Las 5 diferencias entre Amnesia y Demencia (explicadas)

La amnesia y la demencia son dos conceptos que, si bien guardan algunas similitudes, tienen unas bases clínicas muy distintas. Veamos las principales diferencias entre ambas condiciones neurológicas.

Diferencias amnesia demencia

Los seres humanos somos una proeza de la evolución biológica por muchos motivos. La lista de atributos fisiológicos y de habilidades mentales que nos han permitido convertirnos, para bien y para mal, en la especie dominante del planeta es prácticamente infinita. Pero estaremos de acuerdo en que de entre todas las capacidades que nos hacen humanos, la memoria es una de las más importantes.

¿Qué sería de nosotros sin esta capacidad de almacenar recuerdos para toda la vida? La memoria es una de las capacidades esenciales que constituyen nuestra naturaleza. Y tanto es así que uno de los mayores miedos humanos es el de perderla. Que nuestros recuerdos y vivencias se desvanezcan de nuestra memoria.

Así pues, todas aquellas condiciones clínicas que, por su impacto neurológico, puedan ocasionar una pérdida más o menos grave de memoria generan temor entre las personas. Y, como siempre, donde hay miedo, hay desconocimiento. Por ello, no es de extrañar que haya, a nivel social, una confusión entre dos conceptos que incorrectamente consideramos como sinónimos: la amnesia y la demencia.

En este contexto y con la voluntad de responder a todas las dudas que puedas tener acerca de este tema. en el artículo de hoy vamos a definir las bases clínicas de la amnesia y de la demencia, viendo en qué puntos son similares y, por supuesto, en cuáles son distintos. Empecemos.

¿Qué es la amnesia? ¿Y la demencia?

Antes de entrar en profundidad y presentar las principales diferencias entre ambos conceptos en forma de puntos clave, es interesante (y también importante) que nos pongamos en contexto y definamos, de manera individual, en qué consisten estas dos condiciones clínicas. Definamos, pues, qué es la amnesia y qué es la demencia.

Amnesia: ¿qué es?

La amnesia es un trastorno que supone la pérdida parcial o total de la memoria, es decir, de la capacidad de recordar eventos o experiencias que ocurrieron en el pasado. Se trata, pues, de un déficit del mecanismo cerebral de funcionamiento de la memoria que provoca la incapacidad parcial o completa de la habilidad de recuperar o conservar la información.

En este contexto, la amnesia, más que provocar una pérdida de la identidad, pues a pesar de que sea un recurso propio de las películas, se manifiesta con la dificultad para generar nuevos recuerdos, de incorporar información nueva, de recuperar recuerdos anteriores o de rescatar información que anteriormente nos era familiar.

En la inmensa mayoría de casos, la memoria afectada es la de corto plazo. Es decir, no se pierden los recuerdos más lejanos y que están arraigados en la memoria a corto plazo, sino que los problemas vienen a la hora de retener información nueva y de recuperar recuerdos recientes. Una persona con amnesia quizás no te pueda decir qué ha desayunado hoy, pero te podrá decir qué desayunó el día de su primera comunión, por ejemplo.

Pero más allá de esta afectación a la memoria, no existen daños en otras habilidades cognitivas. Esto es clave. La amnesia no afecta a la orientación, al habla, a las habilidades sociales, a la inteligencia, a la capacidad de atención, a la personalidad ni a la consciencia. Así pues, la amnesia es un trastorno limitado única y exclusivamente a la memoria.

Y en lo que respecta a causas, como son muchas las regiones del cerebro vinculadas a la memoria, existen muchos daños cerebrales distintos que pueden derivar en esta amnesia, siendo las principales causas las siguientes: encefalitis, hipoxia, abuso de alcohol, accidente cerebrovascular, desarrollo de tumores cerebrales, consumo de determinados medicamentos, convulsiones, enfermedades neurodegenerativas y los traumatismos cerebrales, aunque estos últimos generalmente no dan lugar a una amnesia permanente, solo las lesiones más graves. Incluso los choques emocionales más fuertes pueden ocasionar una amnesia transitoria.

Aun así, en los casos más graves, es posible que esta amnesia sea permanente y que no se puedan recuperar los recuerdos perdidos. Por ello, hay veces en las que esta amnesia, que varía mucho en alcance y gravedad, puede provocar problemas en la vida personal y profesional. En estos casos, la persona puede recurrir a la terapia ocupacional para entrenar la memoria, aprender nueva información y hacer uso de la asistencia tecnológica para compensar esta condición.

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Demencia: ¿qué es?

La demencia es una pérdida de la función cerebral a causa del desarrollo de una enfermedad neurodegenerativa. Se trata, pues, de una condición clínica vinculada a daños en el cerebro por la degeneración de las neuronas cerebrales, haciendo que la persona vea afectada no solo su memoria, sino el razonamiento, coordinación, control de las emociones, pensamiento, habilidades sociales, comprensión, habla, orientación, etc.

En este sentido, la demencia afecta a las habilidades físicas, cognitivas, conductuales y sociales, además del impacto en la salud psicológica, con la posibilidad de desarrollar depresión, ansiedad y paranoias. La pérdida de la memoria es solo uno de los muchos síntomas que se desarrollan cuando el paciente desarrolla demencia. Unos pacientes que casi siempre (es muy raro que se desarrolle antes de los 60 años) son de edad avanzada.

De hecho, la demencia es la principal causa de discapacidad en la tercera edad. Entre los 65 y los 70 años, la incidencia se sitúa en el 2%, pero entre los mayores de 80 años, esta incidencia aumenta hasta el 20%. Y si hay 50 millones de casos de demencia en el mundo, se estima que hasta el 70% podrían ser debidos al Alzheimer.

No es la única causa de demencia (esta también puede deberse a la enfermedad de Huntington, la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, la demencia vascular, la demencia con cuerpos de Lewy o la enfermedad de Pick, entre otras), pero sí es cierto que el Alzheimer es la principal. Y estamos ante una enfermedad neurodegenerativa en la se observa un lento pero continuo, progresivo e irreversible deterioro de las neuronas cerebrales, situación que es responsable de los síntomas de demencia y, en última instancia, cuando el cerebro ya no puede mantener estables las funciones vitales, del fallecimiento del paciente.

Así pues, pese a que la demencia no sea una enfermedad como tal ni sea responsable directa de la muerte de la persona, las patologías neurodegenerativas asociadas a ella, al no tener cura y dar lugar a daños cerebrales progresivos e irreversibles, terminan por ser responsable de la muerte de la persona en un lapso de tiempo más o menos largo, que puede ir desde los 3 años hasta los 20 años desde el diagnóstico. Los tratamientos y medicamentos actuales, si bien no existe cura, pueden, al menos, mejorar de forma temporal los síntomas de la demencia para que la persona pueda mantener su autonomía el máximo tiempo posible.

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¿En qué se diferencian la amnesia y la demencia?

Después de analizar en profundidad ambos conceptos, seguro que las diferencias entre ellos han quedado más que claras. Aun así, por si necesitas (o simplemente quieres) disponer de la información con un carácter más visual, hemos preparado la siguiente selección de las principales diferencias entre amnesia y demencia en forma de puntos clave. Vamos allá.

1. En la amnesia, la memoria es la única función cognitiva alterada; en la demencia, hay más

Sin duda, la diferencia más importante. En la amnesia, la única función cognitiva que se pierde es la memoria, es decir, la capacidad para incorporar nueva información y/o de recuperar recuerdos. Además, la memoria que suele perderse es la de corto plazo, por lo que los recuerdos más lejanos y arraigados en la memoria a largo plazo, suelen mantenerse intactos.

En cambio, en la demencia, no solo es que por la neurodegeneración se acabe perdiendo también la memoria a largo plazo, olvidando los recuerdos más lejanos y que más arraigados estaban, sino que se alteran otras muchas habilidades cognitivas: comprensión, orientación, habla, razonamiento, pensamiento, coordinación, control de las emociones…

2. La demencia es la causa de una enfermedad neurodegenerativa; la amnesia, no siempre

Como decimos, la causa detrás de la demencia propiamente dicha (aquella que es progresiva e irreversible) se desarrolla como consecuencia de una enfermedad neurodegenerativa, es decir, por los daños neuronales que lenta pero continuamente se van acumulando en el cerebro, siendo el Alzheimer la principal causa detrás de esta demencia.

En el caso de la amnesia, si bien puede desarrollarse también por un trastorno neurodegenerativo, tiene, como principales causas, otras situaciones: traumatismos craneales y choques emocionales fuertes (suele dar lugar a una amnesia transitoria), encefalitis, desarrollo de tumores, hipoxia, abuso de alcohol, accidente cerebrovascular, consumo de determinados medicamentos, convulsiones y, en definitiva, cualquier lesión que afecte a las áreas del cerebro asociadas a la memoria, sin necesidad de una neurodegeneración que sí observamos en la demencia.

3. La amnesia puede ser reversible; la demencia, no

Como decimos, la amnesia, si bien hay casos permanentes, puede ser transitoria, es decir, con una pérdida de la memoria temporal de la cual nos recuperamos. En cambio, la demencia es siempre irreversible, pues está asociada a una neurodegeneración que, entre el 50% y el 70% de los casos, tiene, en la enfermedad de Alzheimer, su principal causa.

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4. La demencia está asociada al envejecimiento; la amnesia, no

La demencia está vinculada a las enfermedades neurodegenerativas, las cuales se desarrollan en edades avanzadas. Es muy extraño que una enfermedad como el Alzheimer dé síntomas antes de los 65 años. En cambio, la amnesia, viendo sus causas, podemos darnos cuenta de que no está asociada a la vejez, pues estas pueden desencadenarse a cualquier edad.

5. La demencia es más grave que la amnesia

Por todo lo que hemos visto, queda claro que, si bien pueden haber casos graves de amnesia, en líneas generales, la demencia es una condición más severa que la amnesia, pues al estar asociada a trastornos neurodegenerativos, el impacto en las habilidades cognitivas, las capacidades físicas, las funciones motoras, el comportamiento social, etc, es mucho más profundo. Además, esta neurodegeneración progresiva e irreversible propia de la demencia termina por causar la muerte de la persona.

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