10 consejos para mejorar la memoria (que funcionan)

La memoria es una de las habilidades humanas más increíbles y, si somos capaces de potenciarla, mejoraremos en todos los ámbitos de nuestra vida. Una selección de los hábitos para incrementar nuestra capacidad de memorización.
Consejos mejorar memoria

¿Te cuesta recordar fechas de aniversarios o de momentos históricos importantes? ¿Notas que no tienes memoria fotográfica? ¿Cuántas veces has conocido a alguien y a los pocos instantes no recuerdas cómo se llama? ¿Cuánto hace que no memorizas un número de teléfono? ¿Olvidas constantemente dónde guardas las llaves del coche?

No te preocupes. Todo esto es normal. Estamos condenados, para bien y para mal, a olvidar las cosas. Y es que nuestra educación siempre se basa en ser bombardeados con información, pero nunca se nos dan las herramientas para mejorar nuestra memoria a corto, medio y largo plazo.

Y esto, sin duda, es un gran error. La capacidad para memorizar ha estado tradicionalmente infravalorada y vinculada erróneamente a la habilidad de poder presumir de ella. Pero la memoria es mucho más que esto. Y ejercitarla puede hacernos mejorar en todos los ámbitos de la vida. Desde lo laboral hasta lo personal.

Y como no existen ni buenas ni malas memorias (solo memorias no entrenadas), en el artículo de hoy hemos preparado una selección de los mejores consejos que, aplicados conjuntamente y, evidentemente, poniendo motivación y ganas de superarse, van a hacer que tu memoria mejore muchísimo. ¿Empezamos?

Cómo mejorar la memoria: los mejores hábitos para entrenarla

La memoria es una capacidad cognitiva mental que permite al cerebro codificar y almacenar la información para su posterior recuperación en el futuro de forma voluntaria. Muchas hipótesis hablan de cómo las sinapsis repetitivas entre neuronas, que crean redes neuronales, está detrás del fenómeno de la memoria. Pero lo cierto es que es todavía uno de los procesos mentales más misterios que existen.

Sea como sea, Carl Sagan dijo una vez que “tenemos la capacidad de almacenar en nuestra mente información equivalente a más de 10 millones de millones de páginas de enciclopedia”. Pero lo verdaderamente importante es que tras años de investigación, pese a no entender su naturaleza exacta, sí que hemos comprendido de qué forma podemos mejorarla. Así pues, presentamos a continuación los mejores hábitos para mejorar la memoria a corto, medio y largo plazo.

1. Duerme las horas necesarias

Está más que comprobado que es durmiendo que los recuerdos se asientan en nuestra mente. Para memorizar algo que hemos aprendido durante el día en la memoria a largo plazo, tenemos que descansar correctamente. Así pues, uno de los consejos más importantes para mejorar la memoria es dormir las horas necesarias y conseguir que estas sean de calidad.

Los adultos deben dormir entre 7 y 9 horas al día (aunque hay quien tiene suficiente con menos), pero lo más importante es seguir los hábitos de sueño saludables: irse a dormir y despertarse siempre a la misma hora, hacer deporte con moderación (y no pocas horas antes de ir a la cama), vigilar con las siestas (que no sean de más de 30 minutos), moderar el consumo de cafeína, evitar alcohol y tabaco, no beber ni comer mucho antes de ir a la cama, moderar el uso del móvil por la noche, tomar el sol (con moderación y protección), cuidar el ambiente de la habitación (sin ruidos y con una temperatura que oscile entre los 15 y los 22 °C) y relajarse antes de dormir.

Dormir horas necesarias

2. Come alimentos buenos para la memoria

Evidentemente, no hay alimentos mágicos que te hagan tener una súper memoria. Pero sí que existen algunos que, en conjunción con todos los otros consejos, pueden ayudarte a mejorarla. El Brain Food es una realidad, y los mejores alimentos para estimular la capacidad de memorización son (y está comprobado científicamente) los aguacates, el pescado azul (especialmente salmón y sardinas), los arándanos, el chocolate negro, el brócoli, los huevos, el aceite de coco, la cúrcuma, las nueces y las espinacas.

Del mismo modo, igual que hay alimentos buenos para la memoria, existen algunos malos para ella. Y es que hay algunos que hacen que la salud cerebral se resienta y, por tanto, que nos cueste más memorizar. Estamos hablando de alimentos muy salados, fritos y azucarados, comida basura, lácteos (con grasa), carnes rojas, embutidos, alcohol, cafeína, bollería industrial, edulcorantes artificiales, glutamato monosódico… Tendríamos que moderar su consumo.

3. Huye del estrés

El estrés es el conjunto de reacciones fisiológicas que se activan ante la vivencia de un suceso que percibimos como una amenaza. Es una respuesta normal, pero cuando se convierte en algo crónico que no podemos controlar, entonces la salud cerebral se resiente. El estrés crónico provoca alteraciones neuronales, altera la estructura cerebral, reduce el volumen cerebral y, consecuentemente, afecta a la memoria.

En concreto, un estudio realizado en 2012 determinó que el estrés tiene un profundo impacto en la conocida como memoria espacial, aquella que nos permite recordar la información de la ubicación de los objetos en un entorno. Así pues, si no queremos que esto nos suceda, debemos, en la medida de lo posible, huir del estrés: ir con más tiempo, pensar en cambiar de trabajo, meditar, encontrar momentos de ocio...

4. Visualiza, asocia y emociónate

Para memorizar algo en la memoria a largo plazo, necesitamos siempre tres cosas: visualizar, asociar y emocionarnos. Si cumplimos con estos tres “pasos” y los convertimos en una rutina, verás como te es más sencillo memorizar cosas. Y a partir de aquí, la mejora de la memoria es exponencial. Pero, ¿en qué consiste cada cosa?

  • Visualizar: Como bien dicen, una imagen vale más que mil palabras. La información visual es la más poderosa de todas y la más fácil de retener. Al cerebro le cuesta mucho menos recordar algo con una estructura narrativa y visual que simples palabras escritas. Así pues, todo aquello que memorizamos tenemos que convertirlo en algo visual, como si de un cine se tratara.

  • Asociar: Tras haber convertido la información en una película, llega el momento de asociar. Y en especial, de hacer asociaciones atípicas. Tenemos que relacionar los conceptos a memorizar de una forma impactante. Por ejemplo, si tenemos que recordar que Julio César fue asesinado el 15 de marzo del año 44 a.C., tenemos que visualizarlo (primer paso) siendo asesinado pero también asociar esta visualización con el dato a recordar (la fecha). Podríamos imaginarnos a 15 (día) marcianos (similar a marzo) apuñalándolo 44 veces (año) ante una estatua de Jesucristo (a.C). Esto es asociar.

  • Emocionarnos: Está más que demostrado que memorizamos muchísimo mejor aquellos sucesos que, en el momento de la captación de la información, nos hicieron sentir emociones fuertes. A todo aquello que memorizamos, tenemos que añadirle un componente emocional, algo que podemos conseguir involucrándonos en la historia. siguiendo con el ejemplo, para recordar la fecha, podemos imaginar que Julio César somos nosotros, con nuestra cara y todo, y que los marcianos son similares a, por ejemplo, nuestra profesora de matemáticas del instituto.

Créenos, quizás al principio es complicado, pero cuando entres en la dinámica de memorizar utilizando la visualización, la asociación atípica e impactante y el componente emocional, tu capacidad de memorización mejorará como no creías que era posible.

Visualizar asociar emocionar

5. Utiliza los anclajes mentales

Los anclajes son fundamentales para ejercitar la memoria. Los anclajes son básicamente recuerdos en forma de imagen a través de los cuales recuperamos una información. Aquello a lo que, en cuanto te expones, dispara una serie de cascadas de recuerdos en tu cabeza que te permiten acceder a una información que estaba oculta. Tiene que ser algo sencillo de recordar que, en cuanto lo proyectes, permita que la historia que has creado (como hemos hecho en el punto 4) venga automáticamente a tu mente, sin esfuerzo.

6. Ejercita tu cerebro por la mañana

El cerebro es un órgano que, sin entrenamiento, se atrofia. Y en el caso de la memoria, lo mejor es ejercitarlo desde buena mañana para así activarlo para todo el día. La primera hora del día es crucial. Y para dar el máximo, el cerebro tiene que despertarse en cuanto abrimos los ojos. Pero, ¿cómo podemos conseguirlo?

Con esta rutina que debes seguir de forma ordenada y que está comprobado que funciona. Los pasos a seguir ordenadamente son los siguientes: hacer la cama, beber un vaso se agua, recordar los sueños, hacer ejercicios de respiración profunda, cepillarte los dientes con tu mano menos hábil, hacer 5 minutos deporte (actividad aeróbica), leer (unos 20 minutos) y escribir algo (unos 10 minutos).

7. Haz deporte de forma regular

“Mens sana in corpore sano”. Para tener un cerebro en plenas condiciones, nuestro cuerpo también debe estarlo. Por ello, el deporte es pieza esencial si queremos que todos los consejos que hemos ido viendo funcionen de verdad. Se recomienda que los adultos deberían realizar, al menos, 150 minutos de actividad física moderada a la semana. Esto son solo 2 horas y media repartidas en siete días. Seguro que puedes incluir el deporte en tu rutina.

Deporte memoria

8. Mantén siempre curiosidad por aprender

De nada sirve entrenar la memoria si no mantenemos siempre la curiosidad y las ganas por aprender. Para que todos los consejos funcionen y nuestras capacidades de memorización sean cada vez más altas, debemos exigir retos a nuestro cerebro. Aprender cosas más complicadas, memorizar cosas más complejas, leer acerca de temas más complejos… Todo esto es imprescindible.

9. Crea un entorno agradable

Es muy importante que, en caso de que memoricemos para estudiar, el ambiente en el que lo hacemos sea lo más agradable posible. Así pues, tenemos que conseguir que nuestro entorno de memorización esté ordenado, tenga luz natural (si puede ser), esté bien ventilado, esté libre de distracciones, tenga poco ruido y que emane sensación de relajación.

10. Convierte la información bruta en información limpia

Un consejo muy importante para memorizar es el de la conversión de la información bruta en información limpia. En otras palabras, pulir aquello que tenemos que memorizar. Cuando leemos algo que tenemos que aprender, estamos captando información bruta. Pero este mensaje tiene que pasar por nuestro filtro.

Es importante suprimir todo aquello que no aporta una información aprovechable y que podremos rescatar más tarde mediante la propia lógica. Y es que la lógica sucede sin esfuerzo, mientras la memoria implica un mayor costo a nivel mental. Así pues, tenemos que quedarnos solo con la información que sepamos que no vamos a poder recuperar mediante la lógica.

Imagina que quieres memorizar el siguiente número de teléfono: +34 932456000. El +34 no hace falta memorizarlo ya que es el prefijo de España y puedes llegar a él por lógica. Lo mismo pasa con el 93, pues todos los números de Barcelona empiezan por este número. Y los tres 0 finales, al ser algo extraño, lo recordarás sin problemas. Así pues, la información limpia a memorizar es simplemente 2456. Hemos pulido el número para que sea mucho más sencillo de memorizar.

Memoria limpia
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