El Experimento de la Tercera Ola: ¿puede el fascismo establecerse en un instituto?

La “Tercera Ola” fue un experimento desarrollado en 1967 por Ron Jones, profesor de historia de secundaria, para mostrar a sus alumnos que las sociedades libres no son inmunes al poder de las dictaduras.

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El Holocausto Nazi fue un genocidio perpetrado en todos los territorios ocupados por Alemania en Europa durante la Segunda Guerra Mundial que consistió en el exterminio de la población judía, gitana y de otros grupos étnicos, sociales o ideológicos, culminando con el asesinato de aproximadamente 11 millones de personas entre el año 1941 y 1945.

Y a nivel sociológico, una de las preguntas que más veces nos hemos hecho todos es la de cómo es posible que los ciudadanos alemanes permitieran que el partido nazi exterminara a millones de seres humanos considerados como “indeseables” por la ideología promulgada por Adolf Hitler. Esta obediencia a la autoridad fue el desencadenante de famosos experimentos psicológicos como el experimento Milgram.

Pero, sin duda, uno de los estudios más interesantes fue uno que, pese a no ser un estudio científico como tal y no haber sido grabado, pasó a la historia por ser uno de los experimentos más interesantes de la historia. Estamos hablando, como no puede ser de otra manera, del experimento de la Tercera Ola, que cuenta con una adaptación novelística escrita por Todd Strasser titulada “La Ola” y con una película homónima.

En este experimento, un profesor de secundaria convirtió el aula de un instituto en una comunidad fascista para mostrar a los alumnos cómo las sociedades libres no son inmunes al poder de las dictaduras. Pero él no sabía hasta qué punto iba a llegar esta lección. Sumerjámonos en el Experimento de la Tercera Ola.

La Tercera Ola: la historia detrás del experimento

Abril de 1967. El Cubberley High School, un instituto de Palo Alto, California, iba a ser el escenario de uno de los experimentos psicológicos más famosos de la historia pese a no ser un estudio científico como tal: el experimento de la Tercera Ola. Un experimento que, en pocos días, iba a convertir ese instituto en una selva.

Ron Jones, profesor de historia de secundaria, estaba impartiendo el tema de la Alemania Nazi. Y en este marco de estudio, quiso explicar a sus alumnos por qué la población alemana aceptó ciegamente las atroces acciones del régimen nazi durante el asceno del Tercer Reich y durante la Segunda Guerra Mundial.

Pero incapaz de explicar con palabras cómo fue posible que los ciudadanos de Alemania, especialmente la población no judía, permitieran que el partido nazi exterminara a millones de personas en el contexto del Holocausto, decidió mostrárselo de forma práctica. Mostrárselo a través de un célebre experimento sobre la disciplina del cual, como ya hemos insinuado, perdería el control.

Ron Jones decidió crear un movimiento social ficticio dentro de su aula como una demostración de la vinculación al fascismo que las sociedades libres pueden acabar desarrollando. Un movimiento al que llamó “La Tercera Ola”, haciendo alusión tanto al Tercer Reich como al hecho de que en una sucesión de olas en el mar, la tercera es siempre la más fuerte. Y esto último, es una metáfora de lo que estaba por venir. Y es que el experimento iba a cobrar una fuerza inmensa.

A lo largo de cinco días y bajo el lema de "Fuerza mediante la disciplina, fuerza mediante la comunidad, fuerza a través de la acción y fuerza a través del orgullo", aquel movimiento de la Tercera Ola iba a devorar el instituto. Pero Jones no lo sabía. Al menos, de momento. El experimento iba a empezar.

Primer día

Lunes 3 de abril de 1967. El primer día del experimento se basó en la primera premisa del lema de la Tercera Ola: “fuerza mediante la disciplina”. Ron Jones, aquel lunes, escribió sin previo aviso esta frase en la pizarra para que los treinta alumnos de la clase pudieran leerla, e instó, a todos, a comportarse de forma tremendamente disciplinada.

Jones dijo a sus alumnos que tenían que entrar en el aula y sentarse correctamente en su pupitre en menos de treinta segundos y sin hacer ruido. Poco a poco, iba adoptando un rol más autoritario, obligando a los que tuvieran alguna pregunta, a levantarse formalmente y preguntar con, como mucho, tres palabras, y acompañando la oración siempre de “Señor Jones”.

Todo el mundo se adhirió a esas normas, pues lo veían como un juego. Y Jones, que en principio iba a realizar este experimento solo un día, al quedar sorprendido por la facilidad para convertir a esos adolescentes en personas tremendamente disciplinadas, decidió continuar. Quería ver hasta dónde podía llegar esta disciplina.

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Ron Jones en 2010.

Segundo día

Martes 4 de abril de 1967. El segundo día del experimento se basó en la segunda premisa del lema de la Tercera Ola: “fuerza mediante la comunidad”. La clase de historia ya era un grupo con profundo sentido tanto de la disciplina como de la comunidad. Y fue en ese momento que Jones creó el movimiento como tal: la Tercera Ola.

Pero no satisfecho con ello, inventó un saludo muy simular al del nazismo y, a través de la disciplina instaurada el primer día, obligó a los alumnos a saludarse con él incluso fuera del aula. Como era de esperar, todos obedecieron. Al mismo tiempo, Jones dio tareas a cada uno de los alumnos.

Tareas tales como diseñar el logo de la tercera ola, reclutar a amigos para el movimiento e impedir que alumnos ajenos al movimiento entraran en el aula. Todos obedecieron de nuevo. La Tercera Ola estaba cobrando vida y apenas estábamos en el segundo día. Pero la comunidad, como rezaba el lema, ya tenía mucha fuerza.

Tercer día

Miércoles 5 de abril de 1967. El tercer día del experimento se basó en la tercera premisa del lema de la Tercera Ola: “fuerza a través de la acción”. El movimiento se había expandido mucho más allá de que aquella aula de historia. La Tercera Ola estaba viva y alumnos de todo el instituto se habían unido a ella.

De los 30 miembros que había el martes por la mañana, el miércoles ya había más de 200. En ese momento, Jones entregó a los que formaban parte del movimiento tarjetas de miembros para que pudieran identificarse y seleccionó a tres de los más implicados en él para que lo avisaran cuando otros miembros se saltaban las normas impuestas.

Y en apenas un día, recibió más de veinte reportes. Paralelamente, los miembros comenzaron a realizar pruebas a aquellos que parecían no ser del todo leales con el movimiento. Y si veían algo extraño, los castigaban desterrándolos a la biblioteca. Las conductas extrañas estaban empezando a aparecer.

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Cuarto día

Jueves 6 de abril de 1967. El cuarto día del experimento se basó en la cuarta premisa del lema de la Tercera Ola: “fuerza a través del orgullo”. Fue al cuarto día que Jones se dio cuenta de que estaba empezando a perder el control del experimento. Vio que los alumnos se estaban implicando demasiado con la Tercera Ola y su lealtad, compromiso y disciplina para con el movimiento le empezaba a dar miedo.

Y sus sospechas acabaron cumpliéndose. El jueves, todo se torció definitivamente. Los miembros crearon una división de seguridad que agredió físicamente tanto a reporteros del periódico del instituto como a alumnos disidentes el movimiento. Era el cuarto día y Jones vio cómo el instituto se había convertido en una alemania nazi en miniatura de la que él mismo era el líder.

El profesor ya era perfectamente consciente de que debía detener aquello antes de que ocurriera una desgracia. Por ello, preparó algo. Dijo a sus miembros que el movimiento de la Tercera Ola iba a convertirse en un fenómeno nacional y que al día siguiente se iba a realizar un anuncio oficial en el salón de actos del instituto. Los citó a todos.

Quinto día

Viernes 7 de abril de 1967. Los miembros de la Tercera Ola, que, recordemos, ya eran más de 200, fueron citados por Jones en el salón de actos a las 11:50 de la mañana del viernes. Al llegar, vieron a varios periodistas, que en realidad eran amigos de Jones, y que tenían que simular que aquel acto era un anuncio de la expansión del movimiento a nivel nacional, haciendo preguntas a los alumnos sobre qué habían aprendido de la Tercera Ola.

Jones puso un televisor en el centro del escenario. Pero cuando llegó el supuesto momento del anuncio y encendió la televisión, no había nada. Se les mostró un canal vacío, solo con ruido. Y después de varios minutos en los que los miembros, con la disciplina que habían obtenido, esperaron pacientemente, Jones anunció la verdad.

Dijo a sus alumnos que el movimiento había sido un estudio psicológico y sociológico. Que habían sido parte de un experimento sobre el fascismo y que todos ellos, sin excepción, habían creado un clima de superioridad por formar parte de un movimiento autoritario. Igual que los ciudadanos alemanes durante la era del Tercer Reich.

Jones les acababa de demostrar que ni siquiera las sociedades libres eran inmunes al atractivo delas ideologías autoritarias. Y tras pedirles perdón y a modo de concluir el experimento, les hizo visualizar, en ese salón de actos, un documental sobre el régimen nazi. No sabemos qué ocurrió después, pues el estudio nunca estuvo lo suficientemente bien documentado. Pero sí sabemos que, en apenas cinco días, casi todo un instituto sucumbió a la Tercera Ola. ¿Es justificable el experimento de Jones? Que cada lector se sienta libre de encontrar su respuesta a este dilema. Nosotros simplemente hemos contado la historia.

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