mayoritaria y aceptada en la comunidad.

Ahora bien, ¿el conformismo social se expresa siempre de la misma forma? No. Ni mucho menos. Muchos psicólogos, entre los que destaca Herbert Kelman (1927 - 2022), psicólogo estadounidense, han realizado distintas clasificaciones que hemos recogido para ofrecer la mayor cantidad posible de información. Veamos, pues, qué clases de conformidad social existen.

1. Conformidad por condescendencia

La conformidad por condescendencia es aquella en la que el conformismo está ligado a una actitud de acomodarnos o adaptarnos al gusto o voluntades de otra. Así pues, en este tipo de conformidad social, nos conformamos con una petición explícita o implícita a nivel social porque sabemos que los protocolos sociales indican que debemos hacerlo pero sin creer realmente en ello. Cuando nos “conformamos” a vestir camisa para una reunión de trabajo sin querer hacerlo, estamos ante esta conformidad ligada a la condescendencia.

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2. Conformidad por obligación

La conformidad por obligación es aquella en la que nos conformamos con una petición por el mero motivo de conseguir una recompensa o de evitar un castigo. No es que haya condescendencia, pues en esta no había este componente de obligatoriedad. En caso del conformismo por obligación, nos forzamos a adoptar una conducta o pensamiento porque sabemos que su cumplimento acarrea beneficios y el incumplimiento, perjuicios.

3. Conformidad por aceptación

La conformidad por aceptación es aquella más interesante desde el punto de vista psicológico, pues el conformismo va ligado a una aceptación interior. Sin un fenómeno de obediencia ni de condescendencia, la persona llega a creer que aquello que piensa o hace la mayoría del grupo es lo correcto, por lo que se modifica nuestra conducta o patrón de pensamiento de una forma profunda y a través de un fenómeno de presión grupal inconsciente.

4. Conformidad de cumplimiento

La conformidad de cumplimiento es aquella en la que la persona externaliza un acuerdo con el grupo pero mantiene su opinión de forma privada. Como su propio nombre indica, “cumple” con lo esperado, que es adherirse a la opinión y conducta mayoritaria. Pero no llega a internalizar aquel comportamiento, pues en su interior sigue pensando lo que pensaba independientemente de la presión grupal.

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5. Conformidad de identificación

La conformidad de identificación es aquella en la que la persona comparte la opinión del grupo pero solo cuando forma parte del mismo. Como su propio nombre indica, “se identifica” con la conducta y opinión mayoritaria pero la presión grupal no ha sido suficiente para que llegue a internalizarse, por lo que cuando no esté sujeto a la presión de dicho grupo, volverá a tener el patrón conductual y de pensamiento previo.

6. Conformidad de internalización

La conformidad de internalización es aquella en la que la persona comparte la opinión del grupo incluso cuando ya no forma parte de él. Como su propio nombre indica, aquí sí que se produce un proceso de internalizar los nuevos patrones de conducta y de pensamiento. La presión grupal ha sido suficiente para que la persona llegue a este estado de conformidad y se adhiera a la opinión mayoritaria, adoptándola como correcta incluso cuando no estamos expuestos ya a la presión que ejerce el grupo sobre nosotros.

7. Conformidad informativa

La conformidad informativa es un tipo de influencia social en la que las personas asumimos que la acción de las otras personas son un reflejo del comportamiento correcto en una situación específica. Esto está ligado a la conocida como ignorancia pluralista, concepto que apela a cómo solemos usar la conducta de los demás como criterio fiable y más apto que el nuestro propio. Esta conformidad se hace más notoria en situaciones ambiguas donde no somos capace de determinar la decisión correcta de algo, por lo que acudimos a “imitar” lo que hacen los otros.

8. Conformidad normativa

Y terminamos con la conformidad normativa, aquel tipo de influencia social donde no es que asumamos la acción de otras como reflejo del comportamiento correcto, sino que modificamos el nuestro para ser aceptados por los otros miembros del grupo. Así, aceptamos normas del contexto social para evitar ser rechazados por el grupo.

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