Los 10 tipos de calambres (y por qué aparecen)

Los calambres o rampas son espasmos musculares que, apareciendo en distintas partes del cuerpo, pueden provocar dolor. Veamos cómo se clasifican dependiendo de sus causas y del lugar donde se producen.
Tipos calambres

El cuerpo humano está formado por más de 650 músculos, por lo que no debe extrañarnos que hasta el 40% de nuestro peso corporal corresponda a masa muscular. Son parte fundamental de nuestro cuerpo a nivel locomotor y de mantenimiento de las funciones vitales. Y aunque cada músculo sea un órgano individual único con una anatomía y fisiología únicas, todos responden a una misma estructura básica.

Y aquí entra en juego el tejido muscular estriado, el cual, a diferencia del liso, es de movimiento voluntario. Las fibras musculares son de contracción y relajación voluntaria y dan lugar a los músculos esqueléticos, los cuales representan el 90% de los músculos totales y son los que permiten la locomoción y el desarrollo de todas y cada una de nuestras funciones motoras.

Pero como bien sabemos, la musculatura es susceptible de sufrir distintos problemas. Y uno de los más comunes son, sin lugar a dudas, los calambres, esos espasmos musculares que consisten en contracciones súbitas, involuntarias y dolorosas que todos hemos sufrido alguna vez.

Así pues, en el artículo de hoy y de la mano de nuestro equipo de fisioterapeutas colaboradores, exploraremos las bases clínicas de los famosos calambres o rampas musculares, viendo qué son y, sobre todo, qué tipos existen dependiendo de los desencadenantes de los espasmos. Empecemos.

¿Qué son los calambres musculares?

Los calambres musculares, también conocidos como rampas o espasmos, consisten en contracciones involuntarias, súbitas y dolorosas de las miofibrillas de un músculo esquelético. Las miofibrillas son orgánulos intracelulares de las células musculares (también conocidas como miocitos o fibras musculares) con propiedades contráctiles, por lo que son las estructuras que permiten que el músculo se contraiga o se relaje.

Normalmente, esta contracción de las miofibrillas es voluntaria y no va más allá de que aquel nivel necesario para cumplir con la función motora, pero por distintas causas que veremos más adelante, puede producirse una exagerada contracción que se manifiesta no solo con dolor (que puede ser intenso), sino con un endurecimiento tanto palpable como visible del músculo que está experimentando el calambre.

Una rampa muscular suele durar desde unos segundos hasta unos pocos minutos, involucrando a la totalidad o una parte del músculo, pudiendo, a veces, aparecer en varios músculos cercanos de forma simultánea. Los calambres son inofensivos (más allá del dolor), pero pueden imposibilitar el uso de ese músculo, algo peligroso dependiendo del contexto, como por ejemplo nadando en el mar.

Son muy comunes (especialmente después de practicar actividad física), apareciendo generalmente en muslos, pies, brazos, abdomen, manos, gemelos, caja torácica… Pero como hemos dicho, más allá del dolor, no son graves. Solo habría que consultar con un médico si son inusualmente frecuentes, van acompañados de pérdida de sensibilidad o si sufrimos alcoholismo. Pero por lo general, los calambres, rampas o espasmos musculares son benignos.

¿Qué clases de calambres musculares existen?

Ahora que ya hemos entendido qué son, es hora de ver cómo se clasifican los calambres. Como hemos dicho, la clasificación más habitual va acorde a la causa o desencadenante de la contracción involuntaria de las fibras musculares que conducen a la experimentación del calambre. Estos son los principales tipos de rampas.

1. Calambres ordinarios

Los calambres ordinarios son todos aquellos que surgen de forma natural sin que haya ninguna patología ni ninguna alteración fisiológica de fondo. Son los más comunes y cualquier persona sana puede experimentarlos de vez en cuando, especialmente después (o durante) del ejercicio físico.

De hecho, se cree que hasta el 95% de los calambres se deben a contracciones involuntarias sin una enfermedad de fondo. Su intensidad no se relaciona con la intensidad del esfuerzo físico realizado y puede ser precedido (o finalizar) con fasciculaciones palpables y visibles. De todas formas, como se deben simplemente a una contracción exagerada, estos calambres ceden sin mayores problemas al estirar el músculo.

Sea como sea, estos son los calambres que prácticamente todos experimentamos, ya sea haciendo deporte o incluso estando en reposo. Son especialmente comunes en la planta del pie y en los músculos gastrocnemios, conocidos popularmente como gemelos.

Calambre ordinario

2. Calambres nocturnos

Los calambres nocturnos son aquellos que aparecen por la noche, mientras dormimos. Son muy frecuentes y generalmente están vinculados a la deshidratación, a niveles bajos de ciertos minerales como el magnesio y a la reducción del flujo sanguíneo normal hacia los músculos por estar mucho tiempo tumbado o sentado. Son muy comunes durante las últimas etapas del embarazo.

3. Calambres por deshidratación

La falta de agua es una de las causas principales detrás de los calambres. El balance hídrico es esencial para asegurar un buen funcionamiento del sistema muscular y regular correctamente las contracciones y relajaciones musculares. De ahí que sea tan importante beber líquidos antes, durante y después del ejercicio físico.

Los calambres por deshidratación son uno de los tipos de rampas más comunes y aparecen porque se rompe el balance hídrico. No hay suficiente ingesta de agua para compensar las pérdidas en forma de sudoración (por eso son comunes en el deporte) y de micción. Por este motivo, para evitar que aparezcan calambres, debemos asegurarnos de darle a nuestro cuerpo un correcto aporte de líquidos.

Deshidratación calambre

4. Calambres por calor

Los calambres por calor son aquellos que tienen, en las temperaturas altas, su principal desencadenante. Aparecen generalmente en personas que trabajan en condiciones donde están expuestos no solo a esfuerzos físicos y musculares, sino a un calor excesivo que hace que transpiren más de lo normal.

Llegados a este punto, ya se relaciona con la deshidratación, pues esta es la causa última. Pero tenemos que diferenciarlos de los anteriores ya que el calor es el desencadenante. Además, estos calambres son más comunes en hombros y manos, con la particularidad de ser especialmente doloroso, poder repetirse durante varios días y aparecer hasta 18 horas después de haber finalizado el trabajo. Debemos vigilar las temperaturas altas.

5. Calambres por compresión de los nervios

Los calambres por compresión de los nervios son aquellos que surgen como consecuencia de un trastorno caracterizado por un pinzamiento de algún nervio. Por ejemplo, la ciática, una enfermedad osteomuscular que se desarrolla a causa de una compresión del nervio ciático (que va desde la parte inferior de la espalda hasta abajo de cada pierna), aumenta el riesgo de sufrir calambres en las extremidades inferiores.

Del mismo modo, la estenosis lumbar, una patología causada por un estrechamiento de los espacios dentro de la columna vertebral, puede incrementar el riesgo de sufrir rampas en las piernas, con un dolor que empeora cuanto más caminas.

Ciática calambre

6. Calambres por disminución de minerales

El sodio, el calcio, el magnesio, el fósforo y el potasio son minerales esenciales en la regulación y ejecución de las contracciones y relajaciones musculares. Así que no debe extrañarnos que disminuciones en sus niveles puedan provocar problemas, como por ejemplo estas rampas de las que venimos hablando.

Los calambres por alteraciones hidroeléctricas son aquellos espasmos musculares que surgen como consecuencia de una disminución en los niveles de uno o varios de los minerales que hemos comentado. Condiciones como la hiponatremia (concentraciones de sodio en sangre anormalmente bajas) o el consumo de diuréticos (que estimulan la pérdida de minerales), pues, pueden estar detrás de los calambres.

7. Calambres inducidos por drogas

El alcohol, debido a su estimulación de la deshidratación y de sus efectos a nivel muscular, es una de las sustancias que más aumenta el riesgo de sufrir calambres. De hecho, el alcoholismo es considerado uno de los más importantes factores de riesgo en lo que tanto a intensidad como frecuencia se refiere. El alcohol provoca deficiencias en la miofosforilasa, una enzima que descompone el glucógeno en glucosa-1-fosfato, un proceso muy importante dentro de la célula muscular para asegurar su correcto funcionamiento.

Alcohol calambre

8. Calambres por hemodiálisis

La hemodiálisis es un tratamiento que consiste en eliminar artificialmente las toxinas del cuerpo conectándose a una máquina que filtra los desechos, sales y líquidos de la sangre cuando tus riñones, ante un caso grave de insuficiencia renal, son incapaces de funcionar de forma adecuada.

En este contexto, uno de los principales efectos adversos de esta hemodiálisis son los calambres musculares, especialmente si el paciente no cumple con alguna de las sesiones. Se deben generalmente a una reducción de los electrólitos y/o a la deshidratación, pero se alivian rápidamente con la inyección de dextrosa hipertónica.

9. Calambres por enfermedades

Además de estas situaciones, los calambres también pueden ser síntoma de distintas enfermedades, como por ejemplo la arterioesclerosis (un endurecimiento de las paredes de las arterias), el hipotiroidismo (una reducción de la síntesis y liberación de las hormonas de la glándula tiroides), el déficit de vitamina D, la esclerosis lateral amiotrófica, etc. En este caso, los calambres son un (posible) síntoma más de una patología que requiere de su tratamiento específico.

Calambres enfermedades

10. Calambres musculares lisos

Hemos dicho que los calambres son espasmos en los músculos esqueléticos, es decir, aquellos de contracción voluntaria y que conforman el 90% de los músculos, siendo los vinculados al aparato locomotor y las funciones motoras. Pero también pueden aparecer en los músculos lisos, aquellos de movimiento autónomo e involuntario.

Los músculos lisos rodean los órganos internos (excepto el corazón, que son músculos cardíacos) y los vasos sanguíneos. Es menos común pero también pueden experimentar estas contracciones involuntarias, súbitas y dolorosas. Un claro ejemplo son los calambres menstruales que se experimentan antes y durante el período.

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