Las 4 diferencias entre apego y amor (explicadas)

El amor y el apego son componentes que se dan en las relaciones que establecemos con los demás. En el caso de la pareja, es importante diferenciarlos, ya que el apego con frecuencia se confunde con el sentimiento de amor.

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Todos hemos sentido amor alguna vez en nuestra vida en cualquiera de sus formas. El amor por nuestra familia, por nuestros animales, por los amigos, por la pareja y, por qué no, por uno mismo. Ese sentimiento de afecto profundo hacia los demás es esencial para sentirnos bien, ya que como seres sociales que somos necesitamos querer y ser queridos por quienes nos rodean.

El amor de pareja es sin duda uno de los que más curiosidad ha generado siempre, ya que en él entran en juego componentes de intensa atracción emocional y sexual hacia una persona en particular. Aunque los primeros momentos del amor romántico son siempre idílicos, este puede ser difícil de sostener con el paso del tiempo.

En el amor no hay nada blanco o negro y no siempre es fácil reconocer cuando una relación ha dejado de ser lo que era. Muchas relaciones sentimentales se mantienen a pesar de que el amor se haya acabado por miedo, costumbre o dependencia emocional. No cabe duda de que, cuando una pareja se sustenta sobre alguno de estos aspectos, no podemos hablar de una relación saludable.

Parejas, amor y apego

Diferenciar el apego del amor no es, al contrario de lo que puede parecer, una tarea sencilla. En términos generales podríamos decir que el apego es ese vínculo que formamos con la otra persona con el paso del tiempo, por el que nos sentimos seguros o aparentemente calmados junto a ella, incluso cuando ya no hay enamoramiento de por medio. En otras palabras, el apego es el pegamento que mantiene unidas a muchas parejas que ya no están enamoradas por el peso de la costumbre y el miedo a la soledad.

Si bien es cierto que el enamoramiento es una etapa pasajera, eso no significa que las relaciones estables deban ser monótonas o poco estimulantes. El amor maduro estable se transforma y se vuelve más sosegado, pero la química y la chispa siempre deben permanecer. Por eso, es erróneo asumir como normal que no exista conexión en aquellas relaciones que llevan manteniéndose durante años. En ese caso no hablamos de amor real, sino de apego. En este artículo vamos a tratar de conocer las diferencias esenciales entre el apego y el amor con el fin de no confundirlos.

¿Qué es el amor?

Desde el punto de vista psicológico, el amor puede definirse como una experiencia afectiva conformada por diversas variables. Entre ellas destaca la necesidad de vinculación, la intimidad, la pasión, etc. Añadido a esto, se conoce que existen una serie de correlatos biológicos en el proceso de enamoramiento. Las mariposas en el estómago y la emoción del principio son producto del torbellino químico en nuestro cuerpo, por el que se disparan los niveles de dopamina, serotonina, oxitocina…

Definir el amor de manera universal es especialmente complicado, ya que es un concepto abstracto. No obstante, algunos autores han propuesto modelos para comprenderlo mejor. Uno de los más conocidos es la Teoría Triangular de Robert Sternberg, quien defiende que los tres pilares del amor en pareja son la intimidad, la pasión y el compromiso.

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¿Qué es el apego?

El apego se define en psicología como una vinculación afectiva intensa y duradera que se desarrolla y consolida entre dos individuos por medio de sus interacciones recíprocas. El objetivo primario e inmediato de este mecanismo es el de buscar y mantener la proximidad en momentos de amenaza con el fin de obtener protección, seguridad y consuelo.

El apego es algo que experimentamos desde el mismo momento en que nacemos. El primer apego y más decisivo para nuestro bienestar posterior es el que formamos con nuestras figuras de cuidado, principalmente nuestros padres. El apego intenso es normal en los primeros momentos de vida, ya que en ese momento somos totalmente indefensos. Con el tiempo, este vínculo madura y cada vez admite mayor independencia para explorar el mundo.

El vínculo de apego no es, sin embargo, algo exclusivo a la relación con nuestros padres. A medida que nos hacemos adultos, formamos nuevos apegos, e incluso podemos reforzar o perder los que ya existían. Es decir, el apego es la forma por la que los seres humanos nos vinculamos con las personas que nos rodean, incluyendo la pareja.

Amor y apego: ¿en qué se diferencian?

Como venimos comentando, diferenciar el apego del amor no siempre es una tarea sencilla. Sin embargo, aquí vamos a recoger algunas de las diferencias clave para evitar confusiones.

1. El amor estimula el crecimiento de la pareja, el apego lo obstaculiza

Cuando existe un amor sincero entre dos individuos, este siempre actúa como motor para que ambos puedan crecer y cumplir sus objetivos personales. Los dos disfrutan de su individualidad pero se apoyan como un equipo donde pueden compartir los fracasos, las alegrías y, en definitiva, comunicarse de una forma abierta. En otras palabras, podríamos decir que el amor permite sacar lo mejor de cada miembro de la relación, de forma que existe un impulso recíproco que ayuda a ambos a crecer y ser felices conjuntamente.

Por el contrario, el apego tiende a generar relaciones de dependencia. Habitualmente, las personas que basan sus relaciones en su necesidad de apego y no en el amor tienden a anteponer los deseos y necesidades del otro antes que los propios. En ocasiones, pueden reclamar lo mismo a su pareja que haga lo propio, por lo que demandan su afecto y tiempo de manera absorbente. Esta dinámica contribuye a que se produzca dependencia emocional, lo que es incompatible con mantener una relación sana. Lejos de fomentar el crecimiento, se suele producir un estancamiento que termina por erosionar la relación.

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2. El amor es desinteresado, el apego puede hacernos egoístas

En el amor no existen intereses secundarios, pues se trata de un sentimiento sincero y transparente. Nos sentimos felices brindando afecto a la otra persona y recibiendo de manera recíproca una respuesta por su parte. El apego puede ser peligroso en este sentido, ya que muchas veces puede llevar a reclamar a la pareja más de lo que puede dar.

Las personas que basan su relación sentimental en el apego necesitan cada vez más atenciones, ignorando qué quiere o necesita el otro miembro de la pareja. Todo ello puede resultar muy desgastante con el paso del tiempo. Digamos que es algo así como tensar una cuerda hasta el punto de que esta puede llegar a romperse. El amor queda en un segundo plano porque se busca primordialmente satisfacer esa necesidad de sentirse atendido, cuidado, etc.

3. El amor es libre, el apego conduce al control

El amor real es aquel que permite a los miembros de la pareja ser ellos mismos, de forma que puedan sentirse felices y realizados. Cuando una pareja se quiere de forma saludable, existe una base sólida de seguridad y confianza, por lo que la relación es un apoyo para crecer en lugar de un obstáculo. El amor de verdad no tiene por qué ser eterno. De hecho, querer bien a una persona también implica saber en qué momento es mejor dejar ir para evitar herirse mutuamente.

En cambio, el apego puede suponer todo un problema para una relación. Cuando es el apego el que sustenta a la pareja, este puede impedir a cada uno de los dos actuar y vivir de forma libre y crecer individualmente al margen del otro. Las personas que continúan en pareja para satisfacer su necesidad de vinculación pueden llegar a olvidarse de sí mismas. De esta forma, pasan a ser lo que el otro espera que sean por temor al abandono. Casi sin darse cuenta, siguen su estilo de vida, sus reglas…En lugar de existir confianza y cuidados prima el miedo a ser abandonado o no aceptado.

4. El amor es confianza, el apego puede generar ansiedad

Al hilo de lo anterior, es importante señalar que el temor al abandono que puede aparecer cuando lo que prima es el apego puede generarnos mucha ansiedad. Aunque en la cultura popular se suele asociar el amor con los nervios y la ansiedad por estar con la otra persona, amar de verdad no tiene nada que ver con esto. El amor se basa en la confianza y cuando la base de la relación es la adecuada no existe temor al abandono, sino paz y tranquilidad.

En las parejas saludables basadas en el sentimiento de amor se tiene certeza de que existe esa reciprocidad, por lo que se disfruta del tiempo juntos sin perder de vista la individualidad y el mundo propio de cada uno. Así, no se necesita vivir la relación de forma absorbente porque existe, ante todo, seguridad.

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Conclusiones

En este artículo hemos hablado acerca de las diferencias existentes entre el apego y el amor. Ambos conceptos se suelen confundir con frecuencia, aunque son totalmente distintos. El amor es una experiencia afectiva en la que entran en juego la intimidad, la pasión, el deseo de estar con la otra persona, etc.

El apego, sin embargo, es una forma de vinculación intensa que se forma entre dos individuos por medio de interacciones recíprocas, con el fin último de buscar y mantener la proximidad con esa persona y sentir así seguridad y protección. En las relaciones de pareja es importante que la base sea un amor real. Hay personas que continúan su relación por puro apego, ya que temen la soledad o confunden la tranquilidad del apego con el amor real.

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