Las 3 diferencias entre Mobbing y Burnout (explicadas)

El trabajo puede convertirse en un lugar hostil para nuestra salud emocional a través de, principalmente, el mobbing o acoso laboral y el síndrome de burnout, que nos lleva a cronificar el estrés de nuestra vida profesional.

Diferencias mobbing burnout

El trabajo es, para bien y para mal, una parte indispensable de nuestra vida. Y es que tomando en consideración la edad que, de media, trabaja una persona y las horas laborales promedio, nos encontramos con que pasamos entre 8 y 9 años de nuestra vida trabajando. Eso es mucho tiempo. Pero así es como nos ganamos la vida.

Y aunque hay veces que el trabajo puede ser un lugar agradable donde pasar este tiempo e incluso, si somos afortunados, un lugar que nos llena emocionalmente ya que nos dedicamos a lo que más nos gusta, es totalmente cierto también que la vida profesional puede convertirse en una zona hostil para nuestra salud mental.

Y, de nuevo, basta con acudir a las estadísticas. El 9% trabajadores ha sufrido, sufre o sufrirá acoso laboral; y el 10%, sufrirá el conocido como “síndrome del trabajador quemado”. Estamos hablando, pues, de los dos mayores problemas psicosociales asociados al trabajo: el mobbing y el burnout. El acoso laboral y el síndrome que nos lleva a cronificar el estrés de nuestra vida profesional.

Y aunque muchas veces confundamos ambos términos, lo cierto es que, como vemos, cada uno de ellos apela a realidades muy distintas. Por ello, en el artículo de hoy, de la mano de las más prestigiosas publicaciones científicas y con la voluntad de concienciar acerca de estas circunstancias que muchos trabajadores sufren en su día a día, vamos a analizar la naturaleza del mobbing y del burnout, viendo también sus principales diferencias en forma de puntos clave.

¿Qué es el mobbing? ¿Y el burnout?

Antes de entrar en profundidad en materia y ver las más importantes diferencias entre términos, es interesante (y también importante) que nos pongamos en contexto y que comprendamos, de manera individual, en qué consiste exactamente el mobbing y el síndrome de burnout. Por ello, a continuación vamos a definir ambos conceptos.

Mobbing: ¿qué es?

El mobbing es una forma de acoso que tiene lugar en el contexto de un entorno laboral. De ahí que sea conocido también como acoso laboral. Una persona es acosada en su lugar de trabajo, por lo que es aquella forma de acoso que tiene lugar dentro de las empresas, en todos aquellos sitios donde la persona, que se convierte en víctima, desarrolla su actividad profesional estando en contacto con otros empleados.

En este sentido, es el acoso que podemos sufrir en nuestro puesto de trabajo, siendo una situación muy destructiva tanto para la víctima como para la propia empresa y consistiendo en el acechamiento que experimenta una persona por parte de sus compañeros de trabajo (mobbing horizontal), subordinados (mobbing ascendente) o superiores (mobbing descendente).

Estos acosadores desprecian, desaniman, ejercen una injustificada violencia psicológica y generan miedo en un empleado dentro y/o fuera del trabajo con actitudes tóxicas que se prolongan en el tiempo para que la víctima abandone el puesto de trabajo por “voluntad propia” (para que así no haya que pagar indemnización), como venganza por conflictos personales, como castigo ejemplar, con motivo de discriminación, como muestra de superioridad, como acción para aumentar la productividad de un equipo…

Sea como sea, esta forma de acoso tiene la particularidad de que no se ejerce normalmente sobre personas “débiles”, sino que las víctimas más comunes son precisamente los mejores empleados, aquellos más trabajadores y talentosos que terminan siendo objeto de envidia y percibidos como amenazas tanto por sus compañeros como por sus superiores.

Se trata de un hostigamiento psicológico que, de acuerdo a cifras ofrecidas por la propia Unión Europea, afecta en mayor o menor medida al 9% de la población europea activa. Así pues, casi 1 de cada 10 trabajadores sufre o sufrirá este acoso laboral que puede llegar a mermar enormemente la salud emocional de la víctima, con consecuencias devastadoras en su vida tanto profesional como personal.

mobbing qué es

Burnout: ¿qué es?

El síndrome de burnout, también conocido como síndrome “del trabajador quemado”, apela a aquella situación en la que el estrés laboral se cronifica. Esta cronificación del estrés asociado a una carga de trabajo desmedida hace que la persona entre en un estado de agotamiento tanto mental como físico que se manifiesta con síntomas que, prolongándose de forma patológica en el tiempo, merman su autoestima, alteran su personalidad, se sienten desmotivados, provocan insatisfacción laboral, hacen que se adopte una actitud cínica y reducen su energía.

En otras palabras, el síndrome de burnout, de desgaste profesional o del trabajador quemado es un estado de agotamiento físico, mental y emocional que emerge como consecuencia de exigencias laborales agobiantes, estrés crónico y/o insatisfacción por la vida profesional. No es una enfermedad evidentemente, pero sí que puede desencadenar problemas en la salud tanto física como mental potencialmente graves.

Los problemas de insomnio, los dolores de cabeza, la tensión muscular, el cansancio, el dolor de espalda y las náuseas, junto con toda la afectación a la salud emocional (desmotivación, irritabilidad, tensión, pérdida de autoestima, poco interés por el contacto social, actitudes cínicas, nerviosismo, agresividad…), son los principales signos de que este estrés laboral se ha cronificado.

A cada persona, el estrés por el trabajo le afecta de una forma distinta, pero es cierto que aquellas con una personalidad más perfeccionista y que tienen un estilo de vida más agobiante o estresante son más propensas a desarrollar este síndrome. Resulta curioso ver cómo las personas con más tendencia a presentarlo son aquellas con trabajos más vocacionales, como los profesores o los sanitarios.

En algunos casos, este síndrome de burnout puede ser el detonante de dos trastornos tan graves como la ansiedad e incluso la depresión, que son motivo de muchas bajas laborales. Y es que aunque muchas veces el malestar se reduce al entorno laboral, no tarda en expandirse a todos los otros ámbitos de la vida, alterando las relaciones personales con familiares, amigos y parejas.

Este síndrome de burnout requiere de un tratamiento multidisciplinar, con iniciativas de cambio en la propia empresa para reducir el estrés que sienten los empleados pero también, en caso de que sea necesario, apoyo psicológico para el abordaje de este estrés crónico. Si el problema se detecta a tiempo, la ayuda de un psicólogo puede marcar enormemente la diferencia.

Burnout

¿En qué se diferencian el mobbing y el burnout?

Tras analizar extensamente las bases de ambos conceptos, seguro que las diferencias entre ellos han quedado más que claras. Y es que a pesar de que los dos ocurran en el contexto de la vida profesional de una persona, lo cierto es que apelan a realidades muy distintas. Aun así, por si necesitas (o simplemente quieres) tener la información con un carácter más visual, hemos preparado la siguiente selección de las principales diferencias entre mobbing y burnout en forma de puntos clave.

1. El mobbing es acoso laboral; el burnout, estrés crónico por el trabajo

La diferencia más importante y, sin duda, aquella con la que debemos quedarnos. El mobbing es un acoso laboral. Es decir, un acechamiento prolongado en el tiempo en el que los compañeros, subordinados o superiores de un empleado de una empresa hostigan psicológicamente a una víctima por distintas causas, generalmente la de conseguir que abandone la empresa. Pero, en esencia, se basa en actitudes tóxicas de acoso que ocurren en el contexto de un lugar de trabajo.

En el síndrome de burnout, en cambio, no hay un hostigamiento ni mucho menos un acoso. Es la propia persona la que, debido a una actitud muy perfeccionista junto a una carga inviable de trabajo, agobio por las exigencias y poco tiempo para cumplir con los objetivos, desarrolla un estrés en su puesto de trabajo que, en caso de que se cronifique y manifieste con síntomas físicos y emocionales, pasará a conformar este síndrome de burnout.

2. En el mobbing, existe una víctima; en el burnout, no

Como podemos intuir por lo que hemos visto en el anterior punto, en el mobbing o acoso laboral hay dos figuras muy claras: acosador (o grupo de acosadores) y víctima, la cual sufre un hostigamiento psicológico por parte de personas con las que convive en su entorno de trabajo. En el burnout, en cambio, no hay una víctima como tal ya que no existe la figura de un acosador. Es la propia empresa, por como es su estrategia, la que desencadena el estrés crónico.

Y aquí hay otra cosa importante a mencionar. Y es que mientras que en el mobbing o acoso laboral existe una clara intención de hostigar a la víctima (sea con la finalidad que sea), en el burnout no existe esta intencionalidad.

3. El mobbing es una agresión de los derechos fundamentales; el burnout, no

Incluso a nivel jurídico existen diferencias. Y es que el mobbing o acoso laboral, de acuerdo a lo que dictamina la ley, se considera una agresión a los derechos fundamentales de la persona, por lo que constituye un delito que, en el caso de España, está castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años.

El burnout, en cambio, al no existir un culpable como tal, no constituye una agresión a los derechos fundamentales, sino una falta a los derechos de los trabajadores en caso de que pueda demostrarse que la empresa ha cometido errores en su planificación que han llevado a que sus empleados experimenten este estrés crónico.

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