Las 3 diferencias entre memoria a corto plazo y memoria de trabajo (explicadas)

La memoria a corto plazo y la de trabajo se caracterizan por una retención transitoria de la información, pero el modo en el que esta es procesada es distinta. Analicemos sus principales diferencias.

Diferencias memoria corto plazo memoria trabajo

Las personas somos muchísimo más que el resultado de la suma de las 30 millones de millones de células que constituyen nuestros tejidos y órganos. Y esto es gracias a, entre otros muchos procesos fisiológicos que ocurren en nuestro cuerpo, que disponemos de un cerebro capaz de cosas asombrosas que, en esencia, nos hace ser quienes somos.

Y de entre la lista interminable de funciones que realiza el cerebro para controlar lo que sucede en nuestra mente, las actividades fisiológicas del resto del organismo y lo que sucede a nuestro alrededor, la memoria es una de las capacidades más increíbles. Increíbles y necesarias.

Y es que sin esta capacidad de retener, en forma de impulsos nerviosos transmitidos entre neuronas por rutas sinápticas, información para su almacenamiento y/o procesamiento, no seríamos nada. Y aunque existen muchos parámetros para clasificar la memoria, hay dos conceptos muy interesantes: la memoria a corto plazo y la memoria de trabajo.

Consideradas erróneamente como sinónimos, la memoria a corto plazo y la memoria de trabajo, si bien comparten algunas similitudes, son distintas entre ellas. Y en el artículo de hoy y de la mano de las más prestigiosas publicaciones científicas, veremos las principales diferencias entre memoria a corto plazo y de trabajo en forma de puntos clave. Vamos allá.

¿Qué es la memoria a corto plazo? ¿Y la memoria a largo plazo?

Antes de entrar en profundidad en sus diferencias, debemos entender su relación. Por ello, vamos a ponernos en contexto y a definir, de manera individual, qué es la memoria de trabajo y qué es la memoria a corto plazo. De este modo, ya empezará a quedar claro por qué se confunden y, sobre todo, por qué son distintas.

Memoria a corto plazo: ¿qué es?

La memoria a corto plazo es aquel sistema de memoria que retiene la información hasta un minuto después de haberla captado para hacer posible el análisis de lo que estamos experimentando. Es de mayor duración que la sensorial pero de menor duración que la de largo plazo, ya que mientras que esta última puede durar toda la vida, la información retenida en la memoria a corto plazo dura, de media, 30 segundos.

Siendo conocida también como memoria activa o memoria primaria, es aquella capacidad neurológica a través de la cual retenemos en la mente y de forma activa una cantidad pequeña de información (su capacidad es limitada y se estima en 7 ± 2 elementos) durante un tiempo inferior a un minuto, por lo que es un almacén transitorio y limitado.

Es la memoria que nos da un estrecho pero esencial margen de tiempo para comprender qué estamos percibiendo y que, pese a que requiera de poco esfuerzo, se puede hacer un trabajo consciente para retener la información o inconsciente y así conseguir que pase a la memoria a largo plazo.

La memoria a corto plazo se encarga de coordinar, organizar y regular los flujos de información que proceden tanto de los estímulos captados por los sentidos como por todo aquello que emerge de nuestros sistemas cognitivos. Y esto se logra con este almacenamiento temporal.

Memoria corto plazo

Memoria de trabajo: ¿qué es?

La memoria de trabajo o memoria operativa es aquel sistema de memoria que mantiene y procesa la información de manera temporal para hacer posible el desarrollo de funciones cognitivas complejas tales como el razonamiento o el lenguaje. Al almacenamiento transitorio y de corta duración de la información añadimos la capacidad de manipular dicha información.

No solo retiene la información, sino que transforma la información que está almacenando, construyendo relaciones entre los datos que, a nivel cognitivo, estamos manejando para así integrarlos con la memoria a largo plazo. Y es precisamente este puente o nexo entre memoria de trabajo y memoria a largo plazo el que permite el desarrollo de las tareas cognitivas más complejas.

Así pues, la memoria de trabajo tiene una naturaleza claramente activa, pues siendo descrito en primera vez en el año 1974 por parte de Alan Baddeley y Graham Hitch, es un constructo teórico para describir aquella memoria a corto plazo que utilizamos para aprender, razonar, hablar, comprender la información y resolver problemas.

La memoria de trabajo es aquella que nos permite retener en la mente los elementos informativos que necesitamos para realizar una tarea (de ahí su nombre), algo que explica que tenga un carácter temporal. Tomar apuntes, recordar un número de teléfono antes de apuntarlo, cocinar, hacer cálculos mentales… Son innumerables las actividades diarias que requieren de esta memoria de trabajo capaz de almacenar y procesar simultáneamente la información.

Trabajo memoria

¿En qué se diferencian la memoria a corto plazo y la de trabajo?

Tras definir individualmente ambos conceptos, seguro que las similitudes y las diferencias han quedado más que claras. Ambos sistemas de memoria tienen una capacidad y duración limitada, pero sus funciones son distintas. Aun así, por si necesitas o simplemente quieres disponer de la información de manera más visual, hemos preparado la siguiente selección de las principales diferencias entre memoria a corto plazo y memoria de trabajo en forma de puntos clave.

1. La memoria a corto plazo retiene; la memoria de trabajo manipula

La diferencia clave y, sin duda, con la que tienes que quedarte. Y es que mientras que la función principal de la memoria a corto plazo es retener temporalmente la información para que otros procesos cognitivos decidan si debe ser almacenada en la memoria a largo o puede eliminarse definitivamente, la memoria de trabajo no se centra tanto en esta retención, sino en la manipulación de la información.

Como hemos visto, la memoria a corto plazo es un almacén de capacidad (retiene 7 ± 2 elementos) y tiempo (retiene la información un promedio de 30 segundos y un máximo de 1 minuto) limitados que da un margen de tiempo para que el cerebro analice lo que estamos percibiendo y se decida si se debe hacer o no el esfuerzo de almacenar la información en la memoria a largo plazo. Pero en esencia, la memoria a corto plazo es “solo” (es absolutamente esencial) un almacén transitorio de información.

En cambio, la memoria de trabajo, aunque también retiene la información de manera temporal y con una capacidad limitada, no se centra en “aguantar” dicha información para ver si debe ser almacenada en la memoria a largo plazo o no, sino que toma un papel mucho más activo. No es solo un “parking” de información, sino que añade un componente de manipulación de la misma.

En este sentido, la memoria de trabajo, además de retener temporalmente la información,** la procesa, la transforma, la manipula y construye relaciones entre los datos que estamos manejando a nivel cognitivo** para, a través de una estrecha relación con la memoria a largo plazo, hacer posible el desarrollo de las funciones cognitivas más complejas necesarias para cumplir con nuestras tareas del día a día.

Así pues, esta capacidad de manipulación y procesamiento de la información se observa en la memoria de trabajo pero no en la memoria a corto plazo. Esta última no procesa la información, solo la retiene. Pero esto no significa que una sea más importante que la otra. Ambas son absolutamente necesarias.

Corto trabajo memoria

2. La memoria de trabajo se asocia con la memoria a largo plazo

Un aspecto muy importante que diferencia ambos sistemas de memorias es que mientras que la memoria a corto plazo es, entre comillas, el opuesto de la memoria a largo plazo, la memoria de trabajo actúa codo a codo con esta memoria a largo plazo para así poder manipular la información que está reteniendo.

Es decir, la asociación con la memoria a largo plazo es mucho más estrecha con la memoria de trabajo que con la memoria a corto plazo. La memoria a corto plazo claro que se vincula con la de largo plazo, pero no es una relación estrecha, pues esta se basa en que partes de la información retenida en la memoria a corto plazo “salta” a la memoria a largo plazo.

En cambio, la memoria de trabajo, para funcionar, necesita de una sinergia con la de largo plazo. Memoria de trabajo y memoria a largo plazo trabajan simultáneamente. Algo que no sucede con la memoria a corto plazo.

3. La memoria de trabajo sirve para las funciones cognitivas complejas

Y terminamos con una diferencia que, si bien puede desprenderse de lo que hemos visto, amerita su propio punto en esta lista. Y es que si bien la memoria a corto plazo es esencial para retener la información y dar tiempo al cerebro para que este analice lo que está sucediendo a nuestro alrededor, este papel cognitivo es, entre comillas, simple.

En cambio, el papel cognitivo de la memoria de trabajo es mucho más complejo. No se limita a dar tiempo al cerebro para que comprenda lo que estamos experimentando y captando por los sentidos, sino que toma papel activo y, a través de la asociación con la memoria a largo plazo, manipula la información que retiene y establece conexiones neuronales que permiten el desarrollo de funciones cognitivas más complejas como el razonamiento, el lenguaje o la lectura.

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